Mitología Clásica Salmanticense

Página coordinada por

Mª del Henar Velasco López

con la colaboración técnica de Francisco Cortés Gabaudan

Departamento de Filología Clásica e Indoeuropeo

Universidad de Salamanca

 

 

 

Sócrates. - "Mucho más excelente es ocuparse con seriedad de las cosas, cuando alguien, haciendo uso de la dialéctica y buscando un alma adecuado, planta y siembra palabras con fundamento, capaces de ayudarse a sí mismas y a quienes las planta, y que no son estériles, sino portadoras de simientes de las que surgen otras palabras que, en otros caracteres, son canales por donde se transmite, en todo tiempo, esa semilla inmortal, que da felicidad al que la posee en el grado más alto posible para el hombre."

(Platón, Fedro 276e-277 a. Trad. E. Lledó, Madrid, Gredos, 2000)

 

 

The Garden of the Hesperides por Frederic Leighton

 

El objetivo de esta página es proporcionar a los alumnos de las asignaturas de Mitología Clásica y Mitología Clásica II, impartidas dentro del Plan de Estudios de Filología Clásica  la oportunidad de publicar los mejores comentarios elaborados a lo largo de los distintos cursos.

A la par que en las clases prestamos atención especial a las fuentes originarias en las que se nos transmiten los mitos antiguos, especialmente las literarias, pero sin desatender las fuentes iconográficas, vamos elaborando una página en la que consultar dichos contenidos: Mitología Clásica

En los exámenes una parte importante de la calificación viene determinada por la elaboración de un comentario de un texto, preferentemente griego o latino, o una imagen, previamente elegida por nosotros. No obstante, ofrecemos a los alumnos la opción de elaborar el comentario a partir de cualquier texto, monumento o cuadro que ataña a los dioses y héroes de la mitología clásica de acuerdo con la afinidad de su carrera, sus intereses o sus gustos personales. Los alumnos que cursan estas asignaturas son muy conscientes de la importancia de sacar el máximo partido a todos los conocimientos adquiridos y generalmente responden muy bien. Por ello, con esta iniciativa hemos querido premiar aquellos "trabajos" que merecen cumplida recompensa al esfuerzo y aplicación demostrados. Pensamos también que de esa manera los antiguos alumnos se convierten en espejo en el que puedan mirarse los alumnos del futuro

Son éstos los primeros frutos que corresponden a la cosecha del curso 2006/2007 y esperamos que no sean los últimos. Desde aquí animamos a alumnos de cursos pasados que obtuvieron las mejores notas a ponerse en contacto con nosotros bien personalmente, bien a través del correo electrónico (hvl@usal.es), para sumarse a esta actividad que confiamos sirva de merecido laurel a los antiguos y acicate a los modernos.

Aconsejamos la consulta de las Normas Ortográficas de la Real Academia Española de la Lengua

 

Índice Temático
Cosmogonía

Gea

Teogonía
 

Los Dioses Olímpicos

En la pintura

 

Zeus

Ío, Leda I, II

Hades

Tánato

Posidón I
Hera       Perséfone I, II Deméter
Ares Hefesto Afrodita I
Ártemis Apolo Dioniso
Hestia Hermes Atenea I, II
 

Divinidades Menores

Amaltea, Atalanta, Eros, Ixión, Minotauro, Orfeo, Polifemo, Psique, Príapo, Adonis, Fauno, Ícaro

 

Antropogonía

Prometeo I, Pandora, Cadmo

 

 

Los Héroes

 

Los Argonautas

Jasón y Medea

Meleagro

El alma externada

Edipo

 

Ciclo de Teseo

Teseo y la política, Pasífae y el toro de Creta, Minotauro I, II

Ariadna

Perseo

Belerofonte, Liberación de Andrómeda, Medusa

Heracles

Hidra de Lerna

 

Ciclo Troyano

 

Prolegómenos La Casa de Atreo

La Orestíada de Esquilo

La Ilíada

Aquiles, Diomedes, Glauco y Diomedes

Aquiles frente a Héctor

 

La Odisea

Penélope, Las Sirenas

 

El final de Troya:

Laocoonte

Eneas

 

 

Los Regresos de los Griegos

 

Mitología Griega en autores españoles I, II, III, IV, V
Mitología Griega y otras mitologías I, II
La mitología griega hoy I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI

 

Índice alfabético

Álvarez Vivas, Lucía "El rapto de Proserpina de P. P. Rubens"
Álvarez Vivas, Lucía "Prometeo por P.P. Rubens"
Arroyo Gutiérrez, Cristina La Odisea de Homero
Arroyo Gutiérrez, David De Teseo al Che. Los héroes y la política
Becerra Martínez, Ana Ch. Le Brun, "Le roi arme sur terre et sur mer"
Blanco Pérez, Aitor AQHNWN ERIS "La disputa de Atenas"
Blasco Torres, Ana Isabel "Eros y Psique"
Blázquez González, Mª Teresa Belerofonte contra la Quimera
Blumenberg, Sonja "Oh Brother, Where art thou?" y La Odisea
Cáceres Pérez, Lara "The Simpsons en el Mito Griego"
Cardinale, Agustina El mito del Minotauro en "La Casa de Asterión" de J. L. Borges
Castrillo de la Mata, Isaac La leyenda del lado de Sanabria y el mito de Baucis y Filemón
Cierra Tejada, Nerea Fábula de Polifemo y Galatea
Cobos Muñumer, Bárbara Amor sacro y amor profano (Tiziano)
Correia Palacios, Elisabeth La mitología clásica en Harry Potter
Díaz Burillo, Vicente Jesús Hera y Leto charlan sobre sus hijos
Domínguez Gutiérrez, A. I. El nacimiento de Venus de Sandro Botticelli
Ferreira González, Virginia La Orestíada de Esquilo
Franco Martínez, Mª Eugenia Jasón intenta conseguir la ayuda de Medea
Furuta, Yumie "Perséfone, Hermes y sus correlatos japoneses"
Galiano Hernández, Teresa Glauco frente a Diomedes
García Bonilla, Jesús Batman en la mitología
García Enríquez, Laura "Perseo con la cabeza de la Medusa" en Florencia
García Paredes, Apolinar El mito de Aracne
García Paredes, Apolinar "Troya" y La Ilíada XXII
Gejo Palacios, Leyla La canción de "Ana y Miguel" y Posidón
González Sánchez, Fátima Aquiles entre las hijas de Licomedes
Gutiérrez Bugedo, Cristina Burlar a la Muerte
Jerkic Micic, Adrijana "Atenea alejando a Marte" de Tintoretto
Jiménez Velayos, María "Perseo liberando a Andrómeda" de P.-P. Rubens
Lorenzo Fraile, Sara "Al conde de Villamediana de su faetón" (Luis de Góngora)
Martín Crespo, Vanessa La Sirenita: Homero, Andersen, Walt Disney
Martínez Flores, Sergio Rapto de Perséfone
Martínez Flores, Sergio El alma externada y los Horrocruces de Harry Potter
Martínez Flores, Sergio El Minotauro por el Maestro de la Campana Cassoni
Martínez González, Susana La ira del cielo
Maside Páramo, Ángela El mito de Edipo
Matilla Santos, Adrián El Partenón de Atenas
Matilla Santos, Adrián Detalles mitológicos en El perro del Hortelano
Mesonero Martín, Irene Ártemis efesia
Morales Mora, Sonia Penélope y Galicia
Muñoz Ramírez, Alicia Muerte de los Nióbidas
Olymbiou, Demetra Aphrodite's Baths - Los Baños de Afrodita en Chipre
Pacheco Gómez, Irene Príapo
Pardal Padín, Alberto Juno, irritada con Eneas, desata los vientos. El papel de Neptuno
Pérez Alonso, Susana Inés Leda Atómica
Pérez Ibáñez, Sandra El culto al toro a través de la mitología: Teseo y otras vinculaciones
Pozo García, Alba del Jorge Ls Borges, La casa de Asterión
Parra Sánchez, Diego Ernesto Zeus, Hera e Ío
Puertas Rebollo, Vega Perseo
Rodríguez Ramos, Pablo Dioses y héroes en La Ilíada. Atenea y Diomedes
Saiz González, Ángel El tormento de Ixión de Jusepe Ribera
Saiz González, Ángel Los trabajos de Heracles. "La Hidra de Lerna"
Sánchez Silva, Patricia El Laberinto del Fauno
Scarinzi Zabaleta, Dana "Leda" y "El cisne" de Rubén Darío
Silva González, Fco. José El mito de Hipómenes y Atalanta
Silva González, Fco. José Cadmo
Soler Pinson, Laura Laocoonte y sus hijos (El Greco)
Soler Pinson, Laura Prometeo. Peter Paolo Rubens, 1612
Véliz Perales, Carissa James Lovelock, La Venganza de Gaia
Véliz Perales, Carissa "El contrato de Ulises"
Villamor Carba, Jesús La cabra Amaltea amamantando a Zeus niño y un joven sátiro (G. Bernini)
Yamashita, Noriko Coincidencia entre la mitología griega y japonesa. El caso de Orfeo e Izanagi

 

 

Lucía Álvarez Vivas

Alumna de Documentación. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

 

"El Rapto de Proserpina de P. P. Rubens"

1. Descripción del cuadro

El rapto de Proserpina, cuadro realizado por P. P. Rubens entre 1636 y 1638, se encuentra en la actualidad en el Museo del Prado. Este cuadro se enmarca dentro del movimiento barroco y representa una escena llena de tensión, movimiento y violencia que caracterizan el secuestro. El contraste de color aumenta el dramatismo y la riqueza de las telas empleadas y el canon de belleza femenino con mujeres entradas en carnes y muy blancas de piel representan claramente el estilo de Rubens. En la escena nos encontramos con 6 personajes: Hades, Perséfone, Atenea, Afrodita, Artemis y Eros doblemente representado.

 

HADES

 

Se reconoce a Hades por estar acompañado de unos caballos negros los cuales se atribuyen a su cuadriga que siempre le acompaña, además uno de los epítetos de Hades es "el de los corceles", lo cual le pone en relación con los caballos, al igual que ocurre en el caso de Poseidón. También se deduce por la violencia con la que sujeta a Perséfone que da la impresión de un rapto o secuestro.

 

PERSÉFONE

 

Es difícil saber de quién se trata si no contextualizamos al personaje. Si vemos la situación de un rapto en medio de un jardín de flores y conocemos el mito no será difícil determinar que la doncella no es otra que Perséfone, la hija de Zeus y Deméter. En el mito se cuenta que en el instante en el que Hades apareció Perséfone estaba recogiendo flores en la isla de Sicilia que depositaba en un cesto de mimbre y que por la violencia de la acción este cesto se cayó al suelo. En el cuadro se puede ver cómo a los pies de Perséfone se encuentra dicho cesto.

 

ATENEA, AFRODITA y ARTEMIS

 

Atenea es de las tres mujeres representadas a la que mejor se reconoce ya que se la distingue por su ropaje, ataviada con armadura y telas oscuras y sobre todo por su casco, lanza y escudo, así como muy posiblemente la égida, símbolos todos ellos característicos de la diosa y que siempre la acompañan.

Tras ella están Afrodita y Ártemis identificadas por el significado que quiere dar el autor a la escena: el simbolismo de estas diosas muestra el paso de la virginidad encarnada sobre todo por Artemis, pero también por Atenea y el amor puro o violento representado a través de Afrodita. Las figuras de Atenea y Ártemis pueden representar también la lucha y el enfrentamiento que se está viviendo en esta situación de secuestro ya que éstas son diosas de la guerra y los enfrentamientos. De otro lado, es fácil evocar los múltiples episodios en que una muchacha es raptada del Coro de Ártemis.

 

EROS

 

Por último identificamos a Cupido por su representación  como un niño pequeño desnudo y provisto de dos pequeñas alas en su espalda. Cupido está representado doblemente lo que alude a su doble personalidad al igual que su madre (recuérdese la Afrodita Urania identificada con el Amor Puro o Primordial y la Afrodita Pandemos o del Amor Vulgar), representando por un lado el amor puro y por otro el amor violento.

Se ve como un Cupido agarra las riendas indicando el camino al inframundo a los corceles y, por otro lado, al Cupido que azuza a estos con un látigo.

 

2. Explicación del mito:

Perséfone, al  decir de algunas fuentes, se encontraba alejada de todo en la isla de Sicilia, cerca de unos manantiales de aguas calientes recogiendo flores junto con una serie de ninfas. Perséfone vio una flor bellísima, un narciso, en el momento y en el que se agachó para recogerlo irrumpió de repente Hades con su cuadriga de caballos (yeguas) y agarrándola con fuerza se la llevó al inframundo. Se dice que Zeus permitió este rapto y que según sus deseos fue él quien hizo brotar el narciso, flor que asombraba tanto a dioses como mortales.

Nadie se percató del rapto, solo Hécate, hija de Perses, que la oyó desde su morada.  Mientras Perséfone veía aún la tierra gritaba sin cesar con el ánimo de que su padre, el Cronida fuese en su ayuda, pero éste se hallaba lejos. En un último momento fue su madre, Deméter, quien oyó sus gritos de auxilio lanzándose inmediatamente en su búsqueda. Durante nueve días anduvo errante por la tierra, llevando en sus manos antorchas encendidas pero nadie quería decirle la verdad, ni dioses ni hombres. Al décimo día, Hécate le confesó a Demeter que había oído la voz del secuestrador pero que no lo vio, ambas fueron a ver a Helios hijo del titán Hiperión que le cuenta que fue el propio Zeus quien se la entregó a su hermano Hades como esposa. Tras esto la diosa sintió un dolor profundo que la hizo apartarse del mundo de los hombres desfigurando por completo su imagen ya no bebía ni de la ambrosía ni del néctar que constituyen el alimento divino. Llegó a Eleusis y allí pasó un año e instituyó los misterios del Eleusis. Este año fue el más espantoso para los hombres sobre la tierra fecunda ya que la tierra ya no hacía medrar las semillas, los bueyes arrastraban en vano sus arados y mucha cebada cayó de forma inútil al suelo, de modo que pasaron un hambre terrible y además privaron a los dioses de las ofrendas. Enterándose de esto Zeus envía a Hermes al Hades para persuadir a Hades que le permita llevar a Perséfone fuera del Hades para acabar con la cólera de su madre y así se acabe el hambre de los mortales. Hades permitió esta salida pero de una forma inteligente y rápida ofreció un grano de granada a Perséfone que se lo comió. Cuando Deméter y Perséfone se encontraron en el templo que se había erigido en honor a la diosa se abrazaron, pero Demeter sospechó que su hija había sido victima de un engaño. Perséfone contó a su madre que poco antes de su encuentro, Hades le había dado a escondidas unos granos de granada y le había obligado a comerlos.

Zeus, en algún autor mediante Rea, hizo llamar a Deméter y prometió que le concedería las honras que escogiese de entre todos los dioses. Accedió de igual modo a que Perséfone permaneciese la tercera parte del transcurso del año bajo la nebulosa tiniebla del Hades y las otras dos junto a su madre en la tierra. Así, Deméter, hizo surgir de nuevo el fruto de los labrantíos, la tierra se cargó de flores y frondas.

 

PERSÉFONE

 

Perséfone o Core es hija de Zeus y Deméter. Sin embargo, Perséfone no tenía una posición estable en el Olimpo, a diferencia de los demás descendientes de la pareja olímpica. Solía vivir muy lejos de los demás dioses, siendo una diosa de la naturaleza anterior a plantar semillas y cultivar plantas. Debido al rapto que sufrió a manos de Hades se convirtió en reina del inframundo.

 

HADES

 

Hades es tanto el nombre del Dios como el sitio al que se refiere. Hades es uno de los hijos de Cronos y Rea que junto con sus hermanos Zeus y Poseidón repartieron el universo en tres correspondiéndoles a cada uno una parte: inframundo, tierra y agua respectivamente. Su aparición es escasa en los mitos y en los únicos que aparece son los concernientes al rapto de Perséfone y su aventura con menta, aún así el papel que desarrolla siempre se sitúa en segundo plano dando más importancia a otros personajes como Perséfone a quien se le atribuye casi más poder en el Hades.

 

DEMÉTER

 

Por más que Deméter no aparezca en el cuadro es preciso señalar el papel que desempeña en el mito al que hace referencia el cuadro que estamos comentando. Es una de las diosas del Olimpo de la primera generación, nacida de la unión entre Crono y Rea. Se la identifica con la madre tierra, diosa de la tierra en cuanto a que es lugar de donde crecen los frutos y se fecundan los campos. Se la vincula con las serpientes, incluso en ocasiones se la representa junto a ellas como una diosa muy poderosa. Es la encargada de racionar los alimentos y de la fecundidad de la tierra, aunque también tiene relación con los muertos.

 

ESTANCIA DE DEMÉTER EN EL ELEUSIS

 

Tras el rapto de Perséfone, Deméter, su madre, sintió un dolor tan profundo que la hizo apartarse del mundo de los hombres desfigurando por completo su imagen ya que no bebía ni de la ambrosía ni del néctar. Deambulaba por el mundo y fue a dar a la morada de Celeo, quien era señor en Eleusis. Se sentó a la vera de un camino cerca de un pozo donde la encuentran las hijas de Celeo, las cuales le preguntan por su procedencia. Demeter aseguró que provenía de Creta donde unos piratas la habían secuestrado y que cuando tomó tierra se escapó y fue a dar a donde se encontraban. Éstas le ofrecen trabajo a la diosa en casa de su padre Celeo que vive con ellas y con su madre, Metanira para cuidar al hijo de ésta. Cuando llegaron a casa de Celeo, la diosa no probó bocado ni bebida, está consumida por la nostalgia de su hija durante un largo rato hasta que una de las sirvientas, Yambe, con un gesto obsceno (se levantó las falda) hizo reír a la diosa. Metanira le ofrece de beber vino, pero Demeter rehúsa y hace que le preparen una mezcla de harina de cebada y agua con poleo. Metanira le propone a Deméter que se encargue de su hijo, Demofoonte. Deméter cuidaba al niño con la intención de convertirlo en inmortal, el niño no tomaba alimento alguno, sino que la diosa lo ungía con ambrosía y por las noches lo ocultaba en el vigor del fuego sin que sus padres lo supiesen. Pero una noche Metanira descubrió a Deméter y al ver a su hijo entre las llamas, lanzó un grito. Irritada Deméter lo dejó con sus manos en el suelo tras sacarlo del fuego y reprochó la actitud de los mortales. La diosa cambió de estatura y aspecto rechazando la vejez que la caracterizaba y mostrándose como una diosa. Al día siguiente, siguiendo las órdenes de Deméter, Celeo y el resto de los habitantes de Eleusis comienzan a construir un templo en su honor. Deméter también guarda relación con otros personajes importantes vinculados a Eleusis como Triptólemo, Diocles, o Eumolpo. Pero sin lugar a dudas lo más importante es el ceremonial de los ritos que indica a los eleusinos, al tiempo que les revela los hermosos misterios venerables que no es posible en modo alguno transgredir, ni averiguar, ni divulgar, pues una gran veneración por las diosas contiene la voz. Estos ritos guardaban relación con la promesa de bienaventuranza tanto en este mundo como en el otro, más allá de la muerte.

 

Lucía Álvarez Vivas

Alumna de Documentación. Curso 2007/2008 Mitología Clásica II

 

"El castigo de Prometeo de P. P. Rubens"

1. Descripción del cuadro. Aspectos técnicos

El Prometeo de Rubens es un óleo sobre lienzo de 1612 que actualmente se encuentra en el Museo de Arte de Filadelfia, cuadro de estilo barroco centroeuropeo. Obra cargada de tensión donde la figura de Prometeo, plenamente ruberiana, se inspira en Miguel Ángel y las esculturas clásicas, rebosante de fuerza e intensidad que debido a la postura del protagonista refuerza la violencia del momento. La escena está bañada por una iluminación dorada que resalta la belleza de la figura, así como su potencia monumental, vinculándose Rubens con la escuela veneciana gracias a su admiración por la luz y el color. Al igual que en muchos otros cuadros de Rubens nos encontramos con la colaboración de Frans Snyders, especialista en bodegones y naturalezas muertas con animales, que fue el encargado de realizar el águila.

 

2. Personajes del cuadro. Identificación

Prometeo: la figura humana que encontramos en el cuadro corresponde a Prometeo. Se reconoce a Prometeo por varios elementos que le acompañan: por un lado, aparece junto a una antorcha con fuego, ya que es quien da a los mortales este bien cuando Zeus se lo había negado. También aparecen unas cadenas que rodean su muñeca que hace alusión al castigo que le impuso Zeus de ser encadenado a una montaña en los confines del mundo y así, en esa postura, sufrir el hecho de que su hígado fuera devorado por un buitre cada noche.

Águila de Zeus: Es un águila quien devora el hígado del titán. Éste es uno de los símbolos más característicos de Zeus quien impuso el castigo a Prometeo.

Mito: se identifica el episodio con  el castigo impuesto por Zeus a Prometeo donde este es encadenado a una montaña y donde un águila le devora el hígado cada día hasta que este se vuelve a regenerar.

3. Explicación del mito

>    Antecedentes:

La situación de Prometeo es ambigua ya que no es un titán aunque si que es hijo del titán Jápeto y tampoco pertenece al linaje de los olímpicos ya que no se encuentra dentro de este clan.

Prometeo es de espíritu rebelde, astuto e indisciplinado. En la lucha del poder entre los titanes, con Cronos a la cabeza, y los olímpicos con Zeus, tomará un papel neutral. Aunque se dice que sin la astucia de éste, Zeus no habría triunfado, por lo que se puede decir que Prometeo será su aliado pero no su súbdito.

Tanto Zeus como Prometeo comparten diferentes características como inteligencia, ingenio y astucia. La relación de Zeus y Prometeo no será de lucha por el poder, sino que es una relación de continua hostilidad y concordia siendo Prometeo la voz contestataria.

Prometeo guarda una relación de complicidad con los hombres ya que su condición está próxima a los humanos. Los hombres al igual que Prometeo poseen rasgos divinos combinados con otros rasgos más propios de las bestias.

Prometeo es hermano de Epimeteo y ambos nombres eran fácilmente relacionados con el vocablo metis "conocimiento, sabiduría, inteligencia", con la diferencia de que en el nombre del primero se reconocía el prefijo pro "antes, delante", lo que convertía a Prometeo en "el que conoce antes de que ocurra", mientras el prefijo epi "después" hacía que el nombre de Epimeteo fuera entendido como "el que se da cuenta cuando ya es muy tarde". Este aspecto será muy importante en el transcurso del mito.

>    Prometeo y el reparto del sacrificio.

Zeus encarga a Prometeo que haga el reparto de los sacrificios entre los hombres y los dioses. Prometeo toma un buey que sacrifica y descuartiza dividiendo al animal en dos partes que determinarán la diferencia de condición entre los dioses y los hombres. Por un lado, toma los huesos y los pela hasta dejarlos totalmente limpios y los cubre con la grasa blanca y apetitosa. Por otro lado, coloca toda la carne, es decir, lo comestible, cubierta por la piel del animal y demás vísceras de aspecto desagradable.

De esta forma presenta a Zeus el animal y éste elige la parte más atractiva correspondiente a la grasa del animal que lleva en su interior la parte incomestible, los huesos, lo que hace irritar a Zeus.

De esta forma se determina la relación entre los dioses y los hombres que entran en contacto a través del sacrificio. De esta forma los dioses se quedarán con la parte incomestible y los hombres con la comestible. Pero este reparto también tiene una apariencia engañosa: quien parece haberse llevado la mejor parte, la parte de la carne del animal, es quien dependerá de ésta para poder sobrevivir. Los hombres a partir de ahora necesitarán comer para vivir mientras que los dioses se han llevado los huesos, que -pudiera decirse- representan la parte inmortal del animal, lo cual guarda relación con su intrínseca inmortalidad.

Prometeo por Rubens

>    Prometeo: fuego y trigo.

Tras el engaño sufrido por Prometeo, Zeus decide negar a los hombres el fuego y el trigo que hasta ahora poseían libremente. El fuego se encontraba en la copa de los fresnos y los cereales brotaban por sí solos. Esto supone una catástrofe para los humanos.

Prometeo sube al Olimpo y oculta una semilla de fuego de Zeus en una planta, el hinojo que, por su estructura en su interior es seco; allí se alberga el fuego sin salir al exterior ya que esta planta es húmeda y verde por fuera. Prometeo entrega el fuego a los hombres. Por otro lado, los hombres tendrán que ocultar la semilla de trigo en el interior Gea, la tierra. Esto hará que surja la agricultura y que sea laborioso su trabajo lo que condena a los hombres a trabajar para vivir.

El fuego entregado por Prometeo ya no será un fuego inmortal, sino un fuego mortal nacido de una semilla que habrá que mantenerlo y vigilarlo.

>    Creación de Pandora

Los hombres poseen desde ahora el carácter de civilización ya que Prometeo les ha entregado las técnicas de cultivo y del fuego.

Por su parte Zeus convoca a Hefesto, Atenea, Afrodita, Hermes,… y otras deidades menores para la creación de una mujer. Hefesto modela una especie de maniquí con rostro de diosa, Hermes le confiere la vida y voz, Atenea y Afrodita la visten y la llenan de ornamentos como joyas, ceñidor y diadema. A esta mujer se la da el nombre de Pandora que hace referencia a su origen ya que recibe regalos de todos los dioses (pan - "todo" + doro - "regalo")

Pandora constituye la primera mujer. Aunque lo femenino ya existía en las diosas, la mujer como tal no. Hermes no solo la dota de fuerza y voz, sino también de palabras falaces e intenciones ocultas. Al igual que en los anteriores episodios dentro de una apariencia externa bella o divina se esconde un mal mayor.

Aquí entra en juego el hermano de Prometeo, Epimeteo. Hay que tener en cuenta lo comentado más arriba a propósito de cómo podía entenderse su nombre: a diferencia de Promteo que comprende de antemano, es decir, que prevee lo que va a ocurrir, Epimeteo es el que se da cuenta de las cosas demasiado tarde.

De esta forma Prometeo comprende lo que puede ocurrir y pone en aviso a su hermano Epimeteo advirtiéndole que no acepte ningún regalo que venga de los dioses. Pandora llama a la puerta de Epimeteo y éste deslumbrado por su belleza la acepta y la toma en matrimonio y se convierte en la primera esposa humana.

En algunas versiones del mito Zeus susurra a Pandora que destape una de las vasijas ocultas en el granero de Epimeteo y que inmediatamente vuelva a taparla. Pandora sin más levanta la tapa de la vasija y todos los males se esparcen por el universo. En el momento en que Pandora vuelve a colocar la tapadera solo queda en el interior la esperanza.

Prometeo: encadenado a una montaña

Además de enviar semejante castigo a los hombres, la primera mujer, Zeus inmoviliza a Prometeo entre el cielo y la tierra, a media altura de una montaña, a una columna, donde lo encadena.  El águila de Zeus será quien le devore todos los días el hígado de Prometeo, el cual se regenerará todas las noches hasta recuperarse totalmente.

Heracles: liberación de Prometeo

Finalmente Zeus permite al héroe Heracles, su hijo en la unión con la mortal Alcmena, liberar a Prometeo. Prometeo recibe la inmortalidad a cambio de la muerte del Centauro Quirón. El centauro Quirón, maestro de personajes tan importantes como Aquiles, fue herido gravemente  por las propias flechas de Hércules impregnadas con la bilis de la hidra, sustancia mortal que para los dioses y otros personajes inmortales no terminaba con su vida, sino que les dejaba gravemente heridos con fuertes dolores. De esta forma Quirón ha recibido la muerte y Prometeo su inmortalidad por lo que ambos de una forma u otra han sido liberados.

Conclusiones

Prometeo es castigado ahí donde ha pecado. Ha ofrecido a los hombre la carne y especialmente el hígado que representa la parte más deseada por los dioses y era considerada sede de las pasiones. Prometeo se convierte en el alimento del águila de Zeus símbolo del rayo. El fuego robado regresa en forma de águila sobre el hígado de Prometeo.

Prometeo tiene una situación intermedia, pues no es un dios que vive eternamente, pero tampoco es un mortal, sino que está envuelto en un movimiento cíclico al igual que la luna ya que su hígado es devorado totalmente pero vuelve a regenerarse una y otra vez.

Queda clara la posición intermedia de de Prometeo como mediador entre los dioses y los hombres como se señala en el mito que está en una situación intermedia entre el cielo y la tierra a media altura de una columna.

 

Cristina Arroyo Gutiérrez

Alumna de Historia. Curso 2007/2008. Mitología Clásica II

 

La Odisea de Homero[1]

 

En este trabajo propongo comparar la obra épica de Homero, La Odisea, con uno de los capítulos de la serie norteamericana “The Simpsons” que da a la epopeya un toque humorístico. En realidad este capítulo televisivo es una parodia de la obra homérica. 

En un primer momento es esencial hacer una comparación de los personajes principales: Ulises y Homer Simpson. Hay que destacar que estos dos personajes son claramente antagónicos. Homero nos describe a Ulises con todos los atributos de un héroe griego, ya que posee inteligencia, astucia, valor, fuerza, bondad, vigor, belleza… Por el contrario, Homer carece de todas estas características heroicas; es tozudo, ignorante, adán,… Además, Homer no hace uso de los valores del Ulises homérico, que, a través de su intelecto y mediante la ayuda de Atenea, diosa de la sabiduría, conseguirá idear una estratagema para derrotar a los troyanos mediante el célebre caballo de madera. No obstante, Homer hará uso de la fuerza bruta para hacerse con la genial idea, ya que será mediante la tortura de un troyano como se entera de la afición del rey troyano de coleccionar animales de madera.

Es interesante analizar la analogía que se puede observar entre las características de los personajes de la serie y de los personajes homéricos, empezando por el rey troyano Príamo que aparece representado por Ned Flanders, personaje con el que Homer Simpson tiene una relación antagónica en la serie. Otras semejanzas que podemos encontrar con los personajes de la serie son la del alcalde Quimby, que representa al dios Zeus como símbolo de la autoridad suprema, la de Barney Gumble, que representa al dios Dioniso debido a su conocida afición a la bebida, y el capitán McCallister, que representa al dios Poseidón por su vínculo con el mar. De la representación de las sirenas se encargan las cuñadas de Homer, Patty y Selma, con las que Homer tiene asimismo una relación opuesta y cuyo aspecto es tan desagradable como el de las sirenas mitológicas. Por último, Penélope y Telémaco, mujer e hijo de Ulises, serán representados por Marge y Bart Simpson, mujer e hijo de Homer.

A continuación pasamos a comparar los pasajes que aparecen en el episodio con los del verdadero poema homérico. Un pasaje que merece nuestra atención es aquel en el que Homer se gana la enemistad del dios Poseidón al negarse a realizar un sacrificio en honor de los dioses para asegurarse un favorable regreso a casa, alegando que los sacrificios son cosa de bárbaros, algo totalmente contradictorio ya que los sacrificios formaban parte de la vida cotidiana y religiosa de la Antigua Grecia. Por el contrario, en el caso de la epopeya, el rapsoda griego nos explica otra versión de cómo Ulises se gana la enemistad de Poseidón: Ulises llega al País de los Cíclopes, gigantes con un solo ojo central que vivían pastoreando cabras y elaborando quesos al margen de las reglas de la sociedad. Allí Ulises queda atrapado con sus hombres en la cueva del cíclope Polifemo, que en lugar de hacer gala de las leyes de hospitalidad, mata y devora a algunos de ellos. Finalmente, Ulises conseguirá salvar a sus hombres de las fauces de Polifemo haciendo uso de su inteligencia mediante una nueva estratagema: consigue emborrachar al cíclope con vino y dejarlo dormido, momento que aprovecha para clavarle una estaca en su único ojo y dejarle ciego. Luego, consiguen salir de la cueva colocándose debajo de las ovejas, que eran palpadas por Polifemo, sin que éste se entere de su fuga. Por ello, Polifemo ruega a su padre Poseidón que haga lo posible para vengarle: “¡Óyeme, Poseidón, que ciñes la tierra, dios de cerúlea cabellera! Si en verdad soy tuyo y tú te glorias de ser mi padre, concédeme que Ulises, el asolador de ciudades, hijo de Laertes, que tiene su casa en Ítaca, no vuelva nunca a su palacio. Mas si le está destinado que ha de ver a los suyos y volver a su bien construida casa y a su patria, sea tarde y mal, en nave ajena, después de perder todos los compañeros y se encuentre con cuitas en su morada”[2].

Después, en el episodio televisivo sigue el pasaje correspondiente a la Isla de las Sirenas, que aquí son llamadas Islas Locas, lo cual nos da una connotación irónica de cómo es representada la isla. Aquí Homer y sus compañeros oyen la música atrayente y seductora de las sirenas y se acercan, pero huyen al ver su horrendo aspecto. Esto poco se asemeja con la obra clásica que nos cuenta cómo, habiendo estado primero en la isla de la maga Circe, ésta les da unos consejos para no sucumbir al canto de las sirenas, consiste en atar a Ulises al mástil de la nave y tapar los oídos de sus compañeros con cera.

En el episodio aparece aquí un desfase cronológico, ya que después de pasar por la Isla de las Sirenas llegan a la Isla de Circe. En el poema homérico la entrevista con Circe es anterior al paso por la Isla de las Sirenas, por ello creo que el guionista de la serie ha adaptado el poema a sus necesidades porque en la Isla de Circe Homer acabará comiéndose a sus amigos que habían sido convertidos en cerdos por Circe en el momento en que Homer estaba atracando la nave. De ello se deriva que Homer sea el único superviviente. Aquí podemos ver la falta de compañerismo de sus amigos comparable a la de la serie. Considero que Homer se come a sus compañeros porque el guionista, viendo que es el final del capítulo, hace que los amigos desaparezcan y así Homer, como en La Odisea, acabe llegando sólo a Ítaca, además de unirlo a una de las características más destacadas de este singular personaje que es su gula insaciable. Mientras la obra homérica señala que cuando Ulises y sus compañeros llegan a la Isla de Circe, ésta convierte a los acompañantes en cerdos menos a Ulises que, inmune a las pócimas de la hechicera gracias a unas plantas proporcionadas por el dios Hermes, la obligará a deshacer el hechizo.

A partir de aquí en las dos historias se refleja cómo Circe le muestra el camino a Ulises pasando por el Hades. Así Homer se adentra en el Hades por el río o laguna Estigia, aquí llamado Styx, denominado así en inglés, relacionándolo con el homónimo grupo de rock & roll estadounidense puesto que aparece el estribillo de una de sus canciones: “Lady”. Creo que aquí vinculan a este género musical con todo aquello que es contrario a la moral cristiana y, por lo tanto, al infierno. Por otro lado, destacaríamos que Homero se centra en el papel de Ulises en este mundo tan peculiar, la entrevista con el adivino Tiresias quien le da las pautas para poder llegar a su casa, además de revelarle que es el dios Poseidón quien le impide llegar a su casa. Para aplacar la ira de Poseidón tendría que hacer un sacrificio al dios, después de su llegada a Ítaca y de visitar a su padre Laertes, .

Por último, Homer llega a casa y mata a los pretendientes de Penélope atravesándolos con una lanza. Sin embargo, la Odisea cuenta cómo, al llegar Ulises a Ítaca, se prepara una competición para conseguir la mano de Penélope que consiste en tensar el arco de Ulises y atravesar con una flecha el ojal de doce hachas. Ulises, disfrazado de mendigo, gana esta competición, mata a los pretendientes y se descubre ante su mujer.

Para terminar, hay que destacar cómo hasta el último momento Homer es esa persona insensible que, en lugar de permanecer al lado de su esposa contándole sus hazañas, como hace el Ulises homérico, su antagonista americano, agobiado tras sus muchos trabajos, dice a su mujer que se va al bar de Moe.


 

[1] Este título tiene un doble sentido: por una parte hace referencia al poema clásico de Homero, la Odisea, y, por otra, a la historia del protagonista de este episodio de “The Simpsons”, Homer, ya que él mismo cree que la obra clásica va a hablar de alguna anécdota suya debido a que Homer significa Homero en inglés.

[2] Homero, Odisea IX 507ss. (Traducción de Luis Segalá y Estalella).

 

David Arroyo Gutiérrez

Curso 2007/2008. Mitología Clásica II

De Teseo al Che. Los héroes y la política

 

 

INTRODUCCIÓN

Con este trabajo se pretende establecer ciertos paralelismos entre Teseo y Che Guevara, dos personajes muy diferentes en origen, que se convirtieron en símbolos de sus respectivos Estados.

Partiendo de la figura histórica de Che Guevara, veremos cómo se le pueden atribuir ciertos rasgos típicos de los héroes de la Antigüedad Clásica, en concreto, semejanzas de su vida con el Ciclo Mítico de Teseo, héroe poliado de Atenas.

Como material para la realización del estudio utilizaremos:

            1º- Recortes de prensa de junio y julio de 1997,  cuando fueron hallados los restos de Che Guevara en una fosa común situada en las         proximidades del pueblo La Higuera (Bolivia).

            2º- La película “Diarios de Motocicleta”, estrenada en 2004.

Así, el estudio está estructurado en torno a estos dos puntos.

 

I. EL HALLAZGO DE LOS RESTOS MORTALES DE CHE GUEVARA Y SUS COMPAÑEROS GUERRILLEROS EN BOLIVIA (1997).

Tras el hallazgo el gobierno cubano, presidido por Fidel Castro reclama la custodia de los restos y su traslado a Cuba. Allí, en la ciudad de Santa Clara, se construye un Mausoleo donde serán depositados los restos y donde los defensores de la “Revolución Cubana” pueden ir a rendir culto y respeto ante su héroe. 

Sin duda el reclamo de los restos por Cuba y en concreto por Fidel Castro responde tanto a intereses afectivo-familiares como a políticos. Son los intereses políticos los que más nos interesan. Por todos es conocida la participación de Che Guevara junto a Fidel Castro en el movimiento que derroca al régimen de Batista en Cuba. La relación de Castro y Guevara comienza allá por 1955 en México, desde donde se planea la liberación de Cuba. Desde finales de 1956 hasta el 31 de diciembre de 1959, día en que se produce el triunfo de la Revolución es destacada la participación de Che en numerosos combates; por destacar uno de ellos, el asalto a la ciudad de Santa Clara durante la ofensiva final contra las fuerzas de Batista. Significativo resulta que medio siglo después su tumba se sitúe en esta ciudad.

Fidel Castro saluda a Aleida Guevara March

Las consecuencias de estos sucesos son la implantación de un régimen socialista-comunista en Cuba y con ello el abandono de la órbita estadounidense, que en último término llevan al aislacionismo de Cuba de la comunidad Internacional.

En este punto vemos claro el paralelismo con la figura de Teseo. Tenemos noticias que nos cuentan cómo durante el S. V a.C., mientras Grecia sufría la invasión persa, son hallados en la Isla de Esciros los restos de una persona de gran tamaño. Y es que, según se creía, los héroes, como los dioses, tenían una estatura mayor que la de los hombres mortales. Por ello, Cimón, el comandante de la expedición ateniense creyó haber hallado los restos de Teseo, el mítico rey de Atenas, hijo de Egeo.

Inmediatamente los restos se trasladan hasta Atenas donde se inicia la construcción del Teseion, el templo-mausoleo donde se custodian y veneran los restos de Teseo. Este hecho es de gran importancia teniendo en cuenta la creencia griega en los “Guerreros Dormidos”, guerreros que permanecen descansando en sus tumbas hasta que su patria está en peligro, momento en el que salen de sus sepulcros para defender su tierra. Este es el caso de Teseo durante la Batalla de Maratón. Las fuentes relatan que tanto griegos como persas vieron entre las hordas de soldados a un guerrero excepcional, Teseo.

En cuanto a las consecuencias de la recuperación de los restos de Teseo hemos de señalar importantes cambios en el panorama socio-político griego. Al término de las Guerras Médicas contra los persas Atenas asume el liderazgo de las diferentes Ciudades Estado de Grecia (Polis). Comienza el período denominado como Imperialismo Ateniense, en el que Atenas pasará a controlar gran parte de los territorios de la Grecia Continental, las Islas griegas del Egeo y muchas de las colonias situadas en la costa de Asia Menor (actual Turquía).

Teseo. Copa de Aisón. Museo Arqueológico de Madrid

Primero los atenienses se hacen con el control de la ruta Trecén-Atenas, ruta que en tiempos míticos había recorrido Teseo; durante el viaje encontró varios monstruos y malhechores a los que tuvo que derrotar hasta llegar a Atenas donde fue reconocido por su padre, Egeo, ya que Teseo llevaba las armas que éste había escondido durante su estancia en Trecén. Este fue uno de los pretextos utilizados por Atenas para legitimar su dominio sobre la región de Ática. En este territorio, encontramos uno de los Santuarios más representativos del mundo griego, el Santuario de Deméter en Eleusis; también consiguieron el control de Megara y la zona de Maratón.

Siguiendo el esquema de expansión ateniense en relación con la figura de Teseo hay que citar el control de varias islas en el Egeo: Creta, la isla de Minos, donde Teseo, ayudado por Ariadna, consigue vencer al Minotauro y salir del laberinto de Knosos, lo que supone el fin de la supremacía cretense en el Egeo en favor de Atenas, la nueva potencia marítima de Grecia. Después visita la isla de Delos (Brillante), isla cubierta de oro cuando nació Apolo, que en época histórica será uno de los puertos más importantes del Mediterráneo Occidental.

Y finalmente citar la isla de Naxos, donde Teseo abandona a Ariadna, que será rescatada por Dionisio más tarde.

Hemos visto resumidamente como algunos de los viajes realizados por Teseo fueron considerados por los atenienses de época clásica como el antecedente y justificante de su dominio en el S. V a.C.

Otro famoso viaje realizado por Teseo es el descenso al Hades en compañía de su amigo Pirítoo. Ambos habían acordado raptar a las mujeres más bellas de Grecia para convertirlas en sus esposas. Teseo raptó a Helena, hija de Zeus y Leda, que más tarde sería raptada por Paris, pero fue un secuestro fugaz, ya que sus hermanos, los Dioscuros, consiguen liberarla. La mujer elegida por Pirítoo fue Perséfone, hija de Deméter y esposa de Hades. Así Teseo y Piritoo descienden al Hades, el Reino de los Muertos, sin saber que no conseguirán salir de allí. Aquí podemos citar otros casos d héroes que descienden al Hades y por el contrario si consiguen regresar al mundo de los vivos; son Odiseo, Orfeo y Heracles.

Odiseo visita el Hades durante su largo viaje de vuelta a casa después de la Guerra de Troya. Allí se entrevista con Tiresias, el adivino Tebano, que le hace varias advertencias para lo que le resta de viaje: la primera de ellas es sobre los rebaños del Sol, la segunda hace referencia a los pretendientes que acosan a su esposa Penélope y la tercera le vaticina una muerte lejos del hogar.

Orfeo desciende al Hades en busca de su amada Eurídice, que ya había muerto. Según la tradición ningún difunto podía abandonar el Hades, pero en este caso, Orfeo realiza un pacto con Hades para que Eurídice pueda regresar al mundo de los vivos. Para ello debe salir primero Orfeo y detrás Eurídice, la condición es que Orfeo no puede mirar atrás. Estando cerca de la salida Orfeo olvida la advertencia de Hades y mira atrás para ver si Eurídice le sigue, con lo que al instante queda condenada en el Reino de los Muertos.

Finalmente señalar la visita de Heracles al Hades. Uno de los últimos trabajos encargados por Euristeo al hijo de Zeus y Alcmena es la captura del can Cerbero, horrible perro de varias cabezas encargado de la vigilancia de la entrada al Hades. Heracles consigue su objetivo y logra capturar a Cerbero, pero además consigue liberar a Teseo, que puede regresar al mundo de los vivos.

De esta manera consiguió Teseo abandonar el Reino de Hades aunque por poco tiempo, ya que durante su visita a la isla de Esciros, sufre un accidente y muere despeñado por un barranco.

 

II. LA PELÍCULA, “DIARIOS DE MOTOCICLETA”.

En la película se cuenta el viaje realizado por Sudamérica (Argentina, Chile y Perú) de Che Guevara y Alberto Granados durante su último año de estudios universitarios. Los protagonistas son estudiantes de medicina que planean este viaje en busca de aventuras.

Su medio de transporte es una moto, como indica el título de la película y, que bien podemos relacionar con el caballo, medio de transporte utilizado por otros héroes a lo largo de la historia; ejemplo de ello son, Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno o Babieca, el caballo del Cid Campeador.

Durante su periplo por Sudamérica, un continente que a mediados del S. XX vive inmerso en la pobreza, y la inestabilidad política, viven todo tipo de aventuras. Citaremos aquellas que podamos relacionar con la figura de los Héroes en la Antigüedad. Es el caso de su estancia en cierto pueblecito donde sus gentes viven hacinadas en chabolas y viviendas ruinosas. En este caso Che Guevara y su compañero de viaje colaboran en la construcción de nuevas viviendas y una escuela para los más pequeños de la localidad.

En otros lugares que visitan durante el viaje ayudan a personas enfermas, diagnostican enfermedades y proporcionan medicamentos, dentro de sus posibilidades, que durante el viaje son muy reducidas. Además hay que señalar el trueque realizado: Che Guevara y Alberto Granados ponen al servicio de las gentes sus capacidades médicas a cambio de obtener comida o alojamiento en las escalas del viaje. Esta visión de un mundo sumido en la miseria, va calando poco a poco en la personalidad de Ernesto Guevara, un joven acomodado de familia burguesa, que toma conciencia de los problemas de la gran mayoría de la población y así comienza su interés por asuntos políticos, sociales y económicos. Se empieza a formar la figura del Che.

En relación con Teseo y otros héroes de la Antigüedad podemos señalar su carácter cívico: contribuyen a la alfabetización y difusión de artes y oficios, y en el caso de los tiempos introducen la agricultura; cabe señalar el caso de Cronos en la península itálica. Por otro lado, Teseo simboliza el carácter cívico también en su lucha contra los centauros, seres salvajes e inadaptados que viven aislados y beben vino solo, sin mezclar con agua como hacen los hombres civilizados. Otro caso de lucha contra seres salvajes es la lucha contra las amazonas, un pueblo de mujeres guerreras procedente de Asia que asolan las tierras de Grecia cada cierto tiempo.

En el caso de la medicina, ciencia conocida por Che Guevara, se puede relacionar con la figura de Asclepio, hijo de Apolo que se convierte en dios de la medicina y curación cuyo santuario principal lo tenemos en Epidauro y cuyos símbolos, el báculo y la serpiente, que se mantienen hasta nuestros días reflejado en el anagrama de las farmacias.

Los héroes, por tanto, no sólo representan la fuerza física y la lucha armada, sino que también destacan por sus capacidades intelectuales, como hemos visto.

En cuanto a Teseo terminar diciendo que su figura quedó ligada a la Democracia. Las corrientes políticas del S. V a.C. en Atenas legitiman sus sistema democrático gracias a la figura de Teseo, como ejemplo del rey demócrata. En este sentido cabe mencionar una versión sobre la elección del dios patrón de la ciudad en tiempos remotos: en la votación en la que se dirimía la primacía de Posidón y Atenea participaron tanto hombres como mujeres, pero las mujeres no volverían a participar de nuevo en ninguna elección debido a las consecuencias de la primera votación, pues todas ellas lo hicieron a favor de Atenea.

 

Para terminar hay que hacer referencia a la figura del Che hoy día. El Che es uno de los personajes más mediáticos y populares en la actualidad, medio siglo después de su muerte. Fue defensor de los Derechos Humanos, la igualdad entre las personas, defensor del débil frente al poderoso, protector de la naturaleza…

Estos valores unidos a su actividad militar formaron a una gran persona y las circunstancias de su muerte le convirtieron en Héroe. En este bloque se incluyen algunas imágenes que demuestran que su figura es recordada hoy día por su labor filantrópica y que sin duda perdurará en el recuerdo de los hombres por mucho tiempo.

Esperemos que su recuerdo no se desvirtúe por el abuso de su imagen en los medios (tatuajes, sudaderas, camisetas, autobuses, bebidas refrescantes). Si es que no ha ocurrido ya...

 

 

Ana Becerra Martínez

Alumna de Filología Francesa. Curso 2007/2008. Mitología Clásica

 

Ch. Le Brun, "Le roi arme sur terre et sur mer"

 

Ch. Le Brun, 1672

 

Si paseamos por el suntuoso palacio de Versalles no dejarán de llamar nuestra atención las numerosas representaciones mitológicas que en la decoración, en los cuadros y en las esculturas nos asaltan a cada paso.

Fuente de Apolo en los Jardines de Versalles

El espectador curioso se sorprenderá al reconocer a un Alejandro o a un Apolo cuyos rasgos coinciden con los del Rey-Sol, el célebre Luis XIV, el cual no se conformaba con la distancia que de por sí ya establecía su condición real, sino que apelaba a su condición divina y reforzaba esta idea haciéndose representar con los atributos de algunos dioses (la mayoría de las veces de Apolo) o servido por éstos, como es el caso que aquí nos ocupa.

En Le roi arme sur terre et sur mer, Le Brun nos presenta a un Luis XIV mortal aunque revestido de una armadura dorada. La presencia de dicha armadura no es casual pues tal era el atuendo con que tradicionalmente se representaba a los héroes griegos, héroes tales como Teseo o Aquiles y cuya condición era la de semidioses (hemítheoi). Al representar al rey con dicho atributo el artista nos presenta a un rey cuya condición casi divina lo hace digno de honores tales como el servicio de los dioses aquí representado.  Así pues, el espectador no podrá por menos que fijarse en el esplendoroso rey, situado estratégicamente en el centro del lienzo para llamar nuestra atención y dejar claro quién destaca por su importancia.

Pero, ¿quién sirve al rey? Si ampliamos nuestro espectro de visión nos damos cuenta de que el rey no está solo, está rodeado de una serie de personajes que por sus atributos se dejan reconocer fácilmente como dioses del Olimpo. Así, si seguimos la mano extendida del rey podemos reconocer a Neptuno (Posidón) con su tridente y su carro de las aguas subterráneas. Éste ofrece así su dominio (el dominio de las aguas) al joven rey y con el tridente la posibilidad de originar terremotos e inundaciones de un solo golpe, beneficio que no será poco útil en sus batallas navales con otras potencias europeas.

 

 

 

Arriba a la izquierda podemos reconocer a Ceres (Deméter), que con su hoz y su verde manto nos anuncia su patronazgo sobre las cosechas como diosa de la fertilidad. La hoz como instrumento del hombre que trabaja en el campo y el manto con el color verde de la vegetación sana dispuesta a producir. Se nos presenta aquí a la Ceres próspera, la del verano o la primavera, contenta de tener a su hija Perséfone consigo durante la época asignada por Zeus en el reparto con Hades. Pues Hades, dios de las profundidades, raptó a su hija Perséfone. Tras buscarla sin éxito, la diosa descubrió su paradero y pidió a Zeus que instara a Hades a que se la devolviera. Zeus accede, pero a condición de que ésta no hubiera probado nada en el Hades. Lamentablemente Hades había ofrecido ya una granada a Perséfone, motivo por el cual Zeus decidió que la hija de la diosa pasara la mitad del año con su esposo y la otra mitad con su madre Deméter.

Arriba a la derecha podemos reconocer también a Hades con su bidente, representado como dueño de las profundidades donde extiende su dominio, y ofreciendo así al rey asilo para los muertos de uno y otro bando. Sin embargo, en esta figura podríamos reconocer también a Pluto, dios de la riqueza, cuya presencia se justificaría como un apoyo en el costoso arte de la guerra. Además, la ausencia del carro y de los caballos de Hades y de su habitual casco así lo avalaría.

Al lado de Hades parece encontrarse Apolo, al que reconocemos por la cítara (cuya invención se le atribuye), los rubios cabellos y su habitual corona de laurel. ¿Por qué laurel? Dicho atributo encuentra su origen en el episodio que el dios protagoniza junto a Dafne. Eros envía sus dardos sobre la pareja, pero con un sentido distinto, provocando así en Dafne la huida del amor y en Apolo el amor desaforado. Es así como Apolo comienza a perseguirla y ésta, desesperada pide a su padre que la libere de tal yugo. Ésta comienza a sentir cómo sus miembros se van haciendo más y más pesados hasta convertirse en un árbol de laurel, impidiendo así a Apolo la unión con la ninfa.

Abajo a la derecha podemos reconocer también a Marte, dios de la guerra y del furor cruel y descontrolado de la batalla. Este dios, que podría estar perfectamente en el centro del cuadro, y al que reconocemos por su casco, su armadura y su carro de batalla, está sin embargo en un extremo del mismo, quizá para indicarnos que si bien el dios guerrero es necesario, no lo es tanto como Atenea, a la que el pintor sitúa en el centro del lienzo colocando su caso al rey francés. Atenea (Minerva, para los romanos), hija de Zeus y Metis, nació de la cabeza de su padre, que se había tragado a su madre ante la amenaza de un nuevo comienzo de las luchas primordiales por el poder. Atenea nacerá completamente armada directamente de la cabeza de su padre simbolizando así la inteligencia y el carácter moderado y sensato de la batalla. Además, la presencia de la ingeniosidad de la diosa unida al espíritu bélico concederá a su beneficiario el don de la estrategia, fundamental para un rey que desee brillar en el ejercicio del difícil arte de la guerra. Es quizá ésta la razón por la que se la sitúa en el centro, para de algún modo simbolizar que la batalla se regirá por la templanza y la inteligencia de Atenea frente al desatado furor de Marte.

Apoteosis de Luis XIV por Ch. Le Brun

Al lado de Ares podemos reconocer a Hefesto, que esconde su pierna lisiada tras la armadura que ofrece al rey. Este dios es hijo de Zeus y de Hera. La causa de su cojera tiene su origen en una disputa entre sus progenitores en la que el dios salió en defensa de su madre, dicha deferencia provocó la ira de Zeus que agarró a su hijo por un pie arrojándolo fuera del Olimpo.  Hefesto cae entonces rodando hasta Lemnos, quedando de esta manera lisiado de una pierna para siempre. Hefesto es el dios de la forja y de los metales y se caracteriza por las numerosas aportaciones que hace a los dioses y a los hombres, a los que proporcionará armas y regalos. Así, entre sus creaciones podemos contar a Pandora, el famoso escudo de Aquiles o el tridente de Posidón. No es por ello extraño que aparezca aquí para proporcionar las armas al monarca.

 

A su lado podemos reconocer a Hermes, mensajero de los dioses, y al que reconocemos por sus atributos: el pétaso (el casco alado que cubre su cabeza) y el caduceo, tradicional atributo del dios que no carece de poderes, como el de adormecer y despertar a quien su dueño decida (recuérdese el episodio con Argos, el vigilante de Ío, al que Hermes adormece para dar liberar a la amada de Zeus de la estricta vigilancia a la que la tiene sometida Argos por orden de Hera). Hermes seguramente cumple aquí la función de traer noticias al rey durante la batalla desde el mundo de los dioses.

En la escena representada por Le Brun llama también la atención la figura situada inmediatamente por encima del casco ofrecido al rey por Atenea, en dicha figura podemos reconocer a Nike, personificación de la Victoria, a la que tradicionalmente se representa provista de alas y volando con gran rapidez. Su presencia, y especialmente el lugar central que se le reserva, refuerzan la idea de un Luis XIV triunfal y siempre victorioso en sus numerosas campañas militares. 

Finalmente, al lado del rey encontramos a la Previsión, representada mostrando al monarca el libro con la sabiduría necesaria para llevar a buen término la batalla.

Así, con toda esta pléyade de dioses al servicio de un rey mortal se acentúa su carácter excepcional, su cercanía a la divinidad y como es natural su poder, pues ¿quién osaría dudar del poder de un rey al que los mismísimos dioses sirven gustosos? Este cuadro nos muestra la utilización que siglos y siglos después de su nacimiento se haría de los mitos para servir a los intereses de unos hombres que, a pesar del paso del tiempo, se resisten a aceptar su condición de mortales, suspirando siempre por la divina inmortalidad.

 

 

 

 Aitor Blanco Pérez

Alumno de Filología Clásica. Curso 2006/2007. Mitología Clásica

 

AQHNWN ERIS "La disputa de Atenas"

 

Olivo de Atenea en el Erecteion. Verano 2007. Fotos, cortesía de Aítor Blanco

Cecropia Pallas scopulum Mavortis in arce

pingit et antiquam de terrae nomine litem.
bis sex caelestes medio Iove sedibus altis
 augusta gravitate sedent; sua quemque deorum
inscribit facies: Iovis est regalis imago;
stare deum pelagi longoque ferire tridente

aspera saxa facit, medioque e vulnere saxi
exsiluisse fretum, quo pignore vindicet urbem;
 at sibi dat clipeum, dat acutae cuspidis hastam,
dat galeam capiti, defenditur aegide pectus,
                  percussamque sua simulat de cuspide terram               
edere cum bacis fetum canentis olivae;
mirarique deos: operis Victoria finis.

Ovidio, Met. VI, 70-82.

 

ἔστι ἐν τῇ ἀκροπόλι ταύτῃ Ἐρεχθέος τοῦ γηγενέος λεγομένου εἶναι νηός, ἐν τῷ ἐλαίη τε καὶ θάλασσα ἔνι, τὰ λόγος παρὰ Ἀθηναίων Ποσειδέωνά τε καὶ Ἀθηναίην ἐρίσαντας περὶ τῆς χώρης μαρτύρια θέσθαι. ταύτην ὦν τὴν ἐλαίην ἅμα τῷ ἄλλῳ ἱρῷ κατέλαβε ἐμπρησθῆναι ὑπὸ τῶν βαρβάρων: δευτέρῃ δὲ ἡμέρῃ ἀπὸ τῆς ἐμπρήσιος Ἀθηναίων οἱ θύειν ὑπὸ βασιλέος κελευόμενοι ὡς ἀνέβησαν ἐς τὸ ἱρόν, ὥρων βλαστὸν ἐκ τοῦ στελέχεος ὅσον τε πηχυαῖον ἀναδεδραμηκότα. οὗτοι μέν νυν ταῦτα ἔφρασαν.

Heródoto, Hist. VIII, 55.

 

Κέκροψ αὐτόχθων, συμφυὲς ἔχων σῶμα ἀνδρὸς καὶ δράκοντος, τῆς Ἀττικῆς ἐβασίλευσε πρῶτος, καὶ τὴν γῆν πρότερον λεγομένην Ἀκτὴν ἀφ ἑαυτοῦ Κεκροπίαν ὠνόμασεν. ἐπὶ τούτου, φασίν, ἔδοξε τοῖς θεοῖς πόλεις καταλαβέσθαι, ἐν αἷς ἔμελλον ἔχειν τιμὰς ἰδίας ἕκαστος. ἧκεν οὖν πρῶτος Ποσειδῶν ἐπὶ τὴν Ἀττικήν, καὶ πλήξας τῇ τριαίνῃ κατὰ μέσην τὴν ἀκρόπολιν ἀπέφηνε θάλασσαν, ἣν νῦν Ἐρεχθηίδα καλοῦσι. μετὰ δὲ τοῦτον ἧκεν Ἀθηνᾶ, καὶ ποιησαμένη τῆς καταλήψεως Κέκροπα μάρτυρα ἐφύτευσεν ἐλαίαν, νῦν ἐν τῷ Πανδροσείῳ δείκνυται. γενομένης δὲ ἔριδος ἀμφοῖν περὶ τῆς χώρας, διαλύσας Ζεὺς κριτὰς ἔδωκεν, οὐχ ὡς εἶπόν τινες, Κέκροπα καὶ Κραναόν, οὐδὲ Ἐρυσίχθονα, θεοὺς δὲ τοὺς δώδεκα. καὶ τούτων δικαζόντων χώρα τῆς Ἀθηνᾶς ἐκρίθη, Κέκροπος μαρτυρήσαντος ὅτι πρώτη τὴν ἐλαίαν ἐφύτευσεν. Ἀθηνᾶ μὲν οὖν ἀφ ἑαυτῆς τὴν πόλιν ἐκάλεσεν Ἀθήνας, Ποσειδῶν δὲ θυμῷ ὀργισθεὶς τὸ Θριάσιον πεδίον ἐπέκλυσε καὶ τὴν Ἀττικὴν ὕφαλον ἐποίησε.

Apolodoro, Biblioteca III, 14, 1.

 

Nam ut Athenae uocarentur, quod certe nomen a Minerua est, quae Graece Ἀϑην dicitur, hanc causam Varro indicat. cum apparuisset illic repente oliuae arbor et alio loco aqua erupisset, regem prodigia ista mouerunt, et misit ad Apollinem Delphicum sciscitatum quid intellegendum esset quidue faciendum. ille respondit, quod olea Mineruam significaret, unda Neptunum, et quod esset in ciuium potestate, ex cuius potius nomine duorum deorum, quorum illa signa essent, ciuitas uocaretur. isto Cecrops oraculo accepto ciues omnes utriusque sexus - mos enim tunc in eisdem locis erat, ut etiam feminae publicis consultationibus interessent - ad ferendum suffragium conuocauit. consulta igitur multitudine mares pro Neptuno, feminae pro Minerua tulere sententias, et quia una plus inuenta est feminarum, Minerua uicit. tunc Neptunus iratus marinis fluctibus exaestuantibus terras Atheniensium populatus est; quoniam spargere latius quaslibet aquas difficile daemonibus non est. cuius ut iracundia placaretur, triplici supplicio dicit idem auctor ab Atheniensibus adfectas esse mulieres, ut nulla ulterius ferrent suffragia, ut nullus nascentium maternum nomen acciperet, ut ne quis eas Athenaeas uocaret. ita illa ciuitas, mater aut nutrix liberalium doctrinarum et tot tantorumque philosophorum, qua nihil habuit Graecia clarius atque nobilius, ludificantibus daemonibus de lite deorum suorum, maris et feminae, et de uictoria per feminas feminae Athenas nomen accepit, et a uicto laesa ipsam uictricis uictoriam punire conpulsa est, plus aquas Neptuni quam Mineruae arma formidans. nam in mulieribus, quae sic punitae sunt, et Minerua quae uicerat uicta est; nec adfuit suffragatricibus suis, ut suffragiorum deinceps perdita potestate et alienatis filiis a nominibus matrum Athenaeas saltem uocari liceret et eius deae mereri uocabulum, quam uiri dei uictricem fecerant ferendo suffragium. quae et quanta hinc dici possent, nisi sermo ad alia properaret.

San Agustín de Hipona, XVIII, 9.

El objetivo de este comentario será, a través de cuatro textos de literatura grecolatina, analizar la disputa entre Atenea y Posidón por el dominio de Atenas y la consecuencia toponímica del mismo.

A fin de no extender la cantidad de hojas a un número desmesurado y teniendo en cuenta las limitaciones de tiempo y espacio y la ecuánime dedicación a los trabajos de los demás alumnos, obviaré dentro del comentario grandes referencias biográficas de los autores y sus géneros esperando que tome esta información como mutuamente consabida y que sólo haré uso de ella cuando se me presente completamente imprescindible para dar entrada a elementos importantes.

En primer lugar trataremos de hacer un esquema del mito en general:

A-Dos dioses, Posidón y Atenea, pretenden Ática en la repartición divina de las ciudades.

B-Asignación de ésta según los regalos que muestren.

C-Toma de decisión.

D-Ática recibe el nombre de Atenas por el triunfo de Atenea. (Consecuencias)

Ahora, es cuando nos vamos a centrar en las variedades y el análisis de los elementos de cada una de las partes dentro de los textos de Heródoto, Apolodoro y Ovidio para poder finalmente concluir con una visión general en la que incluiré una mención complementaria al texto de S. Agustín.

a) Pretensión del Ática: En primer lugar, tratando acerca de la situación del Ática a la llegada de los dioses dentro del tiempo del propio mito, nos tenemos que fijar en el texto de Apolodoro, principalmente, y pequeñas referencias del de Ovidio. Apolodoro nos dice que el rey era Cécrope y Ovidio lo reafirma al utilizar la expresión Cecropia scopulum, por lo tanto, un primer elemento para analizar: Cécrope. Apolodoro nos dice del rey que era συμφυὲς ἔχων σῶμα ἀνδρὸς καὶ δράκοντος y de ahí αὐτόχθων, es decir, nacido de la tierra, lo cual le confiere esa característica de medio cuerpo serpentino y medio de hombre propia de este tipo de seres telúricos. Algunos, en cambio, quisieron ver en ello un explicación racionalista según la cual el hombre procedería de la ciudad egipcia de Saïs (Filocoro FRG 328 F 93 y Suda kappa 1272) lo que le comportaría esta naturaleza doble. Para más referencias a éste aspecto ctónico de Cécrope, Eurípides también lo recoge en Ion 1163-1164. En lo que se refiere al segundo aspecto esgrimido de Cécrope, el ser el primer rey del Ática, ésta es una cuestión bastante discutida. Según algunos autores como Pausanias (I, 2, 6)  el primer rey del Ática, habría sido un tal Acte, el propio responsable del topónimo Ática; pero según Apolodoro, el Marmor Parium I, 2 a 4  e Higino (Fab. 48.) el primero fue este Cécrope. Estas dos versiones se hacen más o menos compatibles según una genealogía en la que Cécrope se habría casado con Aglauro, hija de Acte, el cual habría sido simplemente un habitante de la zona antes del surgimiento del rey. Con todo, ya sea Cécrope el primero o el segundo rey, queda claro que a la llegada de los dioses la zona, ésta recibía el nombre de Cecropia y que él era el que la gobernaba.

Finalizar, prácticamente como anécdota, con que las fechas reales en las que supuestamente habría ocurrido el acontecimiento serían el 1318 según el Mármol de Paros y el 1607 según Filocoro.  

Siguiendo con los textos, un aspecto que sólo recoge el texto de Ovidio es la referencia a la Colina de Ares (Mavortis in arce), el Areópago. Ciertamente la relación con este episodio mítico es prácticamente nula y parece que Ovidio lo trae a colación como una simple evocación y recreación poética del lugar y cuya único nexo posible es su mítico y real carácter judicial. Pues si nos adentramos un poco en el mito del Areópago la etiología de que sea allí donde se celebran los juicios más importantes la encontraríamos en el episodio en el cual los doce olímpicos, por petición de Posidón, constituyeron allí mismo el tribunal para juzgar la muerte que Ares cometió a hijo de éste, Halirrotio, a quien vio en una de las fuentes de la colina intentando forzar Alcipe,  hija suya y de Aglauro. Cronológicamente este mito es posterior a Cécrope y la disputa entre Posidón y Atenea. Es lo que me hace sospechar el simple aspecto ornamental que esto pueda tener en una écfrasis cuya forma ya veremos en las conclusiones de qué manera afecta a la hora de tratar el mito.                

b) Las muestras de su poder: De nuevo valiéndonos principalmente del texto de Apolodoro y Ovidio, ambos nos presentan a Posidón con su tridente y en el caso de Ovidio utiliza para introducirlo el epíteto de deum pelagi. En cuanto al tridente, éste, es uno de los atributos elementales de Posidón, el arma de los pescadores de atún, construido por los Cíclopes, que sólo podría portar ese dios del Piélago. Sin embargo, no nos podemos quedar simplemente con ese aspecto marino de la divinidad y más en el caso que nos compete. Ya la etimología de Posidón nos habla de un señor de la tierra, del que ciñe la tierra, del aspecto posiblemente primigenio de un dios indoeuropeo y, por lo tanto, de un pueblo que no conocía el mar como tal hasta su disgregación migratoria. Este doble aspecto del dios, ora marino ora telúrico, va estar muy bien reflejado en el pasaje mediante el modo que utiliza para dar a conocer su regalo para la ciudad. Apolodoro y Ovidio van a utilizar prácticamente las mismas palabras para ello: Ovidio longoque ferire tridente/aspera saxa facit, medioque e vulnere saxi/exsiluisse fretum; Apolodoro καὶ πλήξας τῇ τριαίνῃ κατὰ μέσην τὴν ἀκρόπολιν ἀπέφηνε θάλασσαν. Posidón no utiliza el tridente con el fin al que este instrumento en la vida real está orientado, la pesca, sino para dar muestras de su otra vertiente, la de la tierra. En esta última hay que destacar a Posidón como el dios de los seísmos y de ahí su epíteto σεισίχθων, el que sacude la tierra (Aulo Gelio Noches Áticas II, 28 lo corrobora). Es normalmente este procedimiento el que utiliza para producir las sacudidas, el golpeo de la tierra con su tridente y los ejemplos de ello son numerosísimos (v.g. Odisea IV, 491 ss.; Iliada XII, 27). El golpeó de las rocas en esta ocasión produce un “mar” (fretum; θάλασσαν ) según los textos por mí escogidos. Esta aparición repentina en medio de la tierra no nos debería suponer extraña si tenemos en cuenta que otra de las facetas de Posidón es la relacionada con las fuentes y los manantiales como podemos observar en la disputa, en este caso, por Argos y frente a Hera. No debemos olvidar la tradición posterior, no presente en fuentes greco-clásicas, que habla de un caballo como lo surgido del las rocas, siendo ésta la que recoge Virgilio en Geórgicas I, 12. Del “mar” pasamos al caballo y de nuevo someramente un tema deberemos tratar: la relación de Posidón con los caballos. Ya Servio hace hincapié en este aspecto cuando comenta el pasaje virgiliano planteándose incluso la posibilidad de un error entre palabras relativamente cercanas como aquam y equum pero concluye que tratándose de una obra que versa sobre el campo, la interpretación correcta es la de equum, corroborándolo con una explicación un tanto curiosa según la cual algunos dicen que inventó el caballo porque su voluntad divina (numen) es veloz y móvil como la del mar y esto lo relacionaría con la innumerable cantidad de ritos que vinculan a Posidón con el équido en festivales y ritos de Arcadia, Tesalia e Iliria. Recurriendo a la mitología, Pegaso, el caballo alado, era hijo de Posidón; cuando huía Démeter de éste se transformó en yegua, mas el dios, adoptando la forma de caballo, se unió a ella y engendraron a Arión, el caballo sobre el que más tarde cabalgaría el rey Onco y principalmente Heracles en su expedición a Élide y la muerte de Cicno. Todo ello son motivos para que, como dice Servio los romanos tuvieran un Equester Neptunus y los griegos ἵππιος Ποσειδῶν.       Quedándonos con la opción del “mar” debemos detenernos en el aspecto que señala Apolodoro en cuanto al nombre que recibe la laguna: Erecteo. Esto nos permite conectar este texto con el otro que hasta ahora teníamos un poco olvidado, el de Heródoto. Para Apolodoro el “mar” se llamaría de esta manera, pero en Heródoto se nos precisa que el mar se ubica en el templo de Erecteo; por lo tanto, no debemos de ver aquí sino el proceso mediante el cual uno de los elementos definitorios de un templo pasa a recibir el nombre del mismo como consecuencia de una asociación repetitiva que queda grabada para una tradición posterior como la de Apolodoro. Adentrándonos ya en el nombre, el templo de Erecteo (Ἐρέχθειον) proviene de Erecteo (Ἐρεχθεύς), un rey mítico de Atenas con un importante culto en la Acrópolis, siendo difícil clasificarle de héroe o de dios (su título cultual en un periodo anterior es Posidon Erecteo IG I 873; Eur. Erechtheus fr. 65,93-4) aunque se le adscribía un pasado humano. Hay mucha contaminación entre este Erecteo y Erictonio, pues primitivamente no parecen haber sido dos personajes distintos. Es por ello, por lo que Heródoto utiliza la aposición de  τοῦ γηγενέος λεγομένου εἶναι νηός, según la cual Erictonio habría nacido de la tierra después de que Hefesto intentara violar a la Atenea Virgen y ésta lo rechazara no sin que el semen de Hefesto se le arrojara a la pierna el cual quitó con un tela para arrojarlo al suelo. De ahí el nombre con la explicación etimológica de lana y tierra (ἔριον-χθών). Nada más nacer Atenea, sin que lo supieran los dioses, introdujo al niño en una cesta que confió a una de las hijas de Cécrope, Aglauro, con la advertencia de que nadie la abriera. Las hijas de Cécrope ignoraron el aviso y tras abrir la cesta y encontrarse al niño custodiado por dos serpientes, enloquecidas por el espectáculo se precipitaron por la Acrópolis. Atenea educó después a Erictonio que se hizo con el poder tras derrocar a Amfictión. La separación entre ambos no se va a producir, presumiblemente, hasta el Erecteo de Eurípides (423), como demuestra el propio testimonio de Heródoto y otro de Homero en Il. II, 546-551. Es el mismo Eurípides el que nos va a dar la versión que generalmente será aceptada después: Erecteo era un nieto del sí nacido de la tierra Erictonio, hijo de Pandio y hermano de Butes (Ion 267ss.). Otra tradición de la Suda lo haría proceder del norte de África hijo de Némesis de Rhamno.

Finalizando con el “mar” el emplazamiento del mismo en el Erecteo, además de Heródoto, nos lo corrobora Pausanias en I, 26, 5 añadiendo además que éste estaría metido en un especie de cisterna; algo que no excedería mucho del común de otros lugares con el mismo elemento de no ser porque al pasar el viento producía un sonido similar al de las olas.  

Una vez visto Posidón y su regalo en forma de “mar”, toca hablar de Atenea y el suyo propio. En cuanto a la propia Atenea es sólo el texto de Ovidio con esa clara intención poética-visual el único que nos presenta a la diosa dotada de sus atributos: la lanza, el casco y el elemento en el que nos debemos parar un poco más, la égida: la coraza o escudo que según la Iliada Hefesto habría fabricado para Zeus. Su origen es muy incierto dentro de las propias fuentes mitográficas y algunos lo atribuyen a un monstruo arrojador de fuego que Atenea mató y desolló (Diod. Sic. III, 70); otros a Palas a quien, de nuevo, Atenea mató y cuyo nombre se agenció (J. Tzetzes, On Lycophron, 355); para Heródoto procedería de la indumentaria de las mujeres libias (Hist. IV, 189); y finalmente la más aceptada que afirma que es la piel de la cabra Amaltea de cuya etimología vendría el nombre (αἴξ) la cual, según Higino en Astron. Poet. XII, Zeus habría necesitado en su lucha contra los Titanes. A pesar de su discutido origen, sí se concuerda en que portaría en su centro la cabeza de la Gorgona a cuya mirada los seres quedaban petrificados y que estaría rodeada de serpientes. Aunque es parte de los pertrechos de Zeus (αἰγίοχος) se la presta a Atenea (Il. II, 447-449; XVIII, 204; XXI, 400) y rara vez a Apolo (Il. XV, 229; 307-318; 360; XXIV, 20). Simplemente como muestra de su multifuncionalidad, decir que Zeus al agitarla creaba en el monte Ida una estruendosa tormenta y de ahí la otra acepción del término semánticamente hablando. Todos los elementos, señalados anteriormente, son marcas de esta diosa nacida de la cabeza de Zeus y Metis, de la diosa que armada va la primera en la batalla, Πρόμαχος, que lucha con estrategia, que no se deja llevar por la cólera asesina y sanguinaria de la cruel guerra, sino por la Inteligencia; al fin y al cabo, la abstracción personificada de su madre. Muchos son los epítetos característicos de la diosa que podríamos esgrimir pero quizás en esta ocasión nos interesen especialmente el de la diosa armada y combatiente versada en certámenes, como el que aquí se le presenta con  Posidón, y también el de la diosa Políada, protectora de la ciudad, que busca un sede en la que ejercer su  tutela.

Un olivo es el regalo que ofrece. Comida, madera, leña, aceite, longevidad... muchas son los provechos de una planta apta para vivir en un clima y suelo no demasiado favorables a la vegetación exuberante como el ateniense. Ésta será la planta que se le atribuirá a Atenea y de la que hará gala cuando el regalo más grande necesite mostrar. La diferencia en cuanto a la utilidad parece notable entre el “mar” de Posidón y el olivo de Atenea. De una planta de la que Odiseo fabricó su lecho conyugal (Od. XIII, 190-200), de la que Pisandro forjó la empuñadura de su hacha (Il. XIII, 613) a la que, por sus usos, Plinio el Viejo dedicó un libro entero de su Historia Natural; a un yermo “mar” de agua salada. Si antes habíamos visto la ubicación, a fecha de los autores, del regalo de Posidón, el de Atenea también tiene su lugar. Sin embargo, Apolodoro y Heródoto dan dos nombres diferentes: mientras que para uno se encuentra en el Pandrosio, para el otro sería el Erecteo. Al contrario de lo que pueda parecer, estos dos lugares son perfectamente compatibles. El Pandrosio bien puede considerarse como un templo independiente dedicado a Pandroso, una de las hijas de Cécrope, o como parte del Erecteo que se encontraba justo al lado como demuestran las inscripciones. Sí que tenemos que anotar, no obstante, el hecho de que cuando Heródoto escribió su obra el Erecteo tal como lo conocemos no había sido construido aún y algunos comentaristas hablan aquí de la ambigüedad que existe en el fragmento entre el Templo de Atenea Polias y el de Erecteo, lo que les hace apuntar a la posible utilización por parte de Heródoto de la fuentes de inmigrantes atenienses. El olivo parece haber sobrevivido hasta el segundo siglo de nuestra era como demuestran también los siguientes testimonos: Dionisio de Halicarnaso, De Dinarcho Judicium III; Paus., I, 27, 3; Cic., De legibus, I, 1, 2; Hig., Fab. 164; Plin., Nat. Hist. XVI, 240. El hecho es que ambos regalos de los dioses se encontraban en la misma zona de la Acrópolis. De nuevo introduciendo la anécdota, hoy en día existe en el emplazamiento un olivo que recordaría a éste de Atenea.

c) La toma de decisión: Dos van a ser los textos en los que nos vamos a fijar: el de Apolodoro y el de Ovidio, pues el de San Agustín lo trataremos someramente y de manera general en las conclusiones finales. Tanto Apolodoro como Ovidio concuerdan en señalar que fueron los doce dioses olímpicos, aunque bien es cierto que Apolodoro apunta la existencia de un falsa tradición paralela por la cual los encargados del arbitrio habrían sido Cécrope, Cránao y Erisictón. Del primero de los nombres creo que nada se debe añadir a lo antes dicho, de los otros dos, dada su poca relevancia en el devenir del texto, señalar únicamente que Cránao sería otro rey mítico de Atenas, el que sucedió a Cécrope y fue derrocado por Amfictión (vid. Erictonio), y Erisictón uno de los hijos de Cécrope y Aglauro que murió joven y sin descendencia; por lo tanto, ambos contemporáneos de Cécrope y de su círculo más próximo. Retomando la versión mas extendida de los doce olímpicos, Ovidio, de nuevo en su ímpetu visual-poético requerido por la écfrasis, nos presenta la escena de los doce dioses. La escena va esta vez mucho más allá del simple pretexto visual e introduce ciertas connotaciones: la primera de ellas tiene que ver con la larga tradición mítica, ya desde Homero, según la cual las asambleas de los dioses serían una especie de consejos reales donde destacaría inter pares la preeminencia de Zeus como una especie de wanax, en Ovidio regalis imago; mas una obra del “mecenazgo” augustal como son las Metamorfosis nos hacen dar entrada al segundo término connativo por el cual esta asamblea apuntaría a un Senado presidido por Augusto, algo reforzado, ya tratando el texto latino, por la aparición del adjetivo augusta referida a la gravitas; adjetivo que tan sólo aparece tres veces en esta obra ovidiana y siempre con una fuerte carga política.

 d) Ática recibe el nombre de Atenas: Todos los textos, y no podría haber sido de otra manera, coinciden en que fuera quien fuera el jurado la victoria se decidió por el lado de Atenea. El texto de Apolodoro señala que el testimonio de Cécrope fue definitivo en tanto que tomó a éste como testigo de su regalo, en el de Ovidio simplemente se señala la admiración que el nuevo árbol produce entre los dioses mas añade a continuación una frase clave: operis Victoria finis. La frase puede entenderse como que meramente con la victoria sobre Posidón Atenea termina su trabajo de bordado o también, y para mí lo más acertado, como la evocación al epíteto de la Atenea Níke: la Victoria con mayúscula que siempre le acompaña y que le comportaría esa victoria, ahora en minúscula, sobre el dios del piélago. Ya sea uno u otro, lo cierto es que el propio Ovidio se sirve de esta dilogía.

Una vez decretada la victoria, consecuentemente Atenea se convertiría en diosa epónima del territorio antes denominado Ática y Cecropia, significando este privilegiado derecho también el deber de proteger con su patronazgo la ciudad que su nombre porta, la polis en la que se habrá de ver versado su epíteto, anteriormente citado, de Políada. Aquí terminaría el mito en el texto de Ovidio. Apolodoro por su parte añade la iracunda consecuencia de la afrenta a Posidón, quien encolerizado inunda la llanura Triasia, que, comentando ya más en lo geográfico, sería aquella en la que descansaría Eleusis (Estrabón Geo. IX, 1, 6; IX, 1, 13). Esta versión de la inundación la corroboran también los testimonios de Higino Fab. 164; Lactantius Placidus In Statii Thebaida Commentum VII, 184-185; y el propio San Agustín. Si antes encontramos el fin del tratamiento del mito en Ovidio, éste es ahora el de Apolodoro. ¿Y Heródoto?

Hemos podido ver a lo largo del comentario la poca importancia que en éste ha tenido el texto de Heródoto. Si algún adjetivo se merece la mención del mito por parte del de Halicarnaso es concisión. La mención del mito surge motivada por el episodio en el que realmente se quiere detener y resulta, por lo tanto, un pequeño excurso, una anécdota casi del tema principal. En este caso son el Erecteo y el olivo de Atenea los motivantes del uso de esta técnica típicamente herodotiana, en los cuales ocurre el episodio que más tarde se nos relata, dentro ya de las guerras médicas que las Historias tratan. Nos encontramos, y seré conciso ya que esto se aparta del tratamiento del mito en sí, ante un ejemplo típico de un prodigio, un hecho portentoso que excede los limites prácticamente de la naturaleza y que se considera como un augurio: tras la quema y destrucción de los elementos primordiales de Atenas, el mayor de ellos, el Olivo de su diosa protectora, Atenea, resurge de sus cenizas como a partir de los rescoldos de su esperanza habrá de resurgir el pueblo ateniense para alcanzar el culmen de la pentecontecia. Para más referencias acerca del acontecimiento Paus. I, 27, 2 y Dionisio de  Halicarnaso XIV, 4.      

 

            El final del análisis de cada uno de los textos ha llegado a su término. Punto a punto, elemento tras elemento, hemos podido ir observando las variantes de las versiones y la manera en que éstas se recogen dentro de una literatura grecolatina que es la base sobre la que se sustentan los textos presentados.

Resumiendo, como he intentado, en la medida de lo posible, hacer en el comentario, se pude decir que el mito de la disputa toponímica de Atenas nos remite a los tiempos primigenios de una polis grande, la mayor para la Historia, que debía buscar en su obscuro pasado el presente esplendor; la mitología era el medio ofrecido y los Áticos lo supieron utilizar. Reyes que se confunden con héroes, hombres y seres serpentinos, Cécrope y Erictonio; entes entre lo divinal de la heroicidad mitológica y la simpleza de la humanidad mas de la que irremediablemente tenía que haber sido engendrada la comunidad que el paso de los siglos convirtió en Ateniense, porque en cierto momento, en otro tiempo, una diosa de la Inteligencia, la de la batalla victoriosa y el buen consejo ojizarco decidió pugnar por un territorio que el tiempo y su patronazgo elevarían a la fama de la memoria y la perpetuidad de las letras transmisoras. Transmisión y perpetuidad, elementos los mismos que hicieron que esta historia, este mito, boca a boca, como diría Cicerón penitus iam insedit ac nimis inveteravit in nomine. La referencia cultural estaba ya formada y cada vez que Atenas fuera pronunciado este nombre remitiría a este episodio, mítico, sí, pero a la vez relevante. Gracias a la oralidad la conversión al escrito, la Historia de la Literatura al fin y al cabo.

Tres fueron los textos, ya escritos, que escogí para ofrecer la visión que hasta ahora he intentado mostrar. Cada autor, como no podía ser de otro modo, se adaptó a la forma de la obra en la que se enclava y que perseguían los motivos de su introducción. Ovidio, dentro de sus Metamorfosis, dentro del episodio de Atenea y la jactanciosa Aracne y dentro de la écfrasis con la que introduce su bordado. El interés visual, por lo tanto, prima sobre todo lo demás; escenas y apariciones paradigmáticas y canónicas en las que poco importa las variantes del mito que puedan existir y sí los colores, los paisajes y los contextos visuales de fondo. El autor utiliza la paleta de sus letras y frases para crear una “imagen literaria” en el completo significado de ambos términos. Apolodoro, por su parte, gran mitógrafo, compilador de la magnificencia plurimembre de los relatos, su afán es el de la reunión. Siempre que se reúne se compara y de la comparación nace el discernimiento; es lo mismo que ocurre con el verbo griego συμβάλλω. La labor del autor fue en este caso la de la observación y la decisión para buscar las palabras y los acontecimientos con los que elaboraría su obra. Apolodoro es juez de su tradición anterior, pero a veces gritan tanto las palabras desechadas que ha de ceder a su inclusión como vemos en este texto con ὡς εἶπόν τινες. La forma de expresarse, una vez realizado este industrioso esfuerzo, no tiende al artificio poético sino a la concisión de la realidad informativa. En cuanto a Heródoto, ya hablamos de esto mismo durante la explicación a su concisión, se trata de la inclusión de la tradición de una ciudad ajena para un asiático y de la que tanto gustaba el de Halicarnaso en una Historia colmada de un “anecdotario” desde la tradición, fuente de la sabiduría popular. El texto de Heródoto es índice de lo anteriormente expresado, la perpetuidad en la memoria del nombre. La forma de expresarse es la información de los acontecimientos precedentes, es la Historia.

Prometí, y no me podría escapar de lo fijado, incluir dentro de la conclusión un guiño al texto de San Agustín. En primer lugar tenemos que señalar que lo que aquí hace el de Tagaste en el s.IV d.C no es sino recoger el testimonio de Varrón, éste ya autor del I a.C. Sea como fuere-el comentario detenido aquí ya no compete-la lectura del fragmento desde el comienzo nos sorprende si lo comparamos con los demás. Observamos cómo el texto se dirige a un fin claro y ya no es la referencia al mito, lo reunión o la pura intención visual, sino la búsqueda de una causa: nos encontramos ante un clarísimo ejemplo de la mención mitológica etiológica. Agustín ve en éste mito la explicación a hechos constatables dentro de la historia real ateniense como es el que a pesar de ser Atenas la polis paladina de la democracia dentro de ella no votaban las mujeres que no eran ciudadanas de pleno derecho con lo que ello comportaba. La explicación reúne elementos míticos arquetípicos tales como la referencia al Oráculo délfico al que un solo hombre se dirige ante el desconocimiento de los acontecimientos presentes y, tras conocer su interpretación, aplica las medidas que cree necesarias. En este caso es una votación democrática. Ninguno de los anteriores textos, que se podían considerar como índices y canonizadores del propio mito, recogía ninguno de estos elementos, mas el primero, a mi parecer, por semejanza con otros mitos y el segundo por una simple identificación de Atenas con la democracia lleva a esta construcción versionada. Otro motivo que tampoco se puede desechar es la simple pérdida de los testimonios sobre los que se basa, pero la nula mención anterior descartaría, creo yo, esta versión frente a las de los otros textos. La explicación nos puede parecer misógina, a donde no entraré porque la quinta pagina de comentario sobre mí y usted se cierne, e incluso inaceptable, pero por algo es una etiología mítica y no matemática. Se busca en la tradición la explicación y mito más primordial para Atenas e irrebatible no existe.         

Habré partido, cortado y casi cercenado importantes elementos dentro del comentario, mas mi tomada palabra de la no transgresión al exceso cohíbe las otras palabras que continuar habrían podido el límite pero: limes est quinque, μέτρον τελευτῶν.    

 

 Ana Isabel Blasco Torres

Alumna de Filología Clásica. Curso 2006/2007 Mitología Clásica

 "Eros y Psique"

 

     Era ya de noche; había llegado el marido, y después de unas escaramuzas en amorosa lucha, cayó sumido en profundo sueño. Psique, entonces, en constante duda, pero sostenida por la fuerza del destino, recobró las suyas, de manera que al coger la lámpara y la navaja, su debilidad se transformó en audacia. Al alumbrar con el pábilo de la lámpara los secretos del lecho, vio la más apacible y dulce fiera de todas las posibles: era el propio dios Cupido hermosamente dormido, a cuya vista hasta la luz de la lámpara se avivó, recreándose, y relumbró la navaja de sacrílego filo. Psique, disuadida por la aparición, cayó de rodillas, lívida y trémula, procurando esconder el arma, pero en su propio pecho; y lo hubiera conseguido, si no se le hubiera caído el acero, horrorizado de la infamia que iba a cometer. Abatida y sin salida ninguna, se puso a contemplar por largo rato la perfección del divino rostro, y fue reanimándose poco a poco: observaba la abundancia dorada de la cabellera perfumada con ambrosía, la blanca frente, las rosadas mejillas surcadas de cabellos rizados esparcidos en mechones, en caída hacia adelante unos, hacia atrás otros, a cuyo resplandor la misma llama de la lámpara palidecía. En la espalda del dios volador blanqueaban unas alas húmedas como flores palpitantes en las que, aunque en reposo, jugueteaban revoltosos unos plumones tiernos y delicados en constante temblor. El resto del cuerpo era tan terso y hermoso, que ni Venus podría lamentarse de haberlo parido. Al pie mismo del lecho reposaban el arco, el carcaj y las flechas, las armas todas de ese gran dios.

    Mientras Psique, con su insaciable curiosidad, tentaba admirada las armas de su marido, sacó una flecha del carcaj, y al palpar la afilada punta con la yema del pulgar, le temblaron las manos y de pinchó lo suficiente como para que unas gotas de sangre rodaran por la piel, y así, sin darse cuenta, cayó rendidamente enamorada del Amor. 

                         APULEYO, El asno de oro, V, 21-23 (traducción de J. M. Royo)

 

    Como podemos observar, este texto, perteneciente a la obra El asno de oro, realizada por Apuleyo en el S. II d.C., se trata de un fragmento relativo al mito de Eros, el Cupido romano, y Psique, la personificación del alma. Este fragmento se centra exclusivamente en la descripción del dios Eros cuando Psique, habiéndolo traicionado, lo observa a escondidas. Así pues, en primer lugar, para una mejor comprensión del texto y, en última instancia, de la figura de Eros y del papel que éste desempeña en la mitología clásica, debemos tener en cuenta algunos aspectos relacionados con el dios y, principalmente, las circunstancias en torno a su nacimiento.

    Al igual que ocurre con Afrodita, la Venus de los romanos, existen varias tradiciones acerca del nacimiento de Eros. Según Hesíodo, Eros nació en los inicios mismos del mundo, después del Caos y conjuntamente con Gea y Tártaro. Eros sería, en este caso, el principio universal que asegura la continuidad de las especies y el orden interno del cosmos. Constituye una fuerza cósmica, una de las fuerzas esenciales del mundo, siendo descrito como el más bello entre los dioses inmortales. Aparece, por tanto, en los orígenes divinos, pero no tiene descendencia ni se une con ningún otro ser. Por otra parte, el culto órfico, una religión mistérica de gran importancia en la Antigüedad clásica, sitúa en el origen a una fuerza primordial, el Tiempo o la Noche, según las tradiciones, de las que surge un huevo original que, al dividirse, habría dado lugar al Cielo y a la Tierra. Éste es el huevo que, a su vez, da origen a Fanes (el Brillante) o a Eros (el deseo amoroso), quien es denominado a menudo Protogonos, el primer nacido, siendo descrito con frecuencia como un ser hermafrodita con alas de oro. Al contrario de lo que ocurre en la Teogonía, que va del Caos al orden, la historia del mundo a partir de este huevo, la totalidad perfecta, se compone de sucesivas particiones y degradaciones. En este caso, podemos percibir que Eros desempeña, al igual que en la Teogonía de Hesíodo, un papel esencial en el mundo; la teología órfica lo concebía, de hecho, como un ser capaz de unificar aspectos contrarios en un mundo caracterizado por la fragmentación y la degradación de aquel ser inicial. Por otra parte, en su obra el Banquete, Platón también explica el nacimiento de Eros. Según esta versión, Eros sería un genio intermediario entre los dioses y los hombres; es el hijo de Poros, el Recurso, y Penía, la Pobreza. Platón lo describe como una fuerza insatisfecha e inquieta que siempre se hace con lo que persigue. Sin embargo, hay que advertir que el mito creado por Platón se trata de un mito sin antigüedad, y carece, por tanto, de relevancia cultural.

    Entre la gran cantidad de genealogías atribuidas a Eros por la tradición, la más difundida lo hace hijo de Hermes o, incluso, de Ares y de Afrodita o Venus, y, además, hermano de Anteros, el Amor correspondido. Eros se trataría entonces de un dios del amor, personificando el impulso erótico y el anhelo amoroso que, con frecuencia, conduce a quien los posee a acciones incontroladas. El Eros que aparece en el texto se corresponde con este mismo dios, con el hijo de Afrodita; de hecho, en el momento en que Psique está observando su extrema belleza, se llega a afirmar que su cuerpo era tan terso y hermoso, que ni siquiera Venus podría lamentarse de haberlo parido. En efecto, es el dios del amor, descrito como un adolescente tan bello como su propia madre; así, en el texto se menciona la abundancia dorada de la cabellera perfumada con ambrosía, la blanca frente, las rosadas mejillas surcadas de cabellos rizados esparcidos en mechones,... Para expresar la indescriptible hermosura de Eros, el autor del texto afirma que, a la vista del dios, hasta la luz de la lámpara se avivó, recreándose. Es aquí, en la descripción de Eros, donde se manifiesta, una vez más, el antropomorfismo que caracteriza a los dioses clásicos.

    Como queda reflejado en el texto, a este tipo de Eros pertenecen el arco y las flechas; así, con las flechas cuya punta es de oro causará la pasión amorosa, mientras que con las de plomo provocará en sus víctimas el rechazo al amor. Este hecho queda ejemplificado en el mito de Apolo y Dafne; a Dafne, Eros le envía una flecha con la punta de plomo, que hace que no quiera saber nada más del amor, y a Apolo, una flecha con la punta de oro, inflamándolo, por consiguiente, de pasión.  Aunque en el texto no se hacen distinciones respecto a los tipos de flechas del dios, sí se menciona uno de los efectos que conlleva herirse con estos peligrosos objetos; de este modo, Psique, al pincharse con una de las flechas, sin darse cuenta, cayó rendidamente enamorada de Amor. Es el dios que hace que los dioses y los humanos se enamoren disparando flechas a su corazón, con lo que a menudo provoca disturbios. Eros puede, incluso, causar el enamoramiento de la propia Afrodita, como queda reflejado en el episodio de Anquises; en otra ocasión, al abrazar a su hijo, Afrodita se hirió con una de sus flechas, enamorándose, en consecuencia, de Adonis. Este tipo de Eros también se caracteriza por su naturaleza especialmente caprichosa y juguetona; con frecuencia, en la tradición posterior, se le representará como un dios travieso que hace lo que desea sin tener en cuenta compromisos anteriores o incluso el bienestar de aquellos que se convierten en su objetivo. Esta representación del dios destacará principalmente en época romana, cuando al personaje de Cupido, que es como se pasó a llamar Eros, se le presentó con la apariencia de un niño travieso, armado también con arco y con flechas, con las que dispara tanto contra los dioses como contra los hombres, o con unas antorchas con las que inflama los corazones de irresistible pasión amorosa. En la tradición artística la evolución que sufre Eros o Cupido a lo largo de la historia queda reflejada en gran medida. Así, aunque en el arte temprano es representado como un hombre adulto, a partir del S. V se le presentará cada vez más como un niño con alas, arco y flechas, siendo frecuentes las representaciones pictóricas o escultóricas en las que aparece dedicado a juegos infantiles e inocentes. En la Antigüedad tardía, la lucha entre Eros y Pan simbolizará la lucha entre las fuerzas celestiales y las terrenales. En la Edad Media abundan las representaciones de Eros en un sentido específicamente cristiano; su figura se utiliza entonces como una personificación del amor carnal frente al amor divino. Ya en la época moderna, Eros simboliza el amor en todos sus aspectos; en el Renacimiento se empleará a Eros y a Anteros como símbolos del amor carnal y el amor espiritual, respectivamente. De hecho, como símbolo del amor, Eros será objeto de un gran protagonismo en el arte y en la literatura de todas las épocas. Atendiendo al proceso de evolución de la figura de este dios a lo largo de la historia, podemos observar, por tanto, que, a pesar de que este Eros ha perdido aparentemente toda relación con el poderoso dios de imponente presencia que había sido en un principio entre los antiguos griegos, como lo era el Eros descrito por Hesíodo, siempre mantiene su carácter de dios del amor o su relación con el mismo, ya sea personificándolo o simbolizándolo. Por otra parte, a pesar de la evolución de la representación del Eros hijo de Afrodita como un joven al principio y como un niño más tarde, este Eros siempre mantiene sus armas características: el arco y las flechas.

    Este dios, aunque conserva cierta independencia de su madre Afrodita, aparece con ella frecuentemente como ejecutor de sus mandatos. Entre la gran cantidad de ocasiones en las que su madre recurre a él, destaca la descrita en la Eneida por Virgilio, cuando la diosa pide a Cupido que provoque el amor de Dido hacia Eneas. Ya en la Teogonía de Hesíodo, en la que Eros aparece considerado como la potencia creadora anterior a la división de sexos, se afirma, después del relato del nacimiento de Afrodita en el mar de los genitales de Urano, que Eros, surgido anteriormente, la acompañó desde su nacimiento. Así pues, a pesar de que en esta versión Afrodita no se considera madre del dios, aparece igualmente acompañada por él. Para conocer mejor la relación entre Eros y Afrodita debemos tener también presente el mito de Cupido y Psique, en el que Eros adopta la forma de un joven, aunque no lo bastante mayor como para ser del todo independiente de su madre.

  Fr. Gérard, "El padre de Psique consultando el oráculo" (1796)

Psique era una princesa de belleza tan perfecta que se la comparaba con la misma Venus. Asombrados todos de su hermosura, el culto a Venus se vio sustituido por la adoración a Psique, una muchacha mortal. La diosa, irritada de ver cómo sus altares iban quedando desiertos, encargó a su hijo Eros que la vengara. Mientras que las hermanas de Psique estaban ya casadas, Psique, a pesar de su belleza, permanecía virgen. Su padre, deseando casarla y sospechando al mismo tiempo una maldición celeste, fue a consultar al oráculo de Apolo y, siguiendo sus indicaciones, Psique fue llevada hasta la roca de un abrupto monte.

    W. A. Bouguerau, "El rapto de Psique"           

Cuando la joven esperaba la aparición del monstruo que el destino le tenía reservado como esposo, un dulce céfiro la transportó a un valle, donde se quedó dormida. Al despertar se encontró ante un palacio encantado en el que se fue adentrando, guiada por voces incorpóreas y descubriendo por todas partes belleza y opulencia. Al llegar la noche, Psique notó cerca de ella la presencia del marido; con las primeras luces del alba, su esposo desapareció. Pasado cierto tiempo, Psique empezó a echar de menos a su familia, y le pidió a su esposo que le permitiera ver a sus hermanas. Éste aceptó, haciéndole prometer que nunca intentaría verle el rostro, ya que, si esto ocurría, Psique nunca volvería a estar con él. Sin embargo, las hermanas de Psique, envidiando su felicidad, hicieron surgir la duda en su corazón, afirmando que indudablemente su esposo se trataba de un monstruo. Convencida por sus hermanas, una noche Psique, mientras su marido dormía, se preparó para matar al supuesto monstruo. A la luz de la lámpara, Psique pudo ver entonces que su marido era al mismísimo Eros; un monstruo cruel , en efecto, pero en sentido figurado, debido a que hace sufrir a los hombres  haciendo que se enamoren. Sorprendida y maravillada, dejó caer una gota de aceite que despertó al dormido. Eros desapareció volando. Psique iniciará entonces un largo peregrinar en busca de su esposo, quien se había refugiado en el palacio de su madre Venus. La diosa se lanzó de inmediato tras los pasos de Psique para vengarse. De este modo, cuando la encontró con ayuda de Mercurio, le impuso cuatro pruebas aparentemente imposibles de realizar. La primera prueba consistió en separar un montón desordenado de semillas; en este caso, las hormigas ayudarán a Psique, encargándose de separarlas. Como segunda prueba, Venus mandó a Psique coger la lana dorada de unas ovejas poseídas por una fiera excitación; cuando las ovejas se encontraban a la frescura de un río y libradas de su furor, Psique recogió la lana dorada que estaba enganchada en los espinos. Más tarde, Venus encargará a Psique llevarle agua del nacimiento de un manantial situado en una montaña muy escarpada en la que había unos dragones terribles; el águila de Júpiter la ayudará en esta ocasión. Por último, Venus le ordenó llevar una pequeña caja a las moradas infernales y entregársela a Proserpina. Psique consiguió llegar a los Infiernos pero, al regresar, abrió la caja, que Proserpina había rellenado y cerrado a escondidas para Venus. La joven cayó entonces en un sueño mortal, pero Cupido la encontró y consiguió despertarla, obteniendo de Júpiter que los uniera en legítimo matrimonio. Psique, elevada al Olimpo, comió la ambrosía que la convertiría en una diosa. De la unión de Cupido y Psique nacerá una hija, la Voluptuosidad.

 

W. Etty, "Cupido y Psique" (1877)

Como se desprende del mito, Venus intenta, en este caso, ayudarse de Cupido para acabar con la fortuna de Psique, aunque Cupido, ignorando a propósito lo acordado con su madre, se une él mismo con la joven. En este mito destaca, por otra parte, la actuación de Venus con relación a Psique. Generalmente, los dioses siempre estaban dispuestos a castigar la arrogancia de cualquier mortal que se creyera a su altura. Lo peor que hay para un hombre es, de hecho, creerse superior, cometer la falta de hybris, el orgullo, la altanería. Este acto no queda sin castigo, habiendo provocado la envidia de los dioses; quien lo comete acaba siendo víctima del ate, la ceguera del alma, la locura enviada por los dioses.

 

L. Giordano, "Psique adorada por el pueblo" 1692-1702)

Es por eso por lo que Venus, al empezar toda la población de Grecia y sus alrededores a visitar a Psique para adorarla, descuidando el culto a la diosa, pidió a Cupido que castigara a la joven hiriéndola en su corazón, de modo que se enamorara de algún hombre mísero y desdichado y compartiera con él un matrimonio infeliz. Sin embargo, aunque los relatos sobre la imprudencia y la arrogancia humana siempre acaban mal para el hombre, el mito de Cupido y Psique puede considerarse en cierto modo una excepción, a pesar de que Psique tuvo que sufrir grandes penalidades antes de alcanzar la felicidad. Tal vez el final feliz de esta historia se debe a que no fue la misma Psique la que comparó su belleza con la de la diosa; la joven permanecía, de hecho, entristecida por el hecho de que la gente la tratara como a una diosa y nadie la amara como mujer y le propusiera matrimonio. Finalmente, a través del proceso de la apoteosis, Psique verá transformada su condición de mortal a diosa.

    Una vez herida con las flechas de Cupido y enamorada de él, Psique, después de la huida de su amado al hogar materno, emprende su búsqueda, sufriendo experiencias terribles y pensando con frecuencia en el suicidio. Por su parte, Cupido, consumido por el amor, volverá finalmente junto a Psique para despertarla del sueño mortal. Para explicar la fuerza y la naturaleza del amor, Platón crea un mito sobre los primeros humanos. Según este mito, antes los hombres eran criaturas circulares, con dos rostros en un solo cuello, cuatro brazos y cuatro piernas, y se desplazaban rodando por el suelo. Zeus se enfadó con los humanos cuando desafiaron la ley de los dioses, y dividió a cada uno de ellos en dos mitades, dejándolos con un solo rostro, dos brazos y dos piernas. Zeus entonces los amenazó, diciéndoles que si volvían a ocasionar problemas los dividiría nuevamente en dos; de este modo, con una pierna y un brazo, limitados a ir saltando a todas partes, los hombres aprenderían por fin a tratar a los dioses con el debido respeto. De acuerdo con este mito, los humanos son la mitad de un todo perdido, y anhelan y buscan la mitad que les falta. El amor, como se refleja en el mito de Cupido y Psique en múltiples ocasiones, es el deseo de encontrar la totalidad.

    Fr. Gérard, "Cupido y Psique"

La influencia del mito de Cupido y Psique en la cultura occidental es inmensa. Aunque Eros no recibía culto en Grecia de modo habitual, hay numerosas alusiones a su poder divino en la literatura arcaica, clásica y helenística, al igual que posteriormente, en la literatura latina. En el arte y la literatura occidental de todas las épocas posteriores, el mito de Eros constituye un tema especialmente frecuente. Con la extensión del cristianismo, los mitos clásicos se relacionarán con la doctrina cristiana; se considerará que, a pesar de ser paganos, los mitos contienen grandes verdades ocultas. Así, Eros pasará a simbolizar el amor terrenal frente al amor divino. En la lengua, este mito deja entrever su influencia en la creación de palabras como erótico para definir lo relativo al amor y a la sexualidad. En el campo científico, la teoría psicoanalítica le dará el nombre de eros a los impulsos relacionados con la sexualidad. Con la pérdida de la originaria relevancia cultural del mito, éste influirá en enorme medida en el surgimiento de cuentos como La Bella y la Bestia, relato con el que el mito de Eros y Psique guarda gran similitud. De este modo, al principio ni la Bella ni Psique superan la prueba que se les impone, ya que la Bella no aprende a amar a la Bestia hasta que éste yace agonizante, y Psique cree las palabras de sus hermanas, según las cuales su marido es un monstruo terrible. Sin embargo, mientras que la Bella se enfrenta a una Bestia real, sólo en la imaginación de Psique Eros se trata de un ser monstruoso. En ambas historias, tanto la Bella como Psique tienen algo que aprender antes de poder hacerse con sus amados y amar plenamente. Toda la influencia en nuestra cultura de este mito, y en general de la mayoría de los mitos clásicos a lo largo de la historia, pone de manifiesto, una vez más, la importancia del conocimiento de la Antigüedad clásica y, en última instancia, su importante papel en la configuración de la cultura, la sociedad y la mentalidad actual.

 

 

Mª Teresa Blázquez González

Alumna de Historia. Curso 2007/2008. Mitología Clásica II

Belerofonte contra la Quimera

 

En la imagen se puede ver a un héroe, que lucha montado sobre un caballo alado contra un monstruo de varias cabezas. Se trata del héroe griego llamado Belerofonte, que como muestra la escena lucha montado sobre Pegaso contra la Quimera.

             A Belerofonte se le hace descender de Glauco, rey de Corinto, y de Eurínome, asociada a la realeza de Mégara, aunque según otras versiones su padre sería el dios Posidón. Su trayectoria como héroe comienza tras matar involuntariamente a su hermano Belero, suceso por el cual decide cambiar su nombre original Hiponoo, por el que pasaría a la posteridad, Belerofonte, y que significa “asesino de Belero”. Por otra parte debido a este suceso y para purificar su pena decide exiliarse a Tirinto donde el rey Preto le acoge y purifica.

El problema surgió cuando la mujer del rey, Antea o Estenebea, se enamoró del héroe y, al no ser correspondida decidió calumniarlo y acusarlo ante su marido de que había sido él quien había intentado seducirla. Preto para no violar las reglas de hospitalidad matando a su huésped decide enviárselo a su suegro Yóbates, rey de Licia en Asia Menor, junto con una carta en la que le explicaba todo lo sucedido y la razón por la se lo envía.

Preto entonces decide matar a Belerofonte, pero se encuentra ante el mismo problema de las reglas de hospitalidad, pues antes de leer la carta le había recibido como a su huésped. Debido a esta circunstancia lo que el rey decide es encargarle una misión para que el héroe muriera realizándola y él quedara libre de las culpas. Dicha misión consistía en matar a la Quimera, un ser monstruoso descendiente de Tifón y Equidna que vivía en Asia Menor, donde gracias a su facultad de vomitar fuego por la boca, tenía asolada la región. Otras cualidades de este ser eran tener el cuerpo de cabra y tres cabezas: una de león, otra de macho cabrío situada en el lomo y la última de serpiente en la cola.

Antes de encaminarse a luchar contra la Quimera, Belerofonte consultó a un sabio, que le aconsejó pedir ayuda a Atenea. La diosa hizo caso a la llamada y le dio una brida de oro que debía colocar a Pegaso (ser nacido de la sangre derramada por la Gorgona Medusa tras ser decapitada por Perseo) si quería contar con él para matar al terrible monstruo. Belerofonte fue a buscar entonces al caballo alado a la fuente de Pirene de Corinto, donde solía descender para beber, y allí logró controlarle.

Una vez que logró dominar a Pegaso, Belerofonte se dirigió en busca de la Quimera con el fin de ejecutar la labor de cualquier héroe, es decir, eliminar a todos los seres que de una forma u otra seguían asolando la tierra e implantando el caos. Gracias a la agilidad de Pegaso, el héroe esquivaba las llamaradas del monstruo al que al mismo tiempo lanzaba flechas, pero estas rebotaban en su piel, así que Belerofonte optó por utilizar su lanza que era de plomo, por lo que al introducírsela a la Quimera en la boca se deshizo, y fue al ingerir el metal fundido cuando el monstruo murió.

Buraq transporta a Mahoma

La lucha contada anteriormente es la que aparece en la imagen. Pero, como el rey Yóbates no había conseguido matar a Belerofonte ,le mandó a otras peligrosas misiones entre las que se incluyen luchar contra el pueblo de los Sólimos, combatir contra las Amazonas y escapar de una emboscada preparada por el propio rey. El héroe consiguió salir victorioso de todos éstos encuentros, por lo que al final el rey comprendió que estaba bajo la protección de los dioses y que por lo tanto debía ser inocente de las acusaciones que su hija había vertido sobre él, como prueba de que creía en su inocencia le enseñó la carta de Preto aunque manifestó que no creía lo que ponía allí, y además le caso con su hija.

A la muerte de Yóbates fue nombrado rey de Licia, donde pasó largos años, pero al final se envaneció con sus hazañas y decidió ir a vivir al Olimpo. Zeus enfadado ante la soberbia del héroe le envió un mosquito para que picara a Pegaso. Pegaso entonces precipitó a Belerofonte al vacío y siguió cabalgando hasta que quedó convertido en la constelación que lleva su nombre. El héroe sobrevivió a la caída pero tuvo secuelas para el resto de su vida, se dice que quedó paralizado o incluso ciego, en cualquier caso terminó solo sus días añorando su gloria pasada.

Buraq. Egipto, ca. 1960

El mito de Belerofonte, Pegaso y la Quimera ha tenido influencias hasta la actualidad. Diversos artistas se han inspirado en estos animales fantásticos a la hora de crear sus obras. Hoy en día el caballo alado Pegaso es el logotipo de una empresa de camiones y también de la productora de cine Tristar. Pero además se cree que influyó en otras religiones, como la islámica en la que aparece un ser llamado Buraq (que en árabe significa rayo, estallido o blancura cegadora), que supuestamente transportó a Mahoma de la tierra al séptimo cielo y de nuevo a la tierra viaje tras el cual Mahoma comenzó a predicar. El Buraq es descrito como un ser blanco más grande que un burro pero más pequeño que una mula y se representa como un monstruo con rostro de mujer o como un ser híbrido entre águila y caballo. Por otra parte la Quimera ha inspirado el término quimérico que usa para hacer mención a cosas que se componen de varios elementos.

 

 

 

Sonja Blumenberg

Alumna de Traducción. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

 

Comparación: la película „Oh Brother, Where Art Thou?“ – La Odisea

 Cartel de la película

La Historia

La Odisea de Homero es una de las obras más antiguas que existen. Ya tenía mucha influencia y una gran acogida en los tiempos de su creación (ca. 720 a.C.) porque es una de las historias grandes que se conocían en todas partes y establecieron una relación entre los mitos regionales. Su influencia sigue hasta hoy, prueba de ello es el número de adaptaciones que hay en la literatura, el cine, el teatro, etc.

La película “Oh Brother, Where Art Thou?” de Ethan y Joel Coen se basa en unos de los elementos de La Odisea y cuenta la historia de Ullisses Everett McGill y sus compañeros Pete, Delmar y Tommy. Huyen de la cárcel y pasan una Odisea para llegar a la casa de Everett. Tienen que superar muchos problemas y obstáculos y engaños.

Con esto ya se ve que la historia es parecida a la de Odiseo, cuyo nombre también forma parte del nombre de Everett (Ulisses), y que tiene que errar 10 años por el mar para llegar a Ítaca, su patria.

Una vez allí, los dos de dan cuenta de que las cosas han cambiado: la ex-esposa de Everett quiere casarse con Vernon por su dinero y buenas formas mientras que la esposa de Odiseo tiene muchos pretendientes.

 

Voy a comparar algunos aspectos de la película y de La Odisea con más detalle:

 

Un ciego le hace una predicción de futuro a Everett, y le da una serie de consejos. Éste recuerda al profeta Tiresias que también es ciego, al que Odiseo visita en busca de consejos en el Hades.

La canción “Man of Constant Sorrow” interpretada por Everett y sus compañeros empeña un papel muy importante. Representa las capacidades deportivas en la lucha de Odiseo. Cuando Everett interpreta la canción por primera vez se hace famoso, y deja a la gente estupefacta. Lo mismo ocurre cuando Odiseo gana las competiciones en el país de los Feacios. Además, con esta canción Everett convence a su ex-esposa para que se  case con él en lugar de con Vernon. Lo mismo pasa en Ítaca cuando Odiseo vence a los pretendientes de su esposa, y ella lo reconoce.

En otra escena, Everett y sus compañeros escuchan el canto de unas mujeres que lavan ropa en un río y se dejan emborrachar y seducir por ellas hasta quedarse inconscientes. Esto remite al episodio de las Sirenas que fascinan con su canto a los marineros llevándolos al naufragio. La diferencia es que Odiseo no cae en la trampa gracias a su inteligencia, mientras que Everett y sus compañeros se dejan engañar. Al despertarse Everett y sus compañeros se dan cuenta de que Pete ya no está y Delmar cree que Pete ha sido convertido en un sapo. Esto, sin embargo, recuerda más al episodio de Circe, quien convierte a los compañeros de Odiseo en cerdos.

Everett, Delmar y el sapo Pete tienen un encuentro con Big Dan Teague, un vendedor de Biblias tuerto, alto y obeso. Éste también los engaña: diciéndoles que les ayudaría a ganar dinero; pero los ataca, roba, y mata brutalmente al sapo Pete. Esto, sin duda, remite al episodio del Cíclope Polifemo que también se caracteriza por tener sólo un ojo, ser gigante y brutal.

Everett y Delmar liberan a Pete, que había vuelto a la cárcel (al final, no había sido transformado en sapo) y salvan a Tommy, que está en manos de Big Dan Teague y su grupo, y que va a ser asesinado en un extraño rito con canto, disfraces y baile. Everett y sus compañeros se disfrazan también para salvar a Tommy, y, sin querer, casi destruyen el ojo de Big Dan con el palo de una bandera. Así también Odiseo salva a sus compañeros: dejando ciego a Polifemo con un palo. Todos huyen de la cueva “disfrazados” como ovejas.

Escena de la película

Everett llega a casa haciendo autostop, al igual que Odiseo llegó en nave ajena (de los Feacios). Allí Everett es reconocido primero por sus hijas; en el caso de Odiseo fue su hijo Telémaco. El resto de la gente no los reconoce porque Everett viste en ropa sucia de campesino (antes había trabajado como abogado y probablemente iría mejor vestido) y Odiseo aparece con el aspecto de un mendigo, transformado por Atenea. La lucha es ardua al principio, pero finalmente ambas logran vencer a los pretendientes de sus (ex-)esposas.

La ex-esposa de Everett quiere casarse con él, pero sólo si tiene el anillo original, y manda a Everett a buscarlo. Aquí hay una diferencia: en La Odisea es Odiseo el que anuncia que tiene que hacer un último viaje.

Además, la ex-esposa de Everett dijo a sus hijos que éste había muerto mientras que en La Odisea  los pretendientes de la esposa de Odiseo se lo dijeron a ella para que se casase con uno de ellos.

Sin embargo, en ambas historias el héroe tiene que convencer a su esposa de que es él o de que él es el marido adecuado para ella.

Finalmente, Everett va a la cabaña para buscar el anillo, y es atrapado por un sheriff que quiere matarlos a él y a sus compañeros. Eso tal vez se puede comparar con el viaje de Odiseo  a la casa de su padre Laertes, donde se enfrentan a las familias de los pretendientes asesinados.

En ambos casos se resuelve el conflicto: Everett y sus compañeros son salvados por una inundación; y en la lucha de Odiseo interviene Atenea, y todo acaba en paz.

 

El personaje principal: Odiseo – Everett

Odiseo es un hombre inteligente y fresco que se atreve a decidir sobre su destino. Busca el conocimiento y la experiencia. Para alcanzar sus fines también miente, cambia su nombre y engaña.

Así es como se caracteriza Everett: elocuente, fresco e inteligente (por lo menos en comparación con sus compañeros). Miente y engaña, pero de una manera simpática y graciosa. Por ejemplo, miente a sus compañeros para convencerles de huir de la cárcel: inventa un tesoro que no existe. Cuando graban la canción, Everett engaña al director ciego inventando nombres (porque se supone que se busca a los fugitivos) y aumentando el número de personas del grupo (inventa dos) para ganar más dinero. Como Odiseo, quiere aprender pero se deja engañar por Big Dan.

 

Conclusión

En conclusión, se puede decir que La Odisea sigue siendo popular y hoy en día ejerce una gran influencia sobre la cultura occidental debido, por un lado, a las aventuras fantásticas de un héroe; y, por otro, a las características de éste, que parecen fascinar tanto a la gente de hoy como a la de antes. Es la idea de un hombre que no se somete a los dioses ni al destino y se supone que Odiseo es el primer personaje que tiene estas características, es decir, es “el original”.

 

 

 Lara Cáceres Pérez

Alumna de Bellas Artes. Curso 2006/2007 Mitología Clásica

"The Simpsons en el Mito Griego"

 

Introducción: Matt Groening : The Simpson

Matt Groening:

Nació el 15 de febrero de 1954 en Portland, Oregon (Estados Unidos). Su infancia transcurrió en su ciudad natal y residió en un edificio situado en la calle Evergreen Terrace, nombre que le dio a la calle donde viven los personajes de su creación, Los Simpson. En 1977 se gradúa en el Evergreen State College de Olympia, Washington. En ese mismo año decide trasladarse a Los Ángeles para continuar con su carrera de escritor. Además, inició su trabajo profesional como dibujante al lanzar la tira cómica "Life in Hell", en la cual el protagonista principal era Binky, acompañado de Sheba (su novia), Akbar y Jeff; en "Life in Hell" básicamente plasmaba sus vivencias cotidianas en la ciudad de Los Ángeles. La tira cómica alcanza su éxito en 1980 al aparecer en el periódico "Los Ángeles Reader", en donde Matt trabajaba como editor. Actualmente aparece en 250 periódicos de Canadá y Estados Unidos y de ella ha publicado varios libros, como "El amor es un infierno", "El trabajo es un infierno", "El colegio es un infierno". En 1986 decide crear algo nuevo. Su creación involucró a una simple familia, que con mucho humor lograrían hacer una crítica social. El 8 de septiembre del mismo año, "The Simpsons" debutan en el show de Tracey Ullman, en una corta escena de dos minutos. Tuvo un gran éxito. En 1989 son emitidos en el Canal Fox como programa independiente. En 1993, Matt fundó Bongo Comics, una empresa que en la actualidad ha editado cientos de cómics y libros. Realizó una nueva serie animada llamada Futurama lanzada en 1999 en el mismo canal. Actualmente sigue trabajando en los Simpson y prepara una futura adaptación al cine de la serie.

Los Simpsons:

En inglés, “The Simpsons” es una serie animada de televisión. De origen estadounidense y temática adulta, narra la vida y el día a día de una familia de clase media estadounidense que vive en un pueblo ficticio llamado Springfield (uno de los motivos de que el pueblo se llame así es que en EEUU existen numerosos pueblos denominados de esa forma, lo que hace imposible su ubicación). Como dijo Groening, la serie es una sátira y crítica hacia la sociedad estadounidense.

Para ello muchas veces se basa en la colaboración de personajes famosos, o en los homenajes a las películas más famosas. O incluso hechos histórico, algunos de ellos con una base mitológica clara. Salpicando así varios capítulos con algún referente clásico.

Dentro de la serie:

La familia Simpson constituida por 5 miembros, que residen en un ambiente muy americano, algo raro que pudiera llevarnos hasta mundos mitológicos como los relatos u otros episodios míticos.

Nuestro primer referente hacia este mundo es el cabeza de familia. Todos sabemos quién es, conocemos sus aventuras, sus gustos. Es el habitante más conocido de la población de Springfield y todos los días de 14:00 a 15:00h. tenemos ante nuestros ojos el referente más evidente que nos podamos pensar. En su “DNI” pone que se llama Homer J. Simpson. Podía recordarnos el nombre Homero el poeta griego con el que “comparte” el nombre. De hecho en Sudamérica la traducción del nombre Homer es Homero.
Homero significa "rehén”. Fue autor de los grandes poemas épicos
La Ilíada y La Odisea. En un principio fue un aedo que recopiló los grandes cantos de la hazañas de sus antepasados.

Aparte de tener el nombre en común, Homer también protagoniza aventuras de Homero. Es el caso del capítulo de la décimotercera temporada de la serie, donde Homer se “convierte” en Ulises (Odiseo) y a lo largo del capitulo van contando La Odisea. Desde la guerra de Troya hasta la llegada a Ítaca, pasando por la tentación de las sirenas (esta vez retratándolas de manera bastante horrible) y las aventuras de Circe. También la espera de Penélope y los respectivos pretendientes. Todo con el tono irónico que caracteriza a la serie.

En una de las escenas donde salen los tres dioses griegos: Dioniso, Zeus y Posidón aparecen caracterizados personajes de la serie que ya de por si tienen las características de los dioses. Es decir, Dioniso es Barney el alcohólico del pueblo, que al igual que Dioniso es un apasionado de la bebida, aunque no compartan los gustos por la misma bebida, el vino y la cerveza respectivamente. Zeus  interpretado por el Alcalde Quimbin, será quien maneje todo el pueblo al igual que Zeus era el dios de dioses dentro del Olimpo. Y finalmente el  Capitán que aparece como Posidón, ambos  relacionados con el mar. Todos los personajes guardan algún detalle que les caracterice en la serie, la pipa en el marinero, la banda en el alcalde, y supongo que la copa (aunque éste no distancia mucho de Dioniso) el borracho.

Recomiendo que vean el video en Internet, ya que las imágenes que se puedan sacar de los fotogramas del video son de muy mala calidad: http://www.youtube.com/watch?v=92V4hetW2OU&eurl= (se encuentra en inglés pero es muy básico y acompañado de imagen resulta mas fácil de entender)

 
Otro referente que se hace a la guerra de Troya es en el capitulo titulado: “El limonero de Troya”.
Al igual que Helena fue raptada en Los Simpsons lo representan mediante un árbol. Shelbyville roba el famoso limonero de Springfield, orgullo de los habitantes de este pueblo. Entonces Bart, junto con sus amigos, decide ir al pueblo vecino a encontrarlo. Tras seguir un rastro de limones por este pueblo llegan hasta el depósito de la grúa municipal, que es donde los habitantes de Shelbyville lo habían guardado.
Por otro lado, los padres de los chicos de Springfield , deciden ir a buscarlos. Con Homer a la cabeza y en la caravana de Flanders se dirigen hacia allí.
Cuando padres e hijos se encuentran, van al depósito de la grúa a pedirle al dueño que les devuelva el árbol. No obstante, éste se niega y el grupo de Homer se retira.
Siguiendo un plan de Bart, aparcan la caravana ilegalmente frente al hospital y la grúa se la lleva al depósito. Al anochecer, los habitantes de Springfield salen de la caravana y se apoderan del árbol. Perseguidos por los habitantes de Shelbyville consiguen escapar por poco, y vuelven a su ciudad con el limonero.

Analizando el capitulo se saca verdadero parecido a la historia de Troya. Hay un rapto, una guerra, una retirada y una trampa. Además del mismo modo: cambian el caballo por una caravana. Porque ya sabemos que la guerra de Troya se produce por el rapto de Helena, y que fue un enfrentamiento entre griegos y troyanos, donde los dioses mitológicos se interesaron por este acontecimiento y dividieron sus preferencias: Hera, Posidón y Atenea por los griegos, Afrodita y Ares por los troyanos.

La mayoría de las personas, ven los Simpson por entretenimiento (yo una de ellas), pero si uno se fija un poquito, se pueden apreciar bastantes referentes clásicos. Así, el capítulo donde Homer conoce a Mindy, una nueva y atractiva chica en la que Homer se fija. Cuando Homer está hablando con Lenny y Carl, se imagina a Mindy como la Venus de Botticelli.  El mito dice que Venus es la diosa del amor, y su nacimiento se debe a los genitales del dios Urano, cortados por su hijo Crono y luego arrojados al mar. En la imagen se ve que Venus ha emergido del mar sobre una concha que es empujada a la playa por el soplo de los dioses alados, entre una lluvia de flores. Sobre la arena una de las Horas o Ninfas la espera con un manto. De esa manera Venus llegó a tierra firme.

 

Bibliografía:

http://futurama.metropoliglobal.com/creador.html

http://www.thesimpsons.com/

http://www.youtube.com/

“Guía completa de Los Simpson” de GROENING, MATT EDICIONES B, S.A.

 

Agustina Cardinale

Alumna del Curso 2008/2009. Mitología Clásica

 

El mito del Minotauro en "La Casa de Asterión" de J. L. Borges

No son extrañas en la mitología griega las relaciones extramatrimoniales que mantenía el dios de los dioses Zeus. Entre todas las que tuvo nos interesa particularmente el rapto de Europa, pues a esta princesa fenicia la llevó a Creta, importante isla de Grecia ubicada en el mar Egeo. Como todos los amoríos llevados a cabo por el dios, también éste fue fructífero, entre los hijos que nacieron se encuentra Minos. Cuando éste reclama el trono de Creta, le pide a Posidón mediante una libación, que le envíe un bellísimo toro para luego sacrificárselo. Es importante recordar que el toro era el animal que normalmente se le sacrificaba al dios del mar, y por tanto estaba muy ligado a él. Un claro ejemplo de esta relación es la ocasión en que Teseo le pide que mate a su hijo Hipólito y para esto Posidón recurre a un toro que sale del mar.

Fresco cretense

Concediéndole el dios el favor pedido, hace salir del mar un incomparable ejemplar blanco. Sin embargo, violando Minos las leyes que existían entre dioses y hombres y que, por tanto, lo obligaban a cumplir su promesa, se arrepiente y decide quedarse con el animal. Quizás se entienda mejor la actitud del rey y su admiración hacia el regalo de Posidón si tenemos en cuenta que en la cultura minoica existía un culto muy importante al toro, al que se consideraba un animal sagrado y al cual se admiraba por su potencia y vitalidad[1].

La falta de Minos provocó la ira de Posidón quien decidió vengarse infundiendo en su esposa Pasifae una atracción incontrolable hacia el toro. En relación con este castigo a la reina existían múltiples variantes en la Antigüedad: se creía que también podría haber sido provocado por Afrodita, diosa del impulso sexual, en venganza por el rechazo que Pasifae había mostrado hacia su culto; también recaía sobre ella la “maldición” de ser hija del Sol, por lo que estaba condenada a tener amores complicados. El hecho es que la reina recurrió a Dédalo para que le construyera un revestimiento de ternera y de este modo, poder unirse al toro. De esta monstruosa unión nace el Minotauro, con cuerpo de hombre y cabeza de toro.

En “La casa de Asterión” Borges retoma el nombre menos conocido de la bestia y nos lo presenta en su palacio, el laberinto que le había mandado a construir Minos a Dédalo para ocultarlo. También como parte del culto que le rendía la sociedad minoica al toro, cada año se veían obligados a enviar siete jóvenes y siete doncellas vírgenes para que el Minotauro los devorara. La gran originalidad del escritor argentino radica probablemente en que el Minotauro no es presentado aquí como un monstruo antropófago, sino como un ser solitario deseoso de compañía y que intenta rebatir los rumores de misantropía que sobre él recaen. Quizás en el plano plástico la obra que mejor representa a este Minotauro melancólico y en soledad sea el cuadro de George F. Watts, en donde nos encontramos con la bestia mirando hacia el horizonte.

Para comprender mejor el sentido del mito borgiano es necesario recordar que para el autor la historia era circular y como consecuencia los hechos se repetían ad infinitum. En este caso podemos pensar en el Minotauro como alegoría del hombre contemporáneo, perdido en la soledad de su laberinto, sin saber realmente quién es. Pensemos, por ejemplo, en el juego preferido del monstruo, las charlas con su doble. La disociación del yo será un tema privilegiado en la posmodernidad y una obsesión para Borges. Cuando al Minotauro nos habla de que espera a su redentor, también se presenta una ambigüedad acerca de su fisonomía, pues él duda: “¿será un toro o un hombre? ¿será tal vez un toro con cara de hombre?¿o será como yo?”. Es interesante destacar que las representaciones del minotauro no fueron iguales a lo largo de toda la historia del arte, sino que en la edad media se tendió a una “centaurización” del mismo (es decir a representarlo como un toro con cabeza de hombre).

Minotauro centaurizado

Dentro de la misma línea podemos leer la subversión que introduce en esta versión el cuentista argentino. Los sacrificios ofrecidos a la bestia son entendidos  por ésta como un deber con el que debe cumplir para poder beneficiar a estos jóvenes, liberándolos. Asterión no se reconoce como monstruo y esto lleva a que, al final del cuento, la víctima del sacrificio pareciera ser el Minotauro y no los jóvenes. De la misma manera en que él redime, espera que algún día llegue su redentor y lo libre de su soledad, para llevarlo a un lugar con menos puertas y menos pasillos. En este sentido podemos preguntarnos quién es el héroe realmente, quién el redentor y, si lo hay, redentor de quién. Al igual que en otros de sus cuentos, como en “Los teólogos”, Borges diluye los límites entre los adversarios; víctima y victimario se confunden.      

Detrás de la nueva relectura del mito, tan cercana a nosotros, nos encontramos en definitiva con la pregunta esencial del hombre. Será que Borges elige a un ser híbrido para demostrar la ambigüedad del hombre. Será que somos mitad dioses y mitad hombres, o tal vez mitad bestias y mitad hombres. ¿No somos acaso minotauros encerrados en un laberinto esperando por nuestro salvador?   


 

[1] Ejemplo de la gran importancia que tenía el toro entre los cretenses es el palacio de Cnosos.

 

 

Isaac Castrillo de la Mata

Alumno de Filología Hispánica e Inglesa. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

 

La fábula del lago de Sanabria y el mito de Baucis y Filemón

 

Composición con el lago de Sanabria

Cuenta la leyenda que una noche de San Juan se acercó al pueblo un peregrino pidiendo que lo acogieran durante aquella fría noche. Todos los habitantes del pueblo se negaron, hasta que finalmente el peregrino llamó a la puerta de la casa en la que vivía el panadero y su familia, los cuales lo acogieron. Tras entrar en la casa, los panaderos le ofrecieron de comer. Para ello metieron un pan al horno y milagrosamente el pan creció tanto que era imposible sacarlo por la puerta del mismo. Tras este hecho el peregrino desveló su auténtica identidad: era Cristo, que había bajado al pueblo para comprobar la hospitalidad de sus habitantes y que, a causa de la falta de hospitalidad de los mismos, había decidido castigarlos. A la familia de panaderos les dijo que subieran a un monte alto y cuando lo hubieron hecho, Cristo golpeó el suelo con su bastón y del hoyo producido comenzó a manar agua que inundó todo el pueblo.

Se cuenta que hoy día, en la Noche de San Juan, es posible escuchar las campanas de la iglesia del pueblo sumergido.

Comparación:

En la comparación con el mito la familia de panaderos se relacionaría claramente con la pareja Baucis y Filemón que aparece en el mito griego, pues ambos se muestran igualmente hospitalarios.

A. Elsheimer, "Filemón y Baucis", 1600. Gemäldegalerie, Dresden

I. El peregrino-Cristo sería una fusión de dos personajes (Zeus y Hermes) en uno sólo (peregrino-Cristo). Aunque hay que destacar que este personaje presenta muchas similitudes con otro personaje mitológico: el dios Posidón. Estas similitudes se observan claramente en que el peregrino con su bastón y Posidón con su tridente castigan con inundaciones. Conviene recordar los episodios de Posidón por su supremacía en Atenas, donde hace brotar un caballo o una fuente; por su supremacía en Argos, donde castiga a la ciudad con una inundación… En ambos episodios no obtuvo la supremacía perdiéndola a favor de Atenea y Hera respectivamente. Otro episodio es el de la inundación de Troya como venganza a su rey que no le pagó la construcción de la muralla.

 

P.-P. Rubens, "Paisaje con Baucis y Filemón", 1620

II. Es de destacar la recurrencia de la inundación como castigo en distintas creencias. Comparemos la religión cristiana y la mitología griega: en el cristianismo Dios castiga a la humanidad con el Diluvio universal y de manera simétrica, En mitología, Zeus acaba con los hombres con una gran inundación.

En ambos episodios las personas buenas se salvan. En el cristianismo: Noé y su familia, en el arca. En la mitología griega: Deucalión y su mujer, Pirra, en una barca.

El agua aparece aquí como símbolo de purificación. Hoy en día sigue siendo así en ritos como el bautismo.

 

III. Otro aspecto que conviene subrayar es cómo la hospitalidad es sagrada y tiene su premio.

Rincón del Lago de Sanabria. Detalle

-El de Baucis y Filemón es que mueren a la vez y son transformados en árboles, además de sobrevivir a la inundación.

-El de los panaderos es que sobreviven a la inundación (como Deucalión y Pirra) y además, se dice que las campanas de la iglesia del pueblo sumergido tañen en la Noche de San Juan, noche en que sucedió lo narrado por la leyenda, recordando el pecado que los condenó así como a la familia de panaderos que se salvó.

Otro ejemplo de que la hospitalidad conlleva a un premio es el episodio mítico de Admeto, Alcestis y Hércules:

-Admeto, a pesar de la reciente muerte de su mujer Alcestis (que murió voluntariamente para salvarlo) acoge a su amigo Hércules y lo agasaja tratando de que éste no descubra la pena que lo aflige para que Hércules no se apene.

Cuando Hércules finalmente se entera, para premiar la hospitalidad de su amigo va junto al cadáver de Alcestis a esperar a la muerte. Ésta llega para llevarse a Alcestis pero Hércules lucha contra ella, la vence y logra que Alcestis vuelva a la vida.

 

Por el contrario, los no hospitalarios reciben su castigo; en el episodio de Baucis y Filemón y en la leyenda de Sanabria es la muerte, pero hay otros ejemplos de condenados y castigados por no hospitalarios:

-Tántalo; es uno de los condenados en el Hades. Atentó contra la hospitalidad de los dioses. Su condena en la más común de las versiones consiste en estar sumergido en agua hasta la barbilla, cuando intenta beber el nivel de agua baja, impidiéndoselo; además tiene frutos deliciosos al alcance de la mano, cuando intenta cogerlos el viento sopla alejándolos de él.

-Ixión; mató a su suegro el día de su boda porque éste no quiso darle la dote. Zeus lo ayudó, pero en lugar ce agradecérselo trata de violar a Hera. Zeus se da cuenta y crea una nube con la forma de Hera, a esta nube se unirá Ixión y de esta unión nacerán los centauros, que son seres mixtos. El castigo de Ixión en el Hades consiste en vagar de un lado a otro atado a una rueda ardiendo.

-Titio; trató de violar a Leto, consorte de Zeus, como castigo recibió la muerte.

-Polifemo; cuando Ulises y sus compañeros llegan a la cueva de cíclope Polifemo, éste no conoce las normas de la hospitalidad y se come a algunos de sus huéspedes. Su castigo es perder la vista, pues Ulises y los compañeros supervivientes le clavan una pica en su único ojo.

 

 

 Nerea Ciarra Tejada

Alumna de Bellas Artes. Curso 2006/2007 Mitología Clásica

Fábula de Polifemo y Galatea

  Las siguientes estrofas pertenecen a la Fábula de Polifemo y Galatea escrita por el poeta Luis de Góngora (Siglo de Oro). En el fragmento seleccionado, se describe físicamente a Galatea, la ninfa amada por el cíclope Polifemo.

                                                               13

Ninfa, de Doris hija, la más bella,                       

adora, que vio el reino de la espuma.

Galatea es su nombre, y dulce en ella

el terno Venus de sus Gracias suma.                  100

Son una y otra luminosa estrella

lucientes ojos de su blanca pluma:

si roca de cristal no es de Neptuno,

pavón de Venus es, cisne de Juno.

                         14

Purpúreas rosas sobre Galatea                           105

al Alba entre lilios cándidos deshoja:

duda el Amor cuál más su color sea,

o púrpura nevada, o nieve roja.

De su frente la perla es, eritrea,

émula vana. El ciego dios se enoja,                     110

y, condenado su esplendor, la deja

pender en oro al nácar de su oreja.

                      15

Invidia de las ninfas y cuidado

de cuantas honra el mar deidades era;

pompa del marinero niño alado                             115

que sin fanal conduce su venera.

Verde el cabello, el pecho no escamado,

ronco sí, escucha a Glauco la rivera

inducir a pisar la bella ingrata,

en carro de cristal, campos de plata.                  120

     

  Galatea, la más hermosa de las Nereidas, es hija de Nereo y Doris, divinidades marinas. Junto con sus hermanas, habitaba el fondo del mar y éstas ocupaban su tiempo tejiendo, hilando y cantando.

      En el fragmento se observa que en el verso 97 se hace una primera referencia a Galatea identificándola como "Ninfa". Lo escribe con mayúscula para destacarla entre el resto de estas diosas. Las ninfas eran doncellas que o bien poblaban la campiña o los bosques, o bien las aguas. Eran consideradas divinidades menores que en ocasiones formaban el séquito de un dios.

      A continuación el autor describe a la Nereida citando su nombre, Galatea, igualando su belleza y dones al trío de las Gracias (Carite ) conformado por Eufrósine, Thalía y Áglae, que acompañaban a Afrodita, diosa de la belleza y sexualidad. En otras ocasiones, puede, incluso, aparecer acompañando a Atenea, diosa de la Guerra, del intelecto y protectora de la casa; esta última atribución,  en una concepción más arcaica, probablemente, de la tradición minoica o micénica.

      A lo largo de esta primera estrofa, el literato utiliza, para su descripción, el recurso de la adjetivación. Lo hace mediante las siguientes expresiones metafóricas como son "blanca pluma"(v.102), "cisne" (v.104), "perla es" (v.109), "el nácar de su oreja" (v.112). Todas ellas reiteran su blancura, lo cual remite al epíteto de "blanca" con el que se le hacía referencia en los textos griegos. Resulta, entonces, relevante añadir el significado original del nombre de Galatea. Su etimología se remonta a la voz griega Galateia que emparenta haciendo juego etimológico con la palabra gala que evoca la blancura de la leche. También, se observan expresiones relacionadas con la blancura como "luminosa estrella" (v. 101), "reino de la espuma" (v.98), "su esplendor" (v.111). Éstas recrean la imagen de su blancura al tiempo que se hace referencia a su cualidad divina. Cabe recordar que los dioses eran representados con un halo de luz que los envolvía. En sus viajes al territorio de los hombres se disfrazaban para no ser reconocidos pero pasaban poco tiempo desapercibidos gracias a esta luminosidad y esplendor que irradiaban. Un ejemplo de ello sería el episodio en que Zeus y Hermes visitan la tierra y les recibe una pareja humana (Baucis y Filemón) con el máximo protocolo de hospitalidad. Al final, acaban percatándose de  su cualidad divina. Otro episodio sería el que protagoniza Deméter. Recorre la tierra, después de haber perdido a su hija, Perséfone, y llega a Eleusis disfrazada de anciana. Allí los reyes de Eleusis terminan descubriendo su divinidad sin que ella lo desee y se muestra ante los presentes como la gran diosa, con todo su esplendor y soberanía.

      En el verso 104, el poeta establece un juego de palabras identificando a Galatea con el "pavón de Venus" y con el "cisne de Juno". Aparecen así cruzadas pues, en la mitología, es a Venus a la que se la relaciona con el cisne (y la paloma), mientras que, a Juno le corresponde el pavo real (Argos fue inmortalizado en este animal en agradecimiento al servicio que le había dado a Juno). Precisamente Góngora invierte el símbolo de ambas para fusionar las dos cualidades; por un lado, la gracia del cisne y, por otro, la belleza del pavo y dotar así a Galatea con la hermosura de Venus y la majestad de Juno. Esta asociación simbólica de los dioses con animales y plantas es habitual encontrarla en la mitología griega. Por ejemplo, el delfín y el caballo eran atribuidos a Posidón; el águila a Zeus; el búho a Atenea...

      En la segunda estrofa del fragmento, "Purpúreas rosas sobre Galatea" se advierte un cambio en la atribución del color que describe a la diosa: púrpura Galatea, antes blanca. Las rosas eran la flor favorita de Venus. El mito narra cómo Afrodita, al intentar socorrer a Adonis herido, se punzó con las espinas de una rosa, derramando,así, gotas de sangre que tornaron a rojo el color de la flor, antes sólo blanca.

      La rosa es símbolo de belleza. Una vez más, Góngora acentúa la imagen sublime de Galatea. Sin embargo, el color púrpura advierte, como premonición, la tragedia que se avecina: Polifemo, rechazado por Galatea, monta en cólera.

      En el verso 109, "De su frente la perla es, eritrea, émula vana", el autor hace referencia una vez más a su belleza. Dice eritrea refiriéndose a la zona del Mar Rojo porque, al parecer, allí se encuentran las perlas más finas. En el verso 112, "al nácar de su oreja", Góngora hace uso de una metáfora con la misma intención que en el verso comentado anteriormente. Identifica la oreja de Galatea con la concha que encierra la perla, "la deja pender en oro", es decir, ser rodeada por el cabello de la ninfa.

      A propósito de la descripción de la joven, hay que recordar la importancia que se le daba a la hermosura en el mundo griego. El culto a la belleza se reflejaba en los atributos a las deidades, a cuál más hermosa, todas ellas poseían esa cualidad a excepción de los dioses monstruosos y de Hefesto, en su defecto, compensado por la virtud de la habilidad manual. Este hecho deja ver la ideología griega, que pretende justificar ciertas carencias con otras virtudes, para poseer una cosa hay que renunciar a otra.

      Polifemo es identificado mediante la expresión "El ciego dios se enoja" (v.110). Éste es un cíclope hijo de Posidón, dios relacionado con la tierra y  más tardíamente identificado con el mar. La mayoría de los hijos de Posidón son monstruosos gigantes (ej. los alóadas) con forma semihumana-semianimal, que amenazan con instaurar el caos primigenio. A Polifemo se le suele representar con un sólo ojo. El mito cuenta cómo quedó ciego a manos de Ulises, lo cuál despertó la cólera de Posidón, dios irascible por excelencia. Es por esto, por lo que Góngora describe a Polifemo como "el ciego dios" aunque quizá haya querido hacer un juego de palabras y además atribuya la ceguera al hecho de estar celosamente enamorado de Galatea.

      La monstruosidad de Polifemo, en una antítesis evidente, contrasta con la belleza y dulzura de Galatea. Los textos griegos cuentan cómo el cíclope se enamora fervientemente de la nereida, sin ser éste correspondido. La ninfa ama a su vez a Acis, divinidad del río del mismo nombre. Un día Polifemo sorprende a los amantes, así que, persigue a su rival, Acis, y encolerizado, lo aplasta con una piedra. Éste escapa metamorfoseándose en río al que Galatea llora desconsolada.

      El tema de la metamorfosis era muy recurrido en la mitología griega. Fueron muchas las divinidades que se transformaron, Zeus, por ejemplo, en toro para conquistar a Europa. Y algunas divinidades convirtieron a otras en animales, plantas e, incluso, constelaciones, por ejemplo, Dafne metamorfoseada por su padre en laurel.

      En los siguientes versos se cita al dios Cupido (Eros). El poeta se refiere a él como "marinero niño alado que sin fanal conduce su venera". Esto es porque solía representarse como un niño alado con una venda en los ojos (él mismo desconoce cómo desencadenarán sus juegos) en la iconografía más tardía. El hecho de que lo llame marinero puede hacer alusión aquí, a que conduce la barca del Amor o incluso a una asociación con su madre Afrodita (Venus) que tenía relación con lo marino por su nacimiento. Anteriormente a esta época la visión de Eros era la de un hermoso joven, es entonces cuando se escribe el mito de Eros y Psique en la que aparece como un adolescente. A su vez, la imagen del niño alado será reinterpretada por la Iglesia católica dando lugar así a los ángeles asexuados.

      Eros es fruto de los amores de Afrodita y Ares. Según la mitología más tardía, se entretenía jugando caprichosamente con los amores de hombres y de dioses. A los griegos les gustaba representar a Afrodita regañando a Eros por sus travesuras aunque en otras ocasiones dejan ver a la diosa temerosa de su hijo pues, incluso ella llega a ser víctima de sus juegos. Acomete también con sus flechas a Apolo, que se había burlado de él por querer manejar el arco, y al mismísimo Zeus. Eros era capaz de inflamar el amor o el odio con sus flechas. Las de punta dorada eran dedicadas a los amantes mientras que las de punta de plomo eran capaces de enardecer el odio más exacerbado entre los flechados.

      En los últimos versos del 117 al 120, Góngora menciona a otra divinidad marina, Glauco. Éste es un dios de cabello verde, antes mortal, despojado de su cualidad humana por las diosas. Se le conocen amores con una mortal, Escila. Quizá sea por esa dualidad, hombre-dios, por la que, a pesar de conocer el destino del amor entre Acis y Galatea (tenía el don de profetizar), la lleva, "induce a la bella ingrata" ( v.119), a escuchar el amor que procesa a Acis a pesar de que la relación sea tan arriesgada y peligrosa como pisar "campos de plata" ( v.120), " en carro de cristal" ( v.120).

 

      Como conclusión, destaca a lo largo del poema las referencias que hace el escritor a nombres pertenecientes a la mitología romana, por ejemplo, Juno, Venus, Neptuno; además de mostrarnos representaciones correspondientes a épocas tardías como, por ejemplo, la de cupido como niño alado. De esto, se deduce que la mitología greco-latina era fuente de inspiración de poetas como Góngora en el Siglo de Oro. En concreto, hace referencia a la Metamorfosis XIII de Ovidio.

      Se trata de un mito etiológico porque explica la aparición de un río y cómo le dieron ese nombre. Existen muchos mitos de este tipo, la mayoría referentes a metamorfosis, que explican la causa (aition), los porqués de las relaciones entre los ritos practicados y los mitos. Por ejemplo, el mito de Apolo y Dafne además de tratarse de una metamorfosis explica la causa por la que el laurel estaba consagrado a Apolo y porqué se coronaba con esta planta a los ganadores de los juegos olímpicos. Otro ejemplo más claro aún, es el del mito de Prometeo, el  momento en el que instaura el sacrificio a los dioses.

     

 Bárbara Cobos Muñumer

Alumna de Filología. Curso 2006/2007 Mitología Clásica

 

Amor Sacro y Amor Profano (Tiziano)

 

Galleria Borguese, ca. 1514

ÍNDICE:

 

INFORMACIÓN SOBRE TIZIANO VECELLIO

Tiziano Vecellio fue un pintor italiano nacido en Pieve di Cadore en 1477 y fallecido en Venecia en 1576.

Fue alumno de Giovanni Bellini y de Giorgione y una gran figura en la escuela veneciana. Su obra sigue la evolución del Renacimiento desde el “quattrocento” hasta el manierismo. Fue pintor de cámara y retratista de Carlos I y de Felipe II de España.

Autor de “El amor sagrado y el amor profano” (1514), “Baco y Ariadna” (1522), “Cristo coronado de espinas” (1543), “Martirio de San Lorenzo” (1559), “San Jerónimo” (1560), y “Venus vendando el amor” (1565).

Asimismo, también destacan sus retratos de Francesco María Rovere y Eleonora Gonzaga (1538), Paulo III (1543) y Aretino (1545).

 

AMOR SAGRADO Y AMOR PROFANO (TIZIANO):

El amor sagrado y el amor profano es una obra de Tiziano que data entre 1514/1515 (Roma, Galleria Borghese) y fue pintada con ocasión del matrimonio de Niccolò  Aurelio con Laura Bagarotto en la primavera de 1514.

Esta pintura tiene varias interpretaciones, en las que, sin lugar a dudas, el tema esta relacionado con el amor, ya que Cupido esta situado en la parte central entre dos figuras femeninas muy parecidas físicamente, pero que portan diferentes atributos.

Este cuadro podría ser una pintura relacionada con el amor debido al matrimonio entre Niccolò Aurelio con Laura Bagarotto sin más, pero en la época que se realizó, se había producido un movimiento neoplatónico en Florencia y el norte de Italia, por lo que si se analiza la obra puede ser más compleja de lo que parece.

 

EL MOVIMIENTO NEOPLATÓNICO EN FLORENCIA Y EL NORTE DE ITALIA:

Durante el primer cuarto del s. XVI, tuvo una gran popularidad la teoría “Platónica” del amor. Este sistema tuvo origen en la Academia Platónica de Florencia, donde un grupo de hombres veneraba casi religiosamente a Platón y admiraban a Marsilio Ficino (1433-1499). Éste moldeó su vida sobre la de Platón, cuya villa en Careggi (regalo de Cósimo de Médicis), intentaba ser la Academia rediviva, una especie de combinación de círculo seminario de investigación y secta más bien que una academia en el sentido estricto de la palabra.

La tarea que Ficino quería realizar era traducir al latín los documentos originales del platonicismo, que no sólo incluían a Platón, sino también a los “Platonici”: Plotino y escritores posteriores. Después le tocaría coordinar esa enorme masa de información en un sistema vivo y coherente capaz de infundir un nuevo significado a la herencia cultural de la época y por último, debería armonizar ese sistema con la religión cristiana. Ficino consideraba que existió una Edad de Oro en la que el hombre vivió en confluencia con los dioses teniendo un lenguaje sagrado de carácter universal.

El sistema de Ficino mantiene una posición intermedia entre la concepción escolástica, según la cual, Dios está fuera del universo finito y las tardías teorías panteístas, según las que el universo es infinito y Dios idéntico a él.

Para Ficino, Dios es uniformis y omniformis, actus, pero no motus.

Este universo, no separado del Ser Supremo, se divide en cuatro jerarquías de una perfección gradualmente decreciente:

Ficino define al hombre como un alma racional que participa de la mente divina y emplea un cuerpo, es decir, es el lazo de unión entre Dios y el mundo.

 

LA IDEA DEL AMOR PARA EL PENSAMIENTO DE FICINO

 La idea del amor es el eje mismo del sistema filosófico de Ficino, ya que es la fuerza motriz, por la cual Dios es causa de sí mismo y de que sus criaturas busquen la unión con él.

El amor es siempre deseo (desiderio), pero no todos los deseos son amor. Sólo cuando el deseo es dirigido por la virtù cognitive se hace consciente de un fin último y merece así, el nombre de amor. Éste tiene que ser definido como un deseo del goce de la belleza. Y ésta, a su vez, es para los neoplatónicos el esplendor de la bondad divina.

La belleza existe bajo dos formas simbolizadas por las Venus Gemelas: la Venus Celestial y la Venus Vulgaris, representadas en la obra de Tiziano.

 

ANÁLISIS DE LA OBRA: AMOR SAGRADO Y AMOR PROFANO (TIZIANO):

En esta pintura de Tiziano está representado Cupido en el centro y a cada lado se sitúan la Venus Celestial y la Venus Vulgaris, por lo que el título de la obra debería denominarse Geminae Veneres (el título por el que la conocemos hoy, Amor sagrado y amor profano es relativamente reciente: 1693).  Representa a las Venus Gemelas en el sentido ficiniano y con todas las implicaciones de la doctrina.

Cada forma de belleza engendra una forma correspondiente de amor, es decir, la Venus Celestial tiene como hijo a Eros, que interpreta que el amor divino toma posesión de la facultad más alta del hombre, la Mente, a la que impele a contemplar el esplendor inteligible de la belleza divina.

            Esta obra se convierte en un ejemplo de humanismo neoplatónico y no de moralismo neomedieval, ya que en el Renacimiento, la desnudez adquiere una nueva valoración que en la época anterior, moralmente positiva. Así se representa a la Verdad, la Venus Coelestis... dando a entender que la Venus Vulgaris se la representa cubierta por ricas vestiduras que no son otra cosa que un símbolo de los velos que en el pensamiento platónico, nublan la capacidad de entendimiento humana. Además, esta Venus porta una lámpara encendida, que es el atributo de Mens.

·       La belleza simbolizada por ella es una imagen individualizada de la belleza primaria, no divorciada, sino realizada en el mundo corpóreo.

El hijo de esta Venus, el Amor Vulgaris, se apodera de las facultades intermedias del hombre, es decir, de la imaginación y de la percepción sensual, que lo fuerza a engendrar una semejanza de la belleza divina en el mundo físico.

Esta Venus simboliza entonces la “fuerza generadora” que crea las imágenes perecederas, pero visibles y tangibles de la belleza en la tierra: los seres humanos, animales, flores, árboles, oro, gemas y obras creadas por el arte o la destreza.

             En esta obra, la Venus Vulgaris va ricamente vestida, pues se nota que las telas  son de calidad, portando en sus manos un ramillete de flores y una vasija de oro que aluden a lo material de este mundo, las riquezas etc... la dicha vana y pasajera, pues el mundo de la materia, se marchita al igual que las flores.

Para Ficino, ambas Venus y ambos amores son honrosos y dignos de alabanza, ya que todos persiguen la creación de la belleza, a pesar de que cada uno lo haga a su manera. Sin embargo, hay una diferencia de valor entre una forma contemplativa de amor, que asciende de lo visible y particular a lo inteligible y universal, y una forma activa de amor que encuentra satisfacción dentro de la esfera visual.

 

Clases de amor                                               Facultad correspondiente                              Venus correspondiente

                                                                         del alma humana 

 Amor divino                                                  Mens (intellectus)                                           Venus Coelestis

Amor humano                                              Todas las demás facultades                             Venus Vulgaris

                                                                     del alma humana.       

Amor ferinus                                                Locura                                                             Locura                            

 

El que Cupido esté colocado entre las dos Venus, aunque más cerca de la Venus Vulgaris, y el que homogenice  el agua de la fuente, puede expresar la creencia neoplatónica de que el amor, un principio de confusión cósmica, actúa como intermediario entre el cielo y la tierra.

  La desnudez de Cupido se ha interpretado como un símbolo de la “naturaleza espiritual” del amor (Francesco Barberino). Además, el hecho mismo de que la fuente de Tiziano sea un antiguo sarcófago, destinado en principio a contener un cadáver, pero convertido ahora en una fuente de vida, no puede por menos de subrayar la idea de lo que Ficino había llamado la “ vis generandi”.

De carácter muy diferente es otro tipo de amor: el amor ferinus, el cual es irracional e impropio del hombre verdadero, que le esclaviza con la fuerza de las pasiones y le impide la contemplación de la verdadera belleza. Es un amor, cuyos terribles efectos y su castigo ha simbolizado Tiziano también en el caballo desbocado y la escena de flagelación que decoran, como si se tratase de un relieve antiguo, la fuente sobre la que están sentadas las dos Venus.

El paisaje entre las dos Venus parece estar dividido, pues tras la Venus Vulgaris, la escena es mas sombría, llena de vegetación y un pueblo al fondo, en cambio, tras la Venus Coelestis, la escena está mas iluminada con una iglesia al fondo, un lago, dos jinetes... Esto demuestra que Tiziano juega con las luces en la obra.

 

AMOR SAGRADO Y AMOR PROFANO A TRAVÉS DEL TIEMPO:

Estas dos Venus con estas características no fueron las primeras que se representaron, simplemente son una evolución, ya que en el Renacimiento se conocía bien el hecho de que Praxíteles había hecho dos famosas estatuas de Venus, una vestida y la otra desnuda, y que ésta, después de haber sido rechazada por los habitantes de Cos, se convirtió en la gloria de la isla de Cnido. Debido probablemente a la influencia de esta información,  se aconsejó a Mantegna que incluyera a las dos Venus, una vestida y la otra desnuda en su “Reino de Comus”, una reunión de divinidades clásicas disfrutando de la música de Orfeo después de la expulsión de los elementos indeseables.

Platón también diferencia a las dos Venus: Venus Urania y Venus Vulgaris.

Aquélla, nacida del semen que cayó en las aguas por la castración de Urano, y, por tanto, esta Venus no tiene madre, es decir, siglos después se interpretará dicho nacimiento en la idea de que no hay materia en ella, pues la palabra madre está relacionada con el término griego “mētếr” y, según  hemos señalado, esta teoría renacentista va a identifica los términos "madre" y "materia".

La Venus Vulgaris es hija de Zeus y Dione. Se refiere al amor vulgar. También puede llamarse Pandemo.

Hesíodo hace referencia a la Venus Urania, como hija de Urano, mientras que Homero considera a Venus, en sus obras, como hija de Zeus y Dione, de ahí  parten las dos vertientes de diferentes tipos de amor.

De esta manera, las dos Venus guardan relación con dos tipos de amor: la Venus Urania con Ánteros, que etimológicamente significa “anti eros”, y es un tipo de amor virtuoso, mientras que la Venus Vulgaris o Pandemo con el más conocido Eros, que personifica al deseo carnal.

Estas dos figuras alegóricas simbolizan y defienden dos principios morales o teológicos divergentes. Este tipo de oposiciones eran frecuentes en la literatura clásica, pero el arte clásico se limitó a la representación de disputas más dramáticas: como Atenea y Posidón.

 

Las dos Venus de esta obra de Tiziano son muy parecidas a dos personificaciones descritas y explicadas por Cesare Ripa bajo los nombres de Felicità Eterna y Felicità Breve. Aquélla es representada como una mujer rubia, joven y muy bella, cuya desnudez denota su desprecio a las cosas terrenas perecederas. Una llama en su mano derecha simboliza el amor a Dios. En cambio ésta, es una dama cuyo vestido blanco y amarillo indican “satisfacción”. Está adornada con piedras preciosas y sostiene un vaso lleno de oro y gemas simbolizando la dicha vana y pasajera.

A partir de esta descripción, se aprende que a finales del s. XVI, la yuxtaposición de una mujer desnuda portando una llama (el tributo de Mens) en el grabado de Bandinelli y una dama ricamente vestida era considerada aún, como una antítesis entre los valores eternos y los temporales.

Sin embargo, los términos de Ripa no definirían adecuadamente la obra de Tiziano.

Felicità Eterna y Felicità Breve constituyen un contraste moral, o incluso teológico.

El cuadro de Tiziano no es un documento de moralismo neomedieval, sino de humanismo neoplatónico. Sus figuras no expresan un contraste entre el bien y el mal, sino que simbolizan un principio en dos modos de existencia y dos grados de perfección. El noble desnudo no desprecia a la criatura mundana cuyo asiento accede a compartir, pero, con una mirada generosamente persuasiva, parece estarle comunicando los secretos de una región más alta y nadie puede ignorar el parecido mas que fraternal entre las dos Venus.

El amor sacro y el amor profano parece ser la única composición en que Tiziano rindió conscientemente tributo a la filosofía neoplatónica de una manera magistral en la que la doble naturaleza de Venus se muestra con todo su esplendor, de forma clara, sencilla y elegante, en la que reina la armonía en torno a toda la obra.

 

BIBLIOGRAFÍA:

AGHION, Y.; BARBILLON, C., y LISARREGUE, F., Guía iconográfica de los héroes y dioses de la antigüedad, Madrid, 1997.

CAGLI, C.; y VALCANOVER, F.; Clásicos del arte. Tiziano. Grupo editorial Planeta, Barcelona, 1988.

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H. HEYDENREICH, L. Y PASSAVANT, G.; El universo de las formas. Renacimiento Italiano (1500/1540). La época de los genios. Aguilar, Madrid, 1974.

MORÁN TURINA, M.; Historia 16. El arte y sus creadores. Tiziano. Madrid.

MORAND, M.C,; Historia de la pintura. Asuri, Bilbao, 1989.

PANOFSKY, E,; Estudios sobre iconología. Alianza Editorial, Madrid, 1972.

WILDE, J,; La pintura veneciana de Bellini a Tiziano. Nerea, Madrid, 1988.

ZUFFI, S,; La pintura renacentista. Electa, Madrid, 2000.

 

 

Elisabeth Correia Palacios  

Alumna de Filología Hispánica. Curso 2008/2009 Mitología Clásica II

La Mitología Clásica en Harry Potter

 

Para todos aquellos que hayamos devorado con avidez la famosa saga de la escritora británica J. K. Rowling, y hayamos tenido la oportunidad de aprender mitología clásica, no habrán pasado inadvertidas las muchas similitudes que sus libros guardan con algunos de los mitos griegos más conocidos. Y es que el joven Potter, no sólo comparte con los grandes héroes de la mitología el hecho de tener que enfrentarse a innumerables peligros, sino que a menudo esos peligros ya fueron salvados por otros valientes héroes en la antigüedad. Veamos algunos de ellos:

            Fluffy, Harry Potter y la Piedra Filosofal

El CAN CERBERO: Todos los pottermaníacos conocemos de muy buena tinta aquella aventura en la que los protagonistas tuvieron que enfrentarse a un horroroso perro de tres cabezas que custodiaba la trampilla donde estaba escondida la piedra de la vida eterna, la Piedra Filosofal.

Pues bien, recordemos a aquel perro de tres cabezas llamado Cerbero, que junto a Caronte, custodiaba la Laguna Estigia.

 "Heracles y Cerbero" por Zurbarán

Pero llama aún más la atención la manera en que los magos lograron pasar sin que el perro les devorara: utilizaron la música para dormir al can. De forma inevitable recordamos aquel pasaje en el que Orfeo, desesperado por la muerte de su esposa tras el picotazo de una serpiente, descendió al Hades para recuperarla y venció a Cerbero de la misma manera.

También Heracles tuvo que enfrentarle, pues uno de sus doce famosos trabajos consistía en sacar a Cerbero del Hades, denominación griega del reino de los muertos. 

 

 

LOS CENTAUROS: La aparición de centauros en la mitología griega es muy frecuente. Éstos aparecen como seres que no respetan las reglas político-sociales y viven al margen de la sociedad civilizada.

Centauro Quirón y Aquiles. Fresco Pompeyano

Sin embargo, contamos con algunas excepciones, como fue el caso de Quirón, quien se encargó de la educación de héroes tan importantes como Aquiles o Jasón.

 Estatua formada por el mago, el elfo y el centauro. H. Potter y el Cáliz del Fuego

En las novelas de Rowling ocurre exactamente lo mismo. Los centauros son seres incivilizados que habitan en el Bosque Prohibido de Howarts, y solamente uno de ellos, Firenze, se integra en la sociedad de magos y se encarga de una parte de la educación de los alumnos impartiendo clases de adivinación en la escuela.

 

 

 

Harry Potter burlando al dragón. H. Potter y el cáliz de fuego

EL TORNEO DE LOS TRES MAGOS: DRAGONES

En la cuarta novela de Rowling, Harry Potter y el cáliz de fuego, Harry se ve involucrado en el llamado Torneo de los Tres Magos, una competición de alumnos de diferentes colegios en la que deberán superar tres pruebas. De manera extraña Potter se ve obligado a participar y en la primera de las pruebas tendrá que burlar a un dragón para hacerse con el huevo de oro que custodia.

            Heracles y el dragón de las Hespérides

También en la mitología encontramos a héroes luchando con dragones. Fue el caso de Jasón, por ejemplo, quien, tal y como le encargó Pelias, organizó la empresa de los argonautas para conseguir el vellocino de oro. Éste estaba colgado de una encina perteneciente a un bosque consagrado a Ares y custodiado por un dragón. Logrará el vellocino con la ayuda de Medea y sus tretas de hechicera.

            Pero no sólo Jasón, también Heracles se vio en la situación de vencer a un dragón. Otro de sus trabajos consistía en coger las manzanas del Jardín de las Hespérides, custodiadas por el terrible monstruo.

            Incluso y poniéndonos muy meticulosos, encontramos similitudes en los objetos a rescatar, pues tanto las manzanas como el vellocino son, al igual que el huevo, de oro.

 

EL TORNEO DE LOS TRES MAGOS: TRITONES Y SIRENAS

Tritón ataca a Harry. Harry Potter y el cáliz de fuego

 

La segunda prueba del torneo consistía en descifrar lo que el huevo de oro que habían capturado los participantes decía. Pronto Harry descubrirá que únicamente puede entender lo que dice el huevo debajo del agua, pues son sirenas las que cantan y en la tierra sus voces son incomprensibles. Tras eso el mago tendrá que bajar a las profundidades de la laguna del colegio para rescatar a sus amigos, y allí tendrá que luchar, entre otros monstruos, con tritones.

            En la mitología, será Odiseo quien tenga que sobrevivir al terrible canto de las sirenas. Lo logra atándose al mástil del barco mientras sus hombres reman con tapones que les había proporcionado Circe.

            Jasón también tuvo la desgracia de encontrarse con estos monstruos y él consiguió vencerlas con la ayuda de Orfeo, con cuya voz no sólo contrarrestaba su canto, sino que además marcaba el ritmo de los remeros.

            No podemos perder de vista, sin embargo, el hecho de que las sirenas no presentan la misma apariencia en las novelas de Rowling. Mientras que originalmente eran seres con formas de pájaros, en Harry Potter tienen formas de peces. Al menos Rowling ha conservado la maldad original de estos montruos, ya que en algunas películas, como las de Disney,  se han convertido en seres benévolos.

            Tampoco los tritones guardan el físico original, sino que han adoptado los rasgos de su padre, el dios de los mares y los océanos, Posidón.

 

EL TORNEO DE LOS TRES MAGOS: EL LABERINTO Y LA ESFINGE     

      El laberinto del torneo. Harry Potter y el cáliz de fuego

En la tercera prueba Potter se verá obligado a adentrarse en un gigantesco laberinto en el que deberá enfrentarse, entre otros monstruos, a una esfinge. Ésta asegura que lo matará a menos que desvele un acertijo que le plantea.

            El mismo monstruo encaró en su día Edipo. Le aseguró que le perdonaría la vida si contestaba correctamente al enigma que planteaba: qué animal camina a cuatro patas al amanecer, con dos al medio día, y con tres al anochecer, a lo que Edipo correctamente contestó que es el hombre.

            Si bien es cierto que no es Edipo quien se interna en un angustioso laberinto para enfrentarse a un terrible monstruo, sino que será Teseo el desafortunado que deba hacerlo. Con la ayuda de Ariadna Teseo logrará dar muerte al terrible minotauro.

El oráculo del Sur           

También en otras novelas, como la famosa Historia Interminable del alemán Michael Ende, aparecen las esfinges con esa faceta suya de plantear enigmas. De hecho, en este relato es un rasgo que se aumenta en potencia, ya que el pobre protagonista tendrá que atravesar la mirada de las dos esfinges que flanquean el Oráculo del Sur y que se lanzan todos los enigmas del mundo mutuamente.   

 

LOS CABALlOS ALADOS DE BEAUXBATTONS Y PEGASO

Los caballos alados de Beauxbattons

Pegaso por Moreau

En la cuarta novela de Rowling aparecen unos caballos alados que pertenecen al colegio de Beauxbattons, y que tiran del carro en que el que viajan los estudiantes y la directora del colegio francés.

Por supuesto, no podemos sino mencionar el genial caballo de Perseo, el también alado Pegaso, que, como recordaremos, nació de la sangre derramada de la cabeza de Medusa cuando Polidectes pidió a Perseo la cabeza de la Gorgona mortal, sobreviviendo a su petrificante mirada con la ayuda de Atenea y las armas de las ninfas.

 

LOS BOTES DE HOWARTS, LOS INFERI Y LA LAGUNA ESTIGIA

           

Otro de los aspectos que más llaman la atención de las novelas de Rowling es la manera en la que los alumnos de primer año llegan al colegio. Todos ellos tienen que subirse a un bote y cruzar el mar que bordea Howarts para llegar a la escuela. Dicho de otra forma, para abandonar el mundo de los no mágicos (muggles) y llegar al mundo de los magos, han de cruzar el mar ayudados de botes.

            Según la mitología clásica, el mundo de los vivos y el de los muertos estaba separado por la Laguna Estigia, que como ya hemos mencionado anteriormente, está custodiada por Caronte, el barquero, y el fiero perro tricéfalo Cerbero. De modo que los griegos debían asegurarse de pagar a Caronte para que los trasladara de un mundo a otro en su barca, razón por la cual depositaban una moneda de oro en la boca de los muertos.

            "El paso de la laguna Estigia" por Patinir

Si bien es cierto que no siempre existieron Caronte y Cerbero, de hecho la Laguna Estigia es anterior a ambos. El can nace de los también temibles Tifón y Equidna. Es aquí donde Hermes no sólo funciona como mensajero de los dioses, sino también como guía de las almas que se dirigen a la morada de Hades.

            También en el tratamiento de las almas encontramos similitudes. Si recordamos aquel pasaje en el que Heracles se enfrenta a Tánato para recuperar a Alcestis, la mujer de Admeto, veremos que a pesar de abandonar el submundo, Alcestis no recupera su carácter vivo, sino que se comporta como un espíritu sin personalidad.

 Boceto de inferi

Lo mismo ocurre en Harry Potter, cuando en la sexta entrega, el príncipe mestizo, el mago y el director de Howarts atraviesan, ayudados de un bote, una laguna situada bajo un acantilado para rescatar el horrocrux. La laguna está poblada de inferi, cadáveres escondidos bajo el agua y manipulados mediante magia para que se muevan, aunque están muertos y por ello carecen de razón y consciencia.  

 

      Conclusiones

Así pues, las siete sagas de la escritora inglesa están repletas de similitudes con la mitología clásica. Pero no sólo los libros de Rowling, la mayoría de los bestseller de ciencia ficción más famosos del momento están colmados de monstruos que ya hicieron su aparición en la antigüedad.

            Los que hemos analizado aquí son una pequeña parte de los parecidos que guardan las novelas con el mundo clásico. Si leemos con profundidad, acertaremos a ver desde hipogrifos y licántropos, hasta basiliscos y quimeras, pasando por multitud de hechizos, todos ellos formulados en latín, y el alma externada en Horrucruxes del malvado Lord Voldemort.

            Podemos concluir diciendo que, pese a los comentarios de algunos que apuntan hacia la inutilidad de la mitología clásica, es cierto que observamos cómo aún, muchos siglos después, sigue eclipsando a los bestseller más famosos de la actualidad.     

 

 

Vicente Jesús Díaz Burillo  

Alumno de Filosofía. Curso 2006/2007 Mitología Clásica

Hera y Leto charlan sobre sus hijos

 

Texto propuesto en el examen de Enero de 2007

Luciano, Diálogos de los dioses 18 (16)

Hera. –¡Muy guapos son también, Leto, los hijos que diste a Zeus!                                                                                                             Leto

Leto. – No todos podemos engendrarlos tal cual es Hefesto.                      

Hera                                                                                 

Hera. –Pues éste, aunque cojo, es un artista excelente, sumamente útil, y nos ha adornado el cielo, se ha casado con Afrodita y es correspondido por ella. Tus hijos en cambio, la una es hombruna por encima de los límites de lo razonable, y montaraz, y para colmo, al marchar hacia Escitia todos saben qué clase de comida comía, matando a los extranjeros e imitando a los mismísimo escitas que son antropófagos. Apolo, a su vez, pasa por saberlo todo, disparar el arco, tocar la cítara, practicar la medicina y ejercer el arte adivinatoria, e instalando tenderetes de arte adivinatoria, uno en Delfos, otro en Claros, y en Colofón y en Dídima anda engañando a quienes le consultan con respuestas retorcidas y ambiguas a cada pregunta, con lo que no hay riesgo de fallo; y de resultas de esa actividad se está enriqueciendo. Que son muchos los estúpidos que se prestan a que los timen. Ahora que por parte de los más inteligentes no se ignora que en la mayoría de los casos se trata de puras fantasías. Así él, el adivino, no sabía que iba a dar muerte a su amado con el disco, ni fue capaz de profetizar que Dafne lo rehuiría, y todo eso siendo como es guapo y de hermosa cabellera. Así que no veo por qué motivo opinas que tus hijos son más guapos que los de Níobe.

Leto. – Pues esos hijos míos, la que mata extranjeros y el falso adivino, ya sé yo cómo te molesta verlos entre los dioses, en especial cuando la una recibe elogios por su belleza en tanto que él toca la cítara en el banquete en medio de la admiración general.

Hera. –¡Que me muero de risa, Leto! Objeto de admiración general Apolo, aquel a quien Marsias, si las Musas hubieran querido administrar recta justicia, habría despellejado personalmente luego de derrotarlo en el certamen musical. Y en cambio el desdichado Marsias víctima de palabrerías engañosas, ha perecido injustamente apresado. Y tu guapa doncella, sí, es tan guapa que en cuanto supo que era vista por Acteón fue y le soltó los perros temerosa de que el jovencito pregonara a los cuatro vientos su fealdad. Y paso por alto decir que siendo ella virgen difícilmente podría ayudar en el parto a las mujeres embarazadas.

Leto. – Mucho presumes, Hera, porque convives con Zeus y compartes con él el reino, y por ello me insultas con una arrogancia inconveniente. Ahora que dentro de poco te voy a ver llorando otra vez cuando él te abandone y baje a la tierra convertido en toro o cisne.

 

El texto muestra una discusión, que incluso podría parecer humorística (quizá se deba esto a que el autor es ya tardío, y el respeto hacia los dioses ya no se guardaba como en tiempos pasados), entre Leto, amante de Zeus, y Hera, esposa de éste. El autor marca la ironía y el desprecio con que Hera trataba a aquéllas que mantenían relaciones con su marido, así como el odio a su descendencia. En estas relaciones entre Zeus y su esposa se aprecia cómo muy bien podrían los griegos verse representados, ya que marcan la típica relación que mantiene una pareja en un estrato social como podría ser el ateniense, que ya en época clásica tenía claros rasgos de aburguesamiento.

            Así, en palabras de Hera, aparecen descritos los dos dioses que Leto engendró en su unión con Zeus, Ártemis y Apolo (seguiré para comentar el texto el orden que marca el diálogo). En un primer momento, en tono irónico, Leto hace referencia a Hefesto, hijo de Hera (en algunas versiones del mito se considera hijo de Hera y de Zeus), hijo que tuvo en respuesta a una relación extramatrimonial de Zeus. En este caso se cuenta que pudo ser engendrado dando un golpe en el suelo (gesto que escondería una gran simbología entre los griegos).

El hijo, al contrario de lo que sucedería con lo de Zeus, no fue muy agraciado físicamente, razón esta por la que incluso Hera, su madre, le arrojó del Olimpo (hecho que explicaría la cojera del dios). Éste, Hefesto, para vengarse, construyó para su madre un trono en el que al sentarse ésta quedaría atada. El hecho de que fuese él quien la desató, hizo que se le ofreciera a Afrodita como esposa.

            Hefesto, sin embargo, como la propia Hera cuenta respondiendo a Leto, contaba con un gran número de habilidades: “artista excelente, sumamente útil, y nos ha adornado el cielo…”. De Hefesto los mitos cuentan que era capaz de construir autómatas que realizaran las tareas domésticas (así se puede apreciar en el episodio en que Tetis, madre de Aquiles, acude a su palacio para pedirle ayuda. También se aprecia en este episodio cómo no solo ayudaba a los dioses, sino que en este caso se ofrece a ayudar a Aquiles, un mortal, construyendo armas para él, armas en las que es capaz de representar grandes historias, como, por ejemplo, la “cosmovisión” que aparece en el escudo que realiza para el héroe). Famoso es también el episodio en que ayuda a nacer a Atenea, mostrando sus habilidades ante los demás dioses.

                      Leto, Apolo y Ártemis                                             

A continuación, pasa Hera a describir a los hijos de Leto, a Ártemis en primer lugar. La llama “hombruna”, haciendo referencia probablemente a sus habilidades con la caza, tipo de acciones que estaban reservadas a los hombres. La llama también “montaraz”, refiriéndose así a su carácter de diosa de los bosques. Aparecen así en el texto los rasgos que definen a la diosa como diosa de la caza y habitante de los bosques, siendo además protectora de algunos de ellos. Frente a la visión dulce de la diosa que se podría tener, la referencia que hace Hera a su carácter antropófago da cuenta de cómo era considerada vengativa y mortal cuando se infringían sus normas o no se le rendía culto.

            Siguiendo con esta visión violenta de la diosa, hace referencia Hera al episodio en que Acteón, un cazador, la contempló desnuda. Ártemis convirtió a este en un  cervatillo, haciendo que sus propios perros se lo comieran. En este sentido, en alusión al animal en que queda convertido Acteón, los animales predilectos de la diosa eran el cervatillo y el oso. En alguna ciudad griega se celebraban fiestas en su honor, disfrazándose las muchachas de osos (estas fiestas se explicaban con un mito, que narraba cómo una joven había matado a un oso mientras jugaba con él. Aparece así marcada la relación entre “mito” y “rito”, y cómo a través de los mitos los griegos explicaban muchas de sus actividades; éstos serían mitos “etiológicos”). En otras ciudades se celebraban fiestas parecidas disfrazándose de ciervos.

            Otra característica que aparece de la diosa, es su estatuto de diosa virgen (entre las que se encontraban también Hestia y Atenea). Juega Hera (o el autor) con esa característica de la diosa, y el hecho de que ayudara a su madre a dar a luz a Apolo, su hermano.

            En cuanto a éste también en sus palabras muestra Hera su desprecio hacia él. Y nos lo describe: “pasa por saberlo todo”, y es que Apolo era considerado un dios sabio, el dios de la razón; “dispara el arco”, como dios con habilidades, en este caso, como su hermana, en cuanto al uso del arco, con el que Apolo podía causar enfermedades, podía curarlas etc.; “toca la cítara”, dios con habilidades musicales; “practica la medicina”, se consideraba a Apolo padre de Asclepio, dios de la medicina, dios al que adoraban los primeros médicos; “ejerce el arte adivinatoria”, en este sentido era adorado en Delfos. Es famoso, por ejemplo, el “conócete a ti mismo”, que tanta importancia tuvo para Sócrates. Se utilizaba también el oráculo para consultar cuándo se podrían colonizar tierras nuevas, y, en este sentido, se podría relacionar a este dios con Posidón, ya que si Apolo aconsejaba cuando realizar las colonizaciones, Posidón favorecía en los trayectos por el mar. Relación entre ambos dioses que también aparece marcada en el hecho de que el templo de Delfos, antes de la llegada de Apolo, pudiese haber estado consagrado a Posidón.

            En cuanto a la referencia de Hera a su escasa capacidad adivinatoria, remite al episodio en que pudo Apolo haber dado muerte accidentalmente a Jacinto, amante suyo (relación homosexual que aparece aquí, algo que podía ser bastante común entre lo griegos).  Se muestra también cómo Apolo, pese a ser atractivo, no era capaz de mantener una relación seria, probablemente debido a su comportamiento inmaduro. En el caso de Dafne, aparece algo parecido; mito este etiológico también, por el que los griegos encontraban la explicación del uso privilegiado de esta planta en los cultos apolíneos. Dafne fue herida con la flecha de Eros, (a quien Apolo había retado con el arco), con una flecha de plomo; a Apolo le hiere con la del amor. Así, Apolo perseguiría a Dafne, y esta le huiría, prefiriendo convertirse en laurel, antes que convertirse en  amante de Apolo.

            Hace referencia también Hera al episodio de Marsias. Éste se creyó mejor músico que Apolo. Al demostrarse que no era así, Apolo lo castigó despellejándolo. Algunos mitos cuentan que Apolo retó a Marsias a tocar el instrumento al revés, algo que no conseguiría al impedírselo su instrumento. Aparecen las musas también como representantes de las artes en esta disputa entre Apolo y Marsias.

            Por su parte, Leto hace referencia a los amoríos de Zeus. En un caso hace referencia a su episodio con Europa y en otro con Ganímedes. Estos mitos, por los que Zeus se unía a diosas extranjeras, podrían tener la función de incluir a aquellos dioses en la familia olímpica, creando así descendencia relacionada con Grecia, acto claro de colonización. En cuanto a su unión con Europa en forma de toro, el hecho de que aparezca relacionado con este animal, esconde la simbología, relacionada con aquel animal, del poder fecundador. Los antiguos dioses uránicos, gran parte de ellos, comparten esta característica. En cuanto al rapto de Ganímedes, los autores antiguos veían en este acto un ejemplo de relación homosexual. Más tarde, con la interpretación cristiana, este acto simbolizaría la elevación de la parte espiritual del hombre.

            El texto en general, por la referencia que se hace a Níobe, podría pertenecer al contexto en el que ésta, una mortal, presume de tener unos hijos más atractivos que los de Leto. Los hijos de Níobe serían asesinados por Apolo y Ártemis, mostrándose con esto la hybris ("orgullo, desmesura") aquel acto por el que los mortales, al sentirse superiores a los dioses, eran castigados por éstos.  

 

Ana Isabel Domínguez Gutiérrez

Alumna de Filología Inglesa. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

 

 El Nacimiento de Venus de Sandro Botticelli (1485)

 

Se trata de una obra del Cuattrocento italiano pintada por Sandro Botticelli para un miembro de la familia Médici. El tema es mitológico, representa el nacimiento de la diosa Venus.

Los personajes que aparecen representados en la obra son:

La diosa Venus en el centro de la composición. Aparece de pie sobre una gran concha, uno de sus atributos. Se sabe que es esta diosa por su belleza y sus largos cabellos rubios. Además adopta la postura de las llamadas “Venus Púdicas” unas estatuas romanas que representan a esta diosa desnuda y cubriéndose sus partes íntimas.

Venus es la diosa del amor y la belleza en todas sus manifestaciones. También es diosa de la fertilidad, una potencia creadora cuya acción afecta por igual a todos los seres. Ella misma estaba sometida a esa atracción sexual que representaba.

Su nacimiento se debe, según la Teogonía de Hesíodo, al semen del dios Urano derramado en el mar tras la castración realizada por su hijo Cronos.

Su nombre griego es Afrodita, los griegos en un juego de etimología popular ponían en relación su nombre con “aphrós”, la espuma marina de donde surgió. Venus es, por tanto, una diosa primordial, sin embargo, hay otras versiones como la del mismo Homero o poetas latinos, como Lucrecio, que la consideran un miembro de la familia olímpica, hija de Zeus y Dione.

 

 

Este cuadro parece estar inspirado en el Himno Homérico a Afrodita donde se narra cómo Céfiro arrastra a la diosa a la orilla soplando y las Horas la reciben con vestidos.

 A la izquierda aparecen otros dos personajes:

 

 

 

Céfiro y Cloris por W. A. Bouguereau, 1875

Céfiro es una personificación del viento del oeste, es hijo de la Aurora. En un principio representaba un viento molesto e impetuoso. Más adelante se dulcificó convirtiéndose en el viento primaveral de poniente a cuyo paso emergen las flores. Por esta personificación primaveral se suele representar como un joven acompañado de flores. En la Edad Media ya se le representaba como aquí ha hecho Botticelli, con los carrillos hinchados y soplando.

 Cloris es la esposa de Céfiro. Era una ninfa a la que Céfiro raptó del jardín de las Hespérides y posteriormente se casó con ella, con lo que ascendió a la categoría de diosa.  También se la conoce como Flora, “señora perpetua de las flores”.

 Acompañados de flores ambos acercan a Venus a la orilla. Se ha interpretado que estas flores son rosas. La rosa fue propuesta por Ovidio en sus Fastos como flor consagrada a Venus. Su olor  y belleza son símbolo del amor y las espinas del dolor que este puede acarrear.

Por último, a la derecha a parece una de las Horas, esta en concreto es la Hora de la primavera. Se la reconoce por el manto con motivos florales y la anémona azul que florece a sus pies. Las Horas eran personificaciones de las estaciones, aunque ésta es una interpretación posterior (Época Helenística). Eran hijas de Zeus y Temis y tenían una doble función: eran diosas de la naturaleza y, a su vez, protegían el orden social. En el Olimpo desempeñaban diversas funciones serviles, aunque en general se las considera seres abstractos. En cuanto a sus representaciones, en los primeros tiempos no se las distinguía entre sí. Es a partir de la Época Romana cuando comienzan a diferenciarse con atributos relativos a la vegetación y cuando más se las representa. Entre los modernos no siempre han seguido los modelos de la antigüedad. Botticelli asociaba la Primavera a Venus, a Flora y a las flores.

 

En cuanto a la relación de estos personajes con Venus:

Céfiro aparece en el Himno Homérico a Afrodita soplando para acercarla a la orilla.

Cloris es una relación más tardía, aparece como acompañante de Céfiro y en relación con la primavera y las flores.

La Hora de la Primavera aparece en el Himno. La relación entre la estación y la diosa aparece en más textos, además las Horas formaban parte del cortejo de Venus encargándose de su aseo personal.

 

 

Ideal neoplatónico de la obra:

 Botticelli era un autor que unía en sus cuadros la mitología y la historia del cristianismo bajo un ideal neoplatónico. Por lo que esta obra tiene significados implícitos.

Para empezar, hay que tener en cuenta que Platón en El Banquete hace referencia a dos tipos de Venus a partir de las dos versiones sobre su nacimiento. Estas dos diosas no aparecen individualizadas en el culto, son:

-Venus Urania: hija de Urano, representa al amor ideal, se acerca al ideal de belleza e inteligencia.

-Venus Pandemo: hija de Zeus y Dione, representa el amor carnal, el mero amor físico.

A partir de las ideas de Platón y otros filósofos como Zenón y Aristóteles surge, en el siglo III, en Alejandría, un sistema filosófico conocido como neoplatonismo. Este sistema evoluciona a lo largo del tiempo y en el Renacimiento responde a la sensibilidad de un grupo de intelectuales florentinos reunidos en torno a Lorenzo el Magnífico. Estos intentaban buscar la armonía (unidad) entre Belleza, Amor y Verdad que se encarnan en la figura de Venus como máxima conjunción de amor carnal y amor ideal (unidad de los grandes principios platónicos).

Los dos tipos de Venus se representan de distinta manera:

-La Venus Pandemo se representa vestida y llena de adornos al igual que el amor carnal.

-La Venus Urania (aquí representada) era pintada desnuda como símbolo de simplicidad y pureza.

Para Botticelli la Belleza Ideal no era una representación perfecta, sino el reflejo de una idea. El desnudo femenino se recupera en el Renacimiento como símbolo de inmaterialidad ya que no se había vuelto a pintar esta diosa pagana desnuda.

También se ha interpretado una relación entre el nacimiento de Venus desde el agua del mar (el agua era símbolo de fertilidad, al igual que la concha) y el nacimiento del alma cristiana desde el agua del bautismo.

Céfiro rapta a Cloris. Detalle de "La Primavera" Botticelli

En cuanto a los demás personajes:

Céfiro y Cloris representan la unión de Materia y Espíritu para insuflar vida a Venus, su nacimiento se entiende como el nacimiento de la armonía encuadrada dentro de los tres elementos: aire, tierra y mar.

La Hora luce en sus hombros una guirnalda de mirto, símbolo del amor. La primavera representa la estación del renacer, idea que se recalca con la anémona azul que florece a sus pies.

Se ha interpretado que la Hora tapa a Venus con su manto como símbolo de que los misterios de Venus, como los del conocimiento, se encuentran ocultos.

El cuadro es, en resumen, una representación de tema mitológico que mezcla lo pagano con lo cristiano y hace referencias sobre todo a la Belleza, el bautismo y las ideas.

 

 

Virginia Ferreira González

Alumna de Historia. Curso 2006/2007 Mitología Clásica II

 

La Orestíada de Esquilo

            - AUTOR.- Esquilo nació en Eleusis, (Ática) en el 525 a.C. en el seno de una rica familia de terratenientes, lo que le influyó convirtiéndolo es un militar bastante experimentado. Luchó en las guerras contra los persas, destacando aquí la batalla de Maratón del año 490 a.C. y la de Salamina en el año 480 a.C. Murió entre el 456 a.C. y el 455 a.C. en Gela y lo hizo de una manera un tanto curiosa. Algo antes de su muerte un oráculo le predijo que moriría aplastado por una casa y esto le hizo trasladar su residencia fuera de la ciudad para evitar el peligro. Curiosamente murió aplastado por el caparazón de una tortuga que un águila soltó desde el cielo, cumpliéndose de una manera un tanto especial el vaticinio del oráculo. Esto hace pensar sobre lo relativos que podían llegar a ser los oráculos, una predicción podía llegar a cumplirse de la manera más extraña o, en algunos casos, incluso de la manera más absurda.

                        De toda su trabajo sólo se conservan integras siete obras, que son: Los Persas (472 a.C.), Los siete contra Tebas (467 a.C.), Los suplicantes (463 a.C.), La Orestíada (458 a.C.), incluidas aquí: Agamenón, Las Coéforas y Las Euménides (obras representadas por primera vez en las fiestas Dionisias de Atenas en el año 458 a.C.)  y Prometeo encadenado (del que no se sabe el año y tampoco, con seguridad, el autor).

 

            - PERSONAJES.- Presentaré en este apartado los personajes implicados en esta trama uno a uno:

            - TÁNTALO.- Hijo de Zeus y Pluto (hija de Crono) fue rey de Lidia, en el monte Sípilo. Se caso con la pléyade Dione (hija de Atlante). Las pléyades eran siete hermanas que se convirtieron en siete estrellas de la constelación homónima. También estuvo casado con Eurianasa, (hija del dios-río Pactolo), con quien tuvo a Pélope. Es muy famoso el castigo que tuvo que sufrir en los Infiernos por la cólera que provocaba a los dioses. Hay varias historias sobre el motivo de dicho castigo, como por ejemplo, haber robado néctar y ambrosía en los banquetes que compartió con los dioses, el caso es que su pena fue pasar hambre y sed eternamente, teniendo agua y comida siempre cerca pero sin poder llegar a alcanzarla.

            - PÉLOPE.- Hijo de Tántalo y Eurianasa, emigró desde Asia Menor hacia Europa cuando Ilo declaro la guerra a su padre. Una historia bastante importante en su vida fue el crimen que su padre cometió contra él siendo sólo un niño. Se decía que había sido muerto y cocinado para ofrecerlo como manjar en un banquete que Tántalo había ofrecido a los dioses para comprobar su clarividencia. Todos se dieron cuenta menos Deméter, que devoró la parte del hombre de Pélope. Los dioses se devolvieron la vida y para suplir el hombro que Deméter se había comido le hicieron uno de marfil. Se casó con Hipodamía, con quien tuvo a Atreo y a Tiestes y de la ninfa Axíoque tuvo a Crisipo. En la guerra de Troya sus huesos fueron transportados desde Pisa a Tróade porque un augurio de Héleno (hijo de Príamo, rey de Troya, tenía la capacidad de las artes adivinatorias) vaticinó que para que los aqueos ganaran la guerra los restos de éste debían estar presentes.

            - HIPODAMÍA.- Fue hija de Enómao, rey de Pisa, en la Élide, de su madre no se sabe el nombre con seguridad. Se decía que era muy hermosa y que tenía multitud de pretendientes pero que su padre no quería casarla porque un oráculo le había revelado que moriría a manos de su yerno. Para poner la obtención de su mano bastante difícil la había convertido en el trofeo de una carrera de caballos, en la que el pretendiente tenía que enfrentarse a él y ganarle, cosa que no solía ser porque se valía de unos caballos velocísimos. Se decía que tras la carrera, mataba a los pretendientes y colgaba sus cabezas en la puerta de su casa como advertencia a los que pudieran ir en busca de Hipodamía y arriesgarse a correr la misma suerte. Hipodamía, al ver al que después sería su esposo Pélope, quedó completamente enamorada de él y, ayudada por Mirtilo, que era el auriga de Enómao, cambió las clavijas de las ruedas de su padre por unas de cera, lo que provocó que tuviera un accidente en la carrera y Pélope consiguiera la mano de esta. Para ayudarla, Hipodamía habría prometido a Mirtilo gozar de ella una noche y que cuando este intentó cobrar su recompensa ella le rechazó y le acusó ante su marido de haber intentado violarla, por lo que Pélope lo arrojó al mar. Mirtilo, por el trato recibido y el posterior asesinato, maldijo a Pélope y a su familia. Este es uno de los orígenes de la maldición de la casa de Atreo.

            - ATREO.- Fue hijo de Pélope e Hipodamía y hermano de Tiestes. Junto a éste y a su madre tramó la muerte contra su hermanastro Crisipo para arrebatarle el derecho al trono de Pisa y asegurarse para ellos la sucesión, pero al enterarse Pélope de lo sucedido los desterró. Se refugiaron en la comarca de Midea, en el reino de Micenas cuyo trono había quedado vacante a la muerte de Euristeo. Un oráculo predijo que el pueblo debía elegir como heredero a uno de los hijos de Pélope por lo que ambos fueron llamados a exponer sus razones para ocupar el trono. Tiestes propuso que el que pudiera mostrar un vellón de oro debía quedarse con el trono y Atreo aceptó convencido de que iba a ganar porque él tenía uno que había encontrado entre su ganado. Con lo que no contaba era con que su esposa, Aérope (hija de Catreo, que a su vez era hijo de Minos), con la que había tenido a Agamenón y a Menelao, se había convertido en la amante de su hermano y le había entregado el vellón de oro. Esto hizo que Tiestes accediera al trono pero Atreo, ayudado por Zeus, propuso que un nuevo presagio proclamaría al rey definitivamente. Dijo que si el sol retrocedía en su trayectoria sería él quien reinara, de lo contrario Tiestes conservaría el trono. En efecto el sol, gracias a Zeus, retrocedió y Atreo se convirtió en el rey de Micenas y desterró a su hermano. Cuando se enteró del engaño de su mujer la arrojó al mar y fingió reconciliarse con su hermano invitándolo a un banquete en el que le sirvió a tres de sus hijos descuartizados y cocinados y lo desterró de nuevo definitivamente. Después se casó con su sobrina Pelopía y crió a su hijo Egisto como propio. Con los años moriría de su mano.

            - TIESTES.- Fue hijo de Pélope e Hipodamía y hermano de Atreo, su historia está narrada junto a la de su hermano. Tras todos los hechos acontecidos en el reino de Micenas, se refugió en Sición, en la corte del rey Tesproto, donde se encontraba su hija Pelopía, y un oráculo le vaticinó que para vengarse de su hermano debía engendrar un hijo en su propia hija, ya que el fruto de este incesto llevaría a cabo la venganza en su nombre. Para hacerlo se cubrió el rostro y la violó.

            - PELOPÍA.- Fue hija de Tiestes y madre de Egisto. Se quedó embarazada involuntariamente tras la violación que sufrió por parte de su padre, sin saberlo. Se enteró muchos años después gracias a la espada que consiguió robarle la noche que la violó. Al nacer el niño lo repudió avergonzada de la forma en la que había sido engendrado pero al casarse con su tío Atreo y, al saber este de la existencia de un hijo, lo buscó y lo criaron juntos hasta que esta se suicidó con la misma espada cuando se enteró de la identidad de su violador.

            - EGISTO.- Fue el hijo que Pelopía tuvo de su propio padre, Tiestes. Él creía que su padre era Atreo, que fue quién lo crió y lo envió a capturar a su verdadero padre, para darle muerte después. Su madre le entregó la espada que había sido de su padre y cuando este la vio le interrogó sobre el origen que tenía. Al decirle que se la había dado su madre, Tiestes comprendió que era su hijo y le contó la verdad. Juntos fueron a la búsqueda de Atreo para matarlo y por fin, Tiestes y Egisto gobernaron juntos Micenas.

            - AGAMENÓN.- Fue hijo de Atreo y Aéropa y estuvo casado con Clitemestra, con la que tuvo a Ifigenia, Electra y Orestes. Fue el rey de Micenas y el cabeza de la flota que partió desde Grecia hacia Troya a la guerra. Regresó victorioso cubierto de gloria,  riquezas y una concubina,  Casandra, pero a ambos les esperaba un nefasto futuro. Clitemestra llevaba planeando matarlo desde que este había ofrecido en sacrificio a su hija Ifigenia para que Artémis favoreciera el viaje enviándoles vientos que moverían sus embarcaciones. Finalmente fue muerto por Clitemestra y vengado por el hijo de ambos, Orestes.

            - CLITEMESTRA.- Fue hija de Tindáreo y de Leda y hermana de Helena. Primero estuvo casada con Tántalo (hijo de Tiestes), pero Agamenón lo mató junto a sus hijos y más tarde fueron obligados a casarse. Tuvieron varios hijos ya mencionados anteriormente. En ausencia de Agamenón (periodo en el que se encontraba en Troya), al principio se mantuvo fiel pero al final sucumbió al cortejo de Egisto, que enamorado de ella, no desistió en su empeño hasta conseguir su objetivo. A partir de entonces vivió con él en Micenas y juntos prepararon la muerte de Agamenón cuando regresara de la guerra. Siete años después de matar a su marido fue muerta por su hijo Orestes con ayuda de su hija Electra.

            - ORESTES.- Fue hijo de Agamenón y Clitemestra. Desde pequeño vivió fuera de Micenas y regresó por mediación de su hermana y Apolo para vengar a su padre. Para llevar a cabo su plan se hace pasar por un viajero que se hospeda en el palacio y que va a Argos para anunciar su propia muerte. Dentro del palacio da muerte primero a Egisto y luego a su madre. A partir de entonces empieza a volverse loco y las Erinias lo persiguen sin cesar hasta que se celebra un juicio en Atenas donde es absuelto gracias a la propia diosa, que vota por su absolución haciendo que el empate producido entre el jurado se rompa. Solucionado este problema raptó a su prima Hermíone (hija de Menelao y Helena) y junto a ella reinó en Argos y en Esparta. Tuvieron un hijo llamado Tisámeno. Murió, según se dice, con noventa años de edad tras setenta de reinado.

            - ELECTRA.- Fue hija de Agamenón y Clitemestra. Tras la muerte de su padre fue rebajada a ocupar un puesto casi de esclava en su propia casa y al reencontrarse con su hermano en la tumba de su padre trama con él la venganza. Es una parte muy importante en la vida de su hermano, cuidando siempre de él, incluso cuando las Erinias lo persiguen.

            - CASANDRA.- Fue hija de Príamo y Hécuba y hermana gemela de Héleno. Tenía el don de la profecía que le había sido entregado por Apolo para intentar comprar su amor, pero como no quiso tener relaciones con él le escupió en la boca, haciendo que no perdiera este don pero sí que nadie creyera sus vaticinios. Por esto anunció en numerosas ocasiones que Troya caería pero nadie le hizo caso. Cuando la ciudad cayó, en el saqueo, se refugió en el templo de Atenea pero Áyax el Locrio (hijo de Oileo) la acorraló y la violó allí mismo. Esto hizo que Atenea se enfureciera por la deshonra en su templo y que enviara una tempestad para acabar con su vida, sin conseguirlo en un principio, pero logrando finalmente su objetivo gracias a Posidón. Casandra fue entregada a Agamenón en el reparto del botín y este se enamoró perdidamente de ella y la convirtió en su amante. Regresaron juntos a Micenas a pesar del augurio de Casandra de que morirían si regresaban. Efectivamente murió junto a Agamenón de manos de su esposa Clitemestra.

            - ERINIAS.-  Fueron nacidas de las gotas de sangre que cayeron a la tierra cuando mutilaron a Urano (el cielo), por lo que son sus hijas. Son diosas vengadoras que persiguen crímenes principalmente familiares. Normalmente aparecen tres: Alecto, Tisífone y Megera y son representadas como genios alados, con serpientes enredadas en la cabellera y sujetando antorchas o látigos. Fueron bastante responsables de la maldición de Agamenón y su familia, haciendo que se mataran unos a otros para, a su vez, vengarse unos a otros.

            - APOLO.- Era hijo de Zeus y Leto y  hermano gemelo de la diosa Artemis. Era el patrón de Delfos y esto le convertía en el dios oracular de la ciudad, profetizando en el famoso Oráculo de Delfos, donde se consideraba que era el profeta de su padre, aunque también se le rendía culto en Delos, isla donde se considera que nacieron él y su hermana. Es el dios del Sol, de las artes y de la medicina. También era un dios intolerante y vengador que castigaba enviando pestes. Sus animales son el cisne y la cierva y sus plantas el olivo, la palmera y el laurel.

            - ATENEA.- Era hija de Zeus y de Metis y nació directamente armada de la cabeza de su padre. Urano y Gea (el Cielo y la Tierra respectivamente) aconsejaron a Zeus que se tragara a Metis cuando estaba embarazada porque después de dar a luz una niña, nacería un niño que le destronaría. Así lo hizo y en el momento del parto Hefesto le partió la cabeza en dos con un hachazo y nació Atenea. Es una diosa guerrera que sale siempre representada con sus dos símbolos principales, la lanza y la égida, que es como una coraza de piel de cabra.

           

            - ARGUMENTO.- La Orestíada es una trilogía de obras teatrales de carácter dramático ambientadas en el desenlace de la maldición de la casa de Átreo. La primera, Agamenón, narra la muerte de dicho personaje a manos de su esposa Clitemestra y de su amante, Egisto, a su regreso, victorioso de la guerra de Troya, venganza que lleva tiempo planeada por el dolor y el odio que le produce que matara a Ifigenia, la hija preferida de su mujer, odio a su vez engrosado por la presencia de Casandra, que también es asesinada. La segunda, Las Coéforas, narra el reencuentro y la venganza que los hijos de Agamenón, Orestes  y Electra, traman contra su madre y el amante de esta para darles muerte. Apolo aparece como instigador de los asesinatos convenciendo a Orestes que no estaba seguro de que hacer. La tercera, Las Euménides, narra el tormento que las Erinias infligen a Orestes por haber matado a Clitemestra y el juicio celebrado en Atenas con la comparecencia de Orestes, Apolo (instigador del asesinato) y las Erinias para decidir si es realmente merecedor de la pena que estas últimas le afligen.

            A continuación citaré tres fragmentos, representativos cada uno de una obra, acompañados por una imagen ilustrativa de los hechos citados.

 Esquilo, Agamenón, vv. 1372-1399 (Trad. de B. Perea Morales)

             CLITEMESTRA.- "No sentiré vergüenza de decir lo contrario de lo que he dicho antes según era oportuno, pues, al andar tramando acciones hostiles contra unos enemigos que tienen la apariencia de ser amigos, ¿cómo se les podría tender una trampa con mayor altura que la medida de su salto? Sí. Con el tiempo acabó por llegarme este combate que yo tenía meditado de antiguo, debido a una vieja querella.

            Aquí estoy en pie, donde yo he herido, junto a lo que ya está realizado. Lo hice de modo –no voy a negarlo- que no pudiera evitar la muerte ni defenderse. Lo envolví en una red inextricable, como para peces: un suntuoso manto pérfido. Dos veces lo herí, y con dos gemidos dobló sus rodillas. Una vez caído, le di el tercer golpe, como ofrenda de gracias al Zeus subterráneo salvador de los muertos. De esta manera, una vez caído, fue perdiendo el calor de su corazón y exhalando en su aliento con ímpetu la sangre al brotar del degüello. Me salpicaron las negras gotas del sangriento rocío, y no me puse menos alegre que la sementera del trigo cuando empieza a brotar con la lluvia que Zeus concede.

            Así están las cosas, venerable asamblea de argivos aquí presente. Podéis alegraros, si esto os causa alegría, que yo me glorío. Si estuviera bien y se pudieran hacer libaciones por un cadáver, aquí sería justo, más que justo, en verdad. ¡Tan graves son los malditos crímenes de que éste en casa llenó la crátera que él personalmente ha apurado al volver!"

            En este texto Clitemestra está contando al corifeo, compuesto por ancianos argivos, como ha dado muerte a Agamenón y lo orgullosa que está de ello porque llevaba mucho tiempo esperando el momento de consumar su venganza y esta, por fin, había sido realizada.

            Cabe resaltar la mención que hace al “Zeus subterráneo salvador de los muertos”. La costumbre decía que la tercera libación se debía hacer en honor de Zeus pero aquí ella está siendo sarcástica ya que se está refiriendo al señor subterráneo, es decir, a Hades.

Muerte de Agamenón

Se trata de un óleo sobre lienzo del barón Pierre-Narcise Guérin, pintor francés nacido el 13 de mayo de 1774 y fallecido el 6 de julio de 1833 en París. Realizó esta obra en el año 1819 y actualmente está expuesta en el departamento de pinturas de la sala Denon en el museo del Louvre. En la imagen aparece Agamenón en el lecho y detrás de la puerta Egisto incitando a una Clitemestra indecisa.

           

Esquilo, Las Coéforas, vv. 123-150 (Trad. de B. Perea Morales)

            ELECTRA.- "Heraldo supremo de cuantos viven sobre la tierra o debajo de ella, dame tu ayuda, Hermes, Hermes subterráneo; llévame el mensaje, para que los dioses de bajo la tierra, deidades tutelares de la morada de mi padre, presten oído a mis plegarias,  también la tierra, la que todo lo pare y, después de haberlo criado, lo recibe de nuevo en su seno.

            Yo, al derramar estas libaciones en honor del muerto, digo, invocando a mi padre: "Ten compasión de mí y de mi amado Orestes y enciendo de nuevo la luz en palacio, porque, en cierto modo, ahora andamos nosotros errantes, vendidos por la misma que nos parió, mientras que ella ha tomado, en tu lugar, por marido a Egisto, precisamente el que fue cómplice de tu asesinato. Yo ocupo el lugar de una esclava, y, lejos de tus riquezas, Orestes, está desterrado, en tanto que ellos, con arrogancia, se refocilan en grande con lo que ganaste con tus fatigas. ¡Qué venga aquí Orestes –te ruego- por una fortuna feliz! Y escúchame, padre, concédeme que llegue y o a ser mucho más casta de lo que es mi madre y más piadosa con mi mano.

            Éstas son mis plegarias en nuestro favor. Para los culpables, yo digo, padre, que se presente un vengador tuyo y que, con justicia, a los que mataron, se lo haga pagar con la muerte. Esto lo coloco en el centro de mi plegaria, diciendo, en perjuicio de aquellos, esta imprecación. Para nosotros, en cambio, envía aquí arriba bienes con ayuda de las deidades, la tierra y la justicia vengadora."

            Con tales plegarias hago la ofrenda de estas libaciones. Exige el rito que vosotras lo coronéis con gritos de duelo, entonando el peán por el muerto."

  

            En este texto Electra aparece haciendo libaciones en la tumba de Agamenón y en su plegaria pide a Hermes, el mensajero de los dioses, que baje al inframundo a enviarle un mensaje a su padre. Le pide que envíe a un mensajero que sea capaz de vengar su muerte, en especial le pide que envíe a Orestes y le explica que está sufriendo un trato degradante por parte de su madre y de Egisto, por lo que también le pide que les envíe bienes que hagan cambiar su situación.

Electra en la tumba de Agamenón

Se trata de una obra de Sir William Blake Richmond, pintor inglés nacido el 29 de noviembre de 1842 y fallecido el 11 de febrero de 1921. Realizó esta obra en el año 1874. En la imagen aparece Electra frente a la tumba de su padre Agamenón acompañada de las coéforas, que son las esclavas de la casa del rey y las portadoras de libaciones a la tumba.

           

 Esquilo, Las Euménides vv. 443-469 (Trad. de B. Perea Morales)

            ORESTES.- "Soberana Atenea, en primer lugar, voy a quitarte una gran inquietud, que se advierte en las últimas palabras que has dicho. No soy un suplicante de purificación ni con mancha en mi mano estoy hace rato sentado junto a tu imagen. Voy a darte una gran prueba de ello. Es ley que el homicida no le hable a nadie hasta el momento en que un hombre con capacidad para purificarlo lo haya rociado con la sangre que brote al degollar una res lechal. Tiempo ha que estoy purificado de esas manchas en otras moradas y con las reses y las aguas corrientes. Así que te digo que esa preocupación está ya fuera de lugar.

            Pero, cómo es mi raza, vas a saberlo rápidamente. Soy un argivo. Conoces perfectamente a mi padre –Agamenón, el jefe de los héroes que fueron por el mar- con cuyo concurso tú hiciste que Troya, la ciudad de Ilio, dejara de ser una ciudad. Murió él de manera deshonrosa, luego de haber regresado a su casa: mi madre, impulsada por un sombrío corazón, lo mató, tras haberlo enredado con redes arteras que todavía dan testimonio del asesinato consumado en una bañera.

            Y, cuando yo regresé –el tiempo anterior lo había pasado en el exilio- , maté a la que me parió –no voy a negarlo- dando muerte por muerte en venganza de mi queridísimo padre. Y conmigo fue Loxias responsable de ello, porque me estuvo anunciando dolores que como aguijones punzarían mi corazón, si yo no llegaba a ejecutar algo de esto contra los culpables.

            Dicta sentencia tú ahora sobre si obré o no justamente. Cualquier decisión que consiga de ti, la aceptaré en todos los términos."

 

 En este texto Orestes está compareciendo ante la diosa Atenea asumiendo su culpa, pero intenta justificarse alegando que al matar a su padre está vengando la memoria de su padre y que parte de culpa la tiene el oráculo de Loxias, que le había vaticinado desgracia si no vengada a su padre.

 

 

 El remordimiento de Orestes

Se trata de una obra de William-Adolphe Bouguereau, un pintor francés nacido el  30 de noviembre de 1825 y fallecido el 19 de agosto de 1905. Realizó esta obra en el año 1862 y actualmente está expuesta en la “Chrysler Collection” del museo de Norfolk en Virginia (Estados Unidos de América). En la imagen aparece Orestes atormentado por las Erinias

BIBLIOGRAFÍA

MONOGRAFÍAS:GRIMAL, Pierre. Diccionario de Mitología Griega y Romana. Barcelona: Paidós, 1981.

TEXTOS: ESQUILO. Tragedias. Madrid: Gredos, S.A, 1986.

RECURSOS ELECTRÓNICOS:Enciclopedia multimedia WIKIPEDIA.

 

 

 

María Eugenia Franco Martínez

Alumna de Filología Inglesa. Curso 2006/2007 Mitología Clásica II

Jasón intenta conseguir la ayuda de Medea

 

Texto propuesto en el examen de Junio de 2007                   Apolonio Rodio, Argonáuticas III, 989 ss.

(trad. M. Valverde Sánchez)

“Pues sin ti no superaré la lamentable prueba. Yo después te pagaré gratitud por tu ayuda, como es lícito y conviene a quienes habitan alejados, procurándote renombre y hermosa gloria. Asimismo los demás héroes te celebrarán al regresar a la Hélade, y también las esposas y madres de los héroes, las cuales sin duda ya sentadas en las riberas nos lloran. Sus penosas aflicciones podrías tú disiparlas. Ya en cierta ocasión también a Teseo lo libró de sus funestas pruebas una doncella de Minos, la bondadosa Ariadna, a quien alumbrara Pasífae, hija de Helios. Pero ella además, una vez que Minos hubo calmado su cólera, abandonó su patria con él a bordo de la nave. A ella incluso los propios inmortales la amaron y en medio del éter, como signo suyo, una corona estrellada, que llaman de Ariadna, gira toda la noche entre las constelaciones celestes. Asimismo tú obtendrás la gratitud de los dioses, si salvas tamaña expedición de hombres notables. Pues en verdad, por tu belleza, pareces brillar con amables bondades.”

En el texto se sitúa a Jasón pidiéndole a Medea que le ayude a tomar el vellocino de oro, puesto que el padre de Medea (Eetes) no quiere dárselo por temor a un oráculo que vaticinó que si se llevaban el vellocino la Cólquide sucumbiría y él perdería el poder.

Jasón es uno de los héroes más antiguos de Grecia. Pero, comparado con los tipos de héroes griegos tales como los que buscan aventuras (Heracles), los héroes culturales (Triptólemo) o los que mueren con gloria en batallas (Aquiles), Jasón es un antihéroe, puesto que nunca lleva la iniciativa e incluso las hazañas sin contar con la ayuda de Medea (sobrina de Circe), quien muchas veces está relacionada con la magia y la hechicería. Así pues, le pide ayuda para poder arar la tierra con los terribles bueyes que exhalan fuego, tierra que ha de sembrar con los dientes del dragón de Cadmo, y también solicita su ayuda para conseguir el vellocino. A cambio Jasón le promete a Medea llevársela y desposarse con ella obteniendo ésta el honor de ser la mujer de aquel que llevó a cabo la expedición más importante de Grecia, la de "Los Argonautas".

Medea cede porque Jasón está bajo la protección de Hera. El autor escribe "sus penosas aflicciones podrás disiparles" puesto que la mujer debe quedarse en casa en la sociedad griega y aguardar al hombre a que vuelva y de ello depende su futuro.

Jasón menciona a Teseo, como era costumbre, puesto que también se encuentra en Homero el hecho de utilizar mitos para aconsejar, animar o convencer como cuando Fénix buscó aplacar la ira de Aquiles contándole parte de la historia de Meleagro. En ese caso Jasón menciona el episodio en el que Teseo, deseoso de librar a los atenienses del tributo de siete chicos y siete chicas al Minotauro, consigue la ayuda de Ariadna, hija de Minos, quien se enamora de él y promete ayudarlo a cambio de llevársela y desposarla. También se puede resaltar el paralelismo de Ariadna con Medea pues ambas son nietas de Helios (el sol). El texto sigue hablando de que una vez que Teseo mató al Minotauro se llevó a Ariadna, pero omite que la abandonó dormida en la isla de Naxos y se fue sin ella. La frase "los propios inmortales la amaron" hace alusión a que en dicha isla Ariadna conoció al dios Dioniso que se enamoró de ella y la desposó y en su honor surgió la constelación de "La Corona". Con todo ello Jasón intenta convencer a Medea y le expone que también ella conseguirá "la gratitud de los dioses" puesto que Hera protege la expedición en la que participaron Héroes de toda Grecia, "hombres notables" como son los Dioscuros, Heracles (quien no terminó la expedición) y Orfeo entre otros.

Además, al final, Jasón resalta la belleza de Medea como nieta de Helios (resplandeciente) cuando señala "pareces brillar con amables bondades". Y a su vez presupone que su corazón se conmueve y que realmente le ayudará. De hecho sin la ayuda de Medea Jasón no podría llevar a cabo nada.

 

Troy Book by John Lydgate
Late 1440s


John Lydgate, monje benedictino cuya obra fue muy popular en el s.XV en Inglaterra, escribió un poema que trataba sobre la guerra de Troya y otros mitos griegos. En esta página se muestra la salida de Jasón y Medea de la Cólquide (derecha) y el regreso de Jasón con el vellocino (izquierda).
 

 

 

 Yumie Furuta

Alumna de Filología Hispánica. Curso 2006/2007 Mitología Clásica

"Perséfone, Hermes y sus correlatos japoneses"

"El retorno de Perséfone"

Esta imagen es un fragmento de un vaso, donde se presentan las figuras de Perséfone y Hermes, dos dioses importantes de la mitología clásica. Están representando una escena en la que Perséfone, después de haber sido capturada por Hades, regresa a la tierra con Hermes al que mandó Zeus para que la trajese a las manos de su madre.

Se puede saber que son ellos los que figuran en esta imagen, no sólo por los nombres que están escritos arriba, sino también por la iconografía de Hermes, que son la vara y el gorro con alas anchas, y sobre todo, debajo de la imagen figura un río que separa el mundo de los vivos del Hades, además hay que indicar, que Perséfone es la esposa oficial del dueño de ese inframundo. También Hermes tiene relación con este río, pues se encarga de llevar las almas de los muertos y es mensajero de los dioses.

Este episodio tiene bastante importancia porque están representadas las estaciones, pero al mismo tiempo, al fondo, podemos ver otro episodio más de Perséfone y Hades, ya que son una de las tres parejas estables olímpicas, junto a Zeus con Hera y Posidón con Anfitrite.

 

       El Hades es un lugar lejos de la tierra al que pertenecen los muertos. Después de la victoria de Titanomaquia, una guerra entre los Titanes y los Olímpicos, Hades, hermano de Zeus y Posidón, se quedó allí como el dueño de esee lugar.

Después de que Crono vomitase todos los hijos que se había tragado, los Olímpicos declararon la guerra a los Titanes. Es el comienzo de la Titanomaquia. El bando de los Olímpicos incluía los Centímanos, los Gigantes y los Cíclopes, que habían sido encarcelados por Crono. Tras la victoria de los Olímpicos, se dividió el universo entre Zeus, Posidón y Hades. Zeus domina el cielo, Posidón el mar y Hades, domina el  “Hades” que es una parte del inframundo.

El sitio exacto del Hades no se conoce, pues unos dicen que Hades está más allá del mar, y otros dicen que está donde muere el sol. En lo que coinciden las dos ideas es en que el Hades está donde no se puede llegar con facilidad. A veces lo confunden con el Tártaro, pero son dos lugares distintos, pues el Tártaro está un lugar del inframundo más profundo que el Hades, y en la Teogonía se cuenta que un yunque de bronce tarda en caer desde el cielo hasta el Tártaro nueve días y nueve noches. El Tártaro es un pozo húmedo, frío y desgraciado, hundido en la tenebrosa oscuridad.

"Caronte y Hermes psicopompo"

        Los fallecidos entran al Hades cruzando el río Aqueronte, porteados por Caronte. Se cuenta que en sus aguas todo se hundía salvo la barca de Caronte. Éste cobra por el pasaje un óbolo, una moneda de plata de la antigua Grecia, por eso la familia del difunto se la pone bajo la lengua, si no tendrá que vagar cien años por las riberas del Aqueronte hasta que Caronte acceda a portearlo sin cobrar.

En el otro lado del río está Cerbero, el perro de Hades, que tiene tres cabezas con una serpiente en lugar de cola. Es uno de los hijos de Tifón. Cerbero guarda la puerta del Hades para que los muertos no salgan y que los vivos no puedan entrar.

El camino fundamental al Hades no solamente es atravesando por el río Aqueronte, sino que también se puede llegar por tres ríos más, que son Cócito, Piriflegetonte y Estigia. Cada río tiene un aspecto particular, así Piriflegetonte es el río del fuego y Cócito es el de lamentos.

 

En la imagen que estamos analizando Perséfone está situada encima del agua del río. Se puede imaginar que el río de la imagen no es Aqueronte, porque, como he mencionado antes, en sus aguas se hunde todo menos la barca de Caronte, por lo tanto podría ser cualquiera de los otros que separan el Hades del mundo de los vivos.

      La imagen presenta una escena donde Perséfone regresa a la tierra desde el Hades. Es la hija de Zeus y Deméter, la diosa de la agricultura. Perséfone es la esposa oficial de Hades, y también es conocida como reina del inframundo. Por el rapto realizado por Hades, la imagen de Perséfone suele ser una doncella inocente, pero al mismo tiempo es la terrible reina de los muertos.          

La historia del rapto es emocional. Hades se enamoró de ella y un día cuando Perséfone estaba cogiendo flores con las ninfas, en un momento en el que se quedó sola, Hades salió de una grieta de la tierra con su carro de los caballos y se la llevó al Hades.

Después del rapto de Perséfone, su madre, Deméter, se enfadó y cesó la fertilidad, la buscó por toda la tierra pero no la encontró y al final Helios, el sol, que todo lo había visto, terminó por contarle lo que había sucedido. Finalmente Zeus no pudo aguantar más la agonía de la tierra y obligó a Hades a devolver a Perséfone. Envió a Hermes, mensajero de dioses, a buscarla al Hades.

A la hora de salir de allí, Perséfone comió unas semillas de una granada, obligada o voluntariamente según referencias. Esta especie de fruta es considerada como símbolo del amor. No sólo aparece en esta escena sino también dicen que el primer granado fue plantado por Afrodita, la diosa del amor y de la belleza.

Existía una condición entre los dioses, que decía que si alguien comía algo del Hades debería quedarse allí para siempre. Pero en el caso de Perséfone, como comió cuatro semillas (o seis según referencias), fue obligada a quedarse durante ese número de meses al año y los otros meses, se quedaba con su madre en la tierra. Cuando Deméter y su hija estaban juntas, en la tierra florecía la vegetación, pero durante los otros meses se convertía en un erial estéril.

      Esta historia es un paradigma de los mitos que explican procesos naturales de la fertilidad, con el descenso y el regreso de la diosa provocando el cambio de estación. Se celebraba un rito por el regreso de Perséfone a la tierra, pues los griegos antiguos sabían que el regreso de Perséfone traía abundancia de la tierra.

      En la imagen aparece junto a Perséfone un dios joven, que es Hermes. Es el dios de las fronteras, pastores, oradores, poetas, medidas, inventos, mentirosos y de los ladrones. También como traductor, es el mensajero entre los dioses y los humanos. Es hijo de Zeus y Maya, una ninfa. La misma noche que nació se escapó de su madre y robó el ganado de su hermano Apolo e inventó la lira. A Apolo le gustó la lira, y finalmente intercambió el ganado por ese instrumento musical. Es muy fiel a su padre, Zeus. A parte de ser su mensajero, se encarga de llevar las almas muertas al Hades.

 

      Respecto al río, en Japón tenemos una idea muy parecida a la de la mitología clásica. Es una idea budista que dice que entre el mundo de los vivos y el de los muertos, hay un río que se llama “río de tres caminos”. Depende de la vida que uno haya tenido, tiene diferente opción de cruzar este río; los que hayan sido muy buenos en su vida, pueden cruzar por un puente de oro, los que no hayan sido buenos, por la orilla, y los que hayan sido malos, por donde más dificultad exista de cruzar. Esta idea fue introducida de China a Japón en el siglo VI y desde hace unos 800 años hasta hoy ha ido enraizando en el pueblo japonés.

Pero un poco antes de que se enraizase la idea original, la parte de “cruzar el río por el puente de oro” desapareció y después surgió la idea de que todos, los buenos y los malos, cruzarían en una barca. Para subir a la barca, habría que pagar seis monedas antiguas. Hoy en día esas monedas no las utilizamos, pero ponemos un papel donde están dibujadas 6 monedas antiguas junto al difunto ya que debido a la  incineración, debemos hacerlo así

Como guardián de ese lugar, se conoce una pareja de ancianos, que se llaman Datsueba y Keneou. Ellos no conducen la barca como Caronte, pero cobran a los difuntos y los controlan. Dicen que en caso de que un difunto no tenga el pago suficiente, le quitan toda la ropa y le dejan pasar desnudo. La ropa que le han quitado la cuelgan en un árbol que hay en la orilla para pesarla, porque se considera en la enseñanza budista que cuánto más pese, más prácticas budistas haya hecho. El peso de la ropa evaluará la  justicia que haya demostrado en su la vida. Esta evaluación es realizada por un juez llamado Enma.

La figura de Datsueba adorada por el pueblo hasta hace unos 200 años es un símbolo para “conseguir los deseos”.  

(La imagen de Datsueba junto al pueblo pidiéndole deseos)

 

Esta idea es del budismo, pero se dice que mucho antes de que se introdujese la idea budista del río, en Japón ya existía una idea vaga del río.  Por lo tanto se puede decir que el concepto del río entre el mundo de los vivos y el de los muertos es universal.

 

 

Mª Teresa Galiano Hernández

Alumno de Filología Clásica. Curso 2007/2008. Mitología Clásica II

 

Glauco frente a Diomedes

 

Texto propuesto en el examen de Junio de 2008                       La Ilíada VI, 144-211 (Traducción de L. Segalá y Estalella)

Respondióle (a Diomedes) el preclaro hijo de Hipóloco (Glauco):


— ¡Magnánimo Tidida! Por qué me interrogas sobre el abolengo? Cual la generación de las hojas, así la de los hombres. Esparce el viento las hojas por el suelo y la selva, reverdeciendo, produce otras al llegar la primavera: de igual suerte, una generación humana nace y otra perece. Pero ya que deseas saberlo, te diré cuál es mi linaje, de muchos conocido. Hay una ciudad llamada
Efira en el riñón de la Argólide, criadora de caballos, y en ella vivía Sísifo Eólida, que fue el más ladino de los hombres. Sísifo engendró a Glauco, y éste al eximio Belerofonte, a quien los dioses concedieron gentileza y envidiable valor. Mas Preto, que era muy poderoso entre los argivos, pues a su cetro los había sometido Zeus, hízole blanco de sus maquinaciones y le echó de la ciudad. La divina Antea, mujer de Preto, había deseado con locura juntarse clandestinamente con Belerofonte; pero no pudo persuadir al prudente héroe, que sólo pensaba en cosas honestas, y mintiendo dijo al rey Preto:

—¡Preto! Muérete o mata a Belerofonte, que ha querido juntarse conmigo sin que yo lo deseara.

—Así habló. El rey se encendió en ira al oírla; y si bien se abstuvo de matar a aquél por el religioso temor que sintió su corazón, le envió a la Licia, y haciendo en un díptico pequeño mortíferas señales, entrególe los perniciosos signos con orden de que los mostrase a su suegro para que éste le hiciera perecer. Belerofonte, poniéndose en camino debajo del fausto patrocinio de los dioses, llegó a la vasta Licia y a la corriente del Janto: el rey recibióle con afabilidad, hospedóle durante nueve días y mandó matar otros tantos bueyes pero al aparecer por décima vez Eos de rosados dedos, le interrogó y quiso ver la nota que de su yerno Preto le traía. Y así que tuvo la funesta nota ordenó a Belerofonte que lo primero de todo matara a la ineluctable Quimera, ser de naturaleza no humana, sino divina, con cabeza de león, cola de dragón y cuerpo de cabra, que respiraba encendidas y horribles llamas; y aquél le dio muerte, alentado por divinales indicaciones. Luego tuvo que luchar con los afamados Solimos, y decía que éste fue el más recio combate que con hombres sostuviera. Más tarde quitó la vida a las varoniles Amazonas. Y cuando regresaba a la ciudad, el rey, urdiendo otra dolosa trama, armóle una celada con los varones más fuertes que halló en la espaciosa Licia; y ninguno de éstos volvió a su casa, porque a todos les dio muerte el eximio Belerofonte. Comprendió el rey que el héroe era vástago ilustre de alguna deidad y le retuvo allí, le casó con su hija y compartió con él la realeza, los licios, a su vez, acotáronle un hermoso campo de frutales y sembradío que a los demás aventajaba, para que pudiese cultivarlo. Tres hijos dio a luz la esposa del aguerrido Belerofonte: Isandro, Hipóloco y Laodamia; y ésta, amada por el próvido Zeus, parió al deiforme Sarpedón, que lleva armadura de bronce. Cuando Belerofonte se atrajo el odio de todas las deidades, vagaba solo por los campos de Ale, royendo su ánimo y apartándose de los hombres; Ares, insaciable de pelea, hizo morir a Isandro en un combate con los afamados Solimos, y Artemis, la que usa riendas de oro, irritada, mató a su hija. A mí me engendró Hipóloco —de éste, pues, soy hijo— y envióme a Troya, recomendándome muy mucho que descollara y sobresaliera entre todos y no deshonrase el linaje de mis antepasados, que fueron los hombres más valientes de Efira y la extensa Licia. Tal alcurnia y tal sangre me glorío de tener.

Así dijo. Alegróse Diomedes, valiente en el combate; y clavando la pica en el almo suelo, respondió con cariñosas palabras al pastor de los hombres:

—Pues eres mi antiguo huésped paterno, porque el divino Eneo hospedó en su palacio al eximio Belerofonte, le tuvo consigo veinte días y ambos se obsequiaron con magníficos presentes de hospitalidad. Eneo dio un vistoso tahalí teñido de púrpura, y Belerofonte una copa doble de oro, que en mi casa quedó cuando me vine. A Tideo no lo recuerdo; dejóme muy niño al salir para Tebas donde pereció el ejército aqueo. Soy por consiguiente, tu caro huésped en el centro de Argos, y tu lo serás mío en la Licia cuando vaya a tu pueblo. En adelante no nos acometamos con la lanza por entre la turba. Muchos troyanos y aliados ilustres me restan para matar a quienes, por la voluntad de un dios, alcance en la carrera; y asimismo te quedan muchos aqueos para quitar la vida a cuantos te sea posible. Y ahora troquemos la armadura, a fin de que sepan todos que de ser huéspedes paternos nos gloriamos.

Dichas estas palabras, descendieron de los carros y se estrecharon la mano en prueba de amistad. Entonces Zeus Cronión hizo perder la razón a Glauco, pues permutó sus armas por las de Diomedes Tidida, las de oro por las de bronce, las valoradas en cien bueyes por las que en nueve se apreciaban.

Diomedes, ca. 430 a.C.

Este texto refleja una escena típica antes de un combate individual entre dos héroes. Ambos héroes refieren al otro su genealogía para asustarle, mostrando que son descendientes a su vez, de otro héroe, y para que ello quede patente, refieren también sus hazañas.

Estos dos héroes encuentran un hueco en La Ilíada, así como muchos otros, porque a raíz de la discusión entre Agamenón y Aquiles, este último abandonó el combate y eso da lugar a que otros héroes puedan destacar.

Habla en primer lugar Glauco. Alude primero a lo efímero de la vida de  un hombre con una comparación entre los hombres y las hojas: mientras unos mueren, otros nacen.

Para empezar se hace descendiente de Sísifo, que vendría a significar “el sabio, sabio”, en otras versiones es Odiseo el descendiente de Sísifo, poniendo en relación la astucia de ambos, pues Sísifo fue capaz de engañar a Perséfone y Hades para que una vez después de muerto le dejaran ascender de allí y volver a la vida.

Cuenta a continuación que es descendiente también de Belerofonte y le cuenta el episodio por el que es expulsado de Efira. Antea, la esposa de su padre, quiso acostarse con él y como él se negó, le dijo a su marido que la había violado. Es el mismo episodio protagonizado por Fedra e Hipólito.

Preto lo expulsa para que vaya con su suegro llevando una nota para que lo mate. La alusión a la nota nos hace ver que ya conocían la escritura cuando esto sucedió. Belerofonte llegó a Licia por la que pasa el rio Janto. Janto es el nombre que le dieron los dioses a este río, y significa rojo, para los mortales es el río Escamandro. Esto hace alusión a la creencia que los antiguos griegos tenían sobre los dioses, puesto que creían que las divinidades tenían otra lengua.

El rey de Licia le recibió amablemente y cumplió con las reglas de hospitalidad de la época, haciendo incluso sacrificios para los dioses y solo al noveno día le preguntó quién era y de dónde y para qué había llegado allí y quiso leer la nota.

Como ocurrió con Pelias y Jasón, al ver el rey la nota de Petro que decía que Belerofonte debía morir, el rey le mandó matar a la Quimera y así no tendría que matarle él, ya lo haría el monstruo. Con la muerte de la Quimera, Belerofonte cumple con la labor civilizadora de un héroe y además siguió los consejos de Atenea, cuando esta le dio unas bridas de oro para poder montar a Pegaso, caballo alado que nació de la sangre de Medusa cuando cayó al suelo, después de que Perseo le cortara la cabeza. Luchó también contra las Amazonas, esta lucha la tienen en común numerosos héroes quizá por lo atrevido de éstas. Eran las amazonas hijas de Ares, el dios de la guerra, y no respetaban las convenciones establecidas para las mujeres: su sociedad estaba formada sólo por mujeres, hacían la guerra, territorio exclusivo de los hombres, a los que además utilizaban para que su sociedad pudiera existir a lo largo de generaciones. También luchan contra ellas Heracles y Teseo, porque por su  modo de vida se las asimila a los bárbaros y a estos héroes, a raíz de su victoria, se le atribuyen valores civilizadores en sus ciudades o regiones de origen.

Resueltos todos los mandatos del rey de Licia, éste se dio cuenta de que por su valía y valor, debía ser hijo de algún dios y le casó con su hija, compartió con él el poder real y los licios le regalaron el campo que más frutos producía.

Glauco prefiere dar los nombres de los monstruos como la Quimera y referir a las Amazonas, antes que dar el nombre del rey de Licia o el de la esposa de Belerofonte. Le interesa recalcar cuales fueron los adversarios, vencidos por su antepasado para darle toda la importancia que pueda.

A continuación sigue con su árbol genealógico, él es el nieto de Belerofonte y el hijo de Hipóloco. Vemos aquí otro paralelo esta vez con la misma Ilíada, pues su padre le aconseja que sobresalga entre todos los guerreros y que no deshonre a sus antepasados. Estas palabras son parecidas a las de Héctor cuando se despide de su hijo y le dice que sea valiente y que tenga mejor suerte que él, y lo mismo pasa, aunque no se refleje en la Ilíada, con Peleo y su hijo Aquiles.

Intercambio de armas entre Glauco y Diomedes, ca. 420 a.C.

Diomedes se alegró de oír eso porque se da cuenta de que sus antepasados tuvieron lazos de hospitalidad, esos lazos son sagrados y no deben romperse nunca. A continuación Diomedes se lo refiere todo: Eneo tuvo como huésped a Belerofonte y entre ambos hubo un intercambio de regalos: Le dice después que ambos son huéspedes, el uno del otro, y que tienen otros muchos troyanos y aqueos que matar. Luego ambos cambian sus armaduras a modo de regalo como ocurrió con sus antepasados, para que todos sepan que presumen de ser huéspedes paternos.

Como otros héroes, Diomedes contaba con la ayuda de la diosa Atenea. Dentro del combate hirió de muerte al héroe troyano Eneas, que pudo salvarse gracias a al intervención de su madre, la diosa Afrodita. Inmediatamente después Diomedes hirió a Afrodita, porque sabía que aunque era una diosa, era una divinidad menor que no intervenía dentro de una guerra como Atenea; Afrodita incluso tuvo que pedir ayuda a Ares. Pero como sabemos por otros muchos casos, la ofensa a un dios nunca queda impune y Diomedes recibe su castigo cuando descubre al llegar a casa que su esposa le engaña con otro hombre, así se vengó la diosa del amor.

El aedo nos cuenta como Zeus perturbó a Glauco, pues cambió sus armas de oro por las de Diomedes que eran de bronce y a continuación nos dice cuántos bueyes valen cada una, es uno de los datos que nos ofrece el aedo sobre la vida cotidiana y se alude a una época en la que no conocían la moneda y los negocios se hacían a través del trueque.

 

 

 

 

 

 

 

Jesús García Bonilla

Alumno de Filología Inglesa. Curso 2008/2009. Mitología Clásica

 

"Batman en la mitología"

 

                                                     INTRODUCCIÓN        

   Batman es un personaje de cómic creado por Bob Kane. Apareció por primera vez, en mayo de 1939 en una historia titulada “El extraño caso del sindicato químico”.

  Durante décadas Batman ha aparecido en numerosas series y películas. Pero cabe destacar la serie de Batman realizada por Bruce Timm, emitida entre 1992 y 1994. Es en esta serie donde aparecen varios paralelismos con la mitología clásica.

                                                   

                                            BATMAN    

   Solo hace falta observar a Batman a simple vista para darse cuenta de que es la viva imagen de Hades.

   Normalmente se nos presenta en las profundidades de la Batcueva, sentado frente a su ordenador, controlando toda la ciudad.

   Pero Batman al contrario que Hades, (que solo interviene en el rapto de Perséfone) si que interviene en el mundo que le rodea. A ambos les gusta el papel que desempeñan, pero por motivos distintos. Batman desempeña ese trabajo para ayudar a las personas, y para que el crimen desaparezca. Mientras que a Hades no le importan las personas, a excepción de Orfeo, el cual con la música logró que Perséfone se apiadara de el y ella intercedió a Hades quien le dejó llevarse a Eurídice.

   La propia capucha que Batman lleva, recuerda a ese yelmo de la invisibilidad, que le fue entregado a Hades por los cíclopes. Este yelmo nunca es utilizado por Hades, le fue atribuido debido a que los griegos creían ver la “A” inicial de Hades como privativa, (el invisible, el que hace invisible). Dicha capucha hace el mismo efecto en Batman puesto que oculta su identidad y le hace imperceptible.

   La identidad secreta de Batman (Bruce Wayne: un multimillonario playboy, que decide, tras ver como cuando tenía siete años sus padres eran aseseinados a manos de un criminal, invertir toda su fortuna y entrenar cuerpo y mente, para combatir el crimen). Esto se puede poner en relación con uno de los epítetos de Hades, Plutón: el rico y uno de sus atributos: el cuerno de la abundancia.

   Ambos carecen de descendencia, puesto que Batman a pesar de sus numerosas aventuras no tiene descendencia.

 

                        

                                 BATCUEVA 

   La fortaleza de Batman, la Batcueva, también se puede poner en relación con el Hades. Debido a que en el Hades, (como se observa al inicio del canto XXIV de La Odisea cuando Hermes guía las almas de los pretendientes muertos por Odiseo), se escuchan los chillidos de las almas, semejantes a los de los murciélagos y en la batcueva se escuchan constantemente los chillidos de dicho animal.

   En el Hades residen las imágenes (eídola) de lo que habían sido los vivos. En la Batcueva ocurre algo similar, puesto que Batman tiene guardados los objetos que representan a algunos de los criminales más peligrosos: el traje de Mr. Freeze, la moneda de Two Faces, la carta del Joker…

 

                                ALIADOS

 

Alfred Pennyworth: Es el mayordomo de Bruce Wayne. Desde que murieron sus padres se encargó de cuidarle. Actúa como consejero de Batman y mantiene en funcionamiento tanto la mansión Wayne como la Batcueva. Se le puede comparar con Caronte: el barquero encargado de cruzar a las almas al otro lado del Aqueronte previo pago de una moneda. Esta función sería similar a la que realiza Alfred cuando, por ordenes de Bruce Wayne, conduce a Dick Grayson, y después a Bárbara y Tim Drake  a la Batcueva.

 

 Robin: Este personaje puede ser comparado con Hermes, dios que destaca por su ingenio, rapidez es el dios del comercio y de los ladrones.

Batman ha tenido dos Robin, Dick Grayson, que abandonó el puesto para convertirse en Nightwing. Y Tim Drake: un muchacho de apenas 15 años, que tiene un pasado dedicado al crimen. Ambos Robin se caracterizan por su ingenio, su inteligencia, e incluso Tim Drake comparte uno de los oficios de Hermes.

 

  Batgirl: Es comparable con Perséfone: hija de Deméter y esposa de Hades.

En realidad es Bárbara Gordon, la hija del comisario de policía de Gotham (amigo personal de Batman y Bruce Wayne).

Bárbara decidió enfundarse el traje para ayudar a su padre acusado injustamente de corrupción. Tiempo después Batman, al enterarse de su identidad, decide acogerla en su equipo.

    La relación que existe entre Batman y Batgirl es completamente profesional exceptuando un pequeño romance que con el tiempo dejaría de existir. Al contrario que Hades y Perséfone, que están casados, al igual que los otros dos grandes matrimonios de los dioses que rigen las tres esferas del mundo: Zeus y Hera, Posidón y Anfitrite.

   Al igual que Perséfone pasa la mitad del tiempo con Hades y la otra con su madre, Batgirl pasa el día en casa de su padre y por la noche se enfunda el traje y se dirige junto a Batman. Pero su padre no lo sabe al contrario de lo que sucede con Deméter, conocedora de que la otra mitad del tiempo Perséfone están en compañía de Hades.

   De la misma manera que Perséfone se enfrentó a Menta (una antigua concubina de Hades, transformada en la planta del mismo nombre) Batgirl luchó contra una antigua amante de Batman (Catwoman), la cual desapareció tras su pelea con Batgirl.

 

                                             CRIMINALES

 

     Poison Ivy: La doctora Pamela Lillian Isley, especialista en botánica, decide, tras ver cómo la flora de Gotham era destruida para construir una prisión, utilizar las plantas para destruir a las personas y conseguir que sus plantas genéticamente modificadas dominen el mundo. 

     Se asemeja en cierta manera a Deméter, diosa de la agricultura y de las cosechas. Ambas tienen el poder sobre las plantas y las hacen brotar. Pero Poison Ivy las utiliza con otros fines que se pueden relacionar con las actividades de Circe y Medea dos hechiceras muy famosas en la mitología. Con las plantas fabricaba venenos tóxinas. Incluso las tres son capaces de despertar el deseo en los hombres.

No guarda ninguna relación con Batgirl, aunque sus paralelos en la mitología puedan estarlo, pero sí existe un parecido físico entre ellas: ambas son pelirrojas y tienen los ojos claros.

 

-         Bane: Se trata de un experimento fallido de crear un super-soldado. Es un ser de  tamaño descomunal y gran fuerza, recibe todo esto del "venos", una droga que llega directamente a su cerebro mediante un dosificador que tiene en la muñeca. Se le puede asociar a los Gigantes de la mitología griega, hijos de Urano y Gea y caracterizados por su gran tamaño y fuerza.

Al igual que los Gigantes intentaron una sublevación contra Zeus, Bane trató de destruir a Batman para obtener Gotham.

 

-         Mr. Freeze: El paralelismo de este personaje con uno de la mitología es muy curioso. Puesto que él mismo se denomina el nuevo Prometeo. Recordemos que éste era un titán, primo de Zeus, que robó el fuego y se lo entregó a los hombres, después fue castigado a estar encadenado a una roca, donde un buitre le comería el hígado. Hercules lo liberó.

Lo que pretende Freeze es robar el fuego (el calor) a los hombres para que el mundo se quede en un invierno eterno. Puesto que su cuerpo no sobrevive al calor debido a un experimento y solo puede vivir dentro de un traje.

Freeze sufre algo parecido a Prometeo, puesto que su cuerpo quedó inservible y su cabeza se encuentra conectada a un ordenador en un departamento de empresas Wayne.

 

     Catwoman: Shelina Kyle es una mujer con una gran fortuna de dudosa procedencia, al igual que Batman, esta mujer oculta otra faceta. Se convierte en Catwoman.

Es comparable a Ártemis, diosa de la caza y de los animales salvajes.

Al igual que Ártemis Catwoman utiliza las noches para cazar, pero no animales vivos sino representaciones de esos animales en materiales preciosos.

Ambas son vengativas puesto que se vengan de aquellos que hacen daño a los animales como Ártemis trató de hacer con Heracles al herir a la cierva cerinitia.

En un tiempo fue amante de Batman, por más que en la mitología griega entre Ártemis y Hades no exista ninguna relación de este tipo, aunque Perséfone sí que podría considerarse una doncella perteneciente al coro de Ártemis.

 

     Two Face: Este personaje puede ser asociado a Jano, dios de la mitología romana.

A simple vista Two Face al igual que Jano posee dos caras, pero en el caso de Two Face es debido a una deformidad en el lado izquierdo de su cara, provocada por una explosión de acido, esto derivó en una doble personalidad.

Jano es el dios de los principios y los finales. En el caso de Two Face se cumple muy bien, puesto que deja de ser Harvey Dent para convertirse en Two Face .

A Jano se le atribuye la invencióm de las leyes y del dinero, también existe en este caso una coincidencia, puesto que Two Face, antes de ser uno de los grandes jefes criminales, era fiscal del distrito en Gotham. Y en cuanto al dinero, Two face lleva siempre consigo una moneda que decide su suerte.

 

Maximilien Zeus: Este personaje aparece únicamente en el capítulo "Fire from Olympus".

Era el director de una compañía naval, tras sufrir un trastorno, comienza a creerse que es Zeus: el dios todopoderoso, padre de dioses y hombres, tiene dominio sobre los rayos, el trueno, la lluvia y la nieve.

Al igual que otros muchos que creen ser igual o mejor que los dioses, termina siendo castigado por ello y es encerrado en Arkham.

 

 

                                                  BATMAN BEYOND

   

Es la continuación de la serie Batman, también está dibujada por Bruce Timm.

    En la serie ocurre algo semejante a lo que sucedió con la figura de Hades en la mitología griega: como en el folclore moderno, la figura de Hades no perdura. Pero sí las de Caronte y Hermes.

Bruce Wayne ya es un anciano y no tiene la misma fuerza que en la juventud y recluta al joven Terry Mc Ginnis.

 Éste tiene las mismas características que los anteriores Robin. Por lo tanto, podría decirse que la figura de Bruce Wayne dejaría de ser Hades, para convertirse en algo semejante a lo que reprsenta Caronte en el folklore griego moderno y, además, sería la figura principal, puesto que es él quien le ayuda a resolver los casos al nuevo ayudante, el joven Terry Mc Ginnis, que de algún modo sería semejante a Hermes, aunque se enfunde el traje de Batman.

 

 

 

 

 

 

 

 

Laura García Enríquez

Alumna de Filología Inglesa. Curso 2007/2008. Mitología Clásica II

"Perseo con la cabeza de la Medusa" en Florencia

Canaletto, "Plaza de la Señoría", Florencia

La Plaza de la Señoría es la plaza central de Florencia. Es la sede del poder civil y es el corazón de la vida social de la ciudad.

Las estatuas de la Plaza de la Señoría no sólo son en sí mismas un elemento decorativo, sino que representan también un verdadero y propio ciclo alegórico laico que inspiró a los gobernantes de las ciudades.

Perseo, escultura en la que se basa mi trabajo, representa el tema político. Su escultor fue Benvenuto Cellini. Esta escultura fue encargada por Cosme I de Medici.

 

Perseo levanta la cabeza de la derrota de la Medusa, de la cual salen las serpientes, claro símbolo del “corte” con la experiencia republicana que había experimentado la ciudad antes de la llegada de Cosme I de Medici al poder.

El "Perseo" representa la gallarda actitud del héroe, personificación del triunfo de Cosme I de Medici sobre sus oponentes republicanos.

Cosme I de Medici fue Duque de Florencia. Defendió por medio del terror su poder, amenazado por el intento de restauración republicana de los Strozzi. La conjura de los Strozzi consistió en la instalación, a primeros de Agosto de 1537 en la Plaza de la Señoría, de un patíbulo en el que por cuatro días seguidos cada mañana se cortaba la cabeza a cuatro personas a la vez. Felipe Strozzi murió asesinado y gracias a esta sangre cesaron los terremotos de la política florentina y se instauró un régimen que duraría varios siglos.

Este episodio de  vida florentina encuentra una magnífica representación en el mito de Perseo y la Medusa. El mito cuenta cómo Perseo promete llevar a Polidectes la cabeza de la Gorgona Medusa que podía convertir en piedra a los hombres sólo con su mirada. Gracias a la ayuda de varios dioses y de las Grayas, hermanas de las Gorgonas, el joven cumplió su hazaña. De la sangre de Medusa nació el caballo alado Pegaso y el gigante Crisaor. Cuando vuelve a Sérifos, Perseo se presenta en la corte de Polidectes y todos se burlan de él. Es el momento en el que Perseo saca la cabeza de Medusa y todos quedan petrificados. Después de esto, Perseo devuelve todos los objetos prestados y continúa sus aventuras...

 

 

 

 Apolinar García Paredes

Alumno de Filología Clásica. Curso 2006/2007 Mitología Clásica

El mito de Aracne

Mito:

En este mito narrado por Ovidio se narra la historia de una joven lidia: Aracne, hija de Idmón de Colofón, que era famosa en su tierra pero no por ser de alto linaje ni por su nacimiento (ya que nació en la pequeña aldea de Hipepas en una choza humilde) sino por su destreza a la hora de tejer.

Su padre se dedicaba a teñir telas con tintes [viendo en la obra el ejemplo del púrpura de Fócea (ciudad de Asia Menor que en la antigüedad destacó por sus tintes, como también lo fue la ciudad de Tiro)] y su madre había muerto pero en vida había sido una mujer de pueblo y era igual que su marido. Pero Aracne se diferenció de ellos en que se ganó su reputación como tejedora por todas las ciudades lidias. Era tal la calidad de sus obras que hasta las ninfas de los lugares próximos se aproximaban para contemplarlas. Y era un placer ver tanto las obras ya terminadas como su elaboración ya que Aracne se desenvolvía con gran facilidad con los instrumentos de tejer: el hilo, las agujas, la tela, el huso, etc. Era tan diestra haciendo esto que la gente pensaba que la había enseñado la Tritonia, la diosa de ojos glaucos, la propia Palas; pero ella negaba con arrogancia (u{bri") que no había aprendido nada de ella sino que todo el mérito era suyo e incluso desafió a la diosa para comprobar su habilidad.

Así pues un día la diosa descendió en forma de anciana y la fue a ver aconsejándole que la experiencia se obtiene de la edad y que nunca desafiara a los dioses inmortales, sino que mantuviera su orgullo entre los mortales y que por ello suplicara perdón a Palas. Pero Aracne contestó que no le hacía falta ninguno de sus consejos ya que la edad la había abrumado y la preguntó que por qué Palas no había acudido, que si era tal vez porque deseaba evitar la contienda. Al oír esto la Tritonia se deshizo de su envoltura mortal y se mostró en todo su esplendor con lo que todas las personas y ninfas de alrededor empezaron a adorarla. Viendo esto en un primer momento Aracne se amedrentó un poco pero al poco tiempo insistió en su desafió con lo que la diosa se dispuso a competir sin más demora.

Palas empezó tejer una escena en la cual se veía la disputa por el control de Atenas: los doce dioses olímpicos reunidos con gran solemnidad en el Areópago (monte de Atenas) cada uno representado con su aspecto: Júpiter como rey de dioses; Neptuno de pie reclamando la ciudad, golpeando con su tridente la tierra e instantes después haciendo brotar de ella un mar; a sí misma vestida con su atuendo completo: la lanza, el escudo, la égida en el pecho, el casco, etc., y al tocar ella la tierra con la lanza aparece un olivo que provoca un gesto de admiración por parte del resto de los dioses, con lo cual se alza con la victoria. Y para que Aracne sepa cual es el castigo que es destinado a los mortales que han osado desafiar a los dioses borda cuatro escenas: en una aparece la tracia Rodope y el Hemo que habiendo desafiado a los dioses éstos les convirtieron en montes. En otra aparece el trágico destino de la madre pigmea (ésta había causado la cólera a Juno o por su gran belleza o por no haberla rendido culto) que siendo vencida en una competición Juno la transforma en una grulla y la obliga a visitar a su hijo, Mopso, pero éste y los demás pigmeos la ahuyentan (de aquí proviene la proverbial y legendaria lucha entre los pigmeos y las grullas). En la tercera aparece Antígona, quién desafió a la esposa de Júpiter, con lo cual Juno la transformó en ave y ni su padre Laomedonte ni Ilo pudieron hacer nada por salvarla de manera que ella quedó convertida en cigüeña destinada a aplaudirse a sí misma. Y por último borda la escena en la que aparece Cínicas abrazando los miembros marmóreos e inmóviles de sus hijas ahora convertidas en las escaleras de un templo por haber desafiado a la esposa de Júpiter; todo esto Palas lo corona con ramas de olivo de paz en los bordes y con su propio árbol finalmente.

Mientras tanto Aracne teje un bordado en el que se ven los defectos de los dioses y sus amores mortales: Europa engañada por el toro, el rapto de Asterie por parte de Júpiter convertido en águila, el de Leda bajo la forma del cisne, la seducción a Nicteide transformado en sátiro cuyo resultado son gemelos, la posesión de Alcmena tomando la forma de Anfitrión, la de Dánae bajo la apariencia de lluvia de oro, la seducción a Asíope bajo la del fuego, a Mnemósine bajo la de pastor y la unión con Proserpina transformado en serpiente. Después borda como Neptuno toma a Cánace siendo un salvaje novillo, como engendra a los Aloidas uniéndose a Ifimedea, el engaño a Teófane bajo la forma de carnero, la seducción a Ceres como caballo cuyo fruto sería Arión, la relación con Medusa como ave cuyo fruto sería Pegaso y como delfín a Melanto. En la escena se ve posteriormente con un matiz secundario a Febo intentando tomar a Admito bajo la apariencia de un campesino, a Jacinto bajo la de gavilán, a otra mujer bajo la de un león y bajo la de un pastor para seducir a Ise. En apartados con menos importancia vemos como Líber engaña a Erígone con falsas uvas y como Saturno engendra a Quirón transformado en caballo. Finalmente rodea la gran obra con una estrecha cenefa de flores entretejidas con hiedras entrelazadas.

Al ver Palas la obra terminada de Aracne y contemplar que ésta ha hecho un trabajo soberbio y probablemente mejor que el suyo fue abrumada por los celos y rasgó la tejedura para después golpear varias veces la frente de ésta con una lanza. Humillada y afligida Aracne intentó suicidarse con una soga al ver su mejor trabajo destruido pero la diosa compadeciéndose la condenó a vivir colgada el resto de su vida para tejer telas finísimas y sutiles a los ojos del hombre. Tras esto la roció con unos jugos de una hierba de Hécate y poco a poco la bella Aracne se fue transformando: se le cayó el pelo al igual que la nariz y las orejas, encogió hasta adquirir proporciones minúsculas y le surgieron ocho dedos del cuerpo con los cuales teje el hilo que ella misma crea.

Comentario del mito textual:

En primer instancia destacar que al ser una obra de Ovidio y al ser éste latino los nombres de los dioses serán los correspondientes romanos, es decir, Júpiter en vez de Zeus, Juno en vez de Hera, Neptuno en vez de Posidón, etc., pero el caso de Minerva es curioso ya que en la obra nunca la llega a llamar así sino que utiliza el epíteto griego de “Palas” (doncella o virgen) tal vez para alardear de su conocimiento sobre griego o quizás solamente para destacar su papel principal.

Posteriormente hay que destacar el porqué Palas adopta el disfraz de anciana para hablar con Aracne ya que puede ser que sea para dar más importancia al argumento de que la edad posea la experiencia o por el mero hecho de la representación de la sabiduría como la edad avanzada. También resaltar al aspecto antropomórfico de la diosa ya que cuando Aracne la desafía no duda en entrar en cólera y mostrar su verdadera identidad al igual que cuando es vencida por ésta siente celos.

Las obras que bordan ambas poseen un significado concreto dentro del mito puesto que Palas muestra lo que le sucede a los mortales si desafían a los dioses y de cómo la sabiduría vence siempre a la fuerza bruta (con el ejemplo de que dios se queda con Atenas), mientras que Aracne borda los romances de los dioses y como esto no les hace mella en su reputación. Dentro de la obras destacar como se describe a Palas, ya que aparece representada como la sabiduría y es que siendo hija de Zeus, rey de dioses y de Metis, la diosa de la inteligencia, es normal que sea la diosa más sabia de todo el Olimpo, otra característica de Palas es que siempre está acompañada por una figura femenina, según algunos una diosa, que es “Niké”, la diosa de la victoria. Esto se ve por ejemplo cuando lucha contra otros dioses como es el caso de la pelea con Ares en el asedio de Troya, y es que aún siendo éste dios de la guerra es derrotado. Pero luego para mí es curioso el porqué no gana Palas en el desafío contra Aracne ya que teóricamente esta pequeña diosa está siempre a su lado. Destacar también los epítetos que se le dan y es que se le llama “la Tritonia” porque se dice que nació cerca del lago Tritonis, en Libia; la diosa “de los ojos glaucos” porque poseía unos intensos ojos verdes y claros que irradiaban inteligencia (característica también de la lechuza, símbolo de la diosa); “parthenos” porque era una diosa virgen como Hestia y Ártemis; y “poliada” porque era considerada una deidad protectora de la polis o ciudad-estado (siendo la polis de ésta Atenas).

Destacar también de Palas que al ser la diosa de las artes creó la flauta con dos boquillas, pero al verse reflejada un día en el río tocándola la tiró porque creía que era bella y realmente no lo era tanto como ella pensaba. Posteriormente esta escena queda entrelazada con el mito de Apolo y Marsias.

Dentro del análisis formal del personaje de Aracne se puede encontrar el ejemplo perfecto al concepto de la “u{bri"” griega. Este concepto hace referencia al peor pecado que puedan cometer las personas y es el verse por encima de los demás, es decir, la arrogancia y el orgullo. Como consecuencia de esto solo puede ser el castigo divino. Y por si fuera poco el personaje no solo muestra tal orgullo sino que también osa desafiar a los dioses, por lo que el resultado final será un castigo fatal.

En la época en la que este concepto empieza a cobrar importancia se distingue aún más la oposición mortal-inmortal, con lo que el temor a los dioses será de ahora en adelante un factor decisivo en la religión griega. Además surge la palabra “ejfivmero"” que se refiere a que la vida de las personas puede cambiar de la noche a la mañana, que el destino de su vida no está en sus manos sino que está en las de los dioses. Con esto podemos concluir que la religión en la época antigua fue un instrumento que por un lado fomentó el desarrollo en la sociedad griega a nivel cultural pero por otro a nivel personal aumentó el temor a lo incomprensible.

Dentro de la escena tejida por Aracne podemos ver como describe con mayor profundidad las relaciones que poseían los dioses: en primer lugar describe las relaciones de Zeus, que por un lado al ser el rey de dioses describe con mayor extensión sus relaciones con otras mujeres, y por otro tal vez el autor quiera destacar el hecho de que aún siendo Zeus el más poderoso de entre todos los dioses es el que más aventuras amorosas tiene. Posteriormente representa los defectos de Posidón, que al ser el segundo dios en la jerarquía es al que en segundo lugar describe con mayor complejidad. Destacar que ambos estaban ya casados con la diosa Hera y la nereida Anfitrite respectivamente, con lo cual se ve su tendencia a ser mujeriegos.

Resaltar también que en todas las relaciones hay una especie de canon, es decir, cuando los animales y  transformaciones de las metamorfosis divinas son símbolos “benignos” o “sagrados” dentro de la cultura griega el resultado es un héroe, un personaje famoso o una criatura fantástica (Hércules, Perseo, los Dioscuros, etc.) pero cuando proceden de criaturas malignas e innobles o son fruto de un acto violento el resultado son criaturas monstruosas (como es el caso de los hijos de Equidna). Por último describe las relaciones de Apolo, Dioniso y Cronos. En éste último caso vemos como un dios al ser tan poderoso puede engendrar hijos sin necesidad de recurrir a la unión de ambos sexos.

Dentro de la escena de Palas se ven diferentes castigos a los mortales que una vez osaran desafiar a los dioses. En la escena de Palas al igual que había mencionado los casos de Antígona, [este mito no se debe confundir con él de la hija de Edipo. Esta dama es hija del rey Laomedonte y hermana de Príamo de Troya, y en otra versión cuando desafía a Hera ésta lo que le hace es convertirle los cabellos en serpientes a imagen de Medusa, y los dioses apiadándose de ella la convierten en ave, concretamente en cigüeña, ya que ésta es enemiga de les serpientes]; Rodope, Hemo, la madre pigmea y las hijas de Cínicas también se podría haber mencionado los casos de los condenados en el Hades: Ixión, encadenado a una rueda de fuego; Tántalo, condenado a no poder coger frutos del árbol ni a poder beber agua del lago; las Danaides, obligadas a llenar un tonel sin fondo con agua; y Sísifo, torturado a portar una enorme roca a lo alto de una montaña para su posterior caída por la falda contraria de ésta. Incluso entre estos castigos, aunque ya con un matiz superlativo, se podrían haber puesto los ejemplos de los Titanes encerrados en el Tártaro por siempre jamás o el de Prometeo, condenado a que un buitre le royera el hígado para siempre hasta que le salvó Hércules. Y es que hay que destacar que en la mayoría de las religiones politeístas los mortales que se atrevan a desafiar a los dioses serán castigados con los peores tormentos sufridos jamás.

Como curiosidad etimológica el nombre de la familia de las arañas viene de este mito, “los arácnidos”. Puede ser que en la antigüedad la araña representara un papel de castigo o de muerte en la cultura griega aunque puede ser que en otras culturas no quisiera simbolizar lo mismo. Tal vez decir del texto de Ovidio que a lo mejor la idea no fue suya pero la adaptó con el fin de atraer a la gente y para ello dispuso en el mito una labor cotidiana para las latinas que era la de tejer para justificar el uso de la araña como animal de castigo para Aracne y la presencia de Atenea.

El mito termina con la furia de Palas recayendo sobre Aracne y como ésta humillada se intenta suicidar con una soga atada a una viga, pero Palas o se compadece o busca otro castigo para ella, así que la condena a quedar colgando de una soga a modo de araña. Pero en otras versiones Aracne huye a un bosque y allí colgada de un árbol Palas la condena a semejante metamorfosis.

Comentario del cuadro:

El mito de Aracne aparece representado en un cuadro famoso de Velázquez (1599-1660): “Las hilanderas” (1644-1648). En este cuadro vemos como el pintor representa en su época el mito clásico a la vez que detrás representa otro, y éste es él que más interpretaciones tiene pues unos dicen que es la escena en la que Zeus metamorfoseado en toro está raptando a Europa y otros que es la de cuando Atenea, vestida con el atuendo de guerra, está castigando a Aracne. La primera escena curiosamente aparece descrita en el mismo episodio con lo cual hay una relación más estrecha entre ambas escenas y que el autor utiliza para dar significado completo a su obra pictórica.

Vemos como con un rayo de luz ilumina la escena principal a lo que parece ser una joven, Aracne, que tal vez para representar su arrogancia la sitúa de espaldas al público y como al otro lado hay una anciana, que sería Palas, detrás de una rueca, que era uno de los muchos símbolos de la diosa, además del olivo y de la lechuza. Como en el mito, Palas aparece representada como una mujer mayor; y un rasgo curioso aunque es de carácter subjetivo es que Palas parece hablar con la mujer que está a su izquierda mientras que Aracne está absolutamente entregada a su trabajo, con lo cual se demostraría aún más la arrogancia y la seguridad de Aracne (u{bri"), pero tampoco se puede asegurar esto ya que al darnos Aracne la espalda no sabemos si hay diálogo entre ellas, solo lo sabría Velázquez. Al igual que en el mito en la obra pictórica también se pueden encontrar multitud de símbolos, la gran mayoría o no se han descifrado o no se ha logrado ver su función y su lugar en el cuadro; cabe decir que de este cuadro se han hecho una gran multitud de interpretaciones. Decir también que Palas era conocida por ser la protectora de las artes y de las tejedoras, con lo cual hay una competencia asumida en el significado del tema.

En esa época se utilizaban mucho los mitos como temas para la gran cantidad de tapices que se tejían, debido a la gran influencia de la cultura clásica y del renacimiento.

Conclusión:

Este mito se ha hecho famoso tal vez porque en él apareciera una simple mujer que se atrevió a desafiar a los dioses o porque en él está reflejada la condición de servidumbre a la que siempre van a estar sometidos los mortales. De todas formas ha servido de inspiración tanto a muchos artistas como a muchos escritores. Solamente por parte personal decir que el mito de Ovidio supo contextualizar perfectamente el temor a los dioses, el respeto a lo inmortal y el castigo a la arrogancia humana, así como el antropomorfismo que es un pilar fundamental en la religión politeísta griega.

Y aún siendo un mito basado en una cultura clásica también nosotros podemos sacar provecho de él pues se muestra que nunca se debe levantar la mano contra aquellos que nos controlan, es decir, en este caso los dioses. Y hoy en día las personas viven con temor a lo que no pueden entender, a lo inexplicable, con lo que este mito no está tan alejado de la realidad si lo tomamos como una especie de metáfora: no ser tan arrogante como para desafiar aquello que está más allá de la comprensión. Y quién sabe si Velázquez no pintó el cuadro con este mismo propósito: advertir a la plebe de que si osaban desafiar a su rey (Felipe IV) serían castigados con la muerte; o tal vez incluso este cuadro no estaba destinado a la plebe sino al rey o a su valido, el Conde-duque de Olivares, con fines políticos.

Esto es lo que nos deja el texto y el cuadro: enigmas y misterios que una de dos: o nos son relevados con el paso del tiempo o quedarán en el anonimato para siempre.

Bibliografía:

P. Grimal, Diccionario de mitología griega y romana. Paidós.

Enciclopedia virtual Encarta 2005 y 2006.

Enciclopedia de Internet Wikipedia.

Ovidio, Metamorfosis, Edición Consuelo Álvarez y Rosa Mª Iglesias, Cátedra.

 

 

Apolinar García Paredes

Alumno de Filología Clásica. Curso 2007/2008 Mitología Clásica II

"Troya" y La Ilíada, XXII

Resúmenes:

 1) Escenas 32-33 de la película de “Troya”:

Antes de nada quiero destacar que lo que viene a continuación no es más que un breve resumen de lo sucedido en la escena, pero que lo mencionado se entenderá mucho mejor si se ve la película, ya que para algo es un medio audiovisual. Esto sobre todo va dirigido a aquellas personas que no hayan visto la escena y que, por lo tanto, no tengan una idea tan clara de lo que pasó.

Al principio de la escena aparece Héctor ante las puertas Esceas y Helena situada detrás de él. Ambos se miran durante un breve instante y al Priamida le parece que la amada de su hermano está apesadumbrada. Tras salir de su amada ciudad, se encuentra con el famoso caudillo de los mirmidones, Aquiles, su némesis en el campo de batalla.

Entonces Héctor le dice que ya ha vivido ese momento en sus sueños (como si supiera que iba a morir) y le propone un trato con los dioses como testigos: que el vencido reciba los funerales que se merece; pero el Pelida le responde con palabras textuales: “no hay pactos que valgan entre leones y hombres”. Estando encolerizado, Aquiles se quita el casco para que Héctor compruebe en verdad que es él contra el que está luchando; Héctor realiza lo mismo y le confiesa que le pareció que luchaba contra él, no contra Patroclo, y que ojalá hubiera sido el Pelida, pero que le dio el honor que se merecía. Aquiles, sarcástico, le contesta que le dio el honor de su espada y sentencia su muerte con estas palabras: “Esta noche no tendrás ojos, oídos ni lengua, vagarás por el infierno ciego, sordo y mudo, y todos los muertos sabrán que eres Héctor, el iluso que creyó matar a Aquiles”.

Tras esto una serie de imágenes nos muestran a la familia y allegados de Héctor apostados en el palco de la muralla [Príamo, Paris, Helena, Andrómaca (una de las imágenes en particular nos muestra a Príamo, al inicio del combate, con una expresión de orgullo en su cara, como si se enorgulleciera de cómo lucha su hijo frente al más letal de entre los aqueos)]. Pero entonces Héctor tropieza y los troyanos, consternados, se arriman un poco más a la muralla para ver mejor el combate (se genera una mayor tensión en el ambiente). Entre tanto Andrómaca se tiene que apoyar en las almenas de la muralla por el sufrimiento. En el combate, dirigiéndose el Pelida a Héctor le dice: “Arriba príncipe, una piedra no me arrebatará la gloria”. Y, tras un intercambio de golpes, Héctor es abatido por Aquiles con un lanzazo en el hombro y, a continuación, rematado por la espada de éste en el pecho.

Andrómaca, desesperada, se golpea la cabeza contra la almena mientras Helena, a su lado, intenta consolarla. Abajo el Pelida se dispone a atar el cadáver de Héctor a su carro con unas cuerdas, haciéndole un nudo en torno a los pies. En la muralla Príamo ve esto horrorizado, conteniendo el dolor (está acompañado por quien parece ser el capitán de la guardia troyana o algo similar). Al igual que Príamo, Paris ve semejante atrocidad con dolor. Mientras tanto, el Pelida arrastra el cuerpo del héroe troyano por delante de las murallas, y mira desafiante hacia el palco. Y en este sitio, Príamo no parece entender la cólera de Aquiles (poco a poco se ve que el dolor va aflorando en su rostro). Pero el Eácida le sigue contemplando desafiante. Tras esto una imagen capta la cara de Paris, que está congestionada por la pena y el odio.

La duración del combate físico ronda los tres minutos aproximadamente, y en todo momento hay una tensión que, paulatinamente, va aumentando hasta desembocar en el trágico final. La lucha está diseñada de una forma determinada para que se vea cómo Héctor va siendo dominado y doblegado por Aquiles a medida que transcurre el enfrentamiento. Esto se puede ver perfectamente en las heridas de Héctor: primero Aquiles le pega un puñetazo, después Héctor se tropieza con una piedra; posteriormente el Pelida le hace un corte en una pierna y le da un empujón para, finalmente, clavarle la lanza en el hombro y arrebatarle la vida. El Priamida en todo momento es repelido por el estilo claramente superior de Aquiles, pero es también un excelente luchador, ya que logra hacerle un pequeño corte en la armadura del héroe aqueo.

En todo momento de la lucha hay una gran dosis de espectacularidad (algo que es un tópico de Hollywood bastante característico) y esto queda demostrado por las poses y los saltos que, a mi parecer, resumen dos factores fundamentales: le elegancia en el combate y la letalidad.

En cuanto al tema musical, solamente quería destacar una cosa: la música que se oye cuando Héctor muere. Subjetivamente hablando, cuando lo oí me pareció el canto triste una mujer que, en cierta forma, me pareció que reflejaba el dolor y la desesperación de Andrómaca con música.

 

2) Canto XXII de La Ilíada:

En el comienzo del relato vemos cómo Aquiles persigue al dios Apolo, mientras Héctor permanece en las puertas Esceas. Gracias a la persecución, el hijo de Leto consigue distraer la atención del Pelida de los soldados que huían hacia el cobijo de Troya. Y aunque Aquiles está furioso y enfadado con el dios, no puede vengarse.

Cuando, en la muralla, Príamo ve llegar a Aquiles, le suplica a su hijo que se meta en la ciudad, ya que sabe de antemano que si Héctor combate contra Aquiles el único resultado posible será la muerte de su hijo. Así pues, le implora que se apiade de su viejo padre y haga caso a sus ruegos. Su madre, Hécuba, también le pide que se compadezca de ella y que no acuda al combate. Pero Héctor, sin hacerles caso, permanece impasible ante las puertas Esceas aguardando la inminente llegada del líder de los mirmidones.

A continuación se produce un soliloquio (definición de la DRAE: “Reflexión en voz alta y a solas”.) en el cual el Priamida sopesa todas las posibles opciones y salidas. Pero sabe que no puede acudir dentro de las murallas en busca de protección, ya que eso le supondría una gran deshonra y conllevaría que Aquiles acabara con la vida de todos los soldados que en esos momentos estaban huyendo hacia Troya. También se plantea pactar un trato con el Pelida, pero se da cuenta de eso, tal como estaban las cosas, era imposible y de que la lucha era inevitable.

Finalmente Aquiles llega junto a Héctor, pero éste, intimidado por la ferocidad del aqueo, se asusta y huye de él en el último momento. Así pues, Aquiles se apresura en darle alcance. Tras esto, perseguido y perseguidor dan tres vueltas en torno a la ciudad de Príamo.

Mientras, en el Olimpo, los dioses, reunidos en asamblea, se preparan para deliberar sobre el resultado del combate. Los dioses deciden dejar actuar a Atenea. Cuando Zeus ve esto, se apena, ya que tanto Héctor como la ciudad le eran agradables y le ofrecían las debidas libaciones. Al ser las cosas así, Atenea, diosa de la sabiduría y partidaria del bando aqueo, desciende rápidamente del Olimpo para “resolver” (más bien diría amañar, irónicamente hablando) el enfrentamiento. Por supuesto Zeus la deja intervenir sin ponerle ningún obstáculo.

Mientras, en la llanura situada delante de Troya, ni Héctor consigue escapar de Aquiles, ni éste consigue alcanzarle. Pero en esta persecución hay una tercera persona: el dios Apolo, que le va insuflando energías a Héctor para que soporte la extenuante persecución. Por otra parte, el Pelida, como no quiere que nadie se lleve la gloria “kléos” de derrotar a Héctor salvo él, prohíbe a la hueste griega intervenir de ninguna forma en la lucha. Entonces, Zeus pesa los “destinos” de ambos héroes en la balanza. Finalmente, pesando más el destino de Héctor (cuando el destino de alguien pesaba más que el de otro, el plato de la balanza se inclina hacia el Hades, por lo que el destino queda ya fijado), se decide que el ganador sea Aquiles.

En ese momento Atenea llega al combate y, tomando la forma de Deífobo, hermano de Héctor, engaña al Priámida para que se pare y afronte el combate contra Aquiles. Antes de luchar, Héctor intenta pactar con Aquiles proponiéndole que al vencido se le puedan dar los funerales merecidos. Pero el Eácida se niega y le arroja la lanza. Héctor consigue esquivarla, pero la lanza le es devuelta al Pelida por Atenea sin que el otro se dé cuenta. Así pues, Héctor, a su vez, lanza su arma, pero también falla. Entonces se da cuenta de que Deífobo ya no está presente para ayudarle y pasarle la lanza, y de que ha sido engañado por Atenea, con lo cual su destino está ya establecido y lo asume. Para acabar lo antes posible con el combate, Héctor carga contra Aquiles haciendo el contrario lo mismo. Finalmente Aquiles abate de un lanzazo en el garganta a Héctor (la herida en sí es una proeza, ya que el Pelida logra clavarle el arma en el hueco que tiene la armadura de Patroclo en el cuello, y no es tan fatal como para no dejarle hablar, con lo que le deja que diga sus últimas palabras).

Con esto, el Pelida se jacta de la muerte inmediata de Héctor y éste le suplica que devuelva su cuerpo al cuidado de los troyanos para que le den el debido trato funerario. Pero el héroe griego se niega colérico y viendo esto, el Priamida, con su último hálito de vida le vaticina su futura muerte, la cual asume Aquiles. Tras esto el héroe troyano muere y Aquiles despoja su cuerpo y se vanagloria de su victoria entre los aqueos.

 

Comentarios:

Comentario crítico:

Voy a llevar a cabo una comparación crítica entre una escena de “Troya”, la película basada en la obra homérica “La Ilíada”, y su correspondencia en la susodicha obra literaria. La escena mencionada es la muerte de Héctor: en la película las escenas 32-33, y en el libro el canto XXII.

En primer lugar realizaré una crítica del argumento. En la película vemos como Héctor sale de Troya y ante las Puertas Esceas aguarda a Aquiles, que ha acudido vengativo para enfrentarse a él. Pero en La Ilíada Aquiles está persiguiendo a los troyanos que huían y, posteriormente, a Apolo, que le engaña de manera que su contrincante futuro va a ser Héctor. El héroe troyano, al principio permanece firme, pero luego, aterrado por la ferocidad del Pelida, huye. Perseguido y perseguidor dan tres vueltas antes de pararse y sólo entonces comienza la lucha.

A propósito de esto cabe recordar cómo Héctor, posteriormente, en su soliloquio, recuerda que un hombre suyo, Polidamante, le aconsejó que acamparan dentro de las murallas troyanas, pero el Priamida, sin hacerle caso, se mantuvo fuera de la ciudad. Esto, al igual que el caso de Aquiles y Patroclo, es un buen ejemplo de desmesura o soberbia (“hybris”), por el cual los susodichos héroes saldrán mal parados, interviniendo además otros factores.

En este combate, como bien se sabe, muere Héctor, pero en el film se le da demasiada espectacularidad, ya que en eso se basa Hollywood (y con bastante éxito, cabe decir) y no en respetar el argumento precisamente. Mientras que en La Ilíada la lucha (física) dura apenas unos segundos y el diálogo cobra importancia, en la película mantienen el combate durante tres minutos aproximadamente, cuando el diálogo en sí es bastante breve. Héctor muere en un instante en la obra homérica, herido por un lanzazo del Pelida en la garganta, y en la película parece que se pone énfasis en el hecho de que el hijo de Príamo va a ser derrotado, pues va siendo abatido poco a poco (primero le hiere Aquiles, luego se tropieza, posteriormente el Eácida le da un lanzazo, y finalmente le remata, todo esto con saltos y poses, como una buena escena de acción americana).

La disputa en sí (la que no es física, sino el conjunto de todo el combate) no es tan breve en la obra literaria, ya que hay un enfrentamiento previo, además de las comparaciones homéricas, que enfatizan las características y circunstancias de ambos combatientes.

Hay una falta esencial de la parte hablada en la película (como ya hemos resaltado más arriba), ya sea el soliloquio de Héctor, en el cual el Priamida elige entre morir con honor luchando contra Aquiles o caer en la deshonra refugiándose y hallando cobijo dentro de Troya; o el diálogo entre los dos héroes. También hay varios asuntos omitidos: por ejemplo, Príamo no le desea suerte a su hijo, sino que le implora que no vaya al combate, pues todos saben de antemano quien va a ser el vencedor; lo mismo ocurre con Hécuba, la cual no aparece en ningún momento en la película. En el caso de Andrómaca (la mujer de Héctor), nunca habría estado en la muralla viendo el combate (lo cual aparece en la película), sino que estaría dentro de la ciudad ejerciendo sus labores y quehaceres y, sólo al final, intuyendo la desgracia acaecida, se acercaría a la muralla. De hecho, en la genial obra de Homero la pareja no se despide justo antes del combate, sino que lo hace en el canto VI, mucho antes de que se produzca el enfrentamiento.

También es destacable la falta de intervención divina en la película, ya que en la obra tiene un papel fundamental. La lucha que tiene lugar en Troya se lleva a cabo en dos niveles: el divino y el mortal. Así pues existe una división entre los dioses olímpicos que se ve con frecuencia en la obra literaria, tratándose en este caso de Atenea, en el bando aqueo y Apolo en la facción troyano.

Ahora realizaré una breve explicación de por qué los dioses estaban divididos en dos bandos. El caso de Atenea se refleja en el famoso “juicio de Paris”. En esta escena Paris debe decidir cual de las tres diosas (Atenea, Hera y Afrodita) es la más hermosa, para entregarle como premio una manzana de oro que fue entregada en el curso de las bodas de Tetis y Peleo, padres de Aquiles. Cada una le promete una cosa, pero es la propuesta de Afrodita (que le entregaría a la mujer más hermosa de la tierra, en este caso Helena, y cuyo rapto desembocaría en la Guerra de Troya) la que más le atrae. Debido a este acto Troya se cobrará dos nuevas enemigas: Atenea y Hera, que durante todo el conflicto apoyarán a la facción de los aqueos. El caso de Apolo es diferente, ya que el hijo de Leto, junto con Poseidón y Éaco, son los constructores de de las invencibles murallas de Troya. De hecho en la película aparece el sumo sacerdote de Apolo, varios sacerdotes  (sin mencionar en ningún momento a Crises) y un templo consagrado al dios en su aspecto como arquero en la playa. Para señalar esto en la obra, hay un momento en el cual Apolo y Poseidón están a punto de pelearse, y Apolo le dice al hermano de Zeus que no hay razón alguna para pelearse ya que ambos han sido los constructores de las defensas de la ciudad troyana.

En este caso, en la película aparece representada una escena en la cual se ve a Aquiles, tras tomar el templo de la playa, cortando la cabeza de una estatua consagrada a Apolo. Pero esto no tiene mucho sentido, puesto que si había algo que temían los héroes en aquella época era el poder de los dioses, al que ningún mortal lograba escapar. Tal vez pueda remitir a la cólera del dios Apolo, acontecimiento narrado en el inicio de La Ilíada debido a que Criseida, la hija del sacerdote de este dios, Crises, había sido tomada como botín por Agamenón. En la epopeya Atenea engañará a Héctor mostrándose como su hermano Deífobo, y le hará detenerse para que haga frente a Aquiles. A continuación le pasaría la lanza al Pelida tras fallar éste su tiro a Héctor. Apolo, por su parte, distraería en un principio a Aquiles para que dejara de perseguir a los troyanos y le daría energías al Priamida durante su extenuante persecución. La falta de ayuda del hijo de Leto a Héctor en el momento más importante se produce por otro hecho fundamental: el juicio divino.

En la película parece que cada héroe elige su propio destino y eso no es así: el destino ya se les ha sido impuesto. Cuando Zeus pone en la balanza (símbolo universal de la justicia y del equilibrio) las vidas de Aquiles y de Héctor, es el destino, inmutable e irreprochable, el que decide que muera Héctor.

Otro ejemplo de esto es el caso de Sarpedón, hijo de Zeus y de Laodamía, y por tanto descendiente directo de Belerofonte, el héroe que mató a la Quimera ayudado por Pegaso, el caballo alado. Cuando éste está trabado en combate con Patroclo, Zeus quiere intervenir para salvarle, ya que ve que su destino es la muerte, pero entonces Hera y Atenea le recuerdan que, si ayuda a su hijo, todos los dioses, siguiendo su ejemplo, se dedicarán a ayudar a sus héroes o personas favoritas.

Nada ni nadie, ni siquiera el Cronida, es capaz de cambiar eso; por eso Apolo se retira, dando vía libre a la ayuda que Atenea brinda a Aquiles.

Siguiendo este ejemplo hay otro caso en los episodios posthoméricos en los cuales Memnón, hijo de la Aurora y de Titono, entra en lucha con el Pelida por la muerte de Antíloco, amigo de éste último. Así pues, durante la lucha, las madres de ambos luchadores, la Aurora y Tetis, respectivamente, acuden a Zeus inquietas por la fortuna de sus hijos. Por lo tanto, Zeus pesa los “destinos” de los dos héroes y el de Memnón se inclina en la balanza divina.

Otro factor a destacar en la comparación es el relativo a la cronología y el armamento: en la película tardarán como mucho cinco días para tomar Troya, mientras que en La Ilíada la guerra dura diez años y solamente en el décimo se resuelve todo. Se le dedica más tiempo a la lucha y a sus efectos especiales que al relato en sí. En cuanto al armamento, no se ve en “Troya” que la armadura de Aquiles haya sido fabricada por Hefesto (descrita con una maravillosa écfrasis en la obra literaria) ni que la armadura de Héctor es en realidad la de Patroclo, al que se la había despojado después de darle muerte.

Comentario de las ilustraciones:

 Imagen A

Antes de nada decir que he escogido estas imágenes porque me parecían ser las más representativas de la escena que quería comentar, aunque seguramente haya muchas otras donde se pueda ver esto mismo, puesto que este episodio ha sido llevado al arte por numerosas artistas, ya sean literarios, pictóricos o escultóricos.

Como vemos en las imágenes A) y B) (adjuntas a este trabajo), se trata de pinturas griegas sobre ánforas o recipientes de cerámica. En ambas escenas vemos la lucha entre Aquiles y Héctor. En la imagen A), Aquiles se abalanza sobre Héctor, estando éste en una clara posición de inferioridad. Además vemos representados a ambos lados a los dos dioses: Atenea detrás de Aquiles y Apolo a la espalda de Héctor. Atenea está caracterizada con el yelmo y Apolo con la flecha y el arco (ambos son atributos representativos de los susodichas divinidades).

De las características artísticas de las obras mencionar el hieratismo de las figuras, su posición en perfil, el marco de frisos y cenefas que hay alrededor de la escena, casi siempre con motivos vegetales, y la ya mencionada disposición de los personajes en la obra.

Imagen B

Ya en el cuadro de Rubens [imagen C)], perteneciente a una serie de cuadros basados en el personaje de Aquiles, vemos el tramo final del combate. En este caso, no como en la película, se representa con fidelidad el fin de la lucha: Aquiles clavando la lanza justo en el cuello de Héctor para infligirle un golpe mortal, aunque tenía la intención de dejarle hablar.

Es curioso el ver como en las tres pinturas la disposición de los héroes es la misma. En todas aparece el Pelida en la izquierda con una posición casi victoriosa, mientras que al Priamida se le ve siendo doblegado en la derecha.

En este caso, dentro del campo divino, se ve solamente a Atenea encima de Aquiles, puesto que Apolo ya se habría retirado tras haber sido dictado el destino de Héctor. La diosa está caracterizada por el yelmo, el peplo, la armadura y la lechuza que vuela junto a ella.

Todo el armamento, como se puede apreciar a primera vista, no está basado en la época homérica, sino que es acorde con la panoplia del momento histórico de Rubens. Aparte vemos numerosos símbolos en el cuadro que nos conducen a la escena, como las puertas Esceas, situadas a la derecha del cuadro, los caballos blancos en la izquierda de Aquiles, etc. Dichos elementos le aportan a la obra pictórica un rico matiz de detalles que hacen que el observador entre en el momento representado con mayor facilidad.

Imagen C

Además la escena misma está como enmarcada con unos pilares (elemento común dentro de todos los cuadros pertenecientes a esta serie dedicada a la vida de Aquiles), en este caso los denominados arquitectónicamente “cariátides” (definición del DRAE: por extensión, cualquier figura humana que en un cuerpo arquitectónico sirve de columna o pilastra) que también se ven en el famoso templo del Erecteion, en la Acrópolis de Atenas.

 

Opinión personal:

Creo que esta escena marcó un antes y un después en los retos y desafíos de la literatura universal. Solamente la épica ya marcó un género literario que se iría desarrollando progresivamente a lo largo de los siglos. ¿Cuántas veces habremos visto en las obras de caballería, en las de aventuras y, posteriormente, en las películas de cine retos de la misma índole? Ahora mismo, y con toda seguridad no es el mejor ejemplo de todos, me viene a la cabeza el ejemplo de la película: “La Guerra de las Galaxias”. En el último combate entre Anakin Skywalker, que entonces era Darth Vader y su hijo Luke Skywalker, se dejan ver ciertas similitudes entre combates. El hecho de que Anakin se fuera al lado Oscuro se puede identificar sin mucha dificultad con la “hybris” tan mencionada a lo largo de la obra homérica; el ensalzamiento de valores que se produce durante la contienda se parece (tratados, lógicamente, según la época) al de La Ilíada.

En cuanto al comentario crítico que es lo que he intentado desarrollar, diré que nunca se podrá reemplazar una obra literaria de la importancia de La Ilíada por una película. Hay multitud de detalles que hacen de la obra un universal literario y que la película no puede imitar porque no dispone de los recursos necesarios. Ciertamente la gente que vea la película en primer lugar y le guste leer, seguramente, si le gusta el argumento, no dudará en adentrarse en la obra. El problema es aquella gente que, no sabiendo nada del mundo homérico ni de la obra a la que se refiere la película, malinterprete y tergiverse el mensaje del poeta ciego, así como su visión del panorama cultural de Grecia. Como breve y concisamente dice A. López Eire en la contraportada de su edición de La Ilíada: "...aunque los héroes hagan frente al inexorable hado que pesa sobre los mortales cosechando la gloria, nada hay sobre la tierra más miserable que el hombre...”. Éste sería el mensaje que a todos nos debería llegar en mayor o menor medida y no que Aquiles luchaba dando saltos, ni que no hubiera ningún dios, ni nada por el estilo.

 

Bibliografía:

 

Homero, Ilíada, A. López Eire (Ed. y trad.), Cátedra, 1989.

Homero, Ilíada, E. Crespo (Ed. y trad.), Madrid, 1991.

Homero, Odisea, J. L. Calvo (Ed. y trad.), Cátedra, 1976.

Homero, Ilíada y Odisea, L. Segala Estalella, Círculo de Lectores, 1971.

R. Willis, Mitología del Mundo,  Evergreen, 2006.

P Grimal, Diccionario de Mitología. Grecia y Romana, Ed. Paidós, 1981.

M. C. Howatson, Diccionario de la Literatura Clásica, Alianza Diccionarios, 1991.

G. Murray, Historia de la Literatura Clásica Griega,  Madrid, 1999.

J. A. López Férez (Ed.), Historia de la Literatura Griega, Cátedra, 2000.

Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española. Vigésima Primera Edición. Espasa Calpe

Gran Enciclopedia Larousse, Planeta, 1972.

Biblioteca de Consulta Interactiva Encarta 2008-08-01

Enciclopedia Libre Wikipedia: www.wikipedia.org

Página de mitología clásica de la profesora Mª del Henar Velasco López. Universidad de Salamanca: http://clasicas.usal.es/mitos.

 

 

Leyla Gejo Palacios

Alumna de Filología Árabe. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

 

Comentario de la Canción “ANA Y MIGUEL”

José María Cano

  No ha salido el sol
y Ana y Miguel
ya prenden llama.
Ella sobre él,
hombre y mujer
deshacen la cama.

Y el mar que está loco por Ana
prefiere no mirar.
Los celos no perdonan
al agua, ni a las algas, ni a la sal.

Al amanecer
ya está Miguel
sobre su barca.
Dáme un beso amor,
y espera quieta
junto a la playa.

Y el mar murmura en su lenguaje:
-¡Maldito pescador!
Despídete de ella,
no quiero compartir su corazón-.

Y llorar y llorar, y llorar por él.
Y esperar, y esperar, y esperar de pie
en la orilla a que vuelva Miguel.

Dicen en la aldea
que esa roca blanca es Ana.
Cubierta de sal y de coral
espera en la playa.

No esperes más niña de piedra.
Miguel no va a volver.
El mar le tiene preso
por no querer cederle a una mujer.

Y llorar y llorar, y llorar por él.
Y esperar, y esperar, y esperar de pie
en la orilla a que vuelva Miguel.

Incluso hay gente que asegura
que cuando hay tempestad,
las olas las provoca
Miguel luchando a muerte con el mar.

Y llorar y llorar, y llorar por él.
Y esperar, y esperar, y esperar de pie
en la orilla a que vuelva Miguel.

Y llorar y llorar, y llorar por él.
Y llorar, y llorar y llorar sobre el mar.

           

        La canción nos narra la historia de una pareja que vive de la pesca. Su historia termina con la muerte del joven, Miguel. El mar decide matarlo porque está enamorado de su pareja, Ana, y está celoso de la relación que los dos comparten.

En esta historia aparece un mar celoso, cruel y violento, capaz de matar si no obtiene lo que desea. Esta concepción del mar aparece en diversas mitologías incluida la griega.

 

Posidón es el dios griego del mar pero la etimología de su nombre nos lleva a pensar que se trata también del esposo de la tierra, de ahí los epítetos como “esposo sacro de la tierra” y “el que abraza la tierra”. También está relacionado con las corrientes subterráneas y las fuentes. Descarga su furia con terremotos y tempestades. Su símbolo es el tridente, con el que provoca terremotos, pero también están asociados a él el caballo y el toro, símbolos de su bestialidad. También son ejemplos de esta bestialidad del dios sus hijos. Mientras que los de Zeus son héroes bienhechores que intentan terminar la labor de Zeus exterminando a los monstruos de la tierra, los de Posidón son seres monstruosos y violentos.

El carácter vengativo y violento del dios queda reflejado en numerosos mitos:

Posidón participa junto a otros dioses en los concursos por las ciudades. A pesar de tener bajo su dominio todo lo que habita en las profundidades del mar parece estar celoso de lo que poseen el resto de los dioses y ansía más territorios. Cuando las ciudades escogen al otro dios y no a él las castiga con inundaciones o sequías. Algunos ejemplos son:

También en una ocasión se alía con Hera para destronar a Zeus y acaba expulsado del Olimpo condenado a pasar un tiempo como mortal.

 

            En otras mitologías aparecen dioses marinos crueles y vengativos. En la japonesa, el dios del océano Susano le disputa el trono a Amaterasu y termina expulsado. En la mitología nórdica Aegir es representado como un anciano ávaro con los dedos extendidos ansiando poseerlo todo. Su esposa Ran también es una deidad malvada que atrae los barcos hasta las rocas para hundirlos. El espíritu marino de los Inuit no es malvado pero sí es vengativo y es temido entre los Inuit porque es muy sensible ante los actos malvados de los hombres.

            Esta imagen del mar pervive hasta hoy en forma de supersticiones que sirven para aplacar al Dios. Todavía hoy en América del Sur es costumbre entre los marineros dar gracias por la captura, devolver la primera captura o incluso echar un vaso de ron al agua como si se tratase de un sacrificio a la deidad marina.

El mar es fuente de alimento para muchas familias pero también es fuente de desgracias cuando un marinero se ahoga. Es por eso que causa tanto desasosiego a la gente que vive de él y tal vez por esto las antiguas culturas lo asocien a seres malignos, monstruosos o vengativos.

 

 

 

Fátima González Sánchez

Alumna de Historia del Arte. Curso 2006/2007 Mitología Clásica II

Aquiles entre las hijas de Licomedes

 

 

Aquiles entre las hijas de Licomedes

Peter Paul Rubens

1618

Me ha parecido interesante escoger un cuadro no violento y en el que prevalece el amor de una madre sobre la gloria de su hijo. Aquiles es uno de los héroes destacados de la Guerra de Troya, pero antes de llegar a la lucha tuvo que pasar por encima del amor de sus seres queridos.

            Este cuadro es una obra realizado por Rubens en colaboración con Van Dyck, aunque el pincel de éste es mínimo. Rubens destaca por su arte vibrante y puramente colorista. Poseedor del carácter fuerte de Miguel Ángel pero mezclado con un dinamismo elocuente y el colorismo veneciano, hace que sus pinceladas resulten muy aptas para las pinturas mitológicas que suelen gozar de gran tensión emotiva.

            La obra la realizó entorno a 1618 y podemos disfrutar de ella en el Museo del Prado. Van Dyck permaneció desde los 10 años en el taller de Rubens, algo que se hace obvio si vemos algunas obras de la primera etapa de este artista. Y ya siendo maestro, trabajó en colaboración con Rubens en Inglaterra. Fruto de esta contribución mutua nace esta serie acerca de la vida del joven Aquiles.

            Destaca de esta obra que no sólo se conserva el cuadro, sino que también podemos disfrutar de un tapiz y de un boceto, algo que pone de manifiesto que fue una obra estudiada e históricamente importante.

            Según los estudiosos de Rubens las fuentes que utilizó fueron evidentemente La Ilíada de Homero, pero también la Aquileida de Estacio, poeta latino (45-96 d.C.),  el Ars Amatoria de Ovidio, y diversas y variadas recopilaciones de textos mitológicos del Renacimiento.

            Antes de empezar a analizar la escena, considero que hay que conocer los antecedentes del joven Aquiles.

            Aquiles es hijo de Peleo, rey de los Mirmidones, y de Tetis, ninfa marina. Zeus y Posidón se habian disputado la mano de la bella ninfa, hasta que Prometeo profetizó que daría a luz a un hijo más grande que su padre. Al conocer este oráculo, ambos renunciaron a Tetis y la obligaron a casarse con el mortal Peleo. Ambos engendran a Aquiles.

            Siendo aún un niño Tetis intentó volverle inmortal, según algunas versiones, sumergiéndole en el agua del río Estigia. Estigia, era una de las Oceánides principales y su agua era un elemento primordial en el Olimpo. Durante la Titanomaquia ella había dado su apoyo incondicional a Zeus y éste, en recompensa, la colmó de honores e hizo que su agua y su nombre fueran sagrados. Zeus utilizaba esta agua en los grandes juramentos, y aquel que mintiera, quedaría mudo y sin respiración nueve años, y otros nueve sin poder participar en los banquetes y las fiestas de los dioses. Pero el líquido que manaba de Estigia era mucho más poderoso, volvía invulnerable cualquier parte del cuerpo que fuera mojado con ella. Y eso fue lo que hizo Tetis con Aquiles, le sumergió sujetándole por el talón el cual al no recibir agua se hizo vulnerable. El talón se convirtió en su punto débil y a través de él pronto le llegaría la muerte.

            Es curioso cómo René Goscinny y Albert Uderzo, creadores de la saga de Asterix y Obelix, se inspiraron en esta historia para crear la poción mágica del druida Panoramix que hará que Obelix sea forzudo e invulnerable al ataque de los romanos, pues de niño cayó en el caldero en el que éste preparaba su brebaje.

            Otras fuentes no participan de esta versión. Cuentan que Tetis estaba ungiendo a su hijo con la ambrosía de los dioses para hacerlo inmortal, hasta que fue descubierta por Peleo que le arrebató al niño de las manos. El talón de Aquiles quedó carbonizado y su padre se los sustituyó por la taba del gigante Dámiso, un hijo de Tetis y el más veloz. Se cuenta que el Centauro Quirón lo desenterró para robarle el talón derecho.

            Esta historia recuerda a la ya realizada por la diosa Démeter en su viaje por el Eleusis buscando a su hija Perséfone cuando ésta fue secuestrada por Hades. Se cuenta que fue muy bien acogida por el rey Celeo, y que como agradecimiento, por las noches ungía con ambrosía a su hijo Demofonte, al que no logró hacer inmortal porque fue sorprendida por la madre del niño. Al final, en lugar de hacer inmortal al pequeño decidió enseñar a Triptólemo el arte de la agricultura.

            La sustitución de partes del cuerpo por, llamémoslas, ortopedias, no es algo tan extraño. Tántalo, amigo mortal de los dioses, invitó a estos a comer; y traicionando su confianza ofreció como menú a su hijo Pélope para poner a prueba el conocimiento total de los olímpicos. Todos se dieron cuenta del engaño, excepto Démeter, que estaba deprimida por la ausencia de su hija y le dio un bocado a la carne. Tántalo fue duramente castigado durante toda la eternidad en el Tártaro, y su hijo fue “reconstruido” por Hermes y Hefesto le talló en marfil el pedazo de espalda que le faltaba.

            Después de la inmersión de Aquiles, algunos dicen que la ninfa Tetis abandonó a padre y a hijo, aunque luego volverá para ayudarle en la Guerra de Troya y a superar la muerte de su amigo Patroclo.

            Mientras tanto Peleo decidió poner a su hijo en manos del Centauro Quirón, y también al mejor amigo del niño, Patroclo que era hijo del rey griego Menecio. Ambos tuvieron que exiliarse cuando Patroclo siendo un niño mató a Clisónimos durante una discusión de chiquillos.

            Durante ese tiempo el Centauro Quirón les enseñó el arte de la lucha y les alimentó con jabalíes, osos y leones para aumentar su valentía de guerreros.

            Aunque no siempre esto coincide pues en La Iliada de Homero, se cuenta cómo Aquiles fue criado por Fénix.

            Pero es llegado a este punto cuando el mito se hace muy variable, ya que el capítulo en el que se inspira el cuadro aparece o no, según qué fuentes se consulten, todas ellas, posteriores a los escritos de Homero.       

            Será uno de sus padres, no se sabe si Peleo o Tetis, el que decidirá ocultar a su hijo Aquiles para mantenerlo alejado de la guerra de griegos y troyanos. Aquiles será disfrazado de doncella, para hacerse pasar por una de las hijas del rey Licomedes, hijo de Apolo y Parténope y rey de la isla de Escira. Bajo el nombre de Pirra, que significa “la roja”, el joven tendrá que convivir durante nueve años con las bellas hijas de Licomedes.

            Calcante, poderoso adivino y profeta que vaticinó muchos de los sucesos de la Guerra de Troya, le dijo a Odiseo y a Diomedes que no podrían ganar la lucha si no tenían a Aquiles de su lado. Odiseo no lo dudó, y se embarcó rumbo a Esciros donde vestido de anciano vendedor ofreció un cesto de joyas y otro de armas a las hijas del rey. Todas se abalanzaron curiosas sobre las alhajas, excepto Aquiles que fue directo al cesto de las armas, quedando de este modo en evidencia. En otras versiones, Odiseo toca una trompeta de alarma, todas las mujeres huyen despavoridas, excepto él que se queda en guardia para defender la corte.

            Rubens ha escogido la primera versión pero en lugar de dos cestos, ha pintado tan sólo uno, en el que mezcló joyas con un casco. El pintor muestra a un grupo de revolucionadas jóvenes que se agachan para ver los tesoros que trae el vendedor, pero algo sucede, se sorprenden al ver cómo Aquiles toma un casco y se lo prueba y deja su pierna al descubierto, evidenciando así su sexo masculino lo que resulta una sorpresa para todos.

            Deidamía, la joven de blanco, es la que más sorprendida parece, a la par que asustada. Algunas fuentes dicen que Deidamía y Aquiles tuvieron amores, y que fruto de la relación nació Neoptólemo, también conocido como Pirro por el apodo de su madre. En cambio algunos, como por ejemplo el poeta latino Estacio, dicen que estos amores no eran consentidos, y que Aquiles violó a Deidamía, aunque esta versión no parece gustarle mucho a Rubens.

            Por otra parte, a la derecha aparecen dos hombres. Uno de ellos, Odiseo, que mira atentamente cómo su estratagema ha funcionado. El otro hombre, desconozco quién es, pero resulta evidente, a juzgar por cómo se lleva la mano a la boca sorprendido, que no sabía que debajo de ese vestido se ocultaba nada más y nada menos que un futuro héroe.

            Al fondo, por detrás de la balaustrada se percibe perfectamente el mar. No tenemos que olvidar que Esciros es una isla del Mar Egeo.

            La representación queda enmarcada por las figuras de dos cariátides. La de la izquierda es una alegoría del engaño, debido a que lleva una máscara a un lado del rostro. Está se encuentra del lado de las jóvenes y de Aquiles, que han sido los que han sufrido el engaño. A la derecha, descubrimos una representación de la diosa Atenea, la distinguimos por su coraza, su yelmo y el escudo con la cabeza de Medusa. Diosa de la guerra y de la inteligencia, apoyó a los aqueos en la guerra, y se sitúa al lado de Odiseo, su protegido y que además con su astucia logra convencer a Aquiles y conseguir así la gloria para los griegos.

            Otros detalle que coloca son las cornucopias de la parte de abajo, símbolos de prosperidad del reino de Esciros. Entre ellas un pequeño altar con un corazón, para resaltar el amor de Aquiles y Deidamía.

            En la parte superior una serie de angelotes con guirnaldas que aparentemente no tienen ningún significado mitológico, son simplemente un adorno frecuente en Rubens y en el barroco.

           Fr. Lemoyne (1724)           

 

Aquiles no es el único héroe disfrazado de mujer en la Grecia clásica. Cabe destacar cómo otro de los viriles héroes de la antigüedad tuvo que vivir también una temporada vestido de fémina. Esto le sucede a Heracles, que tras matar en un ataque de enajenación mental a Ífito, hijo de Eurito de Ecalia, arrepentido, visita un oráculo que le dijo que para purificar su falta debe de servir a la reina de Lidia, Ónfale. La reina Ónfale le tratará como a una esclava más, le obliga a vestirse de mujer e hilar junto a ella y sus doncellas. Además a la exótica reina le gustaba ponerse su piel del león que el había matado en Nemea y jugar con su clava de madera de olivo. Pasado un tiempo, Ónfale le liberó y se casó con él. Otras versiones cuentan que simplemente Heracles se enamoró de ella y obedecía dócilmente todos sus caprichos.

 

 

            Siguiendo con nuestro héroe, Aquiles participará en la guerra de Troya. Uno de los capítulos más importantes durante la lucha es la muerte de su amigo Patroclo de manos del troyano Héctor. Aquiles jura venganza, y es aquí cuando se provoca la conocida ira de Aquiles.

En efecto, Aquiles logra matar a Héctor cumpliendo así la promesa que le hizo a su amigo.

 

 

 

           

Sin embargo, Aquiles morirá de la mano de Paris, como ya vaticinó Héctor en sus últimos segundos de vida. Éste disparará una flecha que acertadamente se clavará en su talón, punto débil del digno héroe. Según algunas fuentes la certera saeta iba dirigida por el mismo Apolo, que ayudaba a los troyanos.

           

En otras versiones, como en Eurípides, se cuenta que Paris le dio muerte hundiéndole un cuchillo en la espalda cuando Aquiles iba a visitar a la princesa troyana Políxena, pero esto no concuerda con la versión más extendida, según la cual  el único modo de dar muerte a Aquiles era hiriéndole en su talón.

            Para finalizar, Aquiles, una vez muerto, aparecerá en La Odisea cuando Odiseo baje al Hades en busca de respuestas. Allí se encuentra a nuestro héroe, que le hace una confesión. A Aquiles se le había vaticinado una vida corta, llena de fama, o una larga pero sin gloria. Él escogió la popularidad, el orgullo, el reconocimiento… pero una vez difunto, parece arrepentirse, ya que las últimas palabras que se le conocen son:

            “Preferiría ser labrador y servir a otro, a un hombre indigente que tuviera poco caudal a reinar sobre todos los muertos”.

 

 

Cristina Gutiérrez Bugedo

Alumna de Filología Hispánica. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

 

Burlar a la Muerte

 

Sólo hay algo que preocupa más al hombre que su propia vida. La Muerte.

La Muerte vaga por nuestras conciencias mucho antes de sobrevenir; la Muerte es un pensamiento diacrónico, intrahistórico, puramente humano.

          Es por eso que evitamos nombrarla, es por eso que ya no velamos a los muertos en el hogar, es por eso que el hombre intenta evitarla. Es por eso que el hombre intenta en vano burlar a la Muerte.

          El mito de la eterna juventud circula por nuestra cultura con mucho más arraigo hoy que cualquier otro: los cosméticos, la preocupación por la apariencia joven o incluso la criogenia. Sin embargo, también hoy más que nunca la longevidad lograda por los innumerables avances médicos supone un gran riesgo para el llamado “Estado del Bienestar”. Nunca se ha vivido tanto, pero el hombre aún quiere vivir más. El hombre hoy, como ayer, como el griego o el medieval, ansía vivir eternamente.

            Y sólo hay una manera de vivir eternamente: Burlar a la Muerte.

            Sísifo por Tiziano

Ya lo intentó Sísifo en la tradición griega cuando encadenó a Tánato hasta que Ares fue a rescatarlo. O, ya recurrentemente, cuando convenció a Hades de que debía permitirle volver al mundo de los vivos para realizar su enterramiento, que había prohibido a su esposa justamente con ese fin. Una vez salido del Hades se negro a volver y Hermes hubo de ir a buscarlo

            Sísifo, “listo·listo”, supone un paradigma de engaño a la Muerte; no obstante, cabe destacar no sólo eso, sino el enfado de Zeus ante un hecho que podía suponer el caos, dado que con la Muerte atada nadie moriría y la vida no podría seguir su curso.

            Además de esto, Sísifo es uno de los castigados del Hades. Su pena consiste en transportar afanosamente una piedra por una ladera, cayendo ésta antes de llegar a la cima, y haciendo comenzar al reo de nuevo con su trabajo. Este mito griego ha sido comparado por Werckel con el afán del hombre por alcanzar la sabiduría y Albert Camus le dedicó una obra, “Le mythe de Sisyphe”, en la que lo relaciona con la vida del hombre moderno y el suicidio. Sin embargo, esto no atañe en demasía a nuestro comentario, no así la cita que encabeza el ensayo de Camus arrancada a Píndaro: “no te afanes, alma mía, por una vida inmortal, sino que apura el recurso hacedero” (Le mythe de Sísyphe, Albert Camus, 1942)

 

            Es precisamente este mismo motivo el recogido en el capítulo 2x06 de la serie “Padre de familia”, una comedia sarcástica americana en la que se ve con humor el modelo de vida y las preocupaciones del estadounidense medio. En este episodio la Muerte va a llamar a la puerta de Meter Griffin, el padre de la familia, y éste intenta rehuirla por todos los medios, incluso suplicándole o ofreciéndole a su hijo.

 

Peter Griffin: ¿Quién eres tú?

Muerte: “Pues Calista Flockhart. ¿Quién demonios te crees que soy? La Muerte. ¿Quién de vosotros es Peter Grifin?”

Peter Griffin: (señalando a su hijo) mmm… ¡él!

 

Así, de esta manera, se recoge el mismo motivo que el mito de Sísifo: la burla a la Muerte y la necesidad de la Muerte para conservar el orden en el mundo de los vivos.

 

 Véase una escena clave de "El Séptimo Sello"

 

Otra muestra la constituye la película “El séptimo sello” en la que el protagonista vuelve de las cruzadas y encuentra a la población diezmada por la peste. Decide jugar con la Muerte una partida de ajedrez con la finalidad de entretenerla.

 

De todos los casos hasta ahora señalados, sólo algo diferencia al mundo actual del griego: la figura de la Muerte, no la personificación, puesto que en ambos mundos toma forma humana o pseudohumana para buscar a sus víctimas. En la mitología griega Tánato aparece como un joven, hermano de Hipnos, que se lleva a los hombres al Hades de una manera pacífica. Cumple los deseos de las Moiras y aparece caracterizado con barba y a menudo porta una espada. Sin embargo, la tradición actual nos presenta a la Muerte de diversas formas, pero principalmente como un esqueleto cubierto con un manto negro y portando una guadaña (véase así caracterizado en el episodio ya citado de “Padre de familia” o en los grabados de las Danzas de la Muerte).

Es precisamente esta forma la que se adopta en la lírica medieval, a medio camino entre el mundo heleno y la actualidad, pero que recoge las ideas que hasta ahora venimos comentando. En primer lugar las Danzas de la Muerte del S. XV son el mejor ejemplo de la Muerte que va a llamar a los vivos y a conducirlos fuera de su mundo. Si bien aparece el motivo del poder igualatorio de la Muerte, netamente cristiano, no es menos cierto que también se recalca la inevitabilidad de ésta

 Así, a título de ejemplo, entresacamos estos versos de

                                   Dança General de la Muerte (Biblioteca de autores españoles, Tomo LVII, Atlas ediciones, Madrid 1966,  pag. 379):

            “Yo soy la muerte çierta a todas las criaturas (…)”

            “Pues non ay tan fuerte nin resio gigante

que deste mi arco se puede amparar (…)”

 

Esto se hace realmente patente al principio de la Danza.

“Que locura es esta tan manifiesta

 que piensas tú omne, que otro morrá,

é tu quedarás por ser bien compuesta

la complisyon e que durará.

Non eres çierto sy en punto berná

Sobre ty a dessora alguna corrupçcion”

 

De esta forma todos los personajes son llamados a danzar uno por uno, y de la misma manera que a Sísifo no le sirvió su inteligencia, tampoco al emperador le serviría su poder

(la Muerte dirigiéndose al emperador):

“Non vos cuytedes, ca no es tiempo tal,

que librar vos pueda imperio nin gente,

oro nin plata, nin otro metal.

Aquí perderedes el buestro metal”

 

 

Son otros los matices de Jorge Manrique en su máxima obra dedicada a su padre. La Muerte acude a buscarle y él la adopta, en este caso no intenta evitarla puesto que la Muerte es la fama y la gloria. De nuevo, entresacamos unos versos de Coplas por la muerte de su padre (Editorial Cátedra 1990)

Copla trigésimo octava

“e consisto en mi morir

 con voluntad placentera,

 clara e pura”

Copla trigésima tercera

“después de tanta hazaña

 a que no pudo bastar

 cuenta cierta,

 en la villa de Ocaña

 vino la Muerte a llamar

 a su puerta”

 Portada de la Primera Edición de las Coplas Manriqueñas

            Esta es la opción que posiblemente Homero defendiera en La Ilíada al presentar un Hades lúgubre elegido conscientemente por los héroes, para resaltar así su valentía.

            Otra muestra más de burla a la Muerte la encontramos en un cuento contemporáneo de Bernardo Atxaga titulado “El criado del rico mercader”, en el que un mercader tienta a su suerte huyendo de donde él creía que la Muerte vendría a buscarle, a donde realmente la Muerte iba a encontrarle.

            Queda así patente la continuidad de temas desde el mito de Sísifo hasta los relatos actuales; el reflejo en conceptos como la personificación de la Muerte que acude en busca del vivo, la siempre inútil intención del hombre de esquivarla, y la necesidad de la existencia y acción de este personaje para conservar el equilibrio del cosmos.

 

            Así mismo, el mito de Sísifo se ve reforzado en la tradición griega por los de Esculapio y Admeto. El primero, hijo de Apolo y Coronis, venerado en Epidauro por sus dotes en la medicina, llegó a ser tan gran sanador que devolvió a la vida, entre otros, a Hipólito. Zeus, velando por el orden del cosmos, mató a Esculapio con un rayo y Apolo molesto arremetió contra los Cíclopes que habían fabricado los rayos.

            El segundo, Admeto, fue ayudado por Apolo, que en represalia por el episodio con los cíclopes, había sido condenado a vivir como un mortal un periodo de tiempo, cuando había servido a Admeto. Éste lo trató muy bien y cuando se enteró de que las Moiras tenían planeado acabar con su vida pronto lo ayudó, de tal manera que consiguió que éstas lo perdonaran a condición de que encontrara a alguien que ocupara su lugar.

            Ante la sorprendente negativa de sus padres, Alcestis, su esposa, se ofreció. Alcestis fue salvada por Heracles de los brazos de Tánato.

            He aquí dos ejemplos más, el primero vela por el ciclo de la vida y la continuación del mundo; el segundo por esquivar a la Muerte de cualquier modo, aún ofreciendo a la propia esposa (vid supra Meter Griffin ofreciendo a su hijo).

 

            Son estos y muchos más los conceptos y cosmovisiones heredadas de los griegos que hoy forman parte de nuestra cultura y nuestra manera de concebir el mundo y la historia. El hombre mañana también seguirá intentando en vano burlar a la Muerte, que certera, siempre acabará encontrándolo, pues en boca de Jorge Manrique: “querer hombre morir cuando Dios quiere que muera es locura”.

 

Adrijana Jerkic Micic

Alumna de Historia del Arte. Curso 2008/200. Mitología Clásica

 

"Atenea alejando a Marte" por Tintoretto

Este cuadro, del pintor veneciano Tintoretto, estaba destinado para una de las salas del Palacio Ducal de Venecia.

Primero, debemos contemplar que se le encarga una serie de cuatro alegorías, con otros cuadros de historia y de religión. Era, sin duda, un encargo importante, pues el Palacio Ducal era el centro del poder del dux de Venecia.

De todos los cuadros encargados, Tintoretto hace íntegramente de su mano los de las alegorías mitológicas, dejando que los demás cuadros se realicen con la ayuda del taller. Esto nos habla directamente de la importancia de estos cuadros. Eran: “Baco y Ariadna coronada por Venus”; “Las Tres Gracias y Mercurio”, “Atenea y Ares” y “La Fragua de Vulcano”.

Hay varias interpretaciones, pero se suele creer que los temas elegidos quieren representar la unión y la concordia, a la vez que el Buen gobierno del dogo (en un documento de 1578 aparece como tema fundamental y unitario de este ciclo el de la unión y concordia).

Otras teorías, más recientes, tratarían de explicar los cuadros como un complemento a las representaciones de las Estaciones de la estancia. Así, cada cuadro, representaría una alegoría de una estación.

Esta teoría parece ser la menos probable, pues teniendo en cuenta que se hace para el Palacio Ducal, por encargo expreso del dogo Girolamo Priuli, parece tener más sentido la idea del ensalzamiento.

En esta línea de interpretaciones recientes, solamente nos puede parecer más acertada la propuesta intermedia de Tolnay, que lo concibe como una representación que complementa y amplía en sentido cosmológico la alegoría política del dux Girolamo Priuli. En este caso, los frutos maduros que aparecen en el cuadro y el sol serían la alegoría del Verano y del elemento Tierra.

 Baco y Ariadna coronada por Venus

Como bien sabemos, la Paz es una virtud de cualquier buen gobernante y la Abundancia es lo que sigue al período de Paz. En nuestro caso, vemos cómo de la parte izquierda del cuadro se asoma la cabeza de la abundancia, aconsejando que Ares se aleje de la escena. Ella trae consigo una cornucopia, que significa “abundancia” y que se relaciona con Zeus. Él, en agradecimiento a la cabra Amaltea que lo amamantó, hizo que un cuerno suyo fuera el de la abundancia.

Las virtudes, como es habitual, se representan como figuras femeninas desnudas, aunque un tanto pudorosas y prudentes. No debemos olvidar que, en ocasiones, es la propia diosa Venus la que representa la Paz. Algunos lo explican con la afirmación de que solamente el deseo de Ares por ella podría hacerle dominar el furor de la guerra, y a petición de la diosa instaurar la paz. Otros simplemente afirman que al ser ella precisamente la diosa del amor, deseo, alegría, sería el sinónimo de lo que se entendería por la bonanza de la época de la paz.  

Aquí vemos a la Paz coronada con una rama de olivo, símbolo de la diosa Atenea, que apoya su mano en su hombro. La diosa se erige como gran protectora de ciudades y es la protectora por antonomasia de la ciudad de Atenas. El olivo hace alusión al árbol que hizo surgir de la tierra, en su disputa con Posidón para la protección y el favor de la ciudad de Atenas. El dios de las aguas hizo brotar una fuente, pero su agua era salada. Atenea, por su parte, con su regalo, les proporcionó alimento, madera y aceite, todos bienes muy apreciados. Con todo esto, podemos ver que Atenea es una ejemplar protectora de ciudades, pues tiene el ímpetu de una guerrera, pero a la vez es la inteligencia y fidelidad. Con respecto a esto, podemos recordar las famosas Panateneas, fiestas organizadas en honor a la diosa, como manera de agradecerle su protección y renovar su confianza. En otra versión de este mito, se haría una votación de los dioses, y Atenea saldría victoriosa por un voto de una mujer. Supuestamente, esa sería la razón por la que a las mujeres no se les permitiría, a partir de entonces, votar en la democracia, pues Posidón con su enfado inundó la zona y causó grandes males.

A los pies de la Paz están el casco y la armadura de la diosa, pues representa el fin del conflicto.

Por más que la guerra pueda ser necesaria, aquí se le da más importancia a Atenea, dado que ella es la guerra inteligente, frente a Ares, relegado al oscuro y  plano de la derecha envuelto en penumbras.

Ya desde Alberti o Palladio (que retoman la idea de los antiguos) vemos que se aconseja que los dioses protectores de la Paz estén dentro del territorio de la ciudad y los dioses bélicos fuera. Así los templos de Ares solían estar en el exterior.

Podemos recordar varios enfrentamientos entre Ares y Atenea, donde se hace evidente la supremacía de la inteligencia, frente al frenesí del furor bélico sin más.

Diomedes, acompañado de Atenea, se enfrenta a Ares

Un ejemplo es el que nos cuenta Homero en La Ilíada, en el momento en el que Atenea apoya a uno de sus héroes favoritos, a Diomedes. Le da el don de reconocer a los inmortales dioses entre los soldados, pues en un primer momento luchaban todos juntos, cada dios con su pueblo preferido. Así, se enfrenta con Ares que luchaba con los troyanos y que intentaba abatirlo. Atenea, que no quería que éste se enfrentara a los dioses, desvió el ataque y ayudó al héroe a herir a Ares. Éste, de manera casi caricaturesca, va al Monte Olimpo a quejarse ante Zeus. En este caso vemos cómo Atenea, a través de Diomedes, consigue que Ares se retire del enfrentamiento, pues es más fuerte, y hace que éste recurra como un niño herido a la protección del padre supremo.

Otro episodio de La Ilíada nos muestra cómo Atenea es capaz de calmar a Ares y hacerlo razonar. Solamente la fuerza superior a la guerra salvaje, la que usa la inteligencia y el raciocinio, es capaz de parar los pies a Ares:

“Ares, Ares, estrago de mortales, manchado de crímenes, salteador de murallas! ¿No sería mejor dejar a troyanos y aqueos batirse, sean unos u otros a quienes Zeus padre tienda la gloria, y que nosotros nos repleguemos y evitemos la cólera de Zeus?” Tras hablar así, sacó de la lucha al impetuoso Ares. Y lo hizo sentarse sobre el Escamandro, de elevadas orillas, y los dánaos hicieron replegarse a los troyanos.[1]

Volviendo al cuadro, éste se divide en dos partes: la de la izquierda presenta una escena apacible, amable. Los rayos del sol bañan la espalda de las protagonistas. La diosa Atenea actúa de intermediaria entre los dos espacios y su figura apoyada en la lanza de manera sensual, pero decidida, empuja a Ares. La diosa está parcialmente despojada de su armadura y participa del espacio de la Paz de la ciudad.

A la derecha vemos a Ares, solitario y con gesto preocupado, mirando con disgusto la mano de Atenea. Su paisaje lo completa el mar lleno de olas, con un cielo negro amenazador y con la ciudad que se ve lejana, al fondo.

No cabe duda que con el juego del claro-oscuro Tintoretto retrata a las dos deidades de la guerra tal y como son. Atenea, la guerra inteligente que sabe participar de la Paz y Ares belicoso, fogoso guerrero, que no sabe dominarse en la batalla. Así vemos que, a pesar de que la guerra es necesaria para la paz, es imprescindible saber parar e instaurar la paz.

No cabe duda de que el dogo debió quedar satisfecho con su alegoría del buen manejo del gobierno de la ciudad.


 

[1] Homero, Ilíada V, 29-37 (Traducción E. Crespo Güemes) en http://clasicas.usal.es/Mitos/#ares

 

 

María Jiménez Velayos

Alumna de 3º de Historia del Arte. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

 

"Perseo liberando a Andrómeda" por P.-P. Rubens

 

La obra se titula “Perseo liberando a Andrómeda”, es una obra de hacia 1620 de Rubens y se encuentra en el museo del Hermitage de San Petersburgo.

En la escena aparecen los dos protagonistas de la historia, Perseo y Andrómeda, además del caballo alado Pegaso y una referencia  a Medusa en el escudo. El monstruo vencido aparece en primer plano, y completando la escena aparecen una serie de amorcillos, dos de los cuales desatan a Andrómeda del peñasco, mientras otro muestra su hermoso cuerpo desnudo a la vez que ella trata de ocultarlo. Otro amorcillo retira el casco al héroe para que la Victoria, alada y con una palma que la identifica, corona a Perseo, reconociendo al héroe y glorificando esta historia de amor. También es frecuente que aparezca Himeneo, el dios del matrimonio y Eros o Cupido con su carcaj, pero en esta ocasión no aparecen. Además hay otros amorcillos, uno sosteniendo el escudo y el otro jugueteando con Perseo.

Rubens (1577-1640) ha hecho un típico cuadro barroco, abigarrado y muy teatral, eligiendo el momento en que el héroe vestido con armadura española a la moda del momento libera a la que mas tarde se convertirá en su esposa.

Andrómeda. Fotograma de la película "Furia de Titanes"

Esta Andrómeda era hija de Cefeo y Casiopea, y estaba presa porque su madre había pecado de hybris al compararse con las nereidas, por esta razón, Poseidón mandó sobre la región de Etiopía tremendas inundaciones y un monstruo que asoló la región (vemos actuando a un Posidón violento). Los reyes preocupados, consultaron el oráculo, que les revelo que la única forma de acabar con todo aquello  era casando a su hija con el monstruo marino Ceto o Kraken, según la versiones… A los reyes les quedaron pocas alternativas y aceptaron de mala gana, dejando a su hija Andrómeda atada a un peñasco desnuda y enjoyada.

Pero justo en el momento en que el monstruo iba a atacar, pasó por allí Perseo, que se enamoró de ella, y pidió a sus padres su mano a cambio de que la liberara. Este Perseo era hijo de Zeus y Dánae, engendrado cuando ella estaba presa en una torre, ya que un oráculo había revelado a su padre Acrisio que su nieto lo mataría, y Acrisio encerrándola quiso eludir el cruel destino que le esperaba, algo que no fue posible, ya que pasado el tiempo, un disco lanzado por su nieto lo mató, aunque ésa no fuera la intención de Perseo al arrojarlo y es que el destino no se puede cambiar. Pero antes de que suceda esto, cuando Acrisio se entera de que Dánae esta embarazada, decide arrojar  a madre e hijo al agua dentro de una caja con la esperanza de que se ahoguen. Pero esto tampoco sucede, y van a llegar a la isla de Sérifos donde son acogidos por el soberano Polidectes. Cuando pasa el tiempo este Polidectes se da cuenta de que es mejor librarse de Perseo cuanto antes, así que simula que va a pedir la mano de Hipodamía (aunque a quien en realidad quiere es a Dánae), y al ver Perseo que todos los asistentes llevan un regalo, él se excusa diciendo que no tiene nada, y es en ese momento cuando el astuto Polidestes le habla de Medusa, le dice que si consigue su cabeza ganara kléos, "fama, gloria",  y a él hará muy feliz, todo ello pensando que así moriría seguro.

Cuando Dánae se entera de lo que va a hacer su hijo, intenta que rectifique y se eche atrás, pero es demasiado tarde, él ha dado su palabra y no quedará como un cobarde.

Perseo corta la cabeza de Medusa. Fotograma de la película "Furia de Titanes"

Ante tal encargo, los dioses deciden ayudarlo. Atenea que era enemiga de Medusa, le lleva a Dicterion en Samos, en donde se guardan imágenes de Medusa y sus dos hermanas Gorgonas para que así pueda diferenciarlas. Le advierte que no debe mirarlas directamente a  los ojos ya que su mirada petrifica, y por ello le da un escudo pulido para que lo use como espejo. También contará con la ayuda de Hermes que le da un cuchillo para que corte la cabeza… Pero además necesitara unas sandalias aladas para llegar a Medusa, un zurrón donde guardar la cabeza y un casco que lo hiciera invisible, pero todo ello esta bajo la protección de unas ninfas, cuyo destino solo conocían las hermanas Grayas. Perseo va a ver a las Grayas que eran tres y tenían un solo diente y un solo ojo para las tres y se lo quita, les dice que no se lo devolverá hasta que le digan donde están las ninfas.

Una vez sabe donde están, acude allí, recoge las armas y se va donde estaban las Gorgonas, en concreto Medusa. Ella tenía cabellos terminados en serpientes, manos que eran garras y alas afiladas. Una tradición tardía decía que Medusa había sido una bella mujer pero se unió a Posidón  en el templo de Atenea (enemigos desde la disputa de Atenas), y como castigo, la diosa la condenó a tener el mismo aspecto que sus hermanas, con la diferencia de que ella era mortal y su mirada petrificaba. Por eso cuando Perseo cortó su cabeza, de ella nacieron como fruto de su unión con Poseidón un caballo, Pegaso (Poseidón es el que creo al primer caballo, según las fuentes fue Pegaso, y otras veces se dice que este fue fruto de su unión con Deméter), y también surgió el gigante Crisaor (Poseidón era padre de otros gigantes, y como hijos suyos tenían una fuerza destructora). Se cuenta que Pegaso transportó los rayos de Zeus y como premio fue convertido en una estrella. No se dice que Perseo volara en este caballo, sin embargo en el arte fueron frecuentes las representaciones de este tipo.

Cuando corta la cabeza vuelve para Sérifos, pero en el camino convertirá al gigante Atlas en roca por negarle su hospitalidad, y también encontrará a Andrómeda atada, petrificando al monstruo y convirtiéndolo en coral. Cuando la libera, Perseo reclama a los padres de Andrómeda el matrimonio, pero ellos se niegan, aunque Andrómeda mantiene su palabra y se casan y van a ser muy felices y tendrán muchos hijos, cabezas de ilustres genealogías.

En relación a este mito, podemos decir que hay muchos artistas y escritores que se sintieron atraídos por esta historia de Perseo y Andrómeda, un tema que también ha inspirado películas como “Furia de Titanes” de 1981 dirigida por Desmond Davis (la película comienza con Dánae y su bebé, quienes son arrojados al mar en una caja son salvados por Zeus, quien siempre estuvo enamorado de aquella mujer y es el padre del niño. En venganza, Zeus le exige a Posidón que libere a la bestia llamada Kraken para que destruya toda la ciudad de Argos. El niño es llamado Perseo. La película continúa relatando las aventuras del joven en sus batallas con Cálibos, escorpiones gigantes, un perro de dos cabezas, la Gorgona Medusa y el titán llamado Kraken, un monstruo marino. La historia muestra la idea que se tenía en la Grecia antigua de cómo los dioses del Olimpo manipulaban el mundo de los humanos a su antojo).

Además, en la mitología griega encontramos ejemplos de la víctima salvada en el último momento: éste es el caso de Ifigenia que va a ser sacrificada para que así su padre obtenga vientos favorables, y que finalmente será sustituida por un cervatillo gracias a la diosa Ártemis. Otro caso es el de Poseidón, que salva a Eneas cuando Aquiles esta a punto de matarlo… Y también hay muchos ejemplos donde hay un castigo por cometer hybris: es el caso de Anquises, que se acuesta con Afrodita, pero sin saberlo, y la diosa le dice que no cuente nada, pero él lo incumple, quedando por ello tullido y cojo. Otro caso es el de Aracne…

Desde el punto de vista artísitico, cabe señalar que, de un lado, a estos temas mitológicos se les busca un sentido moral y, de otro, que se convierten en una perfecta excusa para el desnudo.

 

 

 Sara Lorenzo Fraile

Alumna de Filología Hispánica e Inglesa. Curso 2006/2007 Mitología Clásica

 

Análisis mitológico del poema:

"Al conde de Villamediana de su faetón"

(Luis de Góngora)

 

INTRODUCCIÓN

He elegido este poema para hacer el comentario porque Góngora bebe de la mitología clásica como fuente de su inspiración poética.

Góngora es un poeta barroco del siglo XVII. Se le considera el creador del culteranismo. En su lenguaje poético, utiliza como recursos fundamentales la metáfora, el cultismo y las referencias mitológicas.

Hay que señalar que, en el poema que voy a comentar, los elementos mitológicos son decorativos y suponen una huida de la prosaica realidad cotidiana.

The Fall of Phaeton, Wedgwood plaque, blue and white Jasper, 1780, by George Stubbs (1724 - 1807)

Este es el texto:

Al Conde de Villamediana, de Su Faetón

de Luis de Gongora

 

En vez de las Helíades, ahora
coronan las Pïérides el Pado,
y tronco la más culta levantado,
suda electro en los números que llora.

Plumas vestido, ya las aguas mora
Apolo, en vez del pájaro nevado
que a la fatal del Joven fulminado
alta rüina, voz debe canora.

¿Quién, pues, verdes cortezas, blanca pluma
les dio? ¿Quién de Faetón el ardimiento,
a cuantos dora el Sol, a cuantos baña

términos del océano la espuma,
dulce fía? Tú métrico instrumento,
oh Mercurio del Júpiter de España.

Michelangello Buonarroti, 1533

MITO DE FAETÓN

En la mitología griega Faetón o Faetonte (en griego Faeqw'n Phaethn, ‘brillante’, ‘radiante’) era hijo de Apolo y de Clímene, esposa de Mérope.

Alternativamente, sería el hijo que Eos dio a Céfalo y que Afrodita robaría cuando no era más que un niño, para convertirlo en un daimon, guardián nocturno de sus más sagrados santuarios. Fue padre con Afrodita de Astinoo.

Faetón alardeaba con sus amigos de que su padre era el dios-sol. Éstos se resistían a creerlo y Faetón terminó acudiendo a su padre Apolo, quien juró por el río Estigia darle lo que pidiera. Faetón quiso conducir su carruaje (el sol) un día. Aunque Apolo intentó disuadirle, Faetón se mantuvo inflexible. Cuando llegó el día, Faetón se dejó llevar por el pánico y perdió el control de los caballos blancos que tiraban del carro. Primero giró demasiado alto, de forma que la tierra se enfrió. Luego bajó demasiado, y la vegetación se secó y ardió. Faetón convirtió accidentalmente en desierto la mayor parte de África, quemando la piel de los etíopes hasta volverla negra. Finalmente, Zeus fue obligado a intervenir golpeando el carro desbocado con un rayo para pararlo, y Faetón se ahogó en el río Erídano (actual Po). Su amigo Cicno se apenó tanto que los dioses lo convirtieron en cisne. Sus hermanas, las Helíades, también se apenaron y fueron transformadas en alisos o álamos, según Virgilio, convirtiéndose sus lágrimas en ámbar.

En este poema,  Faetón es el conde de Villamediana porque es, en lo que se refiere al espíritu creador, “hijo”de Góngora.

EL PROTAGONISTA DEL POEMA Y SU RELACIÓN CON FAETÓN

Juan de Tassis (o Tarsis) y Peralta, II Conde de Villamediana, (Lisboa, 1582 - Madrid, 21 de agosto de 1622), poeta español del Barroco, adscrito por lo general al Culteranismo, si bien siguió esta estética de un modo nada servil y muy personal.

Biografía

Fue hijo de María de Peralta Muñatones y de Juan de Tassis y Acuña, Correo Mayor del reino que gracias a su labor como organizador del servicio de postas había recibido el título de nobleza en 1603. Villamediana vivió el ambiente palatino desde su infancia, recibiendo una buena educación, gozó de una excelente formación en letras y de un profundo conocimiento de los clásicos y compuso algunos poemas en  latín humanístico.

Se casó con Ana de Mendoza en 1601 y al morir su padre en 1607 asumió el título y el cargo de correo mayor del reino. Pero por su talante agresivo, temerario y mujeriego adquirió pronto una reputación de libertino, amante del lujo, de las piedras preciosas y los caballos. Llevó una vida desordenada en las casas de juego, donde alcanzó una gran fortuna debido a su inteligencia. Estos excesos le valieron dos destierros, aparte de por haber arruinado a numerosos nobles, también por sus  sátiras, en las que zahería sin piedad a los Grandes de España.

Tuvo numerosas amantes, con las cuales llegó a veces a las manos públicamente, como en una ocasión durante el estreno de una comedia, y no se paró ante amoríos peligrosos como con una de las cortesanas del rey, una tal Marfisa, quizá doña Francisca de Tavara, bellísima joven portuguesa, dama de la reina y amante del rey. La leyenda afirma también que incendió premeditadamente el coliseo de Aranjuez mientras, durante las fiestas de celebración del aniversario del rey Felipe IV, se estrenaba (8 de abril de 1622) una obra suya, La gloria de Niquea, ante la reina para poder salvarla en brazos, ya que estaba enamorado de ella y aún tocarla siquiera estaba penado con la muerte. Existe también la leyenda de que se presentó a un baile con una capa cubierta de reales de oro, con lo que aludía a su suerte en el juego, y con la leyenda "Son mis amores reales", lo que era un triple sentido muy peligroso para la época. Otra leyenda es la del origen de la expresión "Picar muy alto", que se cree se debió a las habilidades como picador del Conde, que al ser alabadas por la reina, el rey respondió: "Pica bien, pero pica muy alto" (con evidente doble sentido, debido a sus escarceos con la reina). Luis Rosales ha descubierto, además, que la Inquisición le abrió un proceso secreto por sodomía con algunos esclavos negros y conjetura que el rey Felipe IV ordenó su asesinato para evitar el escándalo

Fue asesinado por Alonso Mateo o Ignacio Méndez por orden de Felipe IV o el Conde-Duque de Olivares cuando iba en un coche con el conde de Haro por la Calle Mayor de Madrid, quizá para evitar el escándalo del proceso secreto que la Inquisición levantó contra él; por eso el crimen quedó impune. El hecho causó sensación, y todos los poetas famosos se aprestaron a escribir poemas sobre el Conde, empezando por su amigo.

Obra literaria

Una primera colección de sus Obras apareció en Zaragoza en 1629. Comprenden poemas de asunto mitológico (Fábula de Faetón, largo poema de hacia 1617 compuesto en octavas reales ; Fábula de Apolo y Dafne, Fábula de Venus y Adonis) que reflejan una clara influencia de Góngora; la comedia La gloria de Niquea (1622), basada en el Amadís de Grecia, y más de doscientos sonetos, epigramas y redondillas de tema amoroso, satírico, religioso y patriótico, en las que cultiva su particular conceptismo, mientras que reserva su también original culteranismo para los poemas en arte mayor. Una segunda edición fueron las Obras de don Juan de Tarsis Conde de Villamediana, y correo mayor de Su Magestad. Recogidas por el licenciado Dionisio Hipólito de los Valles. Madrid, por Maria de Quiñones a costa de Pedro Coello, 1635.

Villamediana se sabía condenado a morir joven y en su poesía aparece este sentimiento fatalista plasmado a través del mito ovidiano de Faetón, en que también es posible observar un cierto complejo edípico respecto a su padre (igual que Faetón).

Son sus temas poéticos predilectos el silencio, el desengaño, la temeridad, el mito de Faetón y todos los relacionados con el fuego.

Ahora comprendemos mejor el poema de Góngora: está dedicado a un poeta que se había inspirado en Faetón e hizo que el mito reviviera enfrentándose, como Faetón a un carro que no podía controlar(las conspiraciones de la corte) que les condujo a la muerte.

La aparente superficialidad de los versos que voy a analizar, oculta la admiración y el respeto de Góngora en este homenaje póstumo a su amigo. 

 

SIGNIFICADO DE LOS TÉRMINOS DEL POEMA Y SU RELACIÓN CON LA MITOLOGÍA GRIEGA.

Voy a analizar las referencias mitológicas de cada uno de los versos del poema:

En vez de las Helíades, ahora         

Helíades fueron las hermanas de Faetón que se convirtieron en álamos al morir el.

coronan las Pïérides el Pado,         

Las Helíades son convertidas por Góngora en Piérides, creo que como sinónimo de musas, aunque su historia es la siguiente:

En la mitología griega las Piérides eran—en un principio—las hijas de Píero, rey de Macedonia y de Evipe. Nueve jóvenes doncellas orgullosas por creerse especialmente dotadas de excepcional talento para la música, el canto y la poesía. Estaban tan orgullosas de su virtud que decidieron atravesar la Tesalia y parte de Grecia hasta llegar al Helicón para retar a Las Musas.

Las Piérides comenzaron su canto celebrando con versos largos y monótonos el combate de Zeus y los Gigantes; prodigando así, desmesuradas alabanzas a la bravura de los hijos de la Tierra. Su canto les brotaba sin vida, sin color ni concordancia... La Musa Calíope fue la que se encargó de responderles y tejió en el acto un himno al poder infinito de los dioses y al Señor del universo, que con un soplo da vida a la creación y con una mirada reduce a todos los seres a la nada... Después, cantó la historia de Deméter y su eterno vagar por el mundo, su solicitud maternal, su temor, su esperanza y los numerosos beneficios que por ella prodigamos, que le hicieron digna de tantos templos levantados en su honor.

Apenas hubo acabado el canto, las ninfas del Parnaso, que debieron ejercer como jueces, le otorgaron la victoria a Las Musas. Las hijas de Piero prorrumpieron entonces en fuertes protestas agrediendo a su rivales; pero al momento sus cuerpos se cubrieron de plumas negras y blancas y quedaron convertidas en urracas, yendo a posarse luego en las ramas de los árboles cercanos. Bajo ésta nueva forma, conservaban aun el mismo temperamento en ser charlatanas e inoportunas. (vid. Ovidio, Metamorfosis V, 294-317 y 663-678)

El poeta Nicandro nos ofrece los nombres de éstas doncellas: Colímbade, Iinge, Céncride, Cisa, Claoris, Acalántide, Nesa, Pipo y Dracóntide. Pausanias, sin embargo, dice que Las Piérides tenían el mismo nombre que Las Musas, hasta el punto de que los hijos atribuidos a estas últimas, en realidad, serían hijos de las Piérides.
Los atenienses, muy aficionados a la poesía, levantaron en honor a Las
Musas suntuosos altares; en Roma, se les consagraron tres templos y en uno de ellos, las Musas eran invocadas bajo el nombre de Camenas o Cantoras porque celebraban en sus himnos las hazañas de los dioses y los héroes. Los poetas latinos llaman a Las Musas: Piérides.

y tronco la más culta levantado,
suda electro en los números que llora.     
  

Vuelve a aludir a las Helíades que lloraban la muerte de su hermano y, convertidas en árboles, sudaban ámbar.

Del griego pasó al latín y después a las lenguas europeas: electro significó tanto "ámbar" como una aleación metálica., lloraban ámbar.

Curiosamente originó la palabra electrón.

Plumas vestido ya las aguas mora
Apolo, en vez del pájaro nevado
que a la fatal del Joven fulminado
alta rüina, voz debe canora.

Estos versos son especialmente difíciles. Pienso que en ellos mezcla dos referencias. La de Faetón (en las aguas mora) y la de Corvus (pájaro nevado).Ambos tuvieron un triste destino (como el conde de Villamediana).

Apolo fue avisado de la infidelidad de su amante Coronis  por su pájaro favorito, un cuervo de plumaje níveo. El Dios alterado, castigó al pájaro transformando su plumaje de blanco a negro. Luego le pidió a su hermana melliza, Artemisa, que castigara a Coronis. La diosa mató a la joven infiel lanzándole una de sus flechas de oro.

Otra versión cuenta que el dios Apolo envió a un cuervo con una Copa (constelación de Crater) a buscar agua. El Cuervo se encaprichó con unos higos maduros que encontró y se dispuso a comérselos. Como se retrasó, puso como excusa que una gigantesca y monstruosa serpiente marina le ataco. Apolo castigó al Cuervo a volverse negro y puso todos componentes de este mito en el cielo. Además, el cuervo fue condenado a pasar sed eternamente, por lo que al tener la garganta seca, su graznido suena diferente al de otras aves.    
¿Quién, pues, verdes cortezas, blanca pluma
les dio? ¿Quién de Faetón el ardimiento,
a cuantos dora el Sol, a cuantos baña
términos del océano la espuma,
dulce fía? Tú métrico instrumento,

Una pregunta retórica y su respuesta: la persona que vuelve a dar vida a todos esos elementos:

-         A la corteza de los troncos de las Helíades.

-         A las plumas blancas de Corvus.

-         Al loco empeño de Faetón ...

 con su poesía (“métrico instrumento”), es el Conde de Villamediana.

oh Mercurio del Júpiter de España.

            Y el conde es llamado en el último verso Mercurio creo que tanto por sus dotes personales como poéticas:

Mercurio es el dios símbolo de la astucia, la inteligencia, la práctica y la habilidad, además el protector de las actividades profesionales que requieren estas dotes. Dios también de los caminos, de los mensajes y de los ladrones. Fue el mensajero de los dioses fundamentalmente de Zeus. Se le atribuyen el invento de la lira y de la flauta.

En la mitología romana Mercurio es hijo de Júpiter y de Maya, la hija del titán Atlante. Se identifica con el dios griego Hermes, de origen arcadio, de quien toma sus atributos y leyendas. Hermes era protector de los ganados, y su cayado se convirtió en el caduceo de Mercurio, y de conducir ganados pasó a ser heraldo de Júpiter, guía de los caminantes y conductor de las almas a los infiernos. Como caminante usa el sombrero llamado petasus. Su nombre deriva de los términos latinos merx y mercatura.

Respecto a Júpiter creo que es el propio Góngora, que se considera a sí mismo (al igual que Júpiter, padre de numerosos dioses) padre poético del conde y numerosos poetas culteranos.

Por otro lado, puesto que el conde de Villamediana era el correo real, cabría también la posibilidad de que hubiera una alusión al rey respecto al cual ejerce unas funciones muy semejantes a las de Mercurio respecto a Júpiter.

En la mitología griega el equivalente de Júpiter Zeus es el líder de los dioses olímpicos, gobernante del monte Olimpo y dios del cielo y el trueno. Sus atributos incluyen el trueno y el relámpago, el cetro y el águila.

Hijo de Crono y Rea, estaba entre los más jóvenes de sus hermanos Hestia, Deméter, Hera, Hades y Poseidón. Estaba casado con Hera, algunas fuentes parecen insinuar que su esposa original fue Dione, sobre la que se sabe poco. Conocido por sus numerosas aventuras y amantes, también mantuvo relaciones pederastas, por ejemplo con Ganimedes. Fruto de estas relaciones tuvo muchos descendientes, siendo algunos de los más conocidos Apolo y Artemisa con Leto, Hermes con Maya, Dioniso con Sémele, Perseo con Dánae, Heracles con Alcmena y las Musas con Mnemósine. Con Hera fue padre de Ares, Ilitía, Hebe y Hefesto. Según Homero era padre de Afrodita con Dione.

CONCLUSIÓN

Al realizar este trabajo me he dado cuenta que la simbología de los mitos va más allá de la época en la que surgieron y se han convertido en parte de nuestra identidad y nuestra cultura.

Piénsese que el nombre de Faetón sigue vivo no sólo en muchísimas representaciones pictóricas clásicas y modernas sino como término que designa un "Carruaje descubierto, de cuatro ruedas, alto y ligero".

El poema de Góngora no es solo un complicado juego verbal, en él Faetón renace como símbolo de libertad, de creación poética, de osadía, pero también de muerte.

G. Stubbs, "A Gentelman driving a Lady in a Phaeton" 1787

 

Vanessa Martín Crespo

Alumna de Filología Inglesa. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

 

La Sirenita: de Homero a Andersen y Walt Disney

 

Resumen de la película de Walt Disney. Comparación con el cuento de H.-Cr. Andersen

Ariel es una sirena que vive recluida en el mundo submarino junto con su padre Tritón (en el cuento de Andersen estaría acompañada por su madre), sirenita que, al cumplir los dieciocho años, ansía hacer algo más con su vida: quiere visitar el mundo de los humanos.

En la película de Walt Disney un día Ariel se encuentra con un barco que naufraga. Ella llevada, por la impresión que le ha causado un muchacho humano muy atractivo,  intentará ayudar salvando a los tripulantes. Ariel le salva. Y, al regresar a su casa, todos perciben algo nuevo: la joven está enamorada.

Llevada por el sentimiento puro del amor, Ariel acude a la Bruja del mar para que le dé un par de piernas y poder explorar ese mundo extraño al que pertenece Eric.

 

Ella conseguirá las piernas pero bajo un gran precio: la Bruja se quedará con su hermosa voz. Pero a ella eso no le importa. Posará sus piernas en el mundo de los humanos y poco después se encontrará con Eric. En su palacio, además de descubrir que es un príncipe, disfrutará de muchos lujos y comodidades.Después de esto, según la versión de Walt Disney, Eric se habría enamorado de la voz angelical de Ariel pero, como está no puede hablar, el joven reconoce la voz en otra muchacha de cabello azabache (la Bruja del mar). Según la versión de Andersen, Eric encontraría a una muchacha idéntica a Ariel. El caso es que el príncipe se casará con la muchacha equivocada y no con Ariel.

Ariel que se halla sumida en una profunda tristeza, aún recuerda lo que suponía su trato con la Bruja del mar: “ Al amanecer del segundo día, si no has conseguido a tu hombre me quedaré con tu voz (versión de Walt Disney) / morirás (versión de Andersen)”.

Así pues, llega el amanecer y la pobre Ariel no se halla casada con Eric. Según Andersen, morirá, si bien finalmente se convertirá en un espíritu del aire. En la versión de Walt Disney Ariel consigue hacerse de nuevo con su voz, deshacerse de la Bruja y casarse con Eric.

 

Comparación con las sirenas del mito griego

Ariel

Si atendemos al tratamiento que Andersen, de una parte, y Walt Disney, de otra, dan de la "Sirenita" y lo comparamos con la figuración de las sirenas en la épica griega, son varios los puntos sobre los que merece llamar la atención.

I. En primer lugar, vemos en las dos películas que la factoría Disney dedica a la Sirenita varios factores en común: La sirenita parece poseer un aspecto de quinceañera cuando, en realidad, tendría doscientos años.

H. Draper, "Ulysses and syrens", 1909.

 

II. El uso de la voz para encandilar al público, es algo real.

Las sirenas poseían una voz cautivadora, tanto es así, que muchos marineros (el mismo Odiseo tuvo que enfrentarse a ellas mientras estaba atado al mástil de su barco, Jasón conseguirá acallarlas  con el canto aún más cautivador de Orfeo) habrían dado su vida por tirarse al mar para así gozar de ellas más cerca.

Por lo tanto, el uso de sus cánticos no era nada benefactor, sino todo lo contrario: lo que buscaban era matar a cualquier hombre que se les acercara. Por eso, cuando en ambas historias se observa como Ariel (“La Sirenita” de Walt Disney) salva a un humano e incluso visita su mundo, nos parece imposible viniendo de seres de naturaleza mortífera

 

III. En cuanto a que las sirenas eran hijas de Tritón, no se sabe a ciencia cierta si así era. Tritón (hijo de Poseidón y Anfitrite) parece que en ambos films posee el tridente del mismísimo Poseidón (con el cual Poseidón sembraba sequías, inundaciones y terremotos) y el control del mar. Sin embargo, todo esto debería estar asignado a Poseidón.

 Por otro lado, también es peculiar la visión que las películas actuales ofrecen de los tritones, seres marinos que tocaban la caracola y que vivían en sociedades patriarcales con las sirenas.

Nada de esto se plantea en el mito griego, donde los tritones, descendientes de Tritón, el hijo de Posidón, proliferan en las cabalgatas marinas, pero no tienen más protagonismo, ni guardan relación en principio con la Isla de las Sirenas y las prácticas de éstas.

 

IV. En la película y en la historia de Andersen, aparece la sirena Ariel mitad mujer mitad pez. Sin embargo, no siempre fue así. Antiguamente, se las representaba como un ser mitad ave rapaz y mitad mujer.

 

V. Por último, cabe resaltar en cuanto a las diferencias entre el relato de Andersen, la película de Disney y lo que nos relata el mito, que las sirenas se situaban en arrecifes o rocas, en ningún caso en el fondo del mar. Y que sólo "simpatizaban" con el mundo de los humanos para matarlos.

La Sirenita en Copenhaghe

 

 

 

 Sergio Martínez Flores

Alumno de Filología Clásica. Curso 2006/2007 Mitología Clásica 

Rapto de Perséfone

 

COMENTARIO DEL MITO

   Este mito empieza con la furia de Afrodita, ya que como Hades casi nunca mantenía relaciones sexuales con mujeres, la diosa manda a Eros para que flechara a Hades y se enamorara, demostrando así su poder sobre los demás dioses. En este mito se ve a Eros como un niño alado hijo de Afrodita frente a la visión de un Eros como potencia creadora surgida al principio de los tiempos.

   Siguiendo con el mito, Hades rapta a Perséfone, hija de Zeus y Deméter. Para el rapto se dan diferentes versiones. Todos los mitos apuntan a que la acción se desarrolla en la isla de Sicilia, pero en unas versiones Hades se aparece cuando la chica corta una amapola (flor sagrada para Deméter) y el dios sale de esta, y en otras que Hades surge del mar con su carro, lo que apoyaría la teoría de que al Hades se llega a través de corrientes de agua. Incluso existen versiones donde se dice que Perséfone es raptada por una grieta abierta en el suelo por la que, además de la muchacha, caen algunos cerdos, animales muy importantes en los ritos de Deméter y Perséfone, por lo cual este mito sería en parte etiológico.

   El rapto es presenciado por algunas amigas ninfas de la muchacha, que no pueden hacer nada contra Hades. En otras versiones es Hécate, diosa de la noche y de la magia, que a veces se identifica con la propia Perséfone, la que presencia el rapto. Respecto a esto, habría que comentar que cuando Perséfone reside en el Hades no aprecia mucho la compañía del dios al que está ligada, sino que prefiere la compañía de Hécate.

   Cuando los dos ya están en el submundo, Hades y Perséfone se casan. Esta parte tendría dos puntos que comentar. Por un lado el Hades (lugar en el que residen los muertos) es el reino del dios que lleva su nombre a través del reparto del mundo que se hizo después de las luchas de poder para establecer el orden cosmogónico. El mundo se dividió en tres partes para tres hermanos: Zeus se quedó con el éter y el ancho cielo, Posidón con la superficie terrestre (tierra y mar) y Hades con el submundo. La otra parte a comentar sería el hecho de que el matrimonio se reserva a los dioses adultos (Zeus y Hera, Posidón y Anfitrite, Hades y Perséfone), a excepción de Hefesto, que, a pesar de ser joven, se casa con Afrodita como regalo de Zeus por los servicios prestados.

   Este matrimonio tuvo oposición por parte de una ninfa llamada Menta, la cual tenía relaciones con Hades. Menta intentó frustrar los planes de matrimonio pero Perséfone la convierte en planta que lleva su nombre, demostrando que ella también tiene un gran poder. Pero Menta no es la única chica, junto con Perséfone, por la que Hades se sintió atraído. Se dice que Hades quiso violar a la ninfa Leuce, pero como ella no quería, se transformó en un álamo blanco junto al estanque del Recuerdo, explicando la geografía del Hades. Este mito tendría gran relación con el de Apolo y Dafne, en el que ella también se convierte en árbol, el laurel.

   Una vez unidos, Hades y Perséfone no tuvieron hijos, ya que en el Hade no puede engendrar vida, pero Perséfone, en algunas versione, si habría tenido un hijo antes del rapto. En este punto no todos los autores coinciden, ya que algunos dicen que Perséfone, cuando es raptada, todavía es virgen, apoyándose en el sobrenombre de Koré (virgen). Otros autores dicen que el propio Zeus, transformándose en serpiente, se enrosca en el cuerpo de Perséfone y la toma. De esta unió nacería Dionisio, después muerto por los Titanes y vuelto a nacer por Sémele (al comer un trozo de carne de Dionisio), y cuando esta muere antes de darle a luz, Zeus lo acoge en su muslo, por donde vuelve a nacer. Así Dionisio es llamado el “tres veces nacido”.

   Cuando Perséfone vive en el Hades, adquiere más poder que el propio dios. Por una parte, esto se sustenta en algunos mitos, como el de Orfeo y Eurídice (en el que la que actúa es ella), y por otra, se dice que nadie puede morir hasta que Perséfone corta algún pelo de la cabellera.

COMPARACIÓN CON EL CUADRO

Christoph Schwartz, "El rapto de Perséfone" (154-1592)

 

   El cuadro a comentar es “El rapto de Perséfone” de Christoph Schwartz (o Shwarz)

   En este cuadro, Hades aparece montado en su carro tirando por unos caballos negros, su más preciada posesión. Esto indicaría que el submundo es un lugar rico en vegetación e incluso dinero, por lo cual a Hades también se le llama Dite y en Roma Plutón, nombre que significa “el rico”. Otra de las explicaciones a este nombre es que las personas temían decir el nombre de los personajes maléficos y se les daban otros nombres, como por ejemplo, a las Furias se las llamaba Erinias (benévolas).

   Además, aparecen en el cuadro objetos y animales que, a parte de con Hades y Perséfone, pueden relacionarse con otros dioses. En el carro hay una serpiente enroscada que se puede relacionar con Perséfone y Zeus por el mito antes mencionado, o con Deméter, adelantando en cierto modo la búsqueda que hará esta diosa para encontrar a su hija. Por otra parte, debajo del pie de Hades se encuentra el tridente que usa para abrir la tierra y raptar a Perséfone, pero en realidad, el tridente es el objeto característico de Posidón, concretamente es un arma que los Cíclopes le dieron para luchar en las luchas de poder y que usa para crear terremotos, dando así a Posidón el epíteto de “el que sacude la tierra” o “el batidor de la tierra”, mientras que el arma regalada por los Cíclopes que se le atribuye a Hades es el yelmo, es decir, un casco hecho con piel de perro que hace invisible a quien se lo pone (aunque Hades nunca lo utiliza).

   En el carro también aparece Cerbero, o al menos una de las tres cabezas de este perro que guarda las puertas del Hades para que ningún alma pueda escapar. En esta visión, Cerbero escupe fuego por la boca, el cual se dice que era venenoso. A través de este animal se puede decir que la mitología sigue repercutiendo en el presente, ya que durante en algún tiempo a los porteros de fútbol se les llamaba “Cancerbero”.

   En el cuadro también aparece Cíane, una ninfa del agua, que según algunas versiones, cuando Hades está raptando a Perséfone, sale del mar para impedirlo, pero Hades no la hace caso. Al fracasar, Cíane llora tanto que su sangre se convierte en agua y su cuerpo se disuelve. Cuando Deméter llega buscando a su hija, lo único que puede hacer Cíane es llevarle a la diosa una guirnalda que se le había caído a Perséfone.

HECHOS POSTERIORES

   Cuando Perséfone es raptada, Deméter la busca, desatendiendo las funciones de cosecha. Para que la tierra pueda volver a florecer. Zeus hace que Perséfone vuelva a la tierra, pero como había tomado una granada (que desde entonces pasa a ser símbolo de matrimonio, y además apoya la teoría de la riqueza del submundo), se decreta que Perséfone permanecería seis meses en el Hades (cuando Deméter se entristece y la tierra no da fruto) y los otros seis en el Olimpo (cuando Deméter está contenta y la tierra florece), generándose así el paso de las estaciones (frente al mito de Adonis), convirtiéndose el rapto de Perséfone en un mito etiológico.

 

BIBLIOGRAFÍA

-         Metamorfosis de Ovidio. Editorial Cátedra

-         Los mitos griegos, 1 de Robert Graves. Alianza Editorial.

-         Mitos y leyendas: Guía ilustrada de Neil Philip. Editorial Celeste / Raíces

 

 

Sergio Martínez Flores

Alumno de Filología Clásica. Curso 2007/2008 Mitología Clásica II 

 

El alma externada y los Horrocruces de Harry Potter

 

Queremos plantear hasta qué punto pueden existir similitudes entre las tradiciones relativas al alma externada y el desarrollo de un tema particular de la literatura de nuestro tiempo.

Quizás no haya que descartar que la autora de los libros de Harry Potter, J. K. Rowling, conozca la existencia del concepto del alma externada a través de mitos griegos, como el mito de Meleagro o de mitos relacionados con él como el de Cú Rói perteneciente a la mitología irlandesa y los haya aplicado a sus libros, en concreto, al elaborar el concepto de “Horrocrux” que aparece en los dos últimos libros de la saga: Harry Potter y el misterio del príncipe, Harry Potter y las reliquias de la muerte.

Un Horrocrux es cualquier objeto en el que una persona puede depositar parte de su alma de modo que ésta quede a salvo y su cuerpo pueda sobrevivir más largo tiempo. Por ejemplo, son Horrocruces el diario de Tom Riddle o el anillo de la familia Gaunt. Para destruirlos se necesita un daño “más allá de la reparación mágica”, es decir, no basta con romper dichos objetos para terminar con la parte de alma en ellos contenida.

No obstante, existen tantas similitudes como diferencias entre las características de los Horrocruces y las características del alma externada.

En primer lugar, hay que aclarar que el origen y concepto de alma externada no está del todo claro, ya que referencias a dicha concepción aparecen en los mitos más arcaicos y a veces no se posee mucha información acerca de ellos. Un alma externada supone que el principio vital que alienta en toda persona no reside en sí mismo, sino que puede estar en un objeto (un tizón, un cabello, etc.); esto supone que, mientras dicho objeto no sea destruido, la persona estará a salvo de cualquier daño. En la época clásica el hecho de que un personaje mítico tenga un alma externada está vinculado a la intervención de un dios concreto (las Moiras en el caso de Meleagro, Posidón en el de Pterelao), ligando así las tradiciones antiguas con las emergentes y dominantes de la religión olímpica. Una primera diferencia entre las tradiciones clásicas y el uso en los libros de J. K. Rowling consiste en que en el mundo clásico nada apunta a que el hecho de poseer un alma externada sea algo maligno en contraposición con los Horrocruces, que son creados mediante un asesinato y unos conjuros de magia negra, tan oscura y poderosa que es dominio de sólo unos pocos escogidos (la información relativa a dichos conjuros está en una sección prohibida de la biblioteca). En este mismo punto, se puede encontrar otra divergencia más: un Horrocrux es creado por la persona que desea separar su alma de su cuerpo, mientras que en los casos de personajes del mito griego que parecen tener un alma externada ellos no han intervenido para nada en la adquisición de dicho alma, se desconoce su origen y en todo caso, como queda dicho más arriba, los mitos ligan su existencia a la intervención de un dios, en el caso concreto de Pterelao se llega a decir que Posidón lo hizo inmortal insertándole un cabello de oro en la cabeza, Pterelao no puede morir a menos que dicho cabello le sea arrancado.

Por otra parte, en las tradiciones más antiguas el alma externada siempre permanece toda junta. En cambio, respecto al Horrocrux, el asesinato de un ser humano permite dividir su alma en dos trozos, uno se deposita en el objeto que se desee y otro permanece en el cuerpo. Este trozo de alma que queda en el cuerpo posee una característica especial: mientras que los trozos de alma depositados en un objeto desaparecen cuando dicho objeto es destruido, aquel trozo de alma que permanece en el cuerpo, en el caso de que éste reciba un daño mortal, el cuerpo desaparece, pero el alma vaga por la tierra hasta que recupera un nuevo cuerpo o el resto de los Horrocruces, donde tiene repartidos los otros trozos de su alma, son destruidos, en cuyo caso desaparece definitivamente.

Respecto a lo anterior, de la lectura de los libros de Harry Potter se deduce que en el caso de los Horrocruces, si el cuerpo físico es herido, dicho daño permanece, como se puede ver en las numerosas transformaciones que Lord Voldemort hace a su cuerpo y que le causan daño, sin llegar a matarle. Pero en el caso de relatos antiguos relativos al alma externada, lo singular de aquellos héroes susceptibles de tener dicho alma externada es que son invulnerables, de modo que cualquier herida que les sea inferida, no supone merma alguna de sus capacidades físicas. Precisamente se entiende así mejor la extraordinaria fuerza de Meleagro y el hecho de que todos los ciudadanos de Calidón requieran su ayuda en el episodio relatado por Fénix ante Aquiles. Idénticas cualidades adornan a otros héroes griegos cuyas vidas están ligadas a un objeto, Pterelao y Niso, esenciales en la defensa de sus respectivos territorios. Igualmente, si nos fijamos en el mundo irlandés, en un episodio de las aventuras de Cú Rói, después de serle cortada la cabeza, ésta vuelve a su sitio, es prácticamente invulnerable porque su alma no reside en él, sino en un objeto que está guardado a buen recaudo.

Como se ha podido apreciar ya, en el caso del Horrocrux, una sola persona puede dividir su alma en muchas partes y depositar cada una de ellas en un objeto diferente, pero en los relatos antiguos sobre el alma externada, ésta siempre permanece junta en un solo objeto. Con lo cual, el alma externada no necesita volver a juntarse, pero si una persona que ha creado varios Horrocruces desea volver a unir todas las partes de su alma, puede hacerlo arrepintiéndose de los crímenes que ha cometido y que le han servido para separa el alma en distintas partes y construir con ellas los Horrocruces.

Por otra parte, parece ser que la autora de los libros de Harry Potter tiene en cuenta la magia del número siete. Nos referimos al hecho de que en sus libros la intención de Lord Voldemort es crear seis Horrocruces más su cuerpo, es decir, siete. En la leyenda de Cú Rói, cada siete años aparece el salmón que posee en su interior la manzana de oro que posee a su vez el alma de Cú Rói.

Queremos señalar también otra coincidencia con el conjunto de ideas ligadas al concepto de alma externada, en concreto los coevales, es decir, humanos que tienen ligada su vida a la de un animal, en otras palabras, seres que comparten la misma duración de vida. Este parecido se da en el siguiente episodio: Lord Voldemort ha creado cinco Horrocruces y cuando está a punto de crear el sexto, no puede seguir el método habitual, esto es, matar a alguien y separar su alma, pues al intentar matar a Harry Potter es Lord Voldemort el que muere. Por lo que, cuando vuelve a adquirir fuerza, crea el sexto Horrocrux con el objeto que tiene más a mano, esto es, su serpiente, Nagini. Es más, la muerte de Nagini, último Horrocrux en ser destruido, es pareja a la muerte del propio Lord Voldemort.

Libro de Tom Riddle

Como último punto de comparación cabe señalar que a diferencia del objeto en el que se deposita un alma externada en la tradición clásica, objeto que no tiene más función que ser destruido por la persona que conoce el secreto del alma encerrada en él, caso del tizón, que es arrojado al fuego por la madre de Meleagro, pero hasta entonces ha permanecido guardado en el arca. En el caso de los Horrocruces los trozos de alma contenidos en ellos poseen la capacidad de defenderse a sí mismos, bien, haciéndose con la mente del que posee el objeto, bien, utilizando el objeto en el que están contenidos como si éste tuviera fuerza vital por sí mismo.  Citemos dos ejemplos de episodios en los que los Horrocruces  se resisten a ser destruidos: en el segundo libro el alma contenido en el diario de Tom Riddle toma la energía vital del personaje que posee dicho diario y está a punto de crearse un nuevo cuerpo, que es definido como “más que un fantasma, pero menos que un cuerpo”. En el séptimo libro, cuando Harry Potter se adentra en un lago para obtener una espada que destruiría a un Horrocrux,  en este caso concreto un guardapelo, dicho guardapelo-Horrocrux ejerce fuerza para que Harry se ahogue en el lago.

 

 

 

Sergio Martínez Flores

Alumno de Filología Clásica. Curso 2007/2008 Mitología Clásica II 

El Minotauro por el Maestro de la Campana Cassoni

 

En este cuadro el Maestro de la Campana Cassoni refleja varios estadios del mito del laberinto del Minotauro.

Antes de empezar a comentar el cuadro, habría que destacar que la repetida superposición de escenarios y personajes hacer recordar la estructura laberíntica de los palacios cretenses, estructura que también se puede ver reflejada en el laberinto en el que fue encerrado el Minotauro.

El principal elemento es el Minotauro, que en este cuatro está, en una de las escenas, en libertad, aunque las fuentes literarias no citan que hubiese estado en libertad. Podría tratarse de una confusión con su padre, el toro de Creta, que estuvo en libertad hasta que fue cazado primeramente por Heracles en Creta, siendo liberado por Euristeo en Maratón a causa de su miedo, lugar donde fue atrapado por Teseo y sacrificado a Apolo. Por otra parte, se puede apreciar que posee cuerpo de toro y cabeza de humano, al igual que los centauros, pero la versión más conocida es cuerpo de humano y cabeza de toro, las dos formas citadas en textos.

El Minotauro es hijo de Pasífae, esposa del rey Minos (de quien recibe el nombre el Minotauro, “toro de Minos”) y del ya mencionado Toro de Creta. Sobre Pasifae, Minos y el toro recae en cada uno una maldición:

-                         Pasífae, al ser descendiente de Helios, lleva consigo una maldición impuesta por Afrodita a todo el linaje de Helios cuando éste descubrió los amores de la diosa con Ares al resto de los dioses. La maldición consistía en que ninguno de sus descendientes tendría una relación amorosa con éxito. Otro ejemplo de esta maldición es Medea, también descendiente de Helios, a la cual Jasón abandonó por Glauce, o Circe, la cual nunca pudo retener a un hombre en su isla.

"Pasiones de Pasífae" por el Maestro de la Campana Cassoni

-                         Minos fue maldecido por Pasífae cuando se enteró de sus infidelidades. Pasífae hizo que cada vez que Minos mantuviese una relación amorosa le salieran víboras y escorpiones de su cuerpo para que mataran a su amante. Fue Procris, una de las hijas de Erecteo, quien libró a Minos de esta maldición

-                         El toro de Creta fue un regalo de Poseidón hacia Minos para que lo sacrificase, pero como no lo hizo, Poseidón maldijo a Pasífae con la zoofilia, ya que la hizo tener relaciones con el toro, e hizo que el toro se volviera salvaje.

Teseo aparece varias veces en el cuadro. Este héroe es hijo de Etra y Egeo/Poseidón, pues no se sabe muy bien cuál de los dos es el padre. Egeo no podía tener hijos, por lo que consultó un oráculo, el cual le respondió: “No desates tú, el más excelente de los hombres, la boca que sale del odre de vino antes de que hayas llegado a lo mas alto de la ciudad de Atenas”. Volviendo a Atenas, ciudad de la que era rey, pasó por la ciudad de Trecén donde se detuvo una noche. Allí, el rey Piteo, al oír el oráculo, lo comprendió y emborrachó a Egeo, acostándolo con su hija Etra. Esa misma noche,  Etra se unió a Poseidón. Así pues, Teseo es uno de los hijos de Poseidón que no es un monstruo, como solía suceder, sino todo lo contrario, un héroe civilizador (los cuales solían ser los hijos de Zeus). Minos ordenó a Etra que criara a su hijo ocultando la identidad de su padre, pero dejaría una espada y unas sandalias bajo una piedra para que su hijo las recogiera cuando fuera mayor.

Mientras que Teseo crecía al lado de su madre, Medea acudió ante Egeo con la promesa de que si se casaba con ella le daría un hijo, Medo (epónimo de los medos). Cuando Teseo, ya un hombre, vuelve a Atenas, es reconocido por Medea gracias a sus habilidades mágicas, por lo que intenta que Egeo lo mate, pero éste, al ver la espada y las sandalias, reconoce a su hijo y es Medea la que tiene que huir. Estos dos elementos aparecen también en otros mitos o leyendas con la misma función:

-                         Las sandalias son el elemento que hacen que Pelias reconozca a Jasón como el hombre que le hará perder el trono.

-                         La espada Excalibur señala quien será el verdadero rey de Inglaterra cuando Arturo la saque de la piedra, pues sólo el puede hacerlo.

Teseo aparece en Creta debido a que es, junto con otros tantos jóvenes (pues no se sabe tampoco cual es el número exacto), el pago exigido por Minos a cambio de la muerte de su hijo Androgeo. Androgeo destacaba en los deportes y cuando compitió en Atenas ganó.

"The Defeat of Athens by Minos" por el Maestro de la Campana Cassoni

En unas versiones, son los atenienses movidos por la envidia, quienes lo asesinan, y en otras, es en un viaje cuando le asaltan unos extraños y lo matan. Se tome la versión que se tome, Minos exigió el pago de siete (el número más habitual) chicos y siete chicas cada cierto tiempo (uno, siete o nueve años, según que autor). Algunas versiones cuentan que Minos se hallaba en la isla de Paros celebrando unos sacrificios, pero al enterarse de la noticia, el rey tiró al suelo la corona de flores y detuvo la música de las flautistas. Tal era el origen del rito especial que se celebraba en Paros. Así pues, esta parte del mito sería etiológica al explicar la causa de este rito especial. Teseo se ofrece voluntariamente para así poder matar al Minotauro. Cuando Teseo llega a Creta es encarcelado y despojado de sus armas.

           Las dos chicas que aparecen junto a Teseo y al lado del laberinto son Fedra y Ariadna, hijas de Minos y Pasífae, por lo cual conocen la existencia del laberinto y son sus guardianas. Ariadna se enamora de Teseo y, con la promesa de que se case con ella y se la lleve de su patria (nótese el paralelismo con la historia de Jasón y Medea), Ariadna le da a Teseo su espada y un hilo de oro para que no se pierda. En este cuadro el hilo aparece dos veces:

-                         Sujetado por una de las muchachas, por lo que se deduce que es Ariadna.

-                         Atado a la puerta del laberinto.

Las dos hermanas aparecen con Teseo marchándose de la isla. Sobre ellas también recae la misma maldición que tenía su madre, por lo que sus destinos no son muy buenos. Ariadna es abandonada por Teseo en la isla de Naxos pero para que su imagen no estuviese dañada se hicieron otras versiones, es decir, los atenienses no podían permitir que su héroe por excelencia faltara a su palabra. Estas versiones son:

 

"Ariadna en Naxos" por el Maestro de la Campana Cassoni

-                         Ariadna estaba prometido con Teseo.

-                         Los vientos alejaron la nave y Teseo no pudo volver por ella.

-                         Ariadna fue flechada por Ártemis.

Fedra se casó con Teseo, pero se enamoró del hijo de éste con la reina de las amazonas, probablemente Hipólita (ya que en cada versión se da un nombre distinto). Fedra se declaró ante Hipólito, el hijo de Teseo, pero la rechazó y Fedra, ante el miedo a ser descubierta por Teseo si Hipólito contaba la verdad, se suicidó.

En el cuadro aparecen dos barcos, que también con importantes. En el viaje de ida, Minos se enamoró de una muchacha y quiso violarla, pero Teseo la defendió. Minos alegó ser hijos de Zeus y Teseo de Poseidón, por lo que Minos tiró un anillo al mar y retó a Teseo a que lo recuperara. Teseo se zambulló en el agua y llegó al fondo, Anfitrite, esposa de Poseidón, le devolvió el anillo y le regaló una corona. El barco más lejano posee unas velas negras, que Teseo debía de haber cambiado por unas blancas si mataba al Minotauro, pero, debido a la tristeza por la pérdida de Ariadna, Teseo no las cambió y Egeo, al ver que las velas eran negras, se suicidó, tirándose desde la cima del Acrópolis (al igual que Dédalo tiró a su sobrino Pérdix cuando lo asesinó). El rey cayó al mar, el cual, desde ese momento, recibió el nombre de Egeo.

Dédalo también fue muy importante en este mito. Llegó a Creta después de ser expulsado por el asesinato de su sobrino Pérdix, al cual envidiaba porque había inventado varios objetos, entre ellos, la sierra, fijándose bien en los dientes de una serpiente, bien en las escamas de un pez; así pues Dédalo arrojó a su sobrino desde la cima de la Acrópolis. En Creta se convirtió en el arquitecto preferido por el rey Minos, para el cual construyó varios palacios y estatuas.

Pasífae y Dédalo

Debido a su habilidad, cuando Pasífae quiso acercarse al toro enviado por Poseidón, ésta acudió a Dédalo para que la ayudara, el cual construyó una vaca de madera hueca recubierta de piel, logrando así su objetivo. Cuando Minos se enteró de que había sido Dédalo el artífice de la vaca y, por lo tanto, de que Pasífae estuviera embarazada del Minotauro, el rey mandó construir a Dédalo un palacio de complejos pasadizos y estructura enmarañada al cual llamaron “Laberinto”. Más tarde, cuando Ariadna quiso ayudar a Teseo a matar al Minotauro, la joven acudió a Dédalo, que le aconsejó que le diese un ovillo de hilo de oro, que, si lo desenrollaba a medida que iba avanzando, le permitiría volver a la entrada. Minos se enteró de esto, por lo que encerró a Dédalo y a su hijo Ícaro, al cual había tenido con una esclava llamada Náucrate, dentro del Laberinto. Para salir de allí, Dédalo construyó unas alas con la cera de las velas y las plumas caídas de las aves. Solo Dédalo sobrevivió al viaje por el mar, pues Ícaro se acercó demasiado al sol y la cera de sus alas se derritió. Dédalo llegó a Cámico (en la región de Sicilia), donde el rey Cócalo le dio asilo. Minos emprendió una búsqueda por todo el Mediterráneo para buscar a Dédalo y para encontrarlo, en cada región por la que pasaba, mostraba una concha de caracol y un hilo y retaba a los ciudadanos a que pasasen el hilo por todas las espirales de la concha. Cócalo le dio la concha a Dédalo para que resolviese el enigma, así pues, Dédalo ató el hilo a una hormiga y la hizo pasar por dentro de las espirales y cuando el rey Cócalo se la entregó a Minos, éste supo que su antiguo siervo estaba allí. Minos obligó a Cócalo a entregarle a Dédalo, pero, deseoso de salvar a su huésped, encargó a sus hijas que bañaran a Minos en agua hirviendo, tal vez, a instigación de Dédalo (que había instalado un sistema de tuberías).

Este mito posee un trasfondo de gran implicación política, al igual que el “Ciclo de Teseo” una serie de aventuras realizadas por Teseo con función civilizadora y que guarda gran paralelismo con los aqloi "trabajos" llevados a cabo por Heracles.

Este ciclo sirvió a la ciudad de Atenas para reclamar la supremacía ante las ciudades y regiones a las que Teseo había librado de los monstruos que habitaban allí. El nacimiento de Teseo tuvo gran importancia para los atenienses en un momento de debilidad durante las Guerras Médicas: Trecén era una ciudad de la Península del Peloponeso declarada neutral, así pues, cuando los atenienses huyeron de su ciudad para luchar contra los persas, los niños, mujeres y ancianos fueron llevados a Trecén, alegando que fue en esa ciudad donde nació el mayor de sus héroes. Los episodios de Teseo contra Minos y el Minos y el Minotauro justifican la supremacía naval ante todas las islas del Egeo, especialmente sobre Creta, la cual había conseguido extenderse hasta las costa de Italia (tal y como se demuestra en la última fase de este mito cuando Minos llega a Cámico).

Minos en el Hades por G. Doré

Además, en este mito se quiere resaltar una figura tiránica en Minos y una figura democrática en Teseo, siendo éste el creador de la democracia, pero en otros mitos, Minos es la figura del gobernante ideal, llegando a formar parte del trío de jueces, junto con su hermano Radamantis y Éaco (abuelo de Aquiles), que se hallan en el Hades.

 

 

 

 Susana Martínez González

Alumna de Filología Hispánica. Curso 2006/2007 Mitología Clásica 

La Ira del Cielo

 

Este trabajo se basa en el análisis de dos canciones de tema mitológico del grupo musical Tierra Santa. Tierra Santa es un grupo de heavy metal de La Rioja (España), que surge en 1997, formado por Ángel, Arturo, Roberto, Iñaki y Tomy.

Con mucho esfuerzo se auto-producen  y tiempo después salieron de gira con Avalanch y Mägo de Oz; poco a poco y disco a disco se labraron un camino, sus giras ya les han llevado al extranjero y actúan en festivales de música de renombre. Algún dato interesante es que en el 2004 el escritor Rubén Parra y Martínez les dedicó su novela “Mares de Leyenda”, la cual estaba inspirada en la música de “La Canción del pirata” que compusieron ellos en su disco “Tierras de Leyenda” (2000) basándose en la conocida canción romántica de José de Espronceda.

Todas sus canciones poseen, además de inspiraciones amorosas, bases literarias, fantásticas, históricas, mitológicas y religiosas, así nos podemos encontrar títulos como “Hamlet”, “Otelo”,  “Drácula”, “Nerón”, “Reconquista”, “Los diez mandamientos”, “Sodoma y Gomorra”, “Pegaso”…

En el disco que aparece adjunto a este trabajo se encuentran seis de ellas que versan de algún mito con raíces griegas. Dos de esas canciones son las que se han comentado y analizado profundamente. Las canciones escogidas (“La ira del cielo” y “La caja de Pandora”) se encuentran en los discos “Apocalipsis” (2004) y “Tierras de Leyenda” (2000) respectivamente.

 

Esta composición hace referencia al titán Prometeo (Προμηθεύς “el que prevé”), benefactor de la humanidad por excelencia ya que, entre muchas otras cosas, robó el fuego del Olimpo en una caña hueca (verso 1 y 2) y se lo entregó a los mortales (versos 4, 5 y 6). La tercera estrofa que constituye el estribillo nos hace referencia al castigo que obtuvo, así como las siguientes estrofas de la canción: fue atado desnudo con durísimas cadenas por los cuatro extremos en una columna en la cima del monte Caúcaso, donde un voraz buitre le devoraba todas las mañanas el hígado, morada de las pasiones, que volvía a regenerarse durante la noche, cuando estaba expuesto al frío y heladas insoportables, para que el suplicio no finalizase.

Tierra Santa en esta canción (como en otras muchas) ha intentado, a mi juicio, hacer una adivinanza respecto a la historia que encierra la canción. Juegan con elementos identificadores de la historia que están  narrando, sin llegar en ningún momento a revelar algún nombre que ayude antes de tiempo a descubrir de qué historia se trata. Los elementos más característicos para relacionar esta canción con el mito de Prometeo son las dos primeras estrofas donde se nos sitúa en el cielo (monte Olimpo) en el que un titán (Prometeo) robó el fuego para entregárselo a los mortales. Las siguientes estrofas solo nos cuentan con breves detalles simbólicos el castigo que obtuvo este titán por tal osadía. A mi parecer, estos músicos no han querido contar la versión de la culpabilidad de Prometeo que narra Protágoras para explicar el reparto de la virtud política, ni la parte del mito que lo convierte en un mito etiológico por explicar el origen de los anillos y sortijas y la distribución de los sacrificios a los dioses, sino simplemente han intentado reflejar detalles elementales y simples que puedan ser conocidos por un mayor número de personas para construir la estructura básica del mito que refleja la justicia que ejerce Zeus más parecida a veces a una tiranía. A esto se le añade que prometeo es uno de los pocos que está condenado a un castigo perpetuo (bajo la tierra más profunda que el Hades, que acoge a los muertos, está el Tártaro, en el que se encuentran sufriendo penalidades eternas Sísifo, Ixión, Tántalo, las Danaides y Ticio). También hay que referir el parentesco de Zeus y Prometeo, pues eran primos, ya que eran hijos de los titanes Crono y Jápeto respectivamente, quienes fueron encerrados junto con los demás Titanes en el Tártaro por rebelarse contra Zeus y los olímpicos (la Titanomaquia se incluye en la “Teogonía” de Hesíodo).

 

La imagen de Prometeo ha calado profundamente en la cultura occidental como símbolo de la rebeldía activa frente a lo tradicional con un esfuerzo creador que transforma a la naturaleza (como a Pandora) y crea la historia. Y es este intento frustrado de cambiar las cosas lo que intentan estos músicos forjar en su canción: la euforia del progreso frente a los dioses desemboca en la angustia existencial de algo inacabable (el castigo).

 

 

En la siguiente canción del mismo grupo se alude a Prometeo en el segundo verso de nuevo como benefactor de la humanidad por robar el fuego eterno. Sin embargo, aquí los compositores no se han detenido a narrar el castigo que recibió Prometeo por tal acción (ya se encuentra en la canción anterior) sino relatan los males que el Crónida tramó para los hombres. El poeta Hesíodo cuenta en su obra “Teogonía” cómo Zeus ordenó a Hefesto, dios del fuego y los metales, moldear con arcilla a una mujer a imagen y semejanza de las inmortales (versos 3 y 4). Antes de que el dios le diera la vida, todas las deidades participaron entregándole algo: Afrodita, diosa del amor por antonomasia, le dio la belleza; Atenea la vistió; Hermes le confirió falta de inteligencia, palabras seductoras, mentiras y maldad… Más tarde, Zeus envió a Pandora (Πανδώρα “todos los dioses le habían dado un don”) como regalo a Epimeteo (̉Επιμηθεύς “el que se da cuenta después”), hermano de Prometeo (versos 5, 6 y 7). Respecto lo que se narra en la segunda estrofa de la canción, hay dos versiones: la que cuenta Hesíodo y dice que Prometeo había conseguido encerrar todos los males en una vasija, y otra que dice que Pandora fue enviada por Hermes junto con una ánfora como regalo de Zeus. Es esta segunda versión la que han elegido los músicos para su composición. Pandora, a quien Zeus había hecho tan tonta, malévola y perezosa como bella, llevada por la curiosidad, quitó la tapadera de la vasija haciendo caso omiso a las advertencias de Epimeteo (versos 3 y 4 de la cuarta estrofa), de esta manera salieron de ella todos los males (el Vicio, la Locura, la Enfermedad, el Trabajo, la Vejez, la Pasión…) que había encerrados y se esparcieron por toda la tierra (estrofa tercera). Lo único que quedó fue la falaz esperanza (estrofa quinta), que con pobres consuelos impide el suicidio.

Lo más revelante de la canción son las alusiones que se hacen: Prometeo (verso 2 -titán-), Epimeteo (verso 7 -su hermano-), Hefesto (verso 4 -creara una mujer-), Hermes (verso 5 -fue enviada-).

Por lo que se refiere al sentido del mito, este relato, a mi parecer, es antifeminista pues trata de achacar la culpa de la mortalidad de los hombres y de imputar todos los males que acechan en la vida a las mujeres, algo que ya vemos en el mito de Adán  y Eva, el cual tiene un gran parecido con éste, de lo que deriva en la idea de que la Iglesia pudiese haber tomado elementos metafóricos de los mitos clásicos para sus propios intereses.

 "Y así cayó la última gota..."

 

Aquí el grupo ha querido dejar constancia de la otra parte del mito que ya se ha explicado antes. Sin embargo, personalmente creo que han escogido preferentemente este mito porque es más conocido en nuestra cultura, incluso podría decirse que la mayor parte de las personas, aunque nunca hayan adquirido unos conocimientos de mitología básicos y críticos, han escuchado y empleado la expresión “abrir la caja de Pandora”. Así pues, de este mito proviene la expresión “abrir la caja de Pandora”, que hoy día se utiliza para designar a la acción o decisión de la que, de manera imprevista, derivan consecuencias desastrosas y puede ser el origen de males y calamidades. Hay que añadir por otra parte y en cualidad  de futuros filólogos que Pío Baroja, escritor de la generación del 98 que ahondó en sus obras las inquietudes existenciales que oprimen la angustiosa condición humana, utilizó está expresión con el significado de una cosa mágica, rica en promesas y expectativas: “[…] el almacén… debe dar la impresión de una caja de Pandora, de un mundo inexplorado y lleno de maravillas […]”.

                            Pandora    

 

 

                                                                     

Ángela Maside Páramo

Alumna de Filología Hispánica. Curso 2006/2007 Mitología Clásica II

 El mito de Edipo 

INTRODUCCIÓN.

            La mitología griega fue una de las más cambiantes y complejas del mundo antiguo, transmitida principalmente a través de la literatura. Hoy en día conocemos gran parte de esta tradición a través de la mitología latina, es decir, se trata de un proceso de transmisión. Dentro de la mitología griega no sólo eran importantes las vivencias de los dioses, sino que también destacaban las experiencias vividas por los héroes, quienes también funcionaban como intermediarios entre los hombres y los dioses.

            A lo largo de la historia, se han realizado numerosos estudios sobre el mito de Edipo. En este caso trataré de explicar la situación del reino de Tebas antes, con y después de Edipo partiendo de la imagen que he escogido y haciendo referencias a la obra de Sófocles titulada Edipo Rey.

 

           En la imagen que vamos a comentar observamos a Edipo y a la Esfinge. Numerosos estudios describen a la Esfinge como un monstruo al que se le atribuyen un rostro de mujer, pecho, patas y cola de león, voz de hombre y alas de ave de rapiña. Pero, ¿por qué se encuentra la Esfinge en Tebas? Según algunos estudios, este monstruo había sido enviado por Hera con el propósito de castigar a la ciudad por el crimen de Layo, quien había amado a Crisipo[1]con amor culpable.

            Existen diferentes propuestas acerca de la labor de la Esfinge, pero la más aplaudida era que proponía enigmas a todos los viajeros que pasaban próximos a la montaña donde ella se había asentado  y si no los acertaban, los mataba y devoraba. El enigma más común que proponía decía: “¿Cuál es el ser que anda primero con cuatro, luego con dos y después con tres patas y que se vuelve más débil según más patas tenga?[2]”. Otras versiones afirman que la Esfinge también proponía otro enigma que decía: “Son dos hermanas, una de las cuales engendra a la otra y, a su vez, es engendrada por la primera[3]”.

            Pero ¿por qué aparece Edipo hablando con ella? La razón de que Edipo se marchase a Tebas es consecuencia de una predicción del Oráculo de Delfos antes de que él naciese. En la obra de Sófocles Edipo Rey, Yocasta le explica a Edipo[4] esta predicción en la que se declaraba que Layo tendría el destino de morir a manos del hijo que naciera de él y de Yocasta. Para evitar así la predicción del Oráculo, Layo decide entregar a Edipo, nada más nacer, a un pastor con la orden de matarlo. Pero éste, desobedeciendo la orden del rey, decide abandonarlo en la cumbre del Citerón, donde lo acabaría encontrando otro pastor, Forbas[5], con los tobillos perforados[6]. Forbas salva a Edipo de la muerte y se lo lleva a Pólibo, rey de Corinto, que junto a su mujer Mérope, lo acogen y crían[7]

            Edipo pasó toda su infancia en Corinto, pero una vez llega a la edad viril abandona a sus padres adoptivos por un motivo que variará dependiendo de los autores. El motivo más destacado fue que en una riña, para insultar a Edipo, un corintio le reveló que no era hijo verdadero del rey Pólibo. Como consecuencia a esta situación, Edipo decide interrogar a sus padres quienes le confirman que es verdad. En la obra de Sófocles Edipo cuenta “ sin que mis padres lo supieran me dirigí a Delfos, y Febo me despidió sin atenderme en aquello por lo que llegué, sino que se manifestó anunciándome terribles y desgraciadas calamidades: que estaba fijado que yo tendría que unirme a mi madre y que traería al mundo una descendencia insoportable de ver para los hombres y que yo sería asesino del padre que me había engendrado.”[8] Por esta razón Edipo decide alejarse de Corinto y partir hacia Tebas. En el camino topa con un anciano, que va montado en un carro tirado por potros y acompañado de sus mensajeros. En la obra de Sófocles, el mismo Edipo narra este encuentro diciendo: “El conductor del carro y el mismo anciano me arrojaron violentamente del camino. Yo al conductor del carro lo golpeé movido por la cólera. Cuando el anciano ve que me aproximo, me golpea en el medio de la cabeza con la pica de doble punta. Y él no pagó por igual, fue golpeado con esta mano por el bastón y, al punto, cae redondo de espaldas desde el carro. Maté a todos.” Cuando Edipo cometió este acción no sabía que el anciano era Layo, se enteraría tiempo después en una conversación que tendría con Yocasta.

            Cuando Edipo llega a Tebas, se encuentra con que Creonte, rey de la ciudad hasta el momento, ofrece una recompensa a aquel que sea capaz de librar al pueblo tebano de la Esfinge[9]. En algunas versiones, aunque no en Sófocles, así también podría vengar Creonte la muerte de su hijo Hemón, quien había sido devorado por el monstruo. La recompensa propuesta por el rey para aquel que fuese capaz de liberar a su pueblo de este ser, consistía en cederle el trono de Tebas y ofrecerle en matrimonio a la viuda del rey anterior, a Yocasta. Esta es la razón por la que Edipo aparece en la imagen hablando con la Esfinge para que esta le proponga su reto, afirmando que si acierta le dejará ir, pero si no le matará. Edipo consigue darle una respuesta acertada a la Esfinge, motivo por el cual, ella despechada y confusa se sube a lo alto de la montaña y se suicida. Como resultado de esta victoria para el pueblo tebano y este, para demostrar su gratitud, le conceden a Edipo el trono de Tebas y le ofrecen en matrimonio a Yocasta.

            No es sino mucho después, tras el nacimiento de Eteocles, Polinices, Antígona e Ismene, hijos de Edipo y Yocasta, cuando en una conversación entre los reyes de Tebas, Yocasta se da cuenta de que Edipo es su verdadero hijo, aspecto narrado en la obra de Sófocles por Yocasta cuando dice: “¡Oh desventurado!¡Que nunca llegues a saber quien eres!”, afirmación que driría poco antes de suicidarse.

            En la obra de Sófocles está muy bien explicada la situación en la que se encontraba la ciudad de Tebas tras la muerte de Layo y ya una vez Edipo era rey, la ciudad estaba siendo asolada por la peste. En la obra de Sófocles, este capítulo perteneciente al mito está narrado de la siguiente manera: “... Además la divinidad que produce la peste, precipitándose, aflige la ciudad. Odiosa epidemia, bajo cuyos efectos está despoblada la morada Cadmea[10], mientras el negro Hades se enriquece entre suspiros y lamentos...” . Edipo toma la decisión como rey de mandar a Creonte a Delfos con el propósito de averiguar la causa de esta plaga; Sófocles narra este capítulo en boca de Edipo diciendo: “El único remedio que he encontrado, después de reflexionar a fondo, es el que he tomado: envié a Creonte, hijo de Meneceo, mi propio cuñado a Delfos, a fin de que se enterara de lo que tengo que hacer o decir para proteger esta ciudad.” La respuesta que Creonte obtiene del Oráculo es que la plaga no cesará hasta que se haya vengado la muerte de Layo. Para resolver esta situación Edipo decide interrogar al adivino Tiresias[11]. En Edipo Rey, en la conversación entre Edipo y Tiresias salen a relucir una serie de aspectos acerca del verdadero culpable del asesinato de Layo. Sófocles cuenta que Tiresias no quiere decirle a Edipo la verdad sobre él puesto que ya le llegará por si sola:”Razones que llegarán por sí mismas, aunque yo las proteja con el silencio”. Debido a esto Edipo cree que Tiresias es el culpable de la muerte de Layo. Pero tras una larga conversación intentando que Tiresias le revele todo lo que sabe, éste le dice “Afirmo que tú eres el asesino del hombre acerca del cual están investigando”. Como respuesta a esta acusación, Edipo intenta implicar a Creonte como el cómplice de Tiresias en el asesinato de Layo, echándole en cara al adivino que no hubiese hecho nada para liberar a su pueblo de la Esfinge y que sea ciego. Como respuesta a todas estas falsas acusaciones y antes del fin de su conversación con Edipo, Tiresias le revelará la verdad sobre el culpable del asesinato de Layo y, por consiguiente, le vaticinará su destino, diciendo: “... el culpable del asesinato de Layo está aquí. Se dice que es un extranjero aquí establecido, pero después saldrá a la luz que es tebano por su linaje y no se complacerá de esa suerte. Ciego cuando antes tenía vista y, pobre, en lugar de rico, se trasladará a tierra extraña tanteando el camino con un bastón. ... él mismo será hermano y padre de sus propios hijos, hijo y esposo de la mujer de la que nació y asesino de su padre”.

            En la obra de Sófocles, tras la conversación entre Edipo y Tiresias, Yocasta le cuenta a Edipo que Layo, según un rumor tenía el destino de morir a manos de unos bandoleros en una encrucijada de tres caminos. Pero en el momento en que Edipo oye la palabra encrucijada reacciona y se da cuenta de que él podría ser el asesino de Layo, por lo que manda que se la describan, al igual que manda que le describan el carruaje del rey e incluso ordena que le traigan del campo al criado que acompañaba a Layo y que presenció su muerte. Este criado resulta ser el pastor que había abandonado anteriormente a Edipo por orden de Layo.

            Entretanto, según Sófocles, llega un mensajero procedente de Corinto para comunicarle a Edipo que su padre Pólibo ha muerto y así rogarle que regrese para ocupar el trono que le corresponde. En una conversación entre este mensajero y Edipo, el primero le revela que no era hijo verdadero de Pólibo: “...Pólibo nada tenía que ver con tu linaje”, razón que le sirve a Edipo para darse cuenta del crimen que había cometido. Una vez Edipo sabe que Yocasta se ha suicidado y de que en realidad era su madre, se saca los ojos con el prendedor de ella y se destierra a sí mismo de la ciudad de Tebas y parte hacia Colono, lugar cerca de Atenas, donde morirá.

            Existen diversas versiones acerca de la muerte de Edipo, que trataré de explicar para establecer un posible contraste.

            Se habla de una obra perdida en la que Eurípides modifica el trabajo de Sófocles. En esta versión Creonte recibe mayor importancia. Se narra el propósito de Creonte de crear una conspiración contra Edipo ya que le considera un traidor. Creonte intenta convencer a Edipo de la muerte de Layo por lo que manda que lo cieguen. Peribea, esposa de Pólibo se presenta para comunicar la muerte de su marido, pero por el modo al que se refiere al hallazgo de Edipo, Yocasta comprende que su segundo marido es su hijo y se suicida.

            En la versión épica del mito aludida en La Odisea tras la muerte de Yocasta Edipo continúa en el poder hasta su muerte. A veces se dice que fallece en una guerra contra sus vecinos, Ergino y los minias.

            En otras versiones Edipo es desterrado de la ciudad, principal motivo por el que empieza a llevar una vida errante. En este momento, Edipo está acompañado por su hija Antígona, pues sus dos hijos se han negado a intervenir en su favor, razón por la que les maldice advirtiéndoles que se dividirán y que morirán uno a manos del otro. Para evitar que esta maldición se cumpla deciden reinar uno cada año en la ciudad. Empieza a reinar Eteocles, pero pasado este período se niega a abandonar el reino. Antes de responder a su hermano de manera violenta, Polinices decide enviar a Tideo[12] como mediador, con el propósito de reclamarle, por última vez a Eteocles el poder. Como Polinices no obtiene una respuesta acertada de su hermano, él junto con su suegro Adrasto, organiza un ejército en el que participarán siete grandes guerreros, conocidos como Los siete contra Tebas, con el fin de conquistar la ciudad. Después de un tiempo de guerra, los hermanos luchan y terminan muriendo ambos. Después de la muerte de Edipo, Antígona regresa a Tebas con su hermana Ismene[13]. Antígona tiene una gran importancia porque es ella quien desobedece la orden del rey de no enterrar las cenizas de Polinices; el principal motivo para que realice este acto es que ella quería evitar por un lado que el alma de su hermano vagase durante toda la eternidad y por otro lado, que éste volviese y les castigase por no haberle dado un ritual funerario apropiado. Cuando Creonte conoce la noticia de esta desobediencia condena a Antígona a ser enterrada viva en el panteón familiar. Ismene había intentado persuadir a su hermana de desobedecer la orden del rey, pero aun así en alguna versión le acompaña en el encierro para morir con ella.

            Hay un aspecto común a todas las versiones sobre la muerte de Edipo y es que un oráculo predijo que el país en el que se encontrasen las cenizas de Edipo tendría la bendición de los dioses, por lo que Creonte (tío de Edipo) y Polinices ( hijo y hermano de Edipo) trataron de persuadirle, una vez moribundo, para que regresase a Tebas, pero Edipo que había sido recibido hospitalariamente por Teseo, se negó, queriendo que sus cenizas permaneciesen en el Ática, en la población de Colono. 

                                                           CONCLUSIÓN

            El haber hecho este trabajo sobre el mito de Edipo, me ha servido para varios aspectos que a mí me resultan interesantes. En primer lugar, he aprendido mitología, aunque sólo sea una pequeña parte, es decir, que antes de investigar tenía una ligera idea de estos aspectos debido a que mi padre nos contaba historias mitológicas para que nos durmiésemos, por lo que el vago recuerdo que pudiese tener se ha ampliado. Y en segundo lugar, me ha servido para aprender a investigar y relacionar las ideas sin ayuda de nadie, motivo por el cual toda esta información ha permanecido mejor en mi memoria.

            Mucha gente afirma que en la mitología nada cuadra, que nada sigue una lógica, pero en este sentido están muy equivocados, puesto que es esto precisamente lo que hace a la mitología bonita, curiosa, interesante y sobre todo, fantástica.

 

                                                           BIBLIOGRAFÍA

            1- Sociedad Anónima de Revistas, Periódicos y Ediciones ( SARPE ), Los grandes imperios y civilizaciones. Atenas y Esparta, Madrid, Altamira, S.A., 1985.

            2- León Daudí, Prontuario de la Mitología Griega, Barcelona, Ediciones Zeus,1965.

            3- V.V. Struve, Historia de la antigua Grecia, Tomos I, II y III. Madrid, SARPE, 1985.

            4- Pierre Grimal, Diccionario de Mitología Griega y Romana, Barcelona. Ediciones Paidós Ibérica, S.A., 1981.


 

[1]    Crisipo era hijo de Pélope.

[2]    La respuesta a este enigma es: El hombre.

[3]    La respuesta a este enigma es: El día y la noche.

[4]    Esta explicación se encuentra en la obra Edipo Rey vv. 1126 – 1222.

[5]    Forbas era uno de los pastores pertenecientes a los rebaños del rey de Corinto.

[6]    Ésta es la razón que de un modo etiológico explica para los griegos el significado del nombre de Edipo: "pies hinchados". Estudiosos como Levi- Strauss han basado el análisis de este mito en el significado de la mayor parte de los nombres de sus personajes, como por ejemplo Lábdaco significa “cojo”, Layo significa “torcido” y como ya se ha dicho, Edipo que significa “pies hinchados”. Estos mismos estudiosos afirman que esta característica es algo propio de los nacidos de la tierra. Mucho más interesante es el enfoque del prof. M. Sánchez Ruipérez en diversos artículos "El nombre de Layo, padre de Edipo", "Edipo y los curanderos míticos", en Charis Didaskalias. Studie in honorem Ludovici Aegidii edendi curam paraverunt. Homenaje a Luis Gil, Madrid, 1994, 233-240 y en su libro más reciente, El mito de Edipo. Lingüística, psicoanálisis y folklore, Madrid, Alianza Editorial, 2006.

[7]    Este capítulo acerca del origen de Edipo se narra en Edipo Rey vv 1234 - 1297

[8]    Esta narración se encuentra entre los versos 925 – 1086 de la obra de Sófocles.

[9]    En Edipo Rey la Esfinge recibe el nombre de “perra cantora”.

[10]  Cadmea era el primer nombre que recibiría la ciudad de Tebas, puesto que había sido fundada por Cadmo, tatarabuelo de Edipo.

[11]  Tiresias era un adivino ciego al que se le atribuyen numerosas profecías acerca de la leyenda tebana.

[12]  Tideo es hermano de Meleagro.

[13]  Según la obra de Sófocles, Ismene termina como la única superviviente de la familia de Edipo.

 

 

Adrián Matilla Santos

Alumno de Filología Inglesa. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

El Partenón de Atenas

El partenón amenazado hoy

1. INTRODUCCIÓN.

 

Dado que el Partenón Ateniense es una obra arquitectónica y escultórica de una gran complejidad y con una cantidad de imágenes excepcional, procuraré analizar las diferentes partes del mismo por separado, con el fin de que sea más fácil entender el significado de cada una.

El Partenón es un templo dórico griego construido durante el siglo V a.C., el llamado siglo de Pericles. Los arquitectos que diseñaron el templo fueron Ictinos y Calícrates, y el escultor de todas las figuras que se encuentran o se encontraban en él fue Fidias. El templo está dedicado a Atenea, hija de Zeus y de Metis, y diosa por excelencia de la ciudad a la que da nombre.

 2. FRONTÓN ORIENTAL.

En el frontón oriental del Partenón se encuentra representado el nacimiento de Atenea. Dicho nacimiento fue fruto de la unión de Zeus con Metis (la sabiduría), y ambos la engendraran, aunque a la vista Zeus da a luz él solo a la diosa, ya que a Metis, antes de que Atenea naciera se la comió, aconsejado por Gea y Urano, con el fin de que le siguiera aconsejando, y así se rompiera el maleficio de la sucesión de dioses de la cosmogonía y la teogonía. Atenea nacerá de la cabeza de Zeus (la cabeza no es un lugar extraño para que nazca un dios, ya que en ella se encuentra la sabiduría), y nacerá ya con las armas que le caracterizan: la lanza, el escudo, el yelmo con los grifos, la Niké (o victoria) alada…, que hacen que sea la diosa de la guerra, pero no de la guerra entendida como Ares, cuya guerra es impulsiva y sangrienta, sino la guerra que se une a la inteligencia para vencer, lo que hace que Atenea en muchas ocasiones consiga vencer a Ares.

 

3. FRONTÓN OCCIDENTAL.

 

En el frontón occidental del Partenón se encuentra representado el desafío de Atenea y Posidón por la ciudad; en estos desafíos de los dioses por las ciudades, podían juzgar los demás dioses, los héroes o los hombres quién había resultado ganador. Da la casualidad de que Posidón, en casi todas las ciudades acaba siendo derrotado; Atenas no será una excepción, y Atenea acaba como la clara vencedora, ya que había ofrecido a los atenienses un olivo; como el aceite, para los griegos, era uno de los bienes más preciados, eligen a Atenea como diosa de la ciudad (Posidón habría hecho aparecer una fuente o un caballo). Como consecuencia, Posidón castigó a la ciudad con una catástrofe.

 

4. FRISO DE LAS PANATENEAS.

Detalla del Friso. Entrega del peplo. Atenea y Hefesto

En el friso de las Panateneas, que se encontraba ya en el interior de las columnas, aparece representada la gran fiesta de las Panateneas, como bien dice el nombre del friso, fiesta en honor a la diosa de la ciudad. Debo matizar que en Grecia había dos fiestas de las Panateneas:

-   Las Grandes Panateneas: se celebraban cada cuatro años, y eran panhelénicas, es decir, se celebraban con participación de toda Grecia.

-   Las Panateneas Menores: únicamente los atenienses las celebraban anualmente.

En estas fiestas se hacía una procesión en la que las mujeres regalaban a Atenea un manto (el llamado peplo), bordado durante los años anteriores a la fiesta. En el peplo, las mujeres representaban bordadas la titanomaquia y la gigantomaquia (lucha de los dioses contra los titanes y lucha de los dioses contra los gigantes); mediante estas luchas, los dioses consiguen que no se imponga el caos (desorden universal) en el mundo, y permanezca el cosmos. Se representan en el peplo porque Atenea fue clave en ambas luchas.

"Creación de Pandora" en el Pedestal de la estatua de Atenea Parteno: situada en el centro, Atenea le tiende un manto.

La razón de que las mujeres le llevasen un manto a la imagen criselefantina de Fidias situada en el interior del templo, era que Atenea le enseña los oficios de mujer y además le regala su primer vestido (aunque todos los dioses aportan algo a la creación de Pandora, la primera mujer, y cada uno le regaló algún objeto o don [Pandora = todo don, todo regalo]); Hefesto fue quien modeló a Pandora por encargo de Zeus.

 Reconstrucción del interior del Partenón con la imagen de Atenea Parteno

5. IMAGEN CRISELEFANTINA DE FIDIAS.

 

La imagen criselefantina realizada por Fidias para el interior del templo, era la imagen de Atenea Parteno, y digo era, porque, desgraciadamente no se ha conservado la imagen original, algo prácticamente obvio debido a la riqueza de los materiales con que estaba esculpida. En dicha estatua se representaban todas las cualidades y armas que la diosa poseía. En su mano derecha porta la Niké alada, ya que Atenea es una diosa de la guerra victoriosa, que vence con inteligencia, no como Ares, quien sólo utiliza el instinto bélico. La lanza se encuentra situada en su mano izquierda; quizá esta lanza fuese la égida, arma que únicamente podían blandir Atenea y Zeus, sin embargo, no podemos estar seguros de que sea la égida, ya que es un arma divina muy difícil de representar. A su izquierda sostiene el escudo que le caracteriza, en cuyo centro se encuentra representada una serpiente (seguramente debido a su hijo Erictonio, cuyo cuerpo finalizaba en cola de serpiente). Es interesante el casco en cuyos laterales se encuentras dos grifos (animales mitad león mitad ave). En su cuello se encuentra la cabeza de la Gorgona, que se la entrega Perseo como agradecimiento por aconsejarle para saber cómo vencerla (la diosa le recomienda que mire reflejo de Medusa en su escudo, ya que si le miraba a los ojos se petrificaría). En el pedestal de la imagen se encontraba representada la creación de Pandora, la primera mujer, cuya historia resumí brevemente en el punto 4.

 

6. CONCLUSIÓN.

El Partenón de Atenas reflejaba y refleja la actitud de los antiguos griegos hacia los mitos; como podemos ver, los griegos se identificaban con los mitos, y más concretamente, con los que hacían referencia al dios o la diosa de su ciudad, que tenía un papel protagonista. El Partenón es un buen ejemplo de ello.

 

 

Adrián Matilla Santos

Alumno de Filología Inglesa. Curso 2007/2008 Mitología Clásica II

Detalles mitológicos en El perro del Hortelano

Fragmento del Acto I

 

-   FABIO: Este sombrero tiró.

-   DIANA: Pues, ¿las plumas que vi yo,
               y tantas que aún era exceso,
               en esto se resolvieron?

-   FABIO: Como en la lámpara dio,
               sin duda se las quemó,
               y como estopas ardieron.
               ¿Ícaro al sol no subía,
               que abrasándose las plumas,
               cayó en las blancas espumas
               del mar? Pues esto sería.
               El sol, la lámpara fue;
               Ícaro el sombrero, y luego
               las plumas deshizo el fuego,
               y en la escalera le hallé.

 

Fotograma de "El perro del Hortelano", de P. Miró

Comentario del texto.

El fragmento que he decidido comentar, pertenece a la obra El perro del hortelano, escrita por don Félix Lope de Vega y Carpio en el año 1618. Dicho fragmento, se corresponde con el acto primero de la mencionada obra teatral, perteneciendo al inicio, cuando aparecen Tristán, el gracioso, y Teodoro, el galán, escapando de casa de la condesa de Belflor, Diana, debido a que Teodoro se encontraba seduciendo a una de las criadas de la condesa y la guardia les descubre.

En el preciso momento en el que la condesa despierta del sueño, aparece Fabio, su secretario, en escena, contándole el episodio que acaba de suceder, paralelamente con el episodio mitológico al que se hace referencia, correspondiente a la escapada de Ícaro y Dédalo del laberinto del Minotauro. Narra de manera muy cómica cómo los dos intrusos no reconocidos escapan de sus garras. Fabio compara el episodio mitológico con la escena que él ha vivido de la siguiente manera:

-       El sombrero que lanza Tristán, se asemeja a Ícaro, que se acerca volando al Sol.

-       Las plumas del sombrero, son las alas mediante las cuales Ícaro consigue escapar del laberinto.

-       La lámpara en la que aterriza el sombrero, se corresponde con el Sol.

J.P. Gowy, 1636-37.

 

El episodio mitológico que aquí se nos muestra se desarrolla en el laberinto del Minotauro y tiene como protagonistas a Ícaro (hijo de Dédalo y Náucrate [esclava de Minos) y Dédalo (padre de Ícaro). Ambos personajes construyeron el laberinto donde se encuentra el Minotauro. Dédalo o, en otras ocasiones, Ariadna, le confesó a Teseo cuál era la manera de salir de allí cuando éste se aventuró a entrar  para acabar con el Minotauro (le aconseja que lleve con él un ovillo de hilo de oro para marcar el camino y no perderse al volver, con lo que Teseo vence al Minotauro y consigue salir del laberinto). Por el hecho de ayudar a Teseo, Minos, encolerizado, encerró a Dédalo y a Ícaro dentro del laberinto para que no pudieran escapar. Sin embargo, Dédalo, ingeniosamente, fabrica unas alas con cera para salir del laberinto (por ello Dédalo aconseja a Ícaro no acercarse al Sol, ya que las alas se podrían derretir e Ícaro podría caer al mar). Haciendo caso omiso a las indicaciones de su padre, Ícaro se acercó al Sol, las alas se derritieron e Ícaro cayó al mar, mar que se pasó a denominar Mar de Icaria. En este momento, el mito nos muestra la hybris que Ícaro tenía, la soberbia de poder acercarse a tocar el Sol. A pesar de que Dédalo escapa del laberinto, Minos lo perseguirá y lo atrapará.

 

Sobre este texto, podemos hacer también una referencia a Diana, la condesa de Belflor. Diana, en la antigua Roma, era la diosa identificada con Ártemis, diosa griega a la que se relaciona, más que con este episodio, con Teseo (que participará indirectamente en el mito), ya que Diana fue quien salvó a Asclepio o Esculapio, hijo de Hipólito, a su vez hijo de Teseo, y lo resucitará.

 

La conclusión que podemos sacar de todo esto, es que los mitos relacionado con los héroes (o incluso con los dioses), han sobrevivido y perdurado a lo largo de los siglos, tanto que durante el siglo XVII, o acercándonos ya a la actualidad, se escribían y escriben obras que hacen referencia a ellos, como podemos ver en esta ocasión o en muchos otros ejemplos. La mitología está viva y con fuerza, pero también hay que tener en cuenta la fuerte capacidad de los autores para utilizar burlescamente en sus obras cómicas un episodio mitológico, haciendo referencia a él mediante la magia de la palabra escrita.

 

 

 

Irene Mesonero Martín

Alumna de Filología Inglesa. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

Imagen propuesta en el examen de Enero de 2008

  Ártemis Efesia

 

La imagen corresponde a la escultura de “Ártemis de éfeso”, lo que se deduce al observar la multitud de pechos con los que aparece representada; por ello, constituye un símbolo de fecundidad (en contraposición con la imagen estereotipada de doncella arisca, que ha sido la más elegida por ser la mejor forma de introducir a esta diosa en la familia olímpica).

Sabemos además que es Ártemis porque a ambos lados de ella vemos los restos de lo que debían ser unas esculturas de animales, probablemente de ciervos.

En cuanto a Ártemis, habría que decir lo siguiente: es la diosa de la caza, de la vida salvaje y de las parturientas (a pesar de ser una diosa virgen y defensora de la virginidad, las parturientas se le atribuyen porque, según algunas versiones, fe ella quien ayudó a su madre, Leto, durante el parto de su hermano Apolo). Originariamente, Ártemis no era hermana de Apolo (pues éste es un dios extranjero, pero cuando lo conocemos está ya perfectamente integrado en la mitología griega).

Ártemis es, además, protectora de las jovencitas; sin embargo, cuando una mujer moría en el parto o muy joven se decía que “había sido alcanzada por las flechas de Ártemis”.

Sus atributos son el carcaj con flechas y el arco, la osa y la cierva.

Ártemis está relacionada con determinadas diosas madres a las que se rendía culto en el Neolítico antes de salir a cazar (eran rituales de propiciación de la caza).

Existía una tradición entre los atenienses que consistía en que, antes de casarse, las mujeres debían de hacer un ritual en honor a Ártemis.

Las “jóvenes de Braurón” eran muchachas atenienses que entre los cinco y los diez años eran seleccionadas para ser consagradas a Ártemis; se les llamaba las “osas” y se les representaba vestidas con túnicas color azafrán “haciendo la osa” o “bailando la osa” (carreras o bailes). Estos rituales eran explicados por los griegos mediante un mito: en una ocasión, estaba una muchacha jugando con una osa que había en el santuario de Ártemis, cuando ésta le arañó. Entonces el hermano de la muchacha mató a la osa sin permiso de Ártemis y desde entonces se debe hacer ese rito.

La otra cara de la doncella arisca es la necesidad de sacrificios sangrientos, como el de Ifigenia.

Otros episodios relacionados con Ártemis son la muerte de los hijos e hijas de Níobe a manos de Ártemis y Apolo (pues Níobe se había jactado de haber tenido más hijos que Leto, lo cual constituye un ejemplo de “hybris”), la conversión de Calisto (una de las muchachas de su coro) en osa por haberse unido a Zeus y el castigo a Orión.

 

 

Sonia Morales Mora

Alumna de Filología Inglesa. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

Penélope y Galicia 

 

 

            Después de 1939 España entra en un período de posguerra. Varias comunidades se ven afectadas por la nueva forma de Gobierno: la dictadura. En Galicia se produce un silencio literario, ya que el nuevo poder afectaba a las letras gallegas. Fueron numerosos los escritores que hacen renacer la literatura gallega, y la creación de revistas (Grial 1961) y editoriales (Galaxia), empujan a los autores a recuperar su lengua. Entre los escritores gallegos más importantes se encuentra Xosé María Díaz Castro.

            Este poeta nace en 1914 en el seno de una familia campesina. En el año 1931 ingresa en el seminario de Mondoñedo, donde conoce a Aquilino Iglesia Alvariño, que por entonces ejercía allí la enseñanza. Tras abandonar los estudios eclesiásticos, hace el bachillerato y se licencia en Filosofía y Letras por la Universidad de Salamanca. En 1948 se va a Madrid a ejercer la enseñanza junto con Aquilino. También hay referencias a su actividad como traductor, pero no se sabe con certeza.

            Escribió una única obra: Nimbos  (1961). Es un poemario que trata el tema de Galicia, la preocupación del hombre… Uno de sus poemas es "Penélope". Utiliza a este personaje mitológico para reflejar la situación de Galicia de aquel momento.

            Penélope es uno de los personajes más importantes de La Odisea de Homero. Aguarda durante veinte años a su marido y por ello es símbolo de fidelidad.

            Díaz Castro solo utiliza el nombre de Penélope en el título, pero no hace referencia directa a algo mitológico durante el poema. Sí se puede interpretar que el poeta gallego ha utilizado el mito de Penélope para reflejar la frustración histórica de Galicia en la posguerra.

            La primera estrofa, de manera indirecta, hace referencia al manto que Penélope tejía de día y deshacía de noche para evitar casarse con alguno de sus pretendientes; ya que había prometido que en cuanto acabara de tejer aquel manto, elegiría a uno de ellos para casarse. Pero al hacer y deshacer lo tejido, nunca avanza. Díaz Castro intenta poner así de manifiesto que Galicia tampoco avanza (ni económica ni histórica ni culturalmente…). Pero tanto el poeta como Penélope tienen la esperanza de que eso cambie.

            En la segunda estrofa, hace referencia a los navíos que partieron hacia Troya para la guerra, y que todos los habitantes de Ítaca desean escuchar, en señal de que han vuelto sanos y salvos del combate. En cuanto a la historia de Galicia, Díaz Castro hace referencia a la emigración de la población gallega a otros lugares en busca de una vida mejor.

            La tercera estrofa también hace referencia a la emigración, pero en este caso, afirmando que los emigrantes, algún día volverán a su tierra natal. Esto mismo era lo que también esperaba Penélope: que Ulises volviese.

            En la cuarta y última estrofa, el poeta hace referencia a lo mismo que en la primera: tanto Penélope como Galicia no avanzan en sus labores.

            El poeta, utilizando de manera indirecta el mito de Penélope, consigue reflejar la frustración histórica de Galicia en la posguerra.

 

 

Alicia Muñoz Ramírez

Alumna de Humanidades. Curso 2006/2007 Mitología Clásica 

Imagen propuesta en el examen de Enero de 2007

  Muerte de los Nióbidas

 

Podemos apreciar que nos encontramos con dos deidades:

-          Apolo

-          Ártemis

El atributo principal en ambos, es el arco, el cual según la épica es usado por los cobardes.

 

Entre los epítetos de Apolo podemos destacar "el certero", "el que dispara de lejos". Podemos diferenciarlo por:

            La corona de laurel, relacionado con Dafne, un amor imposible de Apolo. Aun siendo el más bello de los dioses, asemejado con los koûroi ("muchachos, jóvenes") Apolo es inmaduro, incapaz de un amor serio, por ello las mujeres rehuyen una relación con él (Otro ejemplo sería Casandra). Dafne pidió a su padre que la convirtiera en laurel para escapar de Apolo y así sucedió; ya que Apolo la amaba tanto eligió como su árbol preferido al laurel, en su recuerdo encontramos la corona que él mismo puede llevar en algunas ocasiones. Incluso es con esta corona con la que se premian los juegos funerarios, los cuales se realizan en homenaje a Apolo por quedarse con el templo de Delfos, matando a la serpiente Pitón, de ahí otro de sus epítetos “Pitio”. Además el laurel es utilizado en los oráculos y Apolo es el encargado del oráculo de Delfos.

            Me llama la atención ver que tiene el pelo corto, pues sabemos que Apolo es símbolo de muchacho joven, por tanto debería tener el pelo largo ya que solo se lo cortaban cuando llegan a una edad adulta, como Aquiles y los Mirmidones.

            Creo distinguir que lleva una lira, lo que guardaría relación con un episodio que sucedió con Hermes, en el cual Apolo “Cilio” protector de los ganados, intercambia unos rebaños a cambio de una lira, con Hermes que tiene un epíteto que hace referencia a dios de los intercambios. Vemos cómo esto nos llevaría a poder relacionar a Apolo como dios de la música, pero de la música que utiliza instrumentos que permiten cantar. En esta línea hay un mito que explica por qué la lira tiene 7 cuerdas, debido a los 7 cantos emitidos por los cisnes cuando Apolo nació. Podríamos destacar un episodio en el cual Apolo, con la lira, se enfrenta a Marsias, con la flauta travesera (esta flauta fue tirada por Atenea cuando estando tocando con ella se encontró fea). En dicho concurso ganó Apolo aunque Marsias y Midas no terminan muy bien.

            Se atribuye a Apolo un rito de paso, pues se le relaciona con el momento en la vida de los muchachos en el cual pasan un tiempo fuera de la ciudad y se les llama lobeznos.

            Sabemos que con su arco podía castigar a los que pecaban de “Hybris” y también, se dice, a los muchachos que luchaban en la batalla. Su arco está relacionado con la capacidad del dios para producir epidemias, enfermedades como la peste, plagas de ratones, aunque de igual modo él puede curar, incluso la falta digna de muerte. Aunque es cierto que la función de sanar se atribuye más a su hijo Asclepio, que por curar muertos y romper las leyes del orden fue matado por Zeus, Apolo en venganza mato a los cíclopes, por ello paso, castigado por Zeus, una temporada en la tierra (en Troya; como se piensa que es un dios extranjero esto explica su buena actitud con los troyanos)

            A Apolo también se le atribuye el epíteto “Febo”, brillo, se le relaciona con Helios, aunque hay fragmentos que también nos hablan de un dios oscuro, que no brilla, que va como la noche.

 

            Ártemis, a diferencia de su hermano Apolo, va vestida. Ello es debido a un aspecto de los artistas de la época que consideran el cuerpo de la mujer imperfecto, por ello es preferible que esté vestida, sin embargo el hombre sí puede ir desnudo porque su cuerpo es perfecto.

            Ártemis lleva un arco que le sirve, según las versiones épicas griegas, para cazar, pero atribuyéndole un aspecto no tranquilo, no compasivo, sino con intención de hacer daño, tanto a los animales como a las personas. También puede relacionársele con las epidemias.

            Ella, a diferencia de Apolo, sí que aparece en las tabillas micénicas. También es notable una imagen suya procedente de Éfeso donde aparece como una divinidad de muchos pechos, en alusión a la fertilidad.

            A Ártemis se le denomina el ama de los animales salvajes, aspecto que no aparece tan subrayado cuando se la considera parte de la familia olímpica.

            Con su arco puede castigar a los que pecan de hybris y a las muchachas en el momento del parto.

            El motivo de su virginidad no es casualidad sino que sirve para explicar, como ocurría en el caso de su hermano Apolo, un rito de paso, y como ella acompaña a las iniciadas en su vida hasta el matrimonio y el parto, dando dolor o alegría.

            Se dice que ayudó a Leto, su madre, a dar a luz  a Apolo. Sobre cuándo nació hay diversas versiones, unos dicen que un día antes que Apolo y otros que momentos antes.

            Sus animales preferidos y con los cuales suele ser relacionada, son la osa y la cierva. De ahí que se diga que las mujeres pasen una temporada como osas. Al igual que su hermano los ritos que se celebran en honor a ellos guardan relación con los ritos de paso que sirven para mostrarnos la manera que tienen los griegos de entender el mundo, sus valores, sus orígenes, incluso lo que pretenden ser.

            A Ártemis, en una versión tardía se le ha relacionado con Hécate, diosa tricéfala, mágica, emparentada con lo oculto, lo que llevaría a pensar en la hija de Perséfone, todo ello en relación a que se le atribuye el símbolo de la media luna.

            Hipólito rendía gran culto a Ártemis, incluso se mantenía puro para la caza, lo que le alejaba de Afrodita, y lleva a apreciar una separación entre ambas diosas, por lo que fue castigado, pues hay que rendir culto a todos los dioses, no como Hipólito sólo a Ártemis.

            También podemos hablar del mito de Ifigenia, hija de Agamenón, la cual se pidió en sacrificio porque Agamenón pecó de hybris al decir que cazaba mejor que Ártemis. Otras versiones dicen que es porque el padre de Agamenón iba a dar el mejor animal de su rebaño en sacrificio y no lo hizo; el caso es que Ifigenia no fue sacrificada, se sustituyó por una cierva y se encargó de culto de la ciudad matando a extranjeros; ritual horrible pero la situación cambia cuando identifica a su hermano y no lo mata, así los ritos ya no guardan relación con matar a nadie “mitos de relevancia cultural que evolucionan conforme la manera en que los griegos interpretan el mundo”

 

            Volviendo a la imagen que nos ocupa, en concreto la escena con la que nos encontramos muestra en la muerte de los hijos y las hijas de Níobe, la cual pecó de soberbia hybris y ésta no puede quedar sin castigo. Esto guarda relación con la época arcaica, en la que predomina una cultura pesimista, debido a los cambios culturales que se están produciendo, sobre todo la colonización que llevó a valorar otras versiones que explicaran la ordenación del mundo y que favorecerá cierto relativismo. En este momento parecen difuminarse las diferencias entre el hombre bueno, del que se habla bien porque tiene kléos ("fama"), del hombre  malo. Priman los intereses más colectivos y se subraya la diferencia entre la vida de los mortales, efímera y con sufrimiento, y la vida de los dioses, por tanto, es frecuente prevenir al hombre: “no oses compararte con los dioses que son perfectos”.

Níobe transformada en piedra

Además, en relación a la soberbia, pensemos que otro aspecto fundamental a respetar entre los griegos es el “Conócete a ti mismo”, esto es, ve cuáles son tus límites y comprobarás que un mortal no puede asemejarse a un dios.

 

Así Níobe, al decir que sus hijos eran mejores que los de Hera, cayó en ambos pecados y se la castigó matando Apolo a sus hijos y Ártemis a sus hijas. Níobe lloró mucho por la pérdida de sus hijos y fue convertida en piedra manantial.

            Vemos cómo los dioses aunque aparezcan como bellos, amables… también castigan los "pecados", es una forma de relacionar a los hombres y a los dioses para hablar de un orden en el mundo. Como decía Platón, pueden servir para ayudar a entender aspectos a los que la razón no puede llegar.

 

 

Demetra Olymbiou

Alumna de Historias. Curso 2007/2008 Mitología Clásica 

 

Aphrodite's Baths - Los Baños de Afrodita en Chipre

Mapa de Chipre

One of the most famous sights in Cyprus is the baths of the Goddess of love and beauty, Aphrodite. Cyprus was her birthplace and her basic worship. For this the island was known as Aphrodite’s island. However, we are not sure if the Goddess gave her name to the island or she took her name from it. This question is based on the ancient texts that they call Aphrodite Κύπριδα or Κύπρις and of course we must have in mind that the Greek name of Cyprus is Κύπρος.

The picture shows the magnificent place of Aphrodite’s baths in Paphos where the Goddess was born based to the tradition as well as in the Greek and Latin texts that refer to the island as her birthplace and her basic worship. But it would be nice if we first talk about the myths that refer to her birth. There are two myths that are talking about this. The first myth is from Homer who says that Aphrodite was a daughter of Zeus and Dionne, a Goddess not so well known who was living in Olympus. The other myth is coming from the work of Hesiodos, Teogonia. Here, the historian says that the Goddess was born from Uranus’ cut genitals.

 Chipre, la isla de Afrodita

Uranus was married with Gea. However, he was afraid of loosing his throne by his children. For this he decided to throw all of his children in Tartara. Gea was desperate and she decides to take revenge from his husband. She goes to Tartara and she asks from her sons to punish their father by cutting him his genitals with a cradle. Only the young Cronos was brave enough to do it. When the right time came he cut his father’s genitals and he threw them in the sea. At that time foam was created and from the foam rose a beautiful woman. That woman was Aphrodite, the daughter of Uranus. The coast that she was born is associated with her birth shore and it’s called Petra tu Romiu. After her birth the beautiful Goddess passed from Kythira and from there she landed to Cyprus where the Horai were waiting for her. From there she was taken to Olympus and she was welcomed from the other Gods who were astonished by her beauty. An Homeric Hymn says that Zephyrus was traveling her until Cyprus and from there she was taken to Olympus.

Anywise, the most popular myth about her birth is the one of Hesiodos. Besides her name means the one who was born from the foam of the sea, Αφροδίτη < αφρός. Based to her origin there are other names that Ancient Greek used to call her for example Κύπριδα or Κύπρις, Ουράνια or Ουρανίδα etc.

 

Baño de Afrodita en Pafos

 

 

Visiting Paphos we definitely visit the Aphrodite’s Baths, the place where the Goddess was taking her bath. A wonderful place full of green. From a big rock flows clean and cold water. The rock that covers the lake creates a cave creating a small palace beautiful and bright, the place where the goddess was spending her time.

Claudian (4th century B.C.) says that her husband Hephaestus fenced her little palace because of its isolated position. He also speaks about two sources of water. The one was joining with honey and the other one with poison. From these two sources Eros used to arm his arrows. Athenian (170-230 B.C) says that the Goddess was taking her bath there and then she was sleeping with her husband. He is also the first one who refers to the place with the name Baths of the Goddess of love. In his work he is referring to the plant Lyhnida (Λυχνίδα) which is growing only in Lemnos and to Aphrodite’s Baths.

The presence of the Goddess in the island is obvious in a lot of places. Homer is talking about a sanctuary dedicated to Aphrodite, archaeologists found many sanctuaries of her in Palepaphos, where she was most worshipped, and in Amathunta too. We must say that in Cyprus she was worshipped as a woman and as a man in the same time with the name Aphroditos (Αφρόδιτος). Isichius says that she was a Goddess with a female and male substance and Suidas adds she had female and male genitals and that above she was a man and below a woman. Aphroditos symbolized the power of the nature that can itself create a life. For this, in Cyprus the Goddess didn’t have a husband and in Paphos she was worshipped like a stone in a phallus shape. Makrobius and Servius are talking about a statue with male characteristics with female dress. Aristophanes as well calls the Goddess Aphroditon.  Also there was a ‘holy prostitution’ where girls were sitting in the Goddess’ temple and strangers could pick one of them and sleep with them. In this way they were thinking that they fulfilled a holy duty.

Chipre, Baños de Adonis

The biggest love of Aphrodite was Adonis who is well known in the island as well. Not so far from the Aphrodite’s Baths we can find Adonis’ Baths. A verdurous place with waterfalls and wonderful plants. The myth says that Myrha was his mother and Kinyras his father, a king of Cyprus. Aphrodite punished her by making her fall in love with her father. When they both realized what happened Kinyras was chasing her in the woods to kill her. Then Aphrodite interfered and she turned her into a tree (Myrsina). From the bore jumped Adonis. Aphrodite astonished by his beauty took him and in a reliquary gave him to Persephone to take after him. When he grew up Aphrodite went to the underworld to take him but Persephone was in love with him and she denied returning him. Then a fight broke between the two Goddesses and then Zeus interfered for give a solution. Adonis was going to spend the three months of the year with Persephone and the rest with Aphrodite. Ares envied the love of Aphrodite and Adonis and for this he sent a wild boar which killed Adonis. The Goddess mourned so much for her lover and from her tears anemones grew and from his blood red roses. After his death Aphrodite asks Persephone to permit Adonis to come up to the earth. Persephone was agreed. From that time Adonis was spending six months with Persephone and the other six with Aphrodite.

Baños de Adonis

The tradition says that women who were born infertile and they wish to become pregnant swim in Adonis Baths and they will be able to have children.

In a hill near to Adonis Baths there is a big statue of Aphrodite which reveals her importance in the island, her power and her origin.

Estatuas de Adonis y Afrodita

 

 

Aphrodite’s Baths as well as Adonis’ Baths I think that are very important sight sees in Cyprus. They capture in a seductive environment all the glamour of Ancient Greek Mythology and they travel the visitors in an old era where Gods and Humans where so close to each other. Moreover they give to the visitors some moments of peace and an escape from the daily routine. They worth a visit!

 

 

            

 Irene Pacheco Gómez

Alumna de Filología Hispánica e Inglesa. Curso 2006/2007 Mitología Clásica 

Príapo

"Príapo (el cañon humano)" /Album, poder del deseo

 

Zeus el dios todopodedoro
unido con Hera, esposa, muy fiel
tentado a gozar por la bella Afrodita
Zeus no duda y se entrega al placer.

Embarazada Afrodita
Hera su rabia desencadenó:
"el fruto de vuestro pecado
tendrá en su cuerpo una deformación"

El hijo que ambos tuvieron
que Príapo se llamó
tenia un enorme falo
que mas que falo, era un cañon.

El destino
evitó el catigo
a quien pecó por pasión

el destino
ha convertido
al maldecido en un Dios

Todos adoran su mierbo
Príapo el Dios de la fertilidad
en su honor se montan fiestas
donde es frecuente el exceso sexual

El que nació maldecido
por castigar la pasión
tenia un enorme falo
gracias al falo, ahora es un Dios.

 

  El documento que vamos a analizar es la canción "Príapo (el cañón humano)" del grupo Lujuria.

  En ella se trata sobre el nacimiento de Príapo, cuyos padres son Zeus y Afrodita y sobre la malformación que tuvo debido a un maleficio llevado a cabo por Hera celosa de esa relación pasional entre Afrodita y su esposo Zeus, según cuentan algunas versiones.

  El resultado de esto será que el fruto de esa relación tendrá un enorme falo el cual será adorado por muchos y reconociéndole como dios de la fertilidad.

  Una de las versiones de este mito que encontramos en la mitología señala a Príapo como hijo de Afrodita y Zeus. Esta versión cuenta que Hera, profundamente celosa de su rival, le tocó el vientre mientras estaba aquella embarazada, dando a luz como consecuencia a un niño deforme. Su madre Afrodita temiendo las burlas de los demás dioses abandonó a su hijo en el bosque, pero unos pastores lo recogieron, por esto, además de ser dios de la fecundidad, también es el dios de la jardinería.

  Sin embargo existen otras versiones en las que este dios habría nacido de Afrodita, o de Quíone y de Dionisio, Hermes o Adonis, según diversas leyendas.

  Se considera a Príapo dios protector que ahuyenta a los ladrones, espantapájaros, portador de buena suerte y que neutraliza los maleficios de aquellos que intentan perjudicar las cosechas. Sus atributos más frecuentes  son la podadera y otros instrumentos de jardinería, llevando fruta en su ropa o una hoz, y también con una cornucopia en la mano. Se le suele representar con un enorme pene en perpetua erección (símbolo de la fuerza fecundadora de la naturaleza), y sus ritos suelen estar relacionados con asnos a los que se coronaba con flores en las festividades. Sus santuarios más destacados son el de Lámpsaco, Cizico y monte Helicón.

  En las excavaciones de Pompeya se descubrió un famoso fresco de Príapo pintado en las paredes del vestíbulo de la casa de los Vetti. Se cree que la función de este fresco era contrarrestar al mal de ojo de los envidiosos de la riqueza de los Vetti, dos acaudalados comerciantes de la ciudad que gastaron grandes sumas en decorar su mansión.

   Este dios al que nos referimos ha poseído desde la antigüedad un carácter obsceno lo cual se aprecia también en esta canción de la actualidad. Los poetas clásicos ya inventaron situaciones cómicas y obscenas, dando mucha mayor importancia a este personaje de la que realmente había tenido en la religión y sus ritos. De este modo apreciamos que tanto en la época clásica como en nuestros tiempos preferimos los temas que pueden causar cierto morbo. En esta canción, por ejemplo, el autor se centra en describir la característica del dios que más le interesa, su falo, para intentar atraer a una mayor cantidad de público y evitar el aburrimiento, y para esto utiliza un lenguaje mucho más vulgar, con términos no especializados ni poéticos, sino con un lenguaje que podría entender cualquiera, y con el uso de metáforas como “el cañón” que identifican con su miembro reproductor.

 

  Zeus, que en este poema se le reconoce como el padre de Príapo, era conocido como padre de dioses y hombres, y sus símbolos, aunque aquí no aparecen, son el rayo y el águila. De este dios es conocida su promiscuidad, pues tuvo hijos con diosas como Temis, Deméter, Leto, Sémele, Hera (su esposa legítima)…También tuvo algunos con Calíope Níobe, Alcmena o Dánae, entre otras mortales y parece ser que también con alguna ninfa.

  Gracias a estos hijos se le puede relacionar con varias ciudades y establecer elementos en común entre ellas, hecho que explicaría en parte por qué se le rendiría culto como al dios más importante en todas ellas. Por ejemplo, la relación con Creta se establece a través de Europa, con quien tras raptarla y llevarla a una isla tuvo a Sarpedón Minos y Radamantis; la relación con Esparta se basa en la unión entre Zeus y Leda, etc.  Estas uniones de los dioses con mortales las utilizan mucho en la época clásica para explicar el origen de los reyes, casi siempre descendientes de dioses.

Sin embargo, debido a esta cantidad de relaciones extramatrimoniales, Hera, diosa del matrimonio y modelo de esposa (tanto de fidelidad como de celos y conflictos), muchas veces protagoniza episodios de celos que en ocasiones le cuestan muy caros. En este caso es evidente lo que pasó, pues tocando el vientre de Afrodita pretendía causar una deformación en el hijo de su marido para disgustarle y causar el rechazo hacia él, y realmente lo consigue, puesto que, como ya dijimos antes, su madre le deja abandonado en el bosque donde unos pastores lo recogieron, criaron, y veneraron como un dios. Esto lo hizo por temor a las burlas pues Afrodita es diosa por excelencia de la belleza (protagoniza episodios como el juicio de París, quien la elige como la diosa más bella y ella le protege a partir de ese momento), además de serlo del amor y la sexualidad. Sus poderes son inmensos: protege a los esposos, fecunda los hogares y está presente en los partos. También simboliza la pasión desencadenada que destruye o perjudica las uniones legítimas, lo que sucede en este caso con Zeus y Hera, e incita a los mortales a toda clase de voluptuosidades y vicios. Por esta clase de sucesos muchas veces se la identifica como la trenzadora de engaños o la amante de la sonrisa.

 Debido a su inmensa belleza, Zeus por miedo a que Afrodita fuera causa de violencia entre otros dioses, la casó con Hefesto, éste estaba contentísimo de haberse casado con la diosa de la belleza y forjó para ella hermosa joyería, incluyendo el cestus, un cinturón que la hacía incluso más irresistible para los hombres. La infelicidad de Afrodita con su matrimonio y esa necesidad de hacer desencadenar la pasión la llevó a empezar a relacionarse con otros. Zeus, es solo uno de ellos. Ares, por ejemplo, fue a quien más recurrió, teniendo la desgracia que su esposo les puso una trampa y les avergonzó delante del resto de dioses.

 

Volviendo a Príapo, creado por esa misma pasión desencadenada de sus padres, también podemos recordar otros episodios que tienen que ver con su deformación y con su vida. Existen leyendas relacionadas con Príapo que refieren cómo Lotis, ninfa amada por él y a la que éste perseguía continuamente, cayó dormida ebria en un banquete, y Príapo aprovechó la oportunidad para intentar violarla. Con sigilo se le acercó, y justo cuando iba a abrazarla uno de los burros de Sileno (anfitrión del banquete) alertó al resto de invitados con «estridentes rebuznos». Lotis se despertó y rechazó a Príapo, pero su auténtica salvación llegó cuando pidió a los dioses ser transformada en planta: de aquí surgiría pues, la flor de loto. Para hacerle pagar por estropearle esta oportunidad, Príapo mató al burro. Tal era el espanto que le producía tan desarrollado miembro que Lotis prefirió convertirse en una flor antes que someterse a él. Este mito recuerda al de Apolo y Dafne, quien perseguida por el dios, imploró ayuda al dios del río Peneo que la convirtió en laurel. Y aún otra leyenda tardía cuenta que la diosa romana del hogar, Hestia, se despertó avisada con los rebuznos del asno, su animal preferido, en el momento en que Príapo pretendía violarla y de este modo consiguió evitarlo.

   Lo cierto es que en función del punto de vista Príapo puede ser visto de un modo muy diferente. Para aquellas a las que el dios intentó violar es evidente que les producía gran temor debido al tamaño de su aparato reproductor, y realmente debía ser un ser monstruoso. Sin embargo, por otros es alabado como dios de la fecundidad. En esta canción a la que nos referimos, se le hace una especie de alabanza. Haciendo referencia al destino, los autores afirman que lo que pretendió ser una maldición pasa a ser una bendición. Puesto que esa relación había sido fruto de la pasión: Zeus no duda y se entrega al placer, nació maldecido por castigar la pasión… La deformación que Hera pretende se produce en una de las partes del cuerpo más afectadas por ella: el aparato reproductor, que además es el “culpable” del nacimiento de los hijos.

  También en la canción se hace referencia a las fiestas con frecuente exceso sexual. Esto en la actualidad podría llamar la atención, pero en la época clásica era frecuente encontrar orgías, danzas, etc. cuando se festejaba en honor a dioses como Dionisio (dios de las fiestas, el vino y las orgías), en muchas ocasiones identificado con el propio dios, o en honor al mismo Príapo.

  El nombre de este dios siempre ha sido identificado con la fertilidad y el aparato reproductor masculino, y debido a ello también encontramos influencias y referencias a él en otros campos que no tienen tanto que ver con la mitología. Por ejemplo:

   Priapos fue el antiguo nombre de la ciudad turca de la antigua ciudad Karabiga, llamada así en su honor.

    Se llama priapeos (Priapea en latín) a una colección de unos ochenta elegantes aunque indecentes poemas latinos sobre Príapo.

   En medicina, el priapismo designa una erección dolorosa y prolongada sin excitación sexual.

    En biología los phylum priapula (priapulidos) son un grupo de animales con una forma muy parecida a la de un pene.

 

Alberto Pardal Padín

Alumno de Filología Clásica. Curso 2005/2006 Mitología Clásica

 

Juno, irritada con Eneas, utiliza su influencia para desatar los vientos; Neptuno deja claro cuál es su poder.

 

Ante él se abaja hasta los ruegos Juno:

“Eolo, el padre de los dioses y hombres

por algo a ti concede que apacigües

o revuelvas las olas con el viento:

un pueblo mi enemigo el ponto cruza,

a Italia transportando las reliquias

de Ilión vencido y sus vencidos dioses.

¡De tus vientos encrespa la violencia,

anega y hunde naves, siembra náufragos

por el mar, y la flota desparrama!

Tengo catorce primorosas ninfas;

la más bella de todas, Deyopea,

en estable matrimonio te la entrego:

será tu premio, y a ti siempre unida

te hará padre feliz de hermosa prole.”

Responde Eolo: “Oh, reina, a ti te incumbe

definir tus deseos; lo que mandes

es privilegio mío ejecutarlos.…”

 

Tal gemía. En silbante turbonada,

de frente el aquilón hiere la vela

y hasta el cielo alza el mar. Trízanse remos,

ladéase la proa y el costado

presenta al maretazo. Sobreviene

súbito un monte de agua, abrupta mole...

 

Sintió Neptuno en tanto el sordo estruendo

con que por la galerna el mar bullía,

y el flujo extraño de las quietas aguas

sorbidas del profundo. El grave enojo,

de lo alto atalayando, disimula

y alza sereno el rostro entre las olas.

Dispersa mira la deshecha escuadra

y a Eneas y sus Teucros oprimidos

al desplomarse el cielo sobre el ponto.

Entiende el dios las alevosas iras

de su hermana; y al Céfiro y al Euro

mandando presentarse, así apostrofa:

“¿Tanto orgullo os inspira vuestra alcurnia,

que sin mi anuencia os atreváis, oh vientos,

a trastornarlo y revolverlo todo

y armar tal confusión? ¡Ah, yo os lo juro…

-mas antes es poner el mar en calma.

Otro nuevo desmán, y os escarmiento!

¡Fuera!…y a vuestro rey llevad mi dicho:

No es el reino del mar herencia suya

ni el terrible tridente, sino mía.

Rey él en sus enormes farallones,

Euro, vuestra mansión, en ella ostente

Eolo su poder, y allí, encerrados,

en su cárcel los vientos, reine y mande…”

(Virgilio, Eneida I, 95-112, 146-151, 178-202; traducción de Aurelio Espinosa Pólit)

 

            El texto comienza con la bajada de Juno a Eolia para suplicar a Eolo que desate los vientos para evitar que Eneas y los troyanos lleguen a Italia. Juno detestaba a los Teucros por varias razones. Cabe destacar dos utilizadas por Virgilio en su obra: el poeta habla de la afrenta realizada por Paris al elegir a Afrodita como la más bella y también de la gloria concedida al pueblo por Júpiter al raptar al joven Ganímedes y convertirle en copero de los dioses. Juno, dependiendo de las versiones, se presenta como una esposa comprensiva o como una esposa celosa y vengativa, como en este caso, ya que Júpiter se había enamorado del joven Ganímedes. Estas razones le llevaron a actuar contra los teucros en la guerra que mantuvieron contra los aqueos y son éstas las razones que le mueven a evitar que un pueblo tan odiado por ella renazca y se establezca en otro territorio. Además, el hado había predispuesto que este reino fundado por Eneas iba a ser el imperio más poderoso y que iba a derrotar a un pueblo protegido por la diosa, Cartago. A esto hay que añadir que Juno se presenta como la defensora de todos los opuestos a Eneas (Cartago, Turno…).

            Sigue a esto la petición a Eolo, una divinidad que normalmente se toma como hijo de Neptuno y que ya aparece en los poemas homéricos, encargado del control de los vientos, ya sean éstos favorables o destructivos. Así, Juno suplica que alborote el mar para que Eneas no llegue a las costas de Italia, y le ofrece el matrimonio con una bella ninfa a cambio, intentando comprar su favor. Esto tiene mucho que ver con la atribución a Juno de la vigilancia de los matrimonios, es ella quien cuida de ellos y es ella quien ofrece uno a Eolo. Éste accede a lo que pide la diosa, ya que, en palabras del poeta es ella quien consiguió para Eolo el poder y el reino que ahora posee, por lo que se ve obligado a devolver su favor. Eolo dice en el poema “a ti debo el favor que me obtuviste/de Jove omnipotente…”, es otro ejemplo de cómo, aunque Júpiter es el Soberano de los dioses, Juno está en una posición privilegiada al ser su esposa, ya que es capaz de convencerle y cambiar sus deseos mediante la seducción, como hace durante la guerra de Troya para que los dioses puedan ayudar a los Aqueos (Homero, Ilíada, XIV, 159-221, 292-360). Así, Eolo se entromete en el reino de otro dios más poderoso que él, Neptuno, y libera a los Vientos (Céfiro, Euro, Noto...) que destrozan la flota de Eneas y le llevan a la deriva por el mar.

            Neptuno, al ver lo sucedido, decide intervenir, ya que él ya ha depuesto su ira contra los troyanos y también porque su ira es contra los descendientes de Laomedonte, y Eneas es nieto de Temiste, hermano de Laomedonte, por lo que su ira no va contra los descendientes de Anquises, como ya demuestra en la guerra de Troya al salvar a Eneas. Neptuno, habiendo sido expulsado por Júpiter del Olimpo a causa de una conspiración para arrebatarle el poder, se refugia en Troya junto a Apolo, que había intentado vengarse atacando a los Cíclopes por la muerte su hijo Asclepio (Esculapio) a manos de Júpiter, que fulminó a aquél con un rayo debido a que había llevado sus capacidades curativas hasta poder resucitar a los muertos, algo que iba contra las leyes divinas. Ellos se encargan, junto a Éaco, de construir para el rey Laomedonte la muralla de Troya (por eso sólo se podía destruir por un tercio de su extensión). Laomedonte, tras tener la muralla construida no accedió a pagar a los dioses, razón por la que Neptuno pasó a apoyar a los aqueos durante la guerra. Al no querer pagar a los dioses, Neptuno manda a un monstruo marino que siembra el pánico entre los habitantes de la Tróade. Además, habían aparecido tres serpientes de las que dos se estrellaron contra el muro, pero una lo atravesó, lo que se interpretó como que dos Eácidas iban a tomar Troya, el primero, Peleo, hijo de Éaco, y el segundo Neoptólemo (Pirro), hijo de Aquiles Pelida. En la Eneida, Neptuno no es contrario a los teucros, ya que el quería que cayera la ciudad cuya muralla había ayudado a construir, nada le importa que Eneas vaya a crear una nueva Troya.

Es capaz de conocer las razones de la ira de su hermana y saber que es ella quien ha instigado a Eolo a liberar a los vientos.  Existen varias versiones acerca de la omnisciencia de los dioses olímpicos. En el mito de Tántalo, éste despedaza a su hijo Pélope y lo ofrece a los dioses, que le favorecían, para que lo coman; todos descubren su treta salvo Deméter (Ceres) que estaba afligida por la desaparición de su hija Perséfone (Proserpina), que había sido raptada por Hades para que fuera su esposa; como ésta había probado una granada del Hades, debe pasar una temporada del año con su marido (otoño e invierno) y otra con su madre (primavera y verano). En este caso, Neptuno conoce los planes de su hermana Juno (ambos eran hijo de Saturno y Rea/Cibeles).

Neptuno llama a los vientos y les hace parar y llevar a Eolo el mensaje de que no se entrometa en un reino que no le corresponde. Con esto, Neptuno hace referencia al reparto que del mundo hacen los tres hijos de Saturno, Plutón, Júpiter y él. Tras la victoria sobre los titanes y la condena de éstos al Tártaro, los saturnios deciden repartirse el mundo; Júpiter pasa a ser el Soberano de los dioses y a gobernar en el cielo, Plutón pasa a ser el señor del inframundo y de los muertos y Neptuno se convierte en el señor de los mares. Esta atribución del poder sobre el mar a Neptuno puede no ser la originaria. El Panteón griego (del que proviene el romano) tenía en principio a Posidón como señor de los terremotos, un dios ctónico, sin embargo, al descubrir el mar los griegos, atribuyeron éste al dominio de Posidón. Así, pasa a ser el soberano de los mares. Reprende a los vientos su atrevimiento, mencionando su ascendencia (todos ellos eran hijos de Eos, la Aurora, y de Astreo), sin embargo, el poder de Neptuno es superior no deben atreverse, ni ellos ni Eolo a actuar en el mar, su dominio, sin su consentimiento.

 Hace alusión también a uno de sus atributos, el tridente, que el poeta dice que usa Eolo para liberar a los vientos. Este tridente lo había recibido de los cíclopes uranios que habían entregado a Júpiter el rayo, el trueno y el relámpago, y a Hades un casco que le hacía invisible. Los Cíclopes se los entregaron para que hicieran frente a Saturno y el resto de titanes durante la Titanomaquia, la guerra que se dio entre lo dioses liderados por Júpiter tras haberlos sacado a todos del estómago de su padre, que los había devorado para evitar que su hijo hiciera lo mismo que él había hecho con su padre Urano. Neptuno reclama como propio el derecho para utilizar el tridente y el de desatar las tormentas, ya que él es también quien se encarga de la fortuna de los navegantes. Acaba su intervención mandando a Eolo que gobierne sobre su reino, ya que los dioses tendían a reconocer los atributos de los demás y a respetar el campo de acción de cada uno, salvo en determinadas ocasiones como la intervención de Afrodita en la guerra de Troya sin ser una diosa guerrera.

 

            Por último cabe destacar la genealogía del héroe protagonista del poema, Eneas. Este héroe es hijo de Venus y del troyano Anquises. Éste estaba en el monte Ida con el ganado cuando Venus se le acercó haciéndose pasar por mortal para engañarle. Anquises, prendado de la diosa, la dejó embarazada. Algún tiempo después Júpiter le castigó por jactarse de haberse acostado con Venus. Descendiente de Eneas es Julo, del que tomaron el nombre la Gens Iulia de Roma, a la que pertenece Octavio Augusto que es quien ordena la redacción del poema a Virgilio y cuya familia está altamente ensalzada a lo largo de la obra.

           

            A lo largo de la obra Juno no consigue detener el fin último de la empresa de Eneas, que es llegar a Italia y fundar la que después será Roma, ella sólo consigue retrasar la llegada y provocar la guerra, pero Roma pervive para ser el mayor imperio de su época, vencer a Cartago, su protegida, y someter a los griegos con un poder muy superior al que Ilión consiguió.

 

Diego Ernesto Parra Sánchez

Alumno de Filología Hispánica. Curso 2006/2007 Mitología Clásica 

Zeus, Hera e Ío

                                     Giovanni Ambrogio Figino, Giove e Io

ESQUEMA

a)    Autor, obra, contexto.

b)   Mito representado (desarrollo).

c)    Personajes representados (atributos, genealogía, influencia, soberanía olímpica…)

d)   Simbolismo e iconografía.

a)      Antes de empezar a comentar la obra pictórica que nos ocupa desde un punto de vista mitológico es preciso enmarcarla. Se trata de un óleo del pintor renacentista italiano Giovanni Ambrosio Figino (1550-1595) que lleva por título: Zeus y Hera. El Renacimiento fue una época de gran abolengo artístico cuyo nombre se debe al renacer del gusto por la cultura y el arte clásico grecolatino. Así, no es de extrañar que se vuelvan a representar, tanto en pintura como en escultura, obras de temática mitológica. Además el “estilo gigante” en la representación de cuerpos fornidos y músculos estereotipados o el claroscuro de cabello y túnicas así como la tez blanquecina y rosada (destacada en la diosa Hera) nos acercan al concepto estético y de belleza de la época.

b)      La pintura tiene como tema principal el mito de Zeus e Ío. Ésta era una ninfa hija del río Inaco que se hizo sacerdotisa de la todopoderosa Hera. Ésta, la esposa de Zeus, tenía motivos de sobra para protestar por la conducta promiscua de su esposo. Era imperdonable que Zeus se enamorara de la bella Ío e intentara persuadirla para yacer con ella en los bosques secretos de Lerna (Argos). El rey del Olimpo se había insinuado a Ío más de una vez en sueños y ésta, aturdida y contrariada, no sabía qué hacer. Un día en que Ío se encontraba en los bosques de Lerna, pues había sido confinada allí por culpa de un oráculo (hecho que revela la importancia e influencia de estos en la Grecia antigua como desvela el mito de Dánae recluida por su padre en un torreón para no morir a manos de su nieto), Zeus se le apareció, e intentó persuadirla para yacer juntos. La pobre Ío quedó horrorizada ante la idea y huyó rauda. Pero Zeus desplegó un abanico de nubes tormentosas que hicieron que todo se tornara oscuridad enseguida de modo que Ío quedó desorientada. Cuando finalmente Ío se detuvo sin saber a dónde ir Zeus la atrapó y le arrebató la virginidad por la fuerza.

 Entonces, Hera  se asomó desde el Olimpo y observó sorprendida la zona de Argos que había quedado en tinieblas ya que el resto de la ciudad brillaba el sol. Tenía que tratarse de una artimaña de su marido y se apresuró a descender a la tierra ordenando, como diosa poderosa e influyente que era, a Apolo (el dios sol) que disipara las nubes. Al llegar a los bosques, se encontró a su esposo Zeus junto a una novilla blanca que pacía tranquilamente. Los ojos del animal parecían casi humanos, y la diosa empezó a preguntarse si no sería aquélla la amante transformada en novilla por aquél. <<Regálame esta hermosa criatura>> le pidió Hera, y el todopoderoso dios no pudo sino regalársela para no levantar sospecha.

Hera estaba convencida de que la novilla era su sacerdotisa ausente. Pensó también que seguramente Zeus quisiera arrebatársela, de manera que dejó a la ternera al cuidado de Argo para que la vigilara día y noche. Éste era un ser sobre cuyo origen existen muchas teorías, entre ellas, que fue engendrado por la tierra misma. Tenía cien ojos que permanecían siempre alerta, pues cuando cincuenta de ellos descansaban los otros cincuenta permanecían al acecho y viceversa. Entonces Zeus, compungido y amedrentado por la culpa de ver a su amada sufrir, decidió mandar a Hermes, el embaucador, para que, con la dulce música de su aula, adormeciera los cien ojos de Argo con el propósito de matarlo y así liberar a la desventurada Ío, que impotente dibujaba en la tierra su nombre con sus pezuñas, incapaz de poder hablar con su padre. Dicho y hecho, una vez se hubo enterado Hera de la fechoría urdida por su marido, tras coronar las plumas de su ave (pavo real) con los ojos de Argo, la tomó con la desdichada (consciente de no poder rebatir la autoridad de su poderoso marido) y envió un tábano que empezó a picar a Ío. La pobre sacerdotisa echó a correr senda a través, agobiada por el pérfido parásito, hasta llegar a Egipto. Al pasar Ío por el estrecho que separa Europa de Asia, éste quedó bautizado como el estrecho del Bósforo ("el paso de la vaca"). Una vez en Egipto, Zeus le devolvió la forma humana y allí engendraron a Épafo, quien reinaría en Egipto y fundaría la ciudad de Menfis. La hija de éste dio a luz dos hijos de Posidón, Agenor y Belo, éste a su vez tiene a Dánao y Egipto como hijos. Las cincuenta hijas del primero, llamadas Danaides, y los cincuenta vástagos del segundo contrajeron matrimonio, pero las hijas de Dánao siguiendo las órdenes de su padre mataron a sus maridos. Sólo Hipermestra se resistió a obedecerle y tuvo como hijo de Liceo a Abante. Éste a su vez a Acrisio y éste a su vez a Dánae. Ésta tuvo al héroe Perseo con Zeus, del mismo modo éste a Alceo y Electrión. El hijo de Alceo será Anfitrión, en cuya figura se transmutará Zeus para tener con Alcmena a Heracles.

 

c)      Los personajes mitológicos representados en el cuadro son Zeus y Hera, dejando aparte la novilla blanca que por el mito sabemos que se trata de Ío transformada por Zeus para no ser descubierta por su esposa.

Zeus es el dios más poderoso del Olimpo griego. Hijo de Crono y Rea se hace con el poder en el Olimpo tras usurpar el trono de su padre, matándole y liberando así a sus cinco hermanos, entre ellos Hera. Reina sobre los hombres y el resto de los dioses, y domina los fenómenos atmosféricos. Se le atribuyen el rayo, la égida o el águila (ésta como ave regia y poderosa). A pesar de tener pareja estable son innumerables sus escarceos amorosos objeto de mitos como éste o el de su amor homosexual Ganimedes, a quien raptó transfigurado en águila para convertirlo en el copero olímpico y así acabar ambos caracterizados como el planeta más grande y dominador del sistema solar y su principal satélite. Del mismo modo, la propia Ío, quien también pasó a convertirse en satélite de Júpiter (terminología latina de Zeus). También son innumerables los mitos que a través de estas infidelidades pretenden dotar de enjundia y distinción una determinada ciudad y su estirpe real, emparentando a Zeus con algunos de sus fundadores y antepasados. Puede ser el caso de éste que pretende relacionar a Épafo y su reino egipcio con Zeus. O el mito de Europa, la cual fue cortejada por Zeus que adoptó  para ello la forma de un toro blanco y juntos fueron a yacer a una isla pasándose a llamar Creta. De este modo se originan los reyes de esta quedando ligada la misma al poderoso dios. Así mismo Hera está relacionada con la ciudad de Argos. Allí se le rendía culto e Ío era una de sus sacerdotisas.

   No son pocas tampoco las veces que Hera (diosa de la fertilidad y el matrimonio, hermana y esposa de Zeus y relacionada con aves como el pavo real, que también deja constancia de su carácter regio) guía su ira por la infidelidad de su marido hacia sus amantes o el fruto de las mismas, consciente del mayor poder e influencia de su cónyuge. Famoso es el caso del hijo más poderoso de Zeus, Heracles, a quien Hera mandó serpientes a su cuna e incluso le impidió reinar en Grecia, adelantando el parto de su primo Euristeo, tras hacer jurar a Zeus por el agua sagrada de la Estigia, que el primero en nacer procedente de su estirpe reinaría sobre los helenos.

   Volviendo al comentario de la imagen de Figino, desde mi punto de vista, la figura de un niño atemorizado que dirige una mirada penitente a la tremenda Hera y se resguarda tras las anchas espaldas de Zeus (figura enigmática y susceptible de otras interpretaciones), es Hermes puesto que, si bien participa en el mito liberando a Ío y matando a Argo (labor que le ha encomendado Zeus) también es el hijo de éste, fruto de su relación con Maya. Seguramente el autor haya querido caracterizar al personaje con el semblante inocente de un niño.

 

d) En cuanto a simbolismo se refiere, a parte de los iconos del águila y el pavo real (coronadas las plumas de éste con los ojos del servicial Argo) ya comentados con anterioridad en su faceta de iconos de poder y distinción regia relativos a Zeus y Hera,  hay que comentar la corona que porta ella o las túnicas de colores bermellones y anaranjados que luce. El arco iris surge tras el contraste que se crea al aparecer la luminosa Hera en la estancia disipando las nubes tormentosas desplegadas por Zeus para no ser reconocidos éste e Ío.

 

Susana Inés Pérez Alonso

Alumna de Filología Inglesa. Curso 2007/2008 Mitología Clásica

Leda Atómica

Salvador Domingo Felipe Jacinto Dalí i Domènech, pintor surrealista español, nació en 1904 en Figueras y murió en 1989 en el mismo lugar.

“Leda Atómica” fue pintado alrededor de 1949 y se encuentra actualmente en la Sala del Tesoro del Teatro-Museo de Salvador Dalí en Figueras.

El óleo muestra un Zeus totalmente transformado en un bello cisne y una Leda desnuda.

Elegí este cuadro porque me llamó la atención desde un primer momento debido a la peculiaridad con la que Salvador Dalí representa el mito de Zeus y Leda y, sobre todo, porque de esta unión nacen los Dioscuros, hermanos que siempre me han llamado la atención por su buena relación.

 Es momento de remontarnos al mito que se representa en “Leda Atómica”.

Leda estaba casada con Tindáreo, rey de Esparta. Un día, Zeus se transformó en cisne con el propósito de unirse con ella. Atendiendo a la mayoría de las versiones del mito, Leda puso uno o dos huevos de los que nacieron Helena y Clitemnestra, y Cástor y Pólux, también llamados los Dioscuros, los chicos de Zeus, los gemelos o los benevolentes. Uno de cada pareja era inmortal: Helena y Pólux eran hijos de Zeus mientras que Clitemnestra y Cástor eran considerados hijos de Tindáreo y, por lo tanto, mortales.

Clitemnestra se acabó casando con Agamenón y tuvo a Orestes entre otros.

En cuanto a los Dioscuros, se dice que aparecían con sus fuegos en lo alto del mástil de los barcos para indicar que se acercaba una tormenta. Como he dicho anteriormente, Pólux era inmortal mientras que Cástor era mortal, y por lo tanto, Pólux estaba destinado al Olimpo y Cástor, como mortal, al Hades. Se cuenta que como no querían separarse, lograron alcanzar un acuerdo mediante el que los dos juntos pasarían la mitad del año en el Hades y la otra mitad del año en el Olimpo.

Por otro lado, Helena fue la causante de la guerra de Troya por ser la mujer más bella del mundo.

Llegados a este punto, es conveniente remontarse a las bodas de Tetis y Peleo.

Tetis era una ninfa marina a la que Zeus y Posidón habían pretendido, pero a la que decidieron casar con Peleo, un mortal, tras revelar el Oráculo que el hijo que tuviera Tetis sería más poderoso que su padre. Tetis y Peleo se casaron y Eris, la diosa de la discordia, se presentó en la boda sin haber sido invitada llevando una manzana con la inscripción “a la más bella”.  Paris, príncipe troyano, fue el encargado de seleccionar a la diosa más bella entre Atenea, Hera y Afrodita. Hermes le condujo hacia ellas y cada una le prometió una cosa distinta. Como Afrodita le prometió el amor de la mujer más hermosa del mundo, eligió a Afrodita como la diosa más bella. Cuando Paris fue a Esparta por asuntos diplomáticos se enamoró de Helena y, con ayuda de Afrodita, la sedujo y raptó. Los griegos, que habían acordado que defenderían al marido que Helena había elegido en caso de que se la disputaran, parten hacia Troya. De ahí, la gran importancia de Helena, fruto de la unión de Leda y Zeus transformado en cisne.

Sin embargo, el caso de Leda es solo una de las infinitas aventuras de Zeus.

Un caso muy similar es el de la unión con Europa, mediante la que Zeus establece relación con Creta. Dice el mito que Europa jugaba en la playa cuando vio un precioso toro y se subió en su lomo. El toro, que era el mismo Zeus, se la llevó corriendo por encima de las olas a Creta, donde tuvieron tres hijos: Minos, Sarpedón y Radamantis. Más tarde, Zeus abandonó la isla dejándoles con el autómata Talos y una jabalina. Finalmente, Asterión se casó con Europa y aceptó a sus hijos.

Otro caso semejante es el de Dánae. Esta vez, Zeus se transforma en lluvia dorada y de esta unión nace el gran héroe Perseo. Además, este mito ha sido reinterpretado en el cristianismo.

Otra de las amantes de Zeus fue Alcmena que le permitió establecer relación con Tebas. En este caso, Zeus adquiere la forma de Anfitrión, marido de Alcmena, que prometió no unirse con ella hasta que no regresara victorioso de la guerra contra los asesinos de los hermanos de Alcmena. De esta unión de Zeus nació otro gran héroe, Heracles. Hermano suyo, pero hijo de Anfitrión es Ificles.

Heracles y Perseo serán dos de los grandes héroes que se encargarán de seguir y continuar la labor de su padre Zeus, especialmente luchando contra monstruos y contra todo aquello que atentara el orden establecido por su padre. Uno de los episodios más característicos de Perseo fue el de su lucha contra las Gorgonas. Heracles ayudó a su padre Zeus en la Gigantomaquia, a luchar contra los Gigantes, ya que en la lucha de generaciones Zeus se había impuesto como dios principal tras derrotar a su padre Crono y tenía que luchar por mantener su posición.

Otra de las relaciones más problemáticas de Zeus fue la que mantuvo con Io, sacerdotisa de Argos, donde es tan venerada su legítima esposa, Hera. Zeus tenía el deseo de unirse con Io, y para ello, Zeus creó una niebla espesa en el bosque de Lena. Esto a Hera le pareció muy sospechoso y pidió a Apolo que aportara claridad. Cuando lo hizo, Zeus apareció solamente acompañado por una novilla de ojos casi humanos. Hera sospechó que esa novilla era la amante de su marido así que pidió a Zeus que se lo regalara. Cuando él cedió, Hera puso a su cuidado a Argos, el de los muchos ojos, pero Zeus hizo que Hermes lo matara causándole sueño a través del caduceo. De ahí que el símbolo de Hera sea un pavo real con muchos ojos y también que el epíteto de Hermes sea  ‘argifonte’. Finalmente, cuando Hera descubrió que la novilla era en realidad Io, envió un tábano que hizo que la vaca huyera hasta el paso del Bósforo en Egipto. Tras cruzarlo, Io tuvo a Épafo. Otros descendientes de la sacerdotisa fueron Dánae, Perseo. Alcmena y Heracles entre otros.

Debido a estas uniones, a lo largo de la historia se ha considerado a Zeus un dios libertino y promiscuo pero, atendiendo a la mentalidad de aquella época, todas estas uniones tienen un gran valor a la hora de remontar los linajes de un determinado pueblo hacia el dios principal: el dios principal, Zeus, se une a la ninfa o diosa local para establecer así relación entre él y la localidad en concreto. Cabe destacar que todas las uniones de Zeus con sus amantes se dan una vez y siempre son fructíferas.

A pesar de todas estas amantes, y de su relación homoerótica con Ganimedes, Zeus tiene una misión establecida como dios principal: formar una familia patriarcal. Este objetivo se consigue gracias al matrimonio institucional con Hera. Esto significa que Hera es la única esposa legítima y que, por lo tanto, todas las demás mujeres quedan reducidas a amantes.  Zeus se une con todas estas amantes pero nunca sin restar importancia a esa misión establecida.

Hera no quedó del todo exenta de las transformaciones de Zeus. Se dice que cuando Zeus trató de unirse a ella se transformó también, esta vez en un pequeño cuco.  Otras versiones apuntan a que Hera y Zeus llevaban una relación amorosa desde que eran niños y gozaban del amor a escondidas de sus padres.

Por un lado, Hera era el modelo de esposa luchadora, de mujer vengativa, celosa e incluso violenta hacia todas y cada una de las amantes de su marido, y hacia todos y cada uno de los hijos que fueron fruto de aquellas relaciones extramatrimoniales.

Por otro lado, Zeus es el dios principal, el más poderoso, cuyas  decisiones son irrevocables y que, a veces, se comporta como un tirano. Un ejemplo claro es el de Prometeo. En cierto modo, en ocasiones, Zeus teme a Hera. Por ejemplo, cuando Tetis va a hablar con él tiene miedo de que Hera se enfade. Sin embargo, Hera no puede participar de todo lo que haga Zeus puesto que él es el que siempre ha de tener la última palabra.

Zeus es el dios del éter y de las nubes, el principal y más poderoso, pero es imprescindible recordar que está sometido a la Moira o destino, ya que no es un dios creador sino que forma parte de esa actualidad cósmica. Como dios principal, tiene que repartir el mundo entre los humanos y, de este modo, ellos también siguen este modelo de familia patriarcal. Como dato curioso, cabe mencionar que de entre los dioses, solamente Afrodita y Hefesto llegaron a contraer matrimonio. Otra de las más famosas parejas de dioses es la de Hades y Perséfone que no se casan, y tampoco llegan a tener descendencia. Poseidón y Zeus tienen muchas aventuras amorosas transformándose en muchas ocasiones mientras Hades apenas tiene.

 

Volviendo a la representación del mito de Leda y Zeus en “Leda Atómica”, algunos elementos son especialmente relevantes. El espacio suspendido, la levitación de los objetos y la yuxtaposición son algunas de las características más notables del surrealismo de Dalí. Cabe destacar a modo de anécdota que Dalí utilizó como modelo para pintar a Leda a su mujer y musa, Gala.

Al contrario que en el cuadro de Miguel Ángel de mismo tema que vemos representado a la derecha, Dalí trata la escena desde una perspectiva mucho más espiritual: todo es etéreo en el sentido de que los objetos y los personajes no se tocan, y la imagen del cisne que se acerca suavemente a besar a Leda mientras ésta le sostiene el cuello delicadamente desprende más bien ternura.

También podemos ver abajo representaciones surrealistas de objetos como una escuadra o un libro, y el huevo del que, según se dice en el mito, nacieron los hijos de Leda.

Para terminar, es importante que se diga que ha habido distintos y variados acercamientos al tratamiento de este mito en la pintura. Por ejemplo, Leda puede ser representada con varios huevos e incluso, se le ha llegado a identificar con la cáscara de un huevo gigante. Zeus suele aparecer con el cetro, el águila o el rayo, pero muchas veces se le representa directamente como animal tras su transformación, en este caso, como un cisne.

 

 

Sandra Pérez Ibáñez

Alumna de Historia. Curso 2007/2008 Mitología Clásica II 

 

El culto al toro a través de la mitología: Teseo y otras vinculaciones

 

La imagen muestra una escultura realizada por Óscar Estruga en la playa de Ribes Roges de Vilanova y la Geltrú, Barcelona. En ella aparece representada la figura de Pasífae, esposa de Minos (rey de Creta), escondida bajo la forma de una vaca de madera construida por Dédalo. A través de esta representación se observa cómo es posible readaptar la mitología al mundo contemporáneo siempre que los mitos se mantengan vivos.

La construcción de la vaca se había realizado con objeto de que Pasífae mantuviera una relación con un toro que Minos había recibido de Poseidón, principal divinidad marina, y que debía haber sido sacrificado y consagrado al dios, como en origen hizo Prometeo con un buey al intentar engañar a Zeus. Sin embargo, la belleza del toro hizo que esto no se cumpliera por lo que Poseidón, enfadado por la falta cometida, hizo enloquecer al toro y a Pasífae enamorarse del animal y engendrar un hombre con aspecto de toro, el Minotauro, que fue encerrado por Minos en un laberinto también construido por Dédalo.

Sobre este toro también se ha especulado que podría ser el mismo en el que Zeus se convirtió para raptar a Europa y llevarla desde las costas de Siria a esta isla de Creta, donde fruto de esta unión nacieron Sarpedón, Radamantis y Minos. Con este pasaje se vincula el linaje real de Minos a la figura del toro cuya temática va tomando mayor importancia en los relatos mitológicos configurándose como un animal sagrado.

Otras asociaciones con esta figura bóvida se han encontrado en el mito de Teseo que nuevamente se ha adaptado pudiendo aportar explicaciones de la política interior y exterior ateniense. Teseo, configurado como uno de los héroes que buscaban la fama (kléos) a través de hazañas para liberar al mundo del caos, era hijo de Egeo (rey de Atenas) y Etra aunque, se ha dicho que su verdadero padre podría ser Poseidón. Su nacimiento tuvo lugar en Trecén, localidad neutra durante el famoso enfrentamiento entre griegos y persas conocido como las Guerras Médicas, mientras su padre, Egeo, estaba hospedado en casa del rey de Trecén, que hacía gala de una de las instituciones más   importantes en el mundo griego, la hospitalidad.

Este primer hecho, el nacimiento en Trecén, y las hazañas realizadas a lo largo de su recorrido hasta llegar a Atenas, denominado el Ciclo de Teseo, fueron aprovechadas en época clásica para justificar la política exterior ateniense: las ansias de dominio sobre distintos territorios en los que los atenienses mantenían enfrentamientos.

Precisamente, una de las actuaciones de Teseo se asocia con este bóvido: la muerte del toro de Maratón, estrechamente ligada a la victoria ateniense en la batalla del mismo nombre librada en el marco de las Guerras Médicas, en el curso de la cual se puedo asociar a Teseo con un figura protectora y representante del poder ateniense ya que, según se creía, se había presentado en la batalla, surgiendo de la tierra y colaborando a la victoria de los griegos.

 Este mismo animal, el toro dominado por Teseo en Maratón, sería el que Poseidón habría enloquecido en Creta y al que anteriormente el héroe Heracles habría dado caza en el séptimo de los trabajos encargado por Euristeo, después de lo cual habría quedado libre recorriendo la distancia que media entre Micenas y  Maratón. Al igual que Egeo, en alguna versión sobornado por Medea (la cual había huido de Jasón), envió a su hijo Teseo a dar caza al toro de Maratón, anteriormente había mandado con el mismo fin a Androgeo, un hijo de Minos que había acudido a Atenas para participar en las competiciones atléticas y había vencido a todos sus rivales. De ahí que Egeo, envidioso, le encargara enfrentarse al toro de Maratón, Androgeo murió. Fuera ésa la causa de su muerte u otra, el resultado fue que, en compensación por su muerte, el monarca cretense recibía como pago unos jóvenes atenienses como alimento para el Minotauro.

En este pasaje del mito aparece reflejada la tiranía bajo la figura de Minos que será eliminada con las actuaciones de Teseo, representado como el perfecto héroe y ciudadano responsable y cumplidor de las normas como aparece reflejado en algunos textos. Otras hazañas que demuestran estas afirmaciones y que vuelven a vincularlo con el toro es su ofrecimiento voluntario para dar muerte al Minotauro, cuya actuación se vio favorecida por la ayuda de su enamorada Ariadna, hija de Minos.

Otro hecho que se vincularía con la política exterior ateniense sería que el linaje de este héroe protector de la ciudad aparecería relacionado con el dios de mar Poseidón y, por lo tanto, explicaría la configuración en el s. V d.C. de la Liga de Delos y la importancia de la polis ateniense por el mar.

Volviendo a las asociaciones con el toro, se ha observado cómo a través de los anteriores pasajes de la mitología griega ya existía una importancia de este animal como símbolo sagrado que se ha extendido a lo largo del Mediterráneo como evidencian los cultos de las diferentes culturas y territorios dentro de este marco geográfico. Este animal vinculado tradicionalmente con el poder, la fecundidad, la fuerza y la virilidad ya aparece representado en el caso de la religión egipcia bajo las formas de los dioses Apis e Isis, esta última con cuernos que a su vez han podido ser símbolo de la creencia que vincula estos elementos con los cuernos de la abundancia.

Así mismo representaciones de estos animales se han documentado en pinturas murales, bancos decorados con cabezas de los mismos o figuras localizadas en Çatal Hüyük, donde se ha pensado podría existir ya una especie de santuario al toro. Sin embargo, representaciones de bóvidos han sido realizadas desde épocas paleolíticas como evidencian muchas de las estaciones de arte rupestre y abrigos como Lascaux. Rituales y celebraciones en torno a este animal también han quedado reflejados como muestran las imágenes del palacio de Cnosos y las todavía conservadas corridas de toros de la Península Ibérica, que sirven de ejemplo para demostrar cómo el culto taurino permanece aún vigente en algunos territorios.

Un ejemplo de culto al toro en el Mediterráneo es posible observarse también a través de las mitologías de culturas como la sumeria, donde se recoge la Epopeya de Gilgamesh. Éste era un rey déspota castigado por los dioses con el envió de un ser de tamaño semejante (Enkidu) con el que debía entablar una lucha pero que terminó siendo su amigo. Astarté, una diosa enamorada de Gilgamesh fue rechazada por el monarca y ésta como castigo envió un toro de las tempestades al que ambos amigos dieron muerte ocasionando la cólera de los dioses que en venganza mataron a su amigo Enkidu.

La simbología de este animal parece no haberse ceñido simplemente al área mediterránea, sino que habría ocupado un territorio más extenso como evidenciaría un mito celta de Irlanda incluido en el Ciclo de Ulster, el célebre relato épico de la Táin. En él se hace referencia a la disputa por la posesión de un toro entre dos reinos diferentes (Ulster y Connaught) en la que interviene el principal héroe irlandés Cú Chulainn. 

Otro campo en el que la mitología ha jugado un importante papel es la astronomía, sobre todo, asociada a representaciones de dioses vinculados a las estrellas (catasterismos). En el caso de la constelación Tauro se ha especulado que podría ser una recreación de la forma del toro con el que Zeus raptó a Europa.

A lo largo de este comentario puede verse cómo la mitología se ha adaptado y asociado a diferentes aspectos de la vida cotidiana. Sin embargo, pueden observarse otros ámbitos en los que aparecen vinculadas imágenes de bóvidos como por ejemplo las diferentes clases de recipientes, tal es el caso de los Vasos de Vafio, así como las representaciones monetales, cuya figura ha adoptado esta forma como recordatorio de que el ganado constituiría antiguamente una forma de dinero. Los relatos bíblicos asociados en parte con algunos pasajes mitológicos también podrían relacionarse con la imagen del toro como demostrarían por ejemplo las alusiones al becerro de oro.

A través de la imagen presentada se observa cómo el toro, considerado animal sagrado en el Mediterráneo, sigue siendo característico en las regiones próximas a este mar sin olvidar la importancia que la mitología ha tenido para la difusión de su simbología.

 

 

 

 

 Alba del Pozo García

Alumna de Filología Hispánica. Curso 2006/2007 Mitología Clásica 

 

Texto: Jorge Ls Borges, La casa de Asterión

 

“Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión” APOLODORO, Biblioteca, III, 1

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito)[1] están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay “un solo mueble” en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una sola cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo; aunque mi modestia lo quiera.

El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda trasmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Las enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha conseguido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.

Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: “Ahora volvemos a la encrucijada anterior” o “Ahora desembocamos en otro patio” o “Bien decía yo que te gustaría la canaleta” o “Ahora verás una cisterna que se llenó de Arena” o “Ya verás como el sótano se bifurca”. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.

No sólo he imaginado esos juegos; también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los abrevaderos, patios, aljibes. La casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.

Cada nueve años entran en casa nueve hombres para que yo les libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara todos los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.

 — ¿Lo creerás, Ariadna? —dijo Teseo—. El minotauro apenas se defendió.


[1] El original dice “catorce”, pero sobran motivos para inferir que, en boca de Asterión, ese adjetivo numeral vale por “infinitos”.

 

"The Minotaur" 1885 por George Frederic Watts 

La casa de Asterión se publicó por primera vez en una revista, para pasar a formar parte más tarde de libro de cuentos de El Aleph. El cuento de Jorge Luís Borges se construye, entre otros aspectos, partiendo de la reescritura de un mito clásico. El origen de la figura del Minotauro parece remontarse bastante atrás de sus primeras fuentes escritas. Por un lado, presenta una historia que contiene muchos elementos característicos de antiguos folclores: un monstruo antropomórfico, la necesidad de proporcionarle ofrendas en forma de sacrificios humanos, la figura del héroe, Teseo, que libera al pueblo matando la bestia… Por otro lado, el hecho de que el mito sea recogido de forma tardía por mitógrafos como Apolodoro, Diodoro de Sicilia o Higinio, entre otros, puede indicar que se trataba de una historia extendida y más o menos conocida, incluso de carácter popular o folclórico.[1]

El mito, a través de las narraciones de los autores mencionados y con distintas variantes, narra, en líneas generales, como Minos, rey de Creta, pide Posidón que aparezca un toro de las profundidades marinas, prometiendo sacrificárselo a cambio al propio dios. El dios marino le otorga lo que le pide, pero el animal resulta ser un ejemplar tan excepcional que Minos no lo sacrifica. En venganza, Posidón hace que Pasifae, la mujer del rey, se enamore del toro y quede embarazada de éste, pariendo a un ser mitad hombre mitad toro que Minos hace encerrar en un laberinto construido por Dédalo. Por una disputa con Egeo, rey de Atenas, el ateniense se ve obligado a mandar al laberinto de Creta siete muchachos y siete muchachas cada nueve años para que sirvan de alimento al monstruo. La situación termina cuando Teseo, hijo de Egeo, mata al Minotauro con la ayuda de la hija de Minos, Ariadna.[2]

El relato se abre, precisamente, con una referencia directa al mito mediante una cita de Apolodoro. El juego con referencias literarias, apócrifas o reales, es un procedimiento típico de la poética borgiana,  basada más en la literariedad que en la referencialidad. En este caso, la cita es real. Se trata, por lo tanto, de una alusión que indica que, muy probablemente, el relato constituirá una reescritura de la historia clásica.

Antes de seguir adelante, es necesario ofrecer algunas claves del universo borgiano que puedan facilitar la comprensión del cuento y su relación con el mito original. En primer lugar, el autor argentino concibe el universo no como un cosmos, sino como un caos infinito, eterno y cíclico en el que el hombre se encuentra perdido. Si el mundo está regido por algún tipo de orden éste no es de tipo humano, por lo que resulta totalmente inaprensible para el individuo. Asumida de esta forma la imposibilidad de conocimiento, la realidad se transforma en algo inasible, constituida únicamente por la mirada del que la observa.[3] De este modo, el mundo deja de existir como verdad inamovible y empírica, y se transforma en una realidad tan múltiple como sus observadores. Lo único que le queda al ser humano, la verdadera realidad, es el lenguaje. Sin embargo, éste es una convención y puede fallar como instrumento de comunicación. Al existir únicamente la palabra, realidad y ficción se diluyen en un mismo nivel. Ello lleva a Borges a un juego inacabable con el lector basado en la ironía, la literariedad y el juego de citas reales y apócrifas ya mencionado.

Aplicando esta cosmovisión al relato, es fundamental entender al Minotauro en el laberinto como una alegoría simbólica del ser humano en el universo. De este modo, el Minotauro pierde aquí el carácter de ser monstruoso fruto de la hybris de un monarca que se atreve a desafiar al mismísimo Poseidón. Esta significación a la cual se aproximaría el mito original se diluye totalmente mediante el procedimiento de reescritura borgiana mencionado antes.     

El laberinto, por lo tanto, pierde todo su sentido primitivo. Esa curiosa casa de Asterión pasa a convertirse en un universo caótico carente de significado (al menos de un significado comprensible para el ser humano) que el individuo, como Asterión, intenta comprender en vano. La realidad como algo inasible que depende únicamente del contexto y las referencias del observador. Esta idea se refleja en el relato mediante la interpretación errónea que hace Asterión de la realidad. Nótese, por ejemplo, que el término laberinto no aparece en ningún momento del relato. Únicamente el lector conocedor del mito puede deducirlo. A este propósito hay que destacar un guiño importante del autor hacia el lector[4]: en la mención al “templo de las Hachas” subyace una referencia implícita a la raíz griega de la palabra laberinto: “El Laberinto es, efectivamente, el «palacio de la doble Hacha» (en griego, λάβρυς), símbolo que aparece repetidamente en los monumentos minoicos.”[5] En su lugar se encuentra, empezando por el título, la palabra casa. El lenguaje es la única manera de construir la realidad, pero es una convención y, como en este caso, puede fallar. El Minotauro no conoce otra morada que no sea su laberinto, carece de referencias externas para darse cuenta de ello, de la misma manera que el ser humano no conoce otro universo que el suyo. Ocurre lo mismo con la concepción que tiene Asterión de la plebe (palabra altisonante que remite directamente al mito clásico). Erróneamente, deduce que el pueblo huye de él por su sangre real (al fin y al cabo es hijo de la reina Pasifae y un toro divino), siendo incapaz de comprender su propia monstruosidad: “Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones […] son irrisorias.” Resulta una verdadera ironía que un monstruo que vive encerrado en un laberinto pretenda afirmar que carece de misantropía. A este propósito Borges aplica una subversión importante respecto a la historia original. Mientras en los textos de los mitógrafos apenas se menciona el nombre de Asterión, en el relato aparece únicamente cuando la voz narrativa salta a la tercera persona. Por un lado, se intenta eludir el aspecto monstruoso de Asterión para destacar esa identificación con el ser humano que recorre todo el cuento. Por otro lado, el hecho de que Asterión no tenga conciencia de lo que verdaderamente es indica de nuevo la ignorancia del Minotauro (y de la humanidad por extensión) para comprender la verdad de su existencia.

Sin embargo, puede que la muestra más ilustrativa de la interpretación errónea que Asterión hace de la realidad sea la de creerse libre: “Otra especia ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay cerradura?” En el fondo, se trata de una tremenda tragedia, pues el monstruo carece absolutamente de libertad, a pesar de lo que él se supone. Basta con observar las “distracciones” a las que se dedica, sospechosamente parecidas a los gestos de un animal acorralado. Esta idea lleva directamente a otro concepto importante que se esconde tras el relato: ¿es el individuo verdaderamente libre? Borges opina que no, pues la humanidad, igual que el monstruo, pretende creerse en libertad estando encerrada en un caos que no comprende.

Otra idea cabal muy ligada a la situación del Minotauro es el concepto de soledad e infinitud. Asterión, además de encerrado en un laberinto, está enormemente solo. Uno de los gestos más trágicos que ofrece es el de inventarse un doble: “Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa.” Dentro de esa soledad, sin olvidar nunca que de lo que Borges está hablando es de la existencia humana, Borges vuelca también el concepto de infinitud, una noción que contrasta con lo limitado del ser humano. El hecho de que sustituya el término por el número catorce revela que, ya que el ser humano es finito, debe sustituir esa noción por un número limitado, pues es incapaz de llegar a imaginar el infinito.

Dentro de esta enorme tragedia, al ser humano, a Asterión, únicamente le queda esperar la llegada de un redentor que acabe con esa existencia, con esa existencia de soledad fruto de un dios tan caótico como su propia creación: “Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo”. Teseo, el héroe ateniense que en el mito original acaba con el monstruo gracias a la ayuda de Ariadna y un ovillo de hilo, se convierte en el relato borgiano en la encarnación de la figura del redentor. Sin que se aluda únicamente al cristianismo, parece que Borges emplea a Teseo para insinuar una ironía sobre las religiones. Resulta revelador que el paraíso al que aspira el Minotauro sea “un lugar con menos galerías y menos puertas”.  La religión como consuelo de los seres humanos, como esperanza de una vida mejor en la que consolarse de una existencia profundamente trágica, se encarna en una de las últimas afirmaciones de Asterión, cargada de reminiscencias bíblicas: “desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo”. El laconismo del final del relato, en el que en algunas versiones del mito original el Minotauro es conducido a Atenas para ser ofrendado a Apolo aparece tras un hiato importante en la narración.

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Bibliografía

Apolodoro: Biblioteca mitológica (Libro III), traducción y notas de Julia García Moreno, Alianza Editorial, Madrid, 1993

Borges, Jorge Luís: El Aleph

Diodoro de Sicilia: Biblioteca Histórica (Libros IV-VIII), traducción y notas de Juan José Torres Esbananch, Gredos, Madrid, 2004

Grimal, Pierre: Diccionario de mitología griega y romana, traducción de Francisco Payarols, Paidós, Barcelona, 1981


[1] La necesidad de acotar la extensión del trabajo impide entrar en cuestiones como la relación entre el laberinto cretense y el palacio de Cnosos o la figura del Minotauro y la fructífera relación de Creta con la figura del toro.   

[2] Se trata de una explicación muy resumida del mito.Para una historia más completa vid. Apolodoro, Biblioteca mitológica o Diodoro de Sicilia, Biblioteca Histórica IV y VIII.

[3] Esta concepción de la realidad resulta tal vez la característica principal del siglo XX y de la tan discutida posmodernidad. Cabría mencionar aquí como ilustrativa una frase de Schopenhauer: “El mundo es mi idea del mundo”.

[4] Lector culto, evidentemente. Los ataques de la Crítica a Borges por intelectualismo y elitismo no son gratuitos.

[5] Pierre Grimal, Diccionario de mitología griega y romana, Paidós, Barcelona 1981

 

 Vega Puertas Rebollo

 Alumna de Filología Inglesa. Curso 2006/2007 Mitología Clásica

"Perseo"

 

Loggia dei Lanzi, Florencia

La imagen elegida es la escultura “Perseo” de Benvenuto Cellini.

 

Benvenuto Cellini: (1500-1571): Orfebre y escultor italiano. Nació en Florencia, llevó una vida vagabunda  y llena de aventuras; en Roma gozó de la protección de Clemente VII y Paulo III y colaboró en la defensa de la ciudad. Estuvo cinco años en Paris en la corte de Francisco I.

El artista nos representa al héroe vencedor, la hazaña de éste había sido cortarle la cabeza a Medusa, la única de las tres gorgonas que era mortal. Las gorgonas tenían colmillos de jabalí, manos de bronce, alas de oro y sus cabezas estaban orladas de serpientes, las dos últimas características se ven en la imagen. En la escultura, Perseo aparece pisando el cuerpo de Medusa después de haberla matado y sosteniendo su cabeza en alto como si fuera un trofeo.

Para realizar esta hazaña los dioses le prestaron algunos objetos que en esta imagen también se ven.

Hermes, le había prestado sus sandalias aladas. Con ellas después de matar a Medusa consiguió escapar de las otras dos gorgonas, según otras versiones fue gracias al yelmo de invisibilidad de Hades como consiguió escapar. Estas sandalias se las había entregado Zeus a Hermes, porque éste necesitaba ser veloz, ya que era el mensajero de los dioses y conducía a las almas de los muertos al Hades, de ahí su epíteto “psicopompo”.

 

Hades, le prestó el yelmo que le hacía invisible, este yelmo se lo habían entregado a Hades los Cíclopes, estaba hecho de piel de perro. En realidad él nunca tiene este casco, pero la supuesta etimología de su nombre “hace invisible lo visible” con la que jugaban los griegos hace que se le atribuya a él.

Hefesto, ya que es el dios del trabajo artesanal y domina el metal y el fuego, le forjó la majestuosa espada, llamada Harpe, estaba fabricada en bronce y diamante y era irrompible.

Aunque en esta imagen no aparece, Perseo también estaba armado con un escudo que le dio Atenea. Era plateado y gracias a eso le sirvió para poder ver el reflejo de Medusa sin mirarla directamente a los ojos, ya que él que lo hacía se quedaba petrificado. Además de esto, Atenea alecciono a Perseo sobre los peligros de la acción de matar a Medusa, ya que Atenea es la diosa de la guerra, pero la guerra con estrategia, desde la inteligencia. Además Atenea defiende y protege a los Héroes, porque haciéndolo está defendiendo la ciudad y ella es la diosa tutelar de la ciudad.

Perseo en agradecimiento a la ayuda de esta, le entregó la cabeza de Medusa, y Atenea la fijó sobre su escudo, utilizándola como arma letal contra sus enemigos.

Aunque antes de entregarle la cabeza a esta, Perseo la utilizó en sus aventuras, la usó contra Atlas convirtiéndole en una enorme cordillera, por no darle alojamiento, también contra Fineo y un grupo de hombres que iban con él, ya que estos querían matar a Perseo porque éste había liberado a Andrómeda de ser sacrificada a un monstruo marino y después se había casado con ella, y Fineo era el prometido de Andrómeda. Por último, cuando vuelve a Sérifos la utiliza contra Polidectes porque había intentado forzar a su madre, Dánae.

 

Según otras versiones sólo le ayudaron Atenea y Hermes, que le entregaron una hoz para cortar la cabeza; además de esto unas ninfas le entregaron las sandalias aladas, un zurrón y el yelmo de Hades.

Otras versiones dicen que las sandalias, el zurrón y el yelmo no se lo dieron unas ninfas sino las Grayas, tres harpías que compartían un solo ojo y un solo diente, que se lo prestaron bajo coacción.

 

Gracias a todos estos objetos, Perseo consiguió cortarle la cabeza a Medusa y de la sangre que brotó del cuerpo de esta surgieron Pegaso, el caballo alado, y el gigante Crisaor, el hombre de la espada de oro. Éstos nacieron ya que Medusa se había unido a Posidón.

Lograda su hazaña, Perseo devolvió todos los objetos a los dioses.

BIBLIOGRAFÍA

El pequeño gran libro de la mitología, Roberto Carvalho de Magalhaes, editorial Robinbook.

Diccionario de mitología, Marisa Belmonte y Margarita Burgueño, editorial Libsa.

Todos los dioses de Grecia, Richard Buxton, editorial Oberón.

 

 

 Pablo Rodríguez Ramos

 Alumno de Filología Clásica. Curso 2006/2007 Mitología Clásica

 

Dioses y héroes en La Ilíada. Atenea y Diomedes

 

1. INTRODUCCIÓN

 

Parece complicado comenzar a tratar el tema que aquí me ocupa sin antes dedicar, cuanto menos, unas líneas al comentario de una obra de tal magnitud y relevancia para la historia de la literatura como es La Ilíada. Sin embargo, puesto que una cosa llevaría a la otra y ese breve comentario podría acabar resultando demasiado extenso, y que ya es mucho lo que se ha escrito y lo que sabemos del texto homérico, me ceñiré exclusivamente a lo que es el objeto de mi comentario, y que no es otra cosa que las relaciones entre dioses y héroes que se aprecian a lo largo de la obra; aún así, el trabajo resultaría largo y requeriría un arduo esfuerzo, para el que, desafortunadamente, hoy por hoy no dispongo de tiempo. Por todo ello, tras hacer un breve comentario general de las relaciones dios-héroe en la obra, me centraré en una de ellas, la existente entre Atenea y Diomedes, a partir de un par de fragmentos pertenecientes a esta obra.

 

 

1.1. Dioses y Héroes en La Ilíada.

 

      Antes de comenzar a investigar y adentrarme en este complejo mundo, tenía, no se por qué, la necia idea de que no sería difícil establecer lazos entre dioses y héroes, buscando los orígenes bien del dios, bien del héroe, o por el culto que se realizara en la ciudad de procedencia del héroe. Sin embargo pronto me di cuenta de que aquello no sería tan sencillo como me había imaginado.

         Hay que darse cuenta, lo cual fue lo primero que me pasó a mí, que en lo que se refiere al por qué de cada una de las relaciones en La Ilíada confluyen varias causas: la primera, como es lógico, es la propia guerra; la segunda, el conocido “juicio de Paris”; en tercer lugar las relaciones específicas entre alguna deidad y un héroe; y por último, la simple voluntad de alguna divinidad de proteger a quien más le favoreciera en cada momento. Así, los dioses no protegen simplemente a un solo y determinado héroe, sino que ciertas deidades respaldan a los griegos y otras a los teucros. Un caso especial es el de Zeus, quien actúa en función de la balanza de la justicia. Pero esto no es todo, pues en cada uno de los bandos contendientes determinados dioses protegen a algún héroe en especial por algún motivo; tales son, por ejemplo, los casos de Afrodita y Eneas, madre e hijo, o, el que en breve será centro de mi atención, el de Atenea y Diomedes.

        

En cuanto al primer punto, es evidente que tres diosas, Hera, Atenea y Afrodita, tienen una motivación especial para respaldar a una u otra de las facciones: el juicio de Paris. Así pues las dos primeras están del lado de los dánaos, mientras que la tercera con los troyanos. Especialmente curioso es el caso de Atenea: si bien es cierto que tenía motivos para respaldar a los griegos, tanto por el juicio de Paris como por ser la deidad principal de Atenas y tener culto en otras ciudades de la Hélade, no es menos cierto que en Troya era también especialmente venerada a través del antiquísimo Paladio, ídolo que impedía que la ciudad fuera tomada mientras estuviera en ella, y que durante la guerra sería robada por Ulises y Diomedes, ayudados por la propia Helena.

 

 

"Diomedes con el paladio, ca. 380 a.C."

 

2. ATENEA Y DIOMEDES.

 

2.1. Presentación del texto.

 

«”Enq' aâ TudedV Διομήδεϊ Pall¦j 'Aq»nh dîke mšnoj kaˆ q£rsoj, †n' œkdhloj met¦ p©sin 'Arge…oisi gšnoito „d klšoj ™sqlÕn ¥roito· da‹š oƒ ™k kÒruqÒj te kaˆ ¢sp…doj ¢k£maton pàr ¢stšr' Ñpwrinù ™nal…gkion, Ój te m£lista lamprÕn pamfa…nVsi leloumšnoj çkeano‹o· to‹Òn oƒ pàr da‹en ¢pÕ kratÒj te kaˆ êmwn, ðrse dš min kat¦ mšsson Óqi ple‹stoi klonšonto.»

                                   

«Entonces de nuevo al Tidida Diomedes Palas Atenea infundió furia y audacia, para que destacado entre todos los argivos se hiciera y se alzara con noble gloria. Inflamó un infatigable fuego que salía de su casco y su broquel, semejante a la estrella otoñal, que es la que con más brillo resplandece, una vez bañada en las aguas del Océano; tal era el fuego inflamado que brotaba de su cabeza y sus hombros y lo impulsó al centro, donde eran más los que se atropellaban.»

 

Homero, Ilíada, V, 1-8

 

         Con estos versos comienza el Canto V de La Ilíada, canto en que se narran las hazañas de Diomedes. Desde el comienzo vemos de forma clara que existe una relación de protección entre Atenea y Diomedes. Ésta es una de las pocas relaciones en La Ilíada en la que podemos encontrar, si seguimos leyendo este canto V e investigamos un poco, un motivo visible. Pero antes de ello convendría realizar una pequeña presentación tanto de la diosa como del héroe.

 

 

2.2. Presentación de los personajes.

 

 

-2.2.1.  Diomedes. 

         Aunque de claro origen etolio por parte de su padre, la historia familiar de éste héroe es un tanto compleja. Es hijo de Tideo (a quien más tarde recurriremos) y Deípile, hija ésta de Adrasto, rey de Argos, patria adoptiva de Diomedes. Su abuelo paterno era Eneo, rey de la ciudad etolia de Calidón, y que perdió su reino a manos de los hijos de Agrio (hermano suyo) quienes se lo entregaron a su padre. Diomedes vengaría tal traición matando a los hijos de Agrio en Argos.

         En lo que se refiere a la guerra de Troya, Diomedes partió de Grecia con los Atridas como antiguo pretendiente a la mano de Helena. Durante la Ilíada aparece casi siempre como compañero de Ulises en la mayoría de los trabajos que les encargan. Era tanto un valeroso combatiente como un buen orador, consiguiendo numerosas victorias ya con la fuerza de las armas, ya con la de las palabras, como convencer a Aquiles de que regresara a la batalla, y que probablemente fue lo que decantó el resultado de la guerra. Respaldado siempre por Atenea, ésta le infunde valor y le aconseja; no hemos de olvidar que la principal diferencia entre ella y Ares radica en que Atenea siempre planifica lo que hace y aconseja a sus protegidos. Sin embargo la diosa Palas también piensa en sí misma, y en una ocasión un consejo suyo perjudicará a Diomedes: Atenea, irritada por la decisión de Paris, dice al héroe argivo que ataque a Afrodita. Esto hará que a su regreso a casa Diomedes se encuentre con que su esposa le ha sido infiel.

        

No obstante, para encontrar el origen de esa relación entre el héroe y Atenea, habrá que centrarse en su procedencia, especialmente en su padre, Tideo (cf. 2.3.1 sobre el padre de Diomedes, Tideo), pero también en Argos (cf. 2.3.2 sobre el culto a Atenea). 

 

 

 -2.2.2. Atenea, protectora de héroes.

       Como ya sabemos Atenea es hija de Zeus y Metis; Zeus, por consejo de Urano y Gea, se tragó a Metis. Así pues, en el momento del parto Hefesto, o según otros Prometeo (Píndaro, Olímpicas VII, v.35 ss., refiere esta acción a Hefesto, mientras que Eurípides, Ión 454 ss., la atribuye a Prometeo), asesta un hachazo en la cabeza a Zeus, por donde salió Atenea.

Diosa de la guerra, una de las competencias de Atenea era la protección de héroes. Durante la guerra de Troya da su protección a los héroes griegos, a pesar del importante culto que se le rendía en la ciudad anatolia, a raíz del juicio de Paris en el monte Ida, cuando el troyano sentenció que la más hermosa de las diosas era Afrodita; de hecho la propia Atenea permite a Diomedes que ataque, si se le presenta la ocasión, a Afrodita, mientras que le persuade de no agredir a las demás divinidades. Así, en plena batalla, Diomedes llegará a herir a la deidad del amor.  

         Además de a Diomedes, Atenea presta su protección a otros héroes de gran relevancia. Tal es el caso de Odiseo, a quien protege también a lo largo de la Odisea, o el de Aquiles.

 

 

2.3. La relación entre Atenea y Diomedes.

 

      

 -2.3.1. El padre de Diomedes, Tideo:

 

           Habrá, como sería lógico, quien se pregunte que a cuento de qué viene hablar ahora del padre de Diomedes. Por ello voy a pasar aquí a presentar el segundo fragmento del que me valdré para realizar este comentario. Para encontrarlo no hay más que, como he dicho anteriormente, continuar la lectura de este Canto V; así encontraremos el siguiente pasaje:

 

«•Wj ¥r' œfh, Sqšneloj d kaq' †ppwn «lto cam©ze, p¦r d st¦j bšloj çkÝ diamperj ™xšrus' êmou· aŒma d' ¢nhkÒntize di¦ strepto‹o citînoj. D¾ tÒt' œpeit' ºr©to bo¾n ¢gaqÕj Diom»dhj· “klàq… meu a„giÒcoio DiÕj tškoj 'Atrutènh, e‡ potš moi kaˆ patrˆ f…la fronšousa paršsthj dhJ ™n polšmJ, nàn aât' ™m f‹lai 'Aq»nh· dÕj dš tš m' ¥ndra ˜le‹n kaˆ ™j Ðrm¾n œgceoj ™lqe‹n Ój m' œbale fq£menoj kaˆ ™peÚcetai, oÙdš mš fhsi dhrÕn œt' Ôyesqai lamprÕn f£oj ºel…oio.”

 •Wj œfat' eÙcÒmenoj· toà d' œklue Pall¦j 'Aq»nh, gu‹a d' œqhken ™lafr£, pÒdaj kaˆ ce‹raj Ûperqen· ¢gcoà d' ƒstamšnh œpea pterÒenta proshÚda· qarsîn nàn DiÒmhdej ™pˆ Trèessi m£cesqai· ™n g£r toi st»qessi mšnoj patrèion Âka ¥tromon, oŒon œceske sakšspaloj ƒppÒta TudeÚj· ¢clÝn d' aâ toi ¢p' Ñfqalmîn ›lon ¿ prˆn ™pÁen, Ôfr' eâ gignèskVj ºmn qeÕn ºd kaˆ ¥ndra. të nàn a‡ ke qeÕj peirèmenoj ™nq£d' †khtai m» ti sÚ g' ¢qan£toisi qeo‹j ¢ntikrÝ m£cesqai to‹j ¥lloij· ¢t¦r e‡ ke DiÕj qug£thr 'Afrod…th œlqVs' ™j pÒlemon, t»n g' oÙt£men Ñxši calkù.»

 

«Así dijo, y Estéleno saltó de los caballos a tierra, y se acercó y le extrajo el ligero dardo traspasando su hombro, y la sangre se agolpó a través de la entretejida túnica. Entonces imploró Diomedes, valeroso en el grito de guerra: “¡Óyeme hija de Zeus, portador de la égida, indómita! Si alguna vez también tu benevolencia asistió a mi padre en el hostil combate, muéstrame ahora otra vez tu amor, Atenea. Concédeme capturar y que llegue al alcance de mi pica el varón que me ha acertado anticipándose y que ahora se jacta y asegura que no veré ya mucho tiempo la brillante luz del sol.”

Así habló en su súplica, y le escuchó Palas Atenea, que tornó ágiles sus miembros, tanto las piernas como los brazos. Se detuvo cerca y le dijo estas aladas palabras: “Diomedes, pelea ahora con confianza ante los troyanos, pues te he infundido en el pecho el paterno ardor intrépido que tuvo el cochero Tideo, blandidor del escudo. También te he quitado de los ojos la niebla que los tapaba, para que distingas bien lo mismo a un dios que a un hombre. Por eso ahora, si un dios llega aquí a hacer una tentativa, guárdate de luchar frente a frente con los inmortales dioses restantes, y sólo en el caso de que Afrodita, hija de Zeus, venga al combate, hiérela con el agudo bronce.”»

         Homero, Ilíada, V, 111-132

 

         Seguramente este texto suponga una respuesta a esas preguntas; pero al mismo tiempo nos abordan otras, pues en él comprobamos que para entender La Ilíada se precisa de un conocimiento amplio de la historia y mitología griegas. Pero antes de plantearnos nuevas cuestiones vamos a echar un vistazo a este fragmento.

Como ya sabemos, el canto V nos narra las hazañas de Diomedes, hazañas que van acompañadas de la ayuda de Atenea, de lo que este texto es una clara muestra. Así pues, Diomedes, herido, solicita auxilio a la diosa, recordándole a Atenea la ayuda prestada a su padre en otro tiempo. Es aquí donde nos comienzan a asaltar las dudas: ¿a que se refiere Diomedes? ¿Quién es ese intrépido Tideo del que habla Atenea? Indagando un poco no resulta difícil responder estas preguntas, incluso podemos encontrar algunas pistas en la propia obra homérica. Si bien es cierto que, como ya he dicho antes, la completa comprensión de La Ilíada requiere un profundo conocimiento del mundo griego, no es menos cierto que podemos conseguir mucha información, dispersa a lo largo de toda la obra, acerca de cada personaje, o al menos de los más relevantes. Tal es así que en al menos dos ocasiones podemos encontrar en La Ilíada fragmentos que nos ayudarán a encontrar más fácilmente la meta que aquí me propongo. El primero lo hayamos antes de llegar a este canto V, en el IV:

 

«eáre d Tudšoj uƒÕn Øpšrqumon Dio